La Plataforma de Ross – El Mayor Inlandsis de la Tierra [Ross Platform - Major Land Inlandsis]

Un Inlandsis es una masa glaciar de enormes proporciones y que cubre extensas superficies continentales en las zonas polares Presenta una morfología lenticular biconvexa, con un acusado grado de curvatura y espesores que superan los 2.000 m de potencia en sus zonas más centrales. Aparecen constituidos por la sucesiva acumulación de hielo de un año a otro; los enormes volúmenes alcanzados en estos glaciares se explican por la escasez de fenómenos tales como la ablación, más que por las precipitaciones recibidas en las zonas polares donde se desarrollan.

Sobre los inlandsis, durante las épocas de estío, las aguas de fusión forman corrientes de agua que discurren por la superficie y trazan canales de algunos metros de profundidad hasta desaparecer en pozos excavados en el hielo. Las lenguas glaciares procedentes del inlandsis descienden hasta zonas latitudinales más bajas, donde el proceso de fusión es más acusado. Aquéllas que llegan a alcanzan el mar sufren la acción de la dinámica costera hasta fragmentarse en grandes bloques o icebergs.



El modelado derivado de la presencia de un inlandsis es poco activo en la zona propiamente ocupada por éste; se suele centrar en el pulimento de algunos drumlins o en la formación de morrenas de fondo. Cuando esta enorme masa de hielo tiende a retroceder aparecen ciertos depósitos de origen, por tanto, fluvial y subglaciar. Por el contrario, el modelado adquiere un gran desarrollo e importancia en las zonas de frente, donde se desarrollan multitud de morfologías fluvioglaciares como los sandur o pequeños lagos en las cubetas de sobreexcavación. También se pueden generar grandes y extensos lagos en las superficies más llanas o de topografías depresivas como sucede en los Grandes Lagos americanos.

Actualmente existen dos inlandsis situados respectivamente en Groenlandia y en La Antártida. El casquete groenlandés cubre las tres cuartas partes de la isla, con un área aproximada de 1.833.900 km2. El casquete antártico de mayores proporciones abarca un área aproximada de 13.500.000 km2 y en algunos lugares penetra en el océano en forma de extensas plataformas de hielo; la plataforma de Ross es la mayor de todas, con una extensión de 520.000 km2 y una superficie que se eleva por término medio 70 m por encima del nivel del mar.


Revista National Geographic Magazine - Imágenes del Día 27 Febrero 2012















































Psicología del Color [Psychology of Color]

Historia de la Bandera de México [History of the Flag of Mexico]

Las Lenguas Nativas de Colombia [Native Languages ​​of Colombia]

Historia y Proceso de Fabricación y Elaboración de la Cocaína [History and Process of Manufacture and Processing of Cocaine]

La Cocaina es un alcaloide de origen vegetal extraído de la planta conocida como Erythoxylon coca. Las hojas de esta planta, originaria de América del Sur, fueron utilizadas con profusión por las culturas más antiguas del continente. En las tierras altas de los Andes era especialmente apreciada ya que sus efectos sobre el cuerpo y la mente evitaban el mal de altura, anulaban la fatiga y eliminaban el hambre, y además daban un vigor aparente al consumidor. Fue utilizada tanto en ritos religiosos y mágicos como para el consumo cotidiano, que aún se mantiene en países como Bolivia.

Como pasó con otras drogas, la coca fue prohibida por los conquistadores españoles, que pronto rectificaron al darse cuenta de los posibilidades en su utilización en los indígenas trabajadores, que no mostraban cansancio ni hambre. Se descubrió que si se mezclaba la hoja triturada con cal, se liberaba el alcaloide cocaína, que no fue totalmente aislado hasta la segunda mitad del siglo XIX.

El alcaloide ya aislado se suele consumir por absorción a través de la nariz, es decir, esnifado. Los consumos de hoja de coca y de cocaína son totalmente distintos. En el caso de masticar la coca los efectos nocivos no son muy altos, aunque provocan un efecto de falta de atención y de concentración.



La nueva droga, al igual que la morfina y heroína tuvo su primer uso en la medicina donde fue bien recibida su capacidad anestésica. Se comprobó que aplicada sobre las mucosas, éstas quedaban insensibilizadas, por lo que fue utilizada en oftalmología y odontología como anestésico. Además se pensó en su uso para sustituir a la morfina en caso de dependencia en los tratamientos médicos, ya que era considerada totalmente inocua. Incluso Sigmund Freud la empleó en el tratamiento de depresiones, gracias a sus efectos estimulantes del sistema nervioso. El nuevo milagro duró poco, porque pronto se apreciaron los problemas de intoxicación y de dependencia.

El efecto de la cocaína sobre el sistema nervioso es muy potente. Tras una toma aspirada por la nariz, el sujeto experimenta una sensación de exaltación de ánimo, supresión de cansancio y una supuesta claridad metal, todo ello unido con una intensa sensación placentera. En dosis muy altas puede provocar la muerte, y produce daños cerebrales de consideración que se manifiestan en un comportamiento agresivo e incluso paranoico. Tampoco son descartables las lesiones físicas, la primera de las cuales es la perforación del tabique nasal, típica de los consumidores de esta droga.

En Europa, la nueva droga se puso de moda, bajo un cierto halo de modernidad y cultura que no la ha abandonado prácticamente hasta la actualidad. Durante todo el siglo, su consumo ha tenido altibajos, hasta ser redescubierta en la década de los 60, cuando se instaló con fuerza en la sociedad. Desde ese momento ha sido considerada la droga del éxito, ya que era utilizada por numerosos hombres de negocios con la intención de rendir más en su trabajo. Es fácil suponer que los modelos sociales vigentes en la década de los 80, basados en el éxito personal, favorecieron el consumo de cocaína, droga aparentemente más limpia que la denostada heroína. Esa imagen poco tenía que ver con la realidad; en la actualidad el consumo de cocaína se ha estabilizado tras un tiempo de gran auge en detrimento de la heroína.

Los mayores productores de esta droga se encuentran en América del Sur; destaca entre ellos Colombia y otros países del área, en donde han aparecido algunas de las mayores redes del mundo de producción y tráfico de esta sustancia, auténticos negocios multinacionales.

Lord Herbert Kitchener 1850-1916 – Inglaterra te Necesita [Britons Need You]

Horatio Herbert Kitchener fue un militar y político británico, nacido el 24 de junio de 1850 en Crotter House (condado de Kerry, Irlanda) y muerto el 5 de junio de 1916 en las Islas Orkney, tras chocar el crucero que le trasladaba con una mina. Fue Ministro de la Guerra durante la Primera Guerra Mundial, aunque durante su dilatada carrera militar y política estuvo destinado en Egipto, Sudáfrica y la India, y participó, entre otras, en la Batalla de Omdurman, en el incidente de Fashoda y en la guerra anglo-bóer.

Kitchener estudió en la Real Academia Militar de Woolwich y su brillante carrera militar se empezó a fraguar en Palestina, Egipto y Sudán, donde fue nombrado capitán en 1883 y gobernador general en 1886; posteriormente, fue asignado en Egipto como general adjunto en la ciudad de El Cairo. En 1892 fue nombrado sirdar ('comandante en jefe') del Ejército Egipcio y dirigió a partir del 24 de agosto de 1898 la campaña militar anglo-egipcia contra los rebeldes mahdistas, que ocupaban Jartum y parte del territorio sudanés desde 1881, campaña que terminó con la victoria el 2 de septiembre en la Batalla de Omdurman y la reconquista de la totalidad del territorio sudanés que pasó a ser un condominio anglo-egipcio, con Kitchener -nombrado barón Kitchener de Kharthoum y Aspall- como gobernador general. Inmediatamente tuvo que frenar el avance de las tropas francesas dirigidas por el general Marchand que pretendían unir las colonias del este africano (Somalia) con la costa atlántica (Senegal). El encuentro tuvo lugar en Fashoda el 18 de septiembre y fue el comienzo de un tenso período de espera, al que se dio el nombre de incidente de Fashoda, en el cual, las partes implicadas (franceses, británicos y egipcios) reclamaban la posesión del lugar. El conflicto terminó el 4 de noviembre cuando Delcasse, ministro francés, cedió a las presiones y ordenó a Marchand abandonar el territorio sudanés.


Cartel de reclutamiento de la I Guerra Mundial
Inglaterra te necesita.
Unete al ejercito
Dios Salve al Rey

En 1899 fue sustituido como gobernador de Sudán por Sir Reginald Wingate y fue enviado a la Guerra de los Boers, donde actuó como comandante en jefe desde noviembre de 1900. A partir de este momento combatió a la guerra de guerrillas con brutales y polémicos métodos, tales como la quema de granjas boers y la reclusión en campos de concentración de niños y mujeres. Las tácticas empleadas por Kitchener tuvieron el efecto deseado y la guerra se decantó lentamente del lado británico hasta que, el 31 de mayo de 1902, mediante el tratado de Vereenging, uno de cuyos firmantes fue el propio Kitchener, los boers aceptaron la pérdida de su independencia y pasaban a ser ciudadanos británicos. Tras este triunfo, Kitchener regresó a Inglaterra, donde fue nombrado vizconde en julio de 1902.

Su siguiente destino estuvo en la India, lugar donde sirvió desde 1902 como comandante en jefe de las fuerzas británicas, con la misión de reorganizar el ejército para evitar posibles agresiones externas, más temidas que una rebelión interna. Durante una primera etapa mantuvo una gran controversia con Lord George Cuzon, virrey de la India, sobre el control del ejército destinado en la India, disputa que terminó el 16 de agosto de 1905 con la dimisión de Cuzon, tras el apoyo del gabinete británico a Kitchener. El hecho de no ser nombrado virrey en lugar de Cuzon produjo en Kitchener una gran frustración, aunque siguió ejerciendo su puesto hasta el año 1909. En septiembre de 1911 aceptó el puesto de procónsul de Egipto, en el cual permaneció hasta el estallido de la Primera Guerra Mundial en 1914.

Tras el comienzo de este conflicto, Kitchener ocupó la cartera en el ministerio de la Guerra británico y fue ascendido a mariscal de campo. Kitchener predijo una larga guerra, en contra de la opinión de la mayoría del gabinete que esperaba que fuese corta, en la que serían necesarios una gran cantidad de combatientes. En un primer momento, sus esfuerzos se centraron en reclutar el mayor número posible de voluntarios y en el entrenamiento de soldados profesionales que pasaron a formar un grupo conocido como las fuerzas Kitchener. Planeó conjuntamente con Winston Churchill el ataque británico a los Dardanelos y participó en la estrategia a seguir dentro de la llamada batalla de Gallipoli, desarrollada entre el 25 de abril de 1915 y el 8 de febrero de 1916, que supuso una derrota del ejercito británico. El fracaso de esta ofensiva produjo la destitución de Churchill y se extendió la idea de una cierta ineptitud militar del ejército aliado. Kitchener murió el 5 de junio de 1916, cuando el barco que le trasladaba a Rusia para cumplir una misión propia de su cargo, el crucero "HMS Hampshire", fue hundido cerca de la islas Orkney por una mina alemana. Cabe destacar que tras su muerte, una ciudad canadiense fue rebautizada en 1916 como Kitchener en su honor.

Los Vikingos - las Invasiones Germánicas de Inglaterra [The Vikings - Germanic Invasions of England]

Los pueblos del mar del Norte, asentados en las actuales Noruega, Suecia y Finlandia, habían permanecido un tanto ajenos a los movimientos migratorios continentales, salvo algunos choques a principios del siglo VI contra frisones y jutos. La explosión demográfica, la riqueza de sus vecinos y la pericia en el arte de navegar de los escandinavos fueron las razones que les llevaron a protagonizar diversas campañas de saqueo y rapiña. Las expediciones vikingas conforman una doble vertiente: por mar, la única pretensión era la del botín; por tierra, o por cursos fluviales continentales, la pretensión era hallar tierras donde asentarse.



Es mucho más conocida la primera vertiente, la que hizo de la amenaza vikinga una de las más temibles en la Europa altomedieval: los vikingos saquearon las costas de Inglaterra (786-796), Irlanda (797), Galia (799) e Hispania (802-813), llegando incluso hasta el Mediterráneo. Por lo que respecta a la expansión continental, los vikingos ocuparon Schleswig hacia el 810, entrando en dura pugna contra los francos que acabaron por utilizar Sajonia como una frontera entre ellos y los temidos vikingos. La ferocidad vikinga, los suplicios a que sometían a sus víctimas y toda una amalgama de leyendas creadas a su alrededor imprimeron en la conciencia colectiva europa una imagen terrorífica de los vikingos. Las incursiones continuaron asolando Europa hasta el siglo X; Alfredo el Grande, rey de Inglaterra, les detuvo en las islas británicas, así como Carlos el Calvo lo hizo en Galia. En el caso de las expediciones orientales, los vikingos acabaron por mezclarse con varegos y eslavos para formar los principados rusos.

A finales del siglo X y principios del XI, una nueva oleada de incursiones de piratas vikingos arrasó Europa: Southamton (980), Londres (994), Santiago de Compostela (968), Sevilla (971) y Asturias (1013). Pero para esta época, los reinos altomedievales ya estaban plenamente establecidos en Europa y no había ningún asentamiento violento. La época de las invasiones se puede dar prudentemente por finalizada hacia el siglo XI. La última excepción tuvo lugar en plena Edad Moderna, en el siglo XVII, cuando un nuevo pueblo mongol, los calmucos, invadió los límites del imperio otomano, estableciendo su zona de control en la estepa oeste del curso bajo del Volga.

La Invasión del Canal de Panamá – Operación Causa Justa

Durante el gobierno de Richard Nixon, el Secretario de Estado, Kissinger firmó con el Ministro de Relaciones Exteriores de Panamá, Juan A. Tack, un acuerdo de principios que serviría de base para las nuevas negociaciones. Pero la administración Carter fue aún más flexible y contemporizadora, así que se reiniciaron las negociaciones para nuevos Tratados y el 7 de septiembre de 1977, en un solemne acto, en la sede de la OEA, Carter y Torrijos estamparon su firma. Se eliminaba el Tratado de 1903 y, en consecuencia, la cláusula de la perpetuidad; las bases militares y diversas áreas en uso por el canal revertirían gradualmente hasta pasar enteramente a manos panameñas el último día del siglo XX. Otro tratado proclamaba la neutralidad de Panamá como medio de garantizar la seguridad del Canal; pero este triunfo, sin duda notable, quedaba empañado por una cláusula según la cual el Pentágono podía enviar en cualquier tiempo fuerzas armadas al Canal para garantizar su neutralidad.

Como parte de los acuerdos entre ambos países, Torrijos se comprometió a restablecer la democracia en el Istmo, la libertad de prensa, los partidos políticos y a celebrar elecciones para elegir un nuevo gobierno. En realidad, no perdió el control del país, sino que se replegó a un plano menos visible.

Tras la muerte de Torrijos en un no aclarado accidente aéreo que su familia imputa al general Manuel A. Noriega en asociacion con la CIA, le sucedieron al frente de la Comandancia de las ahora Fuerzas de Defensa otros dos oficiales, que duraron muy poco tiempo. En 1983, Noriega asumió la Comandancia, la dictadura adquirió un carácter mucho más férreo y sangriento y la corrupción alcanzó niveles nunca antes conocidos, al igual que el tráfico de inmigrantes, en especial cubanos y chinos; pero, lo peor fue el incremento del narcotráfico que, protegido por Noriega y sus secuaces, hinchó las cuentas bancarias de la oficialidad y de los civiles que les servían.



La presidencia de la República la ocupaba Ardito Barletta, pero el descontento popular era cada vez mayor y, una tras otra, se sucedían las manifestaciones multitudinarias y constantes de los gremios de educadores, médicos, odontólogos y afines. Incluso el progobiernista Consejo Nacional de Trabajadores se echó a la calle. Noriega utilizó como recurso de disuasión el terror: en primer lugar ordenó apresar al líder de los médicos Mauro Zúñiga, quien fue secuestrado y torturado; poco después ordenó arrestar al médico guerrillero Hugo Spadafora, cuyo cadáver, degollado por las Fuerzas de Defensa tras haber sido cruelmente torturado hasta la mutilación, apareció en Costa Rica el 14 de septiembre de 1985. Desde el extranjero el Presidente Ardito Barletta ordenó investigar dicho crimen, que había conmovido profundamente la sensibilidad panameña, no acostumbrada a estas atrocidades. A su regreso a Panamá, el presidente fue obligado a renunciar a su cargo, que pasó a ocupar entonces el primer vicepresidente, Eric Arturo del Valle, cuyo gobierno se plegó sumisa e incondicionalmente a Noriega.

Tras la caída de Ardito, algunos sectores gubernamentales de Estados Unidos acorralaron a Noriega debido a sus probados vínculos con el narcotráfico, que se habían hecho divulgado en la prensa internacional, y a sus equívocas relaciones con Cuba; otros, sin embargo, preferían dejar las cosas como estaban, puesto que Noriega era un agente de confianza a sueldo de la CIA desde los tiempos en que era teniente (“Our Man in Panamá”, así que era mejor dejarlo allí).

En este estado de cosas, el 6 de junio de 1987 estalló la crisis que acabaría con Noriega y su dictadura. Ese día, uno de los miembros del Estado Mayor, Roberto Díaz Herrera, primo de Torrijos y resentido con Noriega por haberle jubilado, hizo pública toda la corrupción del régimen y sus nexos con el negocio de la droga; la importancia de esta denuncia residía en que se ponía sobre la mesa una situación tácitamente conocida y, además, que era hecha por un hombre del círculo íntimo de las Fuerzas de Defensa. Sus declaraciones a la prensa produjeron el efecto de un incendio y todo el país se movilizó. Pronto, las multitudes invadieron las calles por cientos de millares de personas, vestidas de blanco, que ondeaban pañuelos del mismo color (el blanco fue el símbolo de la resistencia civilista). La fuerza de estas manifestaciones contuvo durante las primeras semanas al Dictador, que no atinaba a definir una línea de actuación, mientras que el gobierno y la economía se paralizaban. El viernes, 10 de julio, la protesta popular fue tan impresionante que la represión cayó sobre la población con fuerza abrumadora. Se apresaron sin distinción viejos, mujeres y adolescentes que fueron arrastrados a las cárceles atiborradas de delincuentes comunes, drogadictos y enfermos de sida, donde fueron torturados y violados. El régimen de terror empezaba. Las marchas multitudinarias continuaron sucediéndose con fuerza creciente en octubre, pero cada protesta era seguida por una represión cada vez más brutal. Muchos de los líderes de oposición fueron detenidos, torturados y, posteriormente, deportados al extranjero.

En 1988 las protestas seguían, pero la situación se iba tornando cada vez más intolerable para el pueblo panameño, que sentía como se destruía su proyecto de vida. Familias enteras emigraron; otros huyeron de grado o fueron forzados a exiliarse. Agotados todos los recursos de la resistencia pacífica, con la economía paralizada y carente de los medios más elementales, la sociedad empezó a perder esperanza. Las fuerzas cívicas del país reconocían su impotencia para ganar la batalla contra Noriega y comenzaron los primeros signos de agotamiento. Este año, tras la acusación contra Noriega en una Corte de los Estados Unidos por sus nexos con el narcotráfico, y en un débil intento de frenar el acelerado deterioro que iba ahogando al país, el presidente Del Valle trató de destituir al Comandante, pero éste dio una vuelta de torno a la situación e hizo que la Asamblea Nacional destituyera al presidente, que reemplazó por otro títere, Manuel Solís Palma, que igualmente fue sustituido por otro presidente servil, Francisco Rodríguez. No quedaba la menor sombra de institucionalidad. En las elecciones de mayo de 1989 la sangrienta paliza que tropas de choque norieguistas dieron a algunos líderes de la oposición, incluyendo a uno de los principales candidatos, así como el asesinato de un guardaespaldas, fue filmada y recorrió las pantallas del mundo. La situación era cada vez más angustiosa.



Se comprende que para la inmensa mayoría de los panameños fuese un alivio que, el 20 de diciembre de 1989, el ejército de Estados Unidos invadiese el país con intención de someter el régimen dictatorial y apresar a Noriega. En la operación “Just Cause” participaron veintiséis mil soldados, que utilizaron las técnicas militares más sofisticadas y avanzadas, probadas por primera vez en una población civil. Los ataques por aire y tierra se concentraron en los centros urbanos de Panamá, Colón y Chorrera. Las fuentes oficiales reconocen la muerte de veintitrés soldados norteamericanos, mientras que los cálculos más objetivos estiman en varios centenares los panameños muertos y pérdidas materiales por encima de los doscientos millones de dólares. Dadas las circunstancias en que se produjo la invasión y el estado de desesperación en que se encontraba el país bajo la opresión norieguista, “Just Cause” no produjo un gran trauma psicológico ni tampoco se consideró una herida irreparable a la soberanía nacional, percepción que no es compartida por los familiares de las víctimas y sus allegados, ni por algunos intelectuales nacionalistas, ni por los miembros del partido entonces en el poder, el PRD, muchos de los cuales perdieron la vida y quedaron políticamente defenestrados.

Noriega fue capturado el 3 de enero de 1990, tras lo cual, agentes de la DEA lo trasladaron a Tampa (Florida), donde fue enjuiciado y condenado por sus nexos con el narcotráfico internacional.

Tras la muerte de Arnulfo Arias sus seguidores, que habían logrado preservar el partido panameñista, vencieron por abrumadora mayoría en las turbulentas elecciones de 1989, al igual que los demás partidos de oposición a la dictadura. Ante la imposibilidad de amañar los resultados, Noriega ordenó declarar nula la elección. Pero tras la invasión norteamericana de diciembre de ese mismo año, el gabinete electo tomó posesión del gobierno. Al frente de éste se situó al fiel seguidor de Arias, Guillermo Endara Galimani, quien restableció prácticas democráticas que no se reconocían desde el golpe militar de 1968. Además restablecer la institucionalidad democrática, el gobierno de Endara consiguió levantar la economía del país, virtualmente en ruinas después de los tres últimos años de crisis y de la invasión militar norteamericana. Sin embargo, tanto el Partido Arnulfista como los demás partidos de oposición a la dictadura perdieron la siguiente contienda electoral que se celebró en 1994, debido a su incapacidad de establecer una alianza efectiva que ofreciera un frente común contra del Partido Revolucionario Democrático (PRD), poderosa agrupación política creada por el torrijismo y defensor del régimen dictatorial de Noriega. El PRD venció así con el 33% de los votos emitidos en un torneo que se celebró en un festivo y sereno ambiente democrático. El Presidente elegido fue Ernesto Pérez Balladares, que perdió en agosto de 1998 un referéndum convocado para permitir su reelección. En las elecciones celebradas en 1999 resultó ganadora la candidatura opositora del Partido Unión por Panamá, encabezada por Mireya Moscoso, viuda del antiguo presidente Arnulfo Arias. Esta administración asumió el control en el año 2000 del Canal interoceánico.

Estudios recientes han periodizado la historia económica del último cuarto de siglo en cuatro fases. La primera, de 1974 a 1982, tuvo lugar durante el llamado “proceso revolucionario” de la dictadura torrijista, momento durante el cual el gobierno asumió préstamos cuantiosos del exterior, lo que permitió que el gasto público jugara un papel anticíclico frente a la crisis petrolera mundial de 1973-1974. La presencia de este ingente financiamiento externo permitió a la vez que se acometieran grandes inversiones públicas, orientadas al fortalecimiento de infraestructuras económicas y sociales y a la creación de diversas empresas estatales. Durante este período, según los analistas, el producto interno bruto se elevó al 6.8%, cuando en la década anterior había sido de 4.3%.

La siguiente fase se extiende de 1983 a 1987, y ha sido calificada como de “agotamiento del modelo”. Aumentó la deuda externa y se produjo la crisis socio-política que estalló en junio de 1987. Durante el breve lapso de tiempo comprendido entre 1988 a 1989, la economía panameña se deprimió aceleradamente debido a las sanciones aplicadas por los Estados Unidos contra la dictadura norieguista. Tras la invasión norteamericana de diciembre de 1989, los negocios fueron saqueados masivamente y la economía quedó literalmente en ruinas. El restablecimiento de la democracia a partir de 1990 inicia una nueva etapa en la historia del país, en la que se aplicó un modelo de desarrollo inspirado en los modernos conceptos neoliberales de globalización. En todo caso, lo mas destacable es el gradual proceso de normalización política y económica. Afortunadamente, Panamá ha vuelto ha ser el país de intercambio y relación que siempre había sido.


El Mapa de la Historia del Tiempo – del Big Bang a Nuestros Días [The Map of the History of Time - the Big Bang to the Present Day]