Situada en el norte de Israel, junto al mar Mediterráneo, en la bahía de Haifa (o bahía de Acre), actualmente cuenta con más de 40.000 habitantes siendo famosa por ser uno de los puertos marítimos más importantes del mundo antiguo y una de las ciudades habitadas más antiguas del mundo.


Su situación estratégica ha hecho de Acre un punto de mira para todos los pueblos que han invadido Palestina en el correr de los siglos. La primera mención que se tiene de ella data del s. XIX a.C., y aparece en un texto egipcio. En la Biblia se hace constar que la ciudad no cayó en poder de los judíos en época de Joshua y sus descendientes. Ha sido refugio de los canaanitas, fenicios y otros pueblos semitas de Palestina y de la costa del levante mediterráneo. No obstante, es muy probable que su fundación se remonte al año 1.500 a.C., durante el reinado del faraón Turmosis III (1504-1450 a.C.). Hacia el 700 a.C. cayó en poder de los asirios, y quedó prácticamente deshabitada en tiempos de Asurbanipal. Alejandro Magno la incorporó a su territorio en el 332 a.C., y en el s. III a.C. fue conquistada por Tolomeo II Filadelfio, rey de Egipto; éste la llamó Ptolemais, nombre con el que fue conocida hasta la Edad Media. Durante la era precristiana Acre se convirtió en un importante centro comercial, primero integrado en Siria y más tarde como colonia romana. La ciudad fue una base principal cuando Roma tuvo que hacer frente a la revuelta que los judíos protagonizaron entre los años 66 y 70 a.C.

Tras la fragmentación del Imperio romano (en el 395 d.C.), Acre quedó integrada en el Imperio de Oriente (más tarde conocido como Bizancio). Fue una posesión árabe desde el año 638, hasta que fue conquistada en el 1104 por el rey Balduino I de Jerusalén. Durante toda la Plena Edad Media, Acre se vio inmersa en una continua lucha por su dominio, en la mayoría de los casos por el interés estratégico e incluso moral que para los cruzados tenía la ciudad como antesala de la ansiada Jerusalén. Saladino I, sultán de Egipto y Siria, la reconquistó en el 1187, pero más tarde cayó en manos de los cruzados durante la tercera expedición, quienes la rebautizaron como San Juan de Acre y la hicieron capital del último reino cristiano de Oriente. No obstante, en el año 1291, tras un largo asedio, Acre se rindió a los sarracenos, comandados por el sultán mameluco al-Ashraf Khalil (que reinó entre el 1290 y el 1293), hecho que marcó el final del gobierno cruzado en Tierra Santa. Los turcos otomanos tomaron posesión de la ciudad en el 1517, entrando a formar parte de su territorio hasta, salvo breves intervalos, el año 1918.

Las viejas fortificaciones que servían de defensa para la ciudad fueron reforzadas por Ahmad Pasha al-Jazzar (conocido en el mundo árabe como el carnicero), gobernador turco entre 1775 y 1804, las cuales soportaron, en 1799, el asedio de Napoleón Bonaparte, derrotado por las tropas británicas cuando intentaba llegar a las costas mediterráneas desde su base en Egipto. En 1918 los británicos tomaron la ciudad, incluyéndola en la Palestina británica; sin embargo, aunque la ciudad en sí se rindió al virrey de Egipto Ibrahim Pasha en 1832, la ciudadela nunca fue tomada hasta el 3 de Mayo de 1948, cuando, ya como prisión británica, sucumbió ante el jefe de la guerrilla paramilitar judía irgun Zvai Leumi. Durante la guerra árabe-israelí de 1948, la ciudad fue tomada por el ejército regular de Israel, y en 1949 fue incluida en este país. Aunque la mayoría de los árabes que residían en la ciudad huyeron durante la toma israelita, unos 3.000 se quedaron.
viernes, septiembre 30, 2011
Jose

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