La ambiciosa política exterior del conde-duque de Olivares afectó sobre todo a las capas más desfavorecidas de la sociedad, obligadas a soportar elevadas cargas fiscales y continuas levas de soldados. De hecho, y aunque se solapa con causas políticas, el origen del levantamiento de Cataluña (1640) fue eminentemente popular y estuvo motivado por la crisis general y los abusos del ejército real. Fue el campesinado, al que se unieron las clases populares urbanas, el responsable del motín del Corpus y del asesinato del virrey en Barcelona. También en Portugal, y más concretamente en Évora (1637), hubo insurrecciones populares, mientras en las ciudades de Andalucía se sucedieron los disturbios a mitad de la centuria. Especialmente señalados fueron el de Granada (1648) y los de Córdoba y Sevilla (1652), originados por la carestía de la vida y el hambre.
domingo, noviembre 06, 2011
Jose
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