Las Universidades de España en la Edad Media [The Universities of Spain in the Middle Ages]


En España, los estudios generales nacen en estrecha relación con la corona; de hecho, son los reyes de los varios reinos y épocas los impulsores de tales centros. El modelo seguido en España fue, mayoritariamente, el del estudio de Bolonia; de hecho, con esta universidad hubo siempre vínculos muy sólidos, con una continua presencia de profesores y estudiantes españoles en su Colegio. Sin embargo, la relación con París fue mucho más estrecha cuando se trataba de estudios de Teología, lo que explica ciertos acontecimientos culturales y literarios producidos a lo largo de los siglos XII y XIII.

Los lugares en que estaban enclavados estos centros pretendían velar por el orden ciudadano, vistas las frecuentes disensiones entre los habitantes de una población y sus universitarios —los estatutos y leyes principales hacen continuas advertencias a este respecto—; también se velaban otros muchos aspectos, sin descuidar las condiciones ambientales, como se desprende de un pasaje de la citada Partida segunda.

La organización de la docencia se cimentaba sobre el personal asignado al que ya hemos atendido. Las materias se impartían en las distintas cátedras, término éste que para entonces muchas veces era un sinónimo de facultad. De todos modos, había unas facultades que se consideraban principales: las de Teología, Derecho y Medicina (que tenía la denominación de Física por lo general); en segundo lugar, quedaba la de Artes o Filosofía. Como se indicó para París, para estudiar en cualquiera de ellas el único requisito imprescindible era una buena formación en latín o gramática. Para algunos estudios de rango superior en las facultades de Teología o Medicina, era obligatorio pasar previamente por la facultad de Artes.



No obstante, el panorama español presenta ciertas peculiaridades, como es el hecho de que no hubiese una cátedra de Teología hasta el siglo XIV, en Salamanca y por voluntad de Pedro de Luna; en el resto de la Península la incorporación de estos estudios fue realizándose a lo largo del siglo siguiente. Entre todas las especialidades mencionadas, sin lugar a dudas la más beneficiada por el número de cátedras era la de Derecho. Como curiosidad, cabe recordar que Salamanca tuvo, por voluntad de Alfonso X, una cátedra de Música, activa desde 1254 hasta 1792.

Universidad de Palencia

El primero de los centros universitarios en la Península, aunque de muy corta vida y escasa fama, fue Palencia, desde que entre 1208 Alfonso VIII la elevara de escuela capitular a estudio general o universidad; aunque en 1263 el papa pretendió revitalizar este centro, su desaparición fue rápida y fulminante.

Universidad de Salamanca

El relevo lo tomó el estudio general de Salamanca, animado por Alfonso IX hacia 1218; en 1243, Fernando III contribuyó decisivamente a la prosperidad de la futura Universidad de Salamanca al ponerla bajo su protección. Alfonso X dotó a esta universidad de diversas cátedras; desde ahí, Salamanca gozó del apoyo de Pedro de Luna (Benedicto XIII) y del papa Martín V. Salamanca tuvo por muchos años, y sin ninguna duda, la nómina más importante de profesores, el número más elevado de alumnos y la mejor entre las bibliotecas universitarias españolas.

Estudio General Complutense

En 1293, Sancho IV dio una real carta de privilegios en la que mandaba crear en Alcalá de Henares, por ruego de Gonzalo García Gudiel, arzobispo de Toledo, un estudio de escuelas generales. Ahí nació, a imitación del estudio general de Valladolid, el Complutense, que en los años del Cardenal Cisneros se convertiría en la única universidad capaz de competir con la de Salamanca. La ambiciosa empresa de este ilustre eclesiástico es causa de que la fundación de este centro se remita a las postrimerías del siglo XV.

Otros centros universitarios españoles

Por su parte, Alfonso X dio vida a la Universidad de Sevilla en 1254; el reconocimiento por parte del papa Alejandro III es de 1260. De esta misma centuria es la Universidad de Valladolid, si bien se ha creído que ésta puede ser una continuación de la de Palencia, establecida en un lugar próximo; con todo, el primer documento alusivo a este estudio es de Sancho IV de 1293. En la Corona de Aragón, la primera universidad es la de Lérida, nacida a impulsos de Jaime II y con bula de Bonifacio VIII; en 1346, Pedro IV fundó la Universidad de Huesca; en 1350, nació la Universidad de Perpiñán gracias a este mismo monarca; por fin, a Alfonso V se le debe la fundación de la Universidad de Barcelona en 1450. Ya con Fernando el Católico nació la Universidad de Mallorca, en 1487.

Fuente: Britannica

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada