Durante los siglos XVI y XVII, España llegó a ser una superpotencia a escala mundial. Castilla, además de Portugal, estaba en la vanguardia de la exploración y colonización europea, y de la apertura de rutas de comercio a través de los océanos (en el Atlántico entre España y las Indias, y en el Pacífico entre Asia Oriental y México, vía Filipinas). Los Conquistadores vascos, castellanos y extremeños descubrieron y conquistaron vastos territorios y culturas diferentes en América y otros territorios de Asia y África. España, especialmente el reino de Castilla, se expandió colonizando esos territorios y construyendo con ello el mayor imperio económico del mundo. Entre la incorporación del Imperio Portugués en 1580 (perdido en 1640) y la pérdida de las colonias americanas en el siglo XIX, fue el imperio más grande del mundo por territorio, a pesar de haber sufrido bancarrotas y derrotas militares a partir de la segunda mitad del siglo XVII. España dominaba los océanos gracias a su experimentada Armada, sus soldados eran los mejor entrenados y su infantería la más temida. El Imperio Español tuvo su Edad de Oro en el siglo XVII.

Mapa diacrónico que muestra las áreas que pertenecían al Imperio español en algún momento durante un periodo de 400 años. El Imperio español en su cúspide territorial alrededor de 1790 Regiones de influencia (exploradas y/o reclamadas pero nunca controladas) o colonias en disputa o de corto control Posesiones del Imperio portugués gobernadas por España entre 1580–1640 por unión dinástica Territorios perdidos en o después de 1717 por la Paz de Utrecht Marruecos y Sáhara Occidental 1884–1975.
Este vasto y disperso imperio supuso estar en constante disputa con potencias rivales por causas territoriales, comerciales, o religiosas. En el Mediterráneo con el Imperio Otomano; en Europa, Francia tenía un poder semejante; en América, inicialmente con Portugal y más tarde con Inglaterra; una vez que los holandeses consiguieron su independencia se convirtieron también en contendientes. La piratería promovida por holandeses, ingleses y franceses, la conquista de territorios y la lucha constante con sus enemigos, a menudo simultáneamente durante largos periodos, y muchas veces basados en la religión, contribuyeron al lento declive del poder español. Este declive culminó, en lo que respecta al dominio sobre territorios europeos, con la Paz de Utrecht (1713): España renunciaba a sus territorios en Italia y en los Países Bajos, perdía la mayoría de su poder, y se convertía en una nación de segundo orden en la política europea. Sin embargo, España mantuvo su extenso imperio de ultramar hasta que sucesivas revoluciones le arrebataron sus posesiones en el continente americano un siglo después. No obstante, los españoles mantuvieron importantes fragmentos de su imperio en América (Cuba y Puerto Rico), Asia (Filipinas) y Oceanía (Guam, Micronesia, Palau, Islas Marianas del Norte) hasta la Guerra Hispano-Americana de 1898, y en África (Guinea Ecuatorial, Norte de Marruecos y Sáhara Occidental) hasta 1975.
Fuente: Wiki
Fuente: Wiki
viernes, enero 27, 2012
Jose
Posted in:
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada