La Bolsa es el medio que facilita la negociación de ciertos títulos y que da lugar a un mercado, cuya oferta está constituida por las emisiones de valores nuevos o la venta de títulos ya existentes y cuya demanda depende de los deseos de adquirir dichos títulos. Se habla también de Bolsa de Valores para referirse al mercado así generado, es decir, al mercado bursátil. Su creación corresponde al Gobierno y su funcionamiento se caracteriza por la publicidad y por la difusión de las cotizaciones de los valores en él negociados (acciones, obligaciones, bonos y otros valores admitidos a negociación), según el organismo encargado de su vigilancia y supervisión.
Los antecedentes a las bolsas de valores se encuentran en los emporios griegos y en los collegium mercatorum romanos. Mas tarde, en la edad media, aparecieron reuniones más o menos organizadas en las principales plazas europeas como Brujas (Bélgica) o Londres (Inglaterra), en lonjas, cafés y tiendas. En España, se organizaron casas de contratación principalmente en los puertos de gran tráfico como Cádiz o Sevilla, además de en Burgos, Zaragoza o Barcelona. Formalmente el término bolsa apareció por primera vez en Brujas y deriva de la familia patricia Van der Beurse, vocablo que los franceses cambiaron por Bourse. La primera bolsa internacional, según algunos autores se abrió en Amberes en 1531 y ésta le siguieron las de Lyon (1546) y Ruan (1566). De la bolsa de Londres se desconoce la fecha exacta de su fundación, aunque ya existía en el 1570 con el nombre de The Bourse, que más tarde cambió por el de Royal Exchange. Casi coetáneas son las alemanas de Augsburg y Nuremberg y después se fundaron otras en Colonia y Hamburgo. Las bolsas modernas nacieron a partir de fines del siglo XVII con la fundación de la bolsa de Berlin en 1695. A esta le siguieron las de París (1724), Nueva York (1792) o la redenominada bolsa de Londres como Stock Exchange en 1773.
Los antecedentes a las bolsas de valores se encuentran en los emporios griegos y en los collegium mercatorum romanos. Mas tarde, en la edad media, aparecieron reuniones más o menos organizadas en las principales plazas europeas como Brujas (Bélgica) o Londres (Inglaterra), en lonjas, cafés y tiendas. En España, se organizaron casas de contratación principalmente en los puertos de gran tráfico como Cádiz o Sevilla, además de en Burgos, Zaragoza o Barcelona. Formalmente el término bolsa apareció por primera vez en Brujas y deriva de la familia patricia Van der Beurse, vocablo que los franceses cambiaron por Bourse. La primera bolsa internacional, según algunos autores se abrió en Amberes en 1531 y ésta le siguieron las de Lyon (1546) y Ruan (1566). De la bolsa de Londres se desconoce la fecha exacta de su fundación, aunque ya existía en el 1570 con el nombre de The Bourse, que más tarde cambió por el de Royal Exchange. Casi coetáneas son las alemanas de Augsburg y Nuremberg y después se fundaron otras en Colonia y Hamburgo. Las bolsas modernas nacieron a partir de fines del siglo XVII con la fundación de la bolsa de Berlin en 1695. A esta le siguieron las de París (1724), Nueva York (1792) o la redenominada bolsa de Londres como Stock Exchange en 1773.
En la actualidad, el mercado de valores forma parte del sistema financiero de un país, que está integrado por un conjunto de instrumentos o activos financieros y de instituciones cuya función principal es poner de acuerdo a compradores y vendedores de activos financieros. El papel de los intermediarios financieros (conjunto de instituciones especializadas en la mediación entre los prestamistas y los prestatarios últimos de la economía) es el de transformar activos financieros primarios en secundarios.
Para lograrlo, los intermediarios financieros adquieren activos como forma de inversión y crean activos nuevos que colocan entre los ahorradores, obteniendo de éstos los fondos necesarios para la realización de sus inversiones.
Funciones
Tradicionalmente, se suelen agrupar las funciones de las bolsas en dos grandes apartados: la de canalizar el ahorro y la de financiar la actividad económica. En el desempeño de las mismas, la Bolsa se convierte en un importante elemento de la expansión y del crecimiento económicos puesto que favorece la financiación de las empresas. Además depura y verifica la propia marcha de las mismas ya que su situación se refleja a través de la cotización bursátil.
La Bolsa de Valores, en cuyo proceso de determinación del precio de los activos negociados influye de forma decisiva la coyuntura económica, tiene también una importante dimensión social al facilitar oportunidades de inversión al ahorro modesto, propiciar el incremento tanto de ahorradores como de inversores y la seguridad del tráfico jurídico mercantil.
Aunque el objeto de la contratación en las bolsas es muy amplio (activos financieros, metales preciosos y otros bienes), su actividad se centra fundamentalmente en los activos financieros mobiliarios (acciones, derechos de suscripción, obligaciones y efectos públicos). Dichos activos financieros son valores que representan un derecho contractual a recibir pagos en el futuro y a participar en la gestión de la empresa que los ha emitido. Los valores mobiliarios se clasifican en títulos de renta fija y títulos de renta variable, en función de la variabilidad de la renta que generan.
Los títulos de renta fija representan una parte alícuota de un préstamo a una empresa privada, a una entidad pública o al Estado. De este modo, la entidad que necesita fondos, en lugar de pedir un préstamo, divide su montante en un elevado número de títulos de cuantía muy inferior y trata de venderlos en el mercado. Así, cada uno de los adquirentes se convierte en acreedor de la empresa (o del Estado) en la parte proporcional que le corresponde según su aportación. Como acreedor tiene derecho a percibir un determinado interés fijado en el momento de la emisión. De ahí el calificativo de títulos de renta fija.
La renta variable esta formada por valores mobiliarios que representan una parte alícuota del capital de una sociedad, denominadas acciones. Sus propietarios, los accionistas, disfrutan de un conjunto de derechos económicos (percepción de parte de los beneficios obtenidos por la empresa en forma de dividendos, derechos de suscripción preferente de nuevas acciones con ocasión de las ampliaciones de capital -negocio jurídico en virtud del cual una sociedad emite nuevas acciones para obtener mayor financiación-, derecho a la parte alícuota del patrimonio social en caso de liquidación de la sociedad ) y derechos políticos (el principal es el voto en la Junta General de accionistas).
Los índices bursátiles
Los índices bursátiles tratan de reflejar la evolución en el tiempo de los precios de los valores cotizados.
Existen índices internacionales como el Standard and Poor´s 500 y el Dow Jones Industrial Average (DOW) -índice que consiste en una media aritmética simple sin ponderaciones con base 100 en 1987, que incluye los 30 valores industriales más importantes- en uso en los Estados Unidos; el NIKKEI (media aritmética no ponderada con base 176,21 en 1949 que incluye 225 valores de la Bolsa de Tokio) y el Topix en Japón; el FF-30 y el FT-SE 100 en el Reino Unido; el CAC-40 en Francia; o el DAX en Alemania. Además existen índices supranacionales, cuyo principal objetivo es, dada la internacionalización de los mercados y la falta de cohesión entre los distintos índices nacionales, permitir las comparaciones internacionales entre los diferentes países. Entre éstos destacen el Morgan Stanley Capital International (MSCI), los FT-Actuaries World Indices, el Financial Times y los Salomon-Russell Global Equity Indices.
La bolsa de valores en España
La regulación más reciente del mercado de valores español se debe a la Ley 24 / 1988 de 28 de julio del Mercado de Valores. En ésta se recogían como objetivos fundamentales dotar de coherencia interna y potenciar el mercado de valores, con el fin de que reuniera las condiciones apropiadas para afrontar con éxito el mercado europeo de capitales.
La reforma acometida pretendió aproximar nuestro sistema bursátil latino al modelo anglosajón, para lo cual se procedió a la creación de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) como organismo superior e inspector. Con el fin de seguir la misma directriz se procedió a la transformación de las bolsas en sociedades anónimas privadas y a la conversión de los agentes de cambio y bolsa en sociedades y agencias de valores y bolsa. También se creó la Sociedad de Liquidación y Compensación, que se encarga de organizar y dirigir la liquidación de las operaciones dentro de las bolsas, entre ellas y con las bolsas extranjeras.

Cómo se negocian títulos en la Bolsa española
Antes de 1989 el sistema propio era el de “viva voz”, pero en abril de ese año se introdujo el sistema de contratación informatizada (SIBE) que conecta los cuatro mercados (Madrid, Barcelona, Bilbao y Valencia). En la actualidad ambos sistemas coexisten, si bien el de viva voz representa un 2% de la negociación bursátil.
La operativa del sistema de contratación informatizada mantiene interconectados los cuatro mercados nacionales, lo que permite la agregación de la oferta, de la demanda y el contrato recíproco. Dicha interconexión se realiza a través de un programa informático (SIBE) que facilita, a través de los monitores de los operadores, la introducción de órdenes de compra y de venta a los precios deseados, que son clasificados por el ordenador según cuantía y orden de llegada, lo cual permite conocer la situación real del mercado. De este modo se garantiza la total transparencia y liquidez del sistema al realizarse el cierre de todas las operaciones por ordenador. Este mercado informatizado o mercado continuo se prolonga desde las 10 hasta las 17 horas sin interrupción.
Las fases de contratación son dos: la fase de ajuste, destinada a introducir, modificar o cancelar propuestas con una duración de 9,30 a 10 horas, y la fase de sesión abierta que se prolonga de10 a 17 horas y que permite desarrollar la contratación continuada. Las órdenes se colocan en el sistema según criterios de prioridad de precio y, a igualdad de precio, por prioridad temporal de introducción.
En el mercado continuo se pueden formular una serie de ordenes de compra o venta. La orden es limitada en el caso de que se formule un precio máximo para la compra y uno mínimo para la venta. Si el ordenante asume el mejor precio de mercado en el momento de la operación, realiza una orden por lo mejor. Cuando se acepta ejecutar el paquete en el día de su introducción al máximo de variación permitido, se elige una orden mantenida, si bien hay que señalar que debe colocarse la parte no negociada del paquete a un precio que no exceda de la variación máxima permitida para ese día. En el caso de una orden on stop, se condiciona su entrada en el sistema a que se registre alguna operación al precio propuesto. Si la orden es para la compra, cuando se registra un cruce de operación al precio indicado se activa la orden y se empiezan a comprar títulos. Éste tipo de operación lleva unido un recorrido de forma que: si se ha activado la orden a un valor, por ejemplo del IBEX 35 de 9200 puntos, se compran títulos hasta 9210 puntos. Por encima de ese valor ya no se producen adquisiciones y si la posición queda abierta, se compraran los títulos que sea posible a 9210 puntos hasta cerrar la posición. La operativa de la operación es la contraria en el caso de que se active una orden on stop de venta. Si se realiza una orden todo o nada, ésta se activa cuando en el momento de la introducción hay contrapartida para la totalidad de su importe. La orden, al incorporar la condición de que al menos se negocie el volumen mínimo indicado como tal, se considera de ejecución mínima. En una orden ejecutar o anular, se efectúa la operación por la cantidad que exista como contrapartida en el momento de la introducción y se rechaza el resto. En la orden con volumen oculto se muestra al sistema sólo una parte del volumen que se pretende negociar. Ejecutado éste, el resto es una nueva propuesta también oculta. Su validez es para la sesión del día y la cantidad máxima que se puede mostrar es de 250 títulos. Aunque todas las operaciones son posibles, en la fase de ajuste que dura desde las nueve y media hasta las diez de la mañana sólo se pueden introducir órdenes limitadas o mantenidas.
La duración temporal de las ordenes puede presentar diferencias. Éstas puede ser de un día, es decir, sólo para la sesión en curso; hasta la fecha, según la cual se determina una fecha de validez máxima (actualmente, la de la penúltima fecha del mes en curso); y hasta la cancelación, por la que las órdenes o restos no negociados se cancelarán automáticamente el último día del mes en curso.
El precio de cierre sirve de referencia del valor para la sesión siguiente y se calcula diariamente al finalizar la sesión, como el precio medio ponderado de los 200 últimos títulos negociados.
Los índices bursátiles en España
En España los principales índices bursátiles son el Índice General de la Bolsa de Madrid (IGBM) y el IBEX-35, así como el Índice Total de la Bolsa de Madrid, aunque se emplean también otros índices internacionales a los que se ha hecho mención anteriormente.
El Índice General de la Bolsa de Madrid (IGBM) se publica desde finales de 1940 y desde 1986 se calcula como una serie histórica continua con base 100 el día 31 de diciembre de 1985. Se trata de un índice de precios que mide la rentabilidad obtenida por la variación en el precio de las acciones, corregida por el efecto de las ampliaciones y los dividendos. Se compone de 107 valores con base 100 en 1985. A 31 de diciembre se seleccionan las empresas que van a componer el índice al año siguiente en función de criterios de liquidez y de frecuencia de contratación. Entonces, se calcula la ponderación de cada valor en su sector como cociente de la capitalización bursátil de éste entre la suma de la capitalización de los valores del sector seleccionados para la confección del índice. La ponderación de cada sector en el IGBM se realiza por el ratio entre la valoración bursátil del sector y la capitalización total de la Bolsa de Madrid a 31 de diciembre, excluyendo en ambos casos los valores extranjeros. El índice se calcula como una media aritmética ponderada de los índices de valor diarios de cada sector, que a su vez se calculan como la media aritmética ponderada de los índices de valor diarios individuales. Este índice, calculado a diario al cierre de la sesión, se corrige en función del pago de dividendos y de las ampliaciones de capital.
El Índice Total de la Bolsa de Madrid. Permite conocer la rentabilidad total de la Bolsa de Madrid en un período de tiempo determinado. Se obtiene al calcular las tasas de variación de los valores que integran el IGBM corregidos por la rentabilidad.
El 14 de enero de 1992, apareció el IBEX 35 como nueva denominación del FIEX-35 que funcionó desde el 31 de diciembre de 1989. Este índice es sencillo en la medida en que constituye un reflejo fiel del comportamiento del mercado de renta variable español y ,además, sirve de referencia subyacente para la contratación de opciones y futuros. Se trata de un índice ponderado en cuya elaboración participan los 35 valores más líquidos de las cuatro Bolsas españolas, que cotizan en el mercado continuo con un valor de referencia 3000 en 1989. Se calcula en tiempo real y se publica desde las 10 hasta las 17 horas, si bien desde las 9,30 horas la introducción de órdenes en el sistema conforma el valor de preapertura del IBEX-35, para cuyo cálculo se toma la media de la mejor oferta y de la mejor demanda para cada uno de los valores que componen el índice. Se revisa cada seis meses y se ajusta por ampliaciones de capital, pero no por dividendos.
Recientemente (10 de abril de 2000) se ha puesto en funcionamiento en la Bolsa española el denominado Ibex Nuevo Mercado, que acoge a las empresas de la llamada “nueva economía”, es decir, compañías dedicadas a Internet, telecomunicacniones, biotecnología y medios de comunicación. Se pretende de este modo la homologación con el resto de los mercados bursátiles más avanzados que también cuentan con un índice similar como son el Nasdaq en Nueva York, el Neue Market en Alemania o el Nouveau Marché en Francia.
Las implicaciones de este índice son, entre otras, las mayores obligaciones de transparencia a las que están sometidas las compañías que coticen en el mismo, así como la ampliación de los límites de fluctuación desde el 15% habitual para las que integran el mercado continuo, hasta un 25%. A la vez, se elimina también el tope del 50% en la oscilación con respecto al precio de colocación entre los inversores, cuando se trate de su primera jornada bursátil.
lunes, enero 30, 2012
Jose




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