La Historia de Superman


El personaje más conocido de la historieta estadounidense, Superman, pronto fue llevado a otros medios de difusión, como la radio y el cine, medios en los que consiguió un gran éxito de audiencia, primero en modestos seriales y más tarde en grandes superproducciones. Sin embargo, ha sido en la televisión donde varias generaciones de espectadores han podido admirar en carne y hueso, semana tras semana, al que es considerado uno de los grandes mitos de la cultura popular del siglo XX.

De los seriales radiofónicos a la pequeña pantalla

Desde que en 1938 fueron publicadas en la revista Action Comics las aventuras de Superman, sus admiradores no han dejado de aumentar en número. Los creadores del personaje, Jerry Siegel y Joe Shuster, fueron los primeros sorprendidos por la creciente cantidad de seguidores. El planteamiento de los guiones es sencillo y efectivo. Superman es un ser invulnerable que oculta su identidad haciéndose pasar por Clark Kent, periodista del Daily Planet, diario donde también trabajan una apasionada redactora, Lois Lane, y un simpático reportero, Jimmy Olsen. En su faceta heroica, el hombre de acero ha de enfrentarse a villanos de primer orden, como Lex Luthor, genio indiscutible del crimen. Los guiones tienen algo de folletín, y eso hace posible su fácil adaptación al medio radiofónico, donde triunfan producciones semejantes.

Apenas dos años después de la aparición del personaje, los directivos de la emisora Mutual Network llegaron a un acuerdo para radiar desde Nueva York un serial protagonizado por Superman. Fueron programas de quince minutos, emitidos los lunes, miércoles y viernes, entre las cinco y las seis de la tarde. La dirección fue encomendada a un equipo formado por Allen DuCovny, Mitchell Grayson, George Lowther, Robert y Jessica Maxwell. Estos tres últimos fueron asimismo los productores y guionistas. Lowther llegó incluso a escribir una entretenida novela sobre los orígenes del personaje, aprovechando su experiencia como autor de esos guiones.

En el equipo artístico figuraban Jackson Beck, que fue el narrador hasta su sustitución por Mandel Kramer; Michael Fitzmaurice, el primer Superman, luego reemplazado por Clayton "Bud" Collyer; Jean Alexander en el papel de Lois Lane y Jackie Kelk como Jimmy Olsen. Batman, otro superhéroe que aparecía con cierta frecuencia en el serial, tuvo diversas voces; entre ellas, las de Stacy Harris, Gary Merrill y Matt Crowley.

El primer episodio se emitió el 12 de febrero de 1940. Tan masiva fue la acogida por parte de los oyentes, que las emisiones se prolongaron hasta 1952. Las frases que componían la entradilla del programa, pasaron a formar parte de la mitología del personaje: ¡Más rápido que una bala! ¡Más poderoso que una locomotora! ¡Capaz de saltar por encima de un rascacielos!... ¡Mira! ¡Allí, en el cielo! ¡Es un pájaro! ¡Es un avión! ¡Es... Superman!



Pero aún falta trasladar a este superhombre a las imágenes en movimiento. Max y Dave Fleischer recibieron el encargo de la Paramount de realizar una serie de cortometrajes de dibujos animados. El primero de ellos se estrenó el 26 de septiembre de 1941. Costó 50.000 dólares y todos los detalles fueron extraordinariamente cuidados, lo que aseguraba la buena acogida de los restantes dieciséis episodios. Dada la coyuntura histórica de su estreno, estas películas de animación contenían numerosas referencias a la Segunda Guerra Mundial, e incluso ofrecían en ocasiones consignas propagandísticas.

Los actores encargados del doblaje fueron Clayton "Bud" Collyer y Joan Alexander, bien conocidos por la audiencia gracias a la emisión radiofónica. Con una periodicidad mensual, llegaron a las salas de exhibición los distintos títulos de la serie: Superman, The mechanical monsters, Billion dollar limited, The arctic giant, The bulleteers, The magnetic telescope, Electronic earthquake, Volcano, Terror on the Midway, Japoteaurs, Showdown, eleventh hour, Destruction Inc., The mummy strikes, Jungle drums, The underground world y Secret agent. Pero el estreno del último capítulo, el 30 de julio de 1943, no cerró la explotación comercial de la obra de los hermanos Fleischer, pues numerosas cadenas televisivas emitirían con frecuencia los episodios a partir de los años cincuenta.

En 1948 Columbia Pictures produjo el primer serial con actores reales, dirigido por Spencer Benet y Thomas Carr. Fueron quince entregas en las que el actor Kirk Alyn hizo todo lo posible por convencer a los espectadores de su invulnerabilidad y capacidad de vuelo, aun a pesar de la pobreza de los efectos especiales. Noel Neill dio vida a Lois Lane, Tommy Bons fue Jimmy Olsen y Carol Forman interpretó al personaje maléfico que pone en peligro a Superman y sus amigos, Spider Lady.

Sam Katzman, productor de este serial, fue también el responsable de la secuela, Atom Man vs. Superman (1950), también dividida en quince películas consecutivas. Pese a los discutibles resultados artísticos, ambas producciones abrieron el camino hacia la gran pantalla a las aventuras del conocido superhéroe.

Un avispado productor, Barney A. Sarckey, encargó la realización de un largometraje, Superman and the mole men (1951). Lo dirigió Lee Sholem y escribió el guión Richard Fielding.

Para el papel principal se rechazó a Kirk Alyn y le correspondió al actor George Reeves la tarea de dar vida al hombre de acero. Reeves había trabajado como actor secundario en películas como Lo que el viento se llevó (1939), Sangre y arena (1941) y Sansón y Dalila (1949), pese a lo cual era casi totalmente desconocido por el público. Para acercarlo más al Superman de las historietas, su vestuario incluía músculos de caucho. El vuelo se simulaba con trampolines ocultos y los efectos especiales eran muy escasos. Sin embargo, la arrolladora simpatía de Reeves superó todos estos inconvenientes y conquistó el corazón de los espectadores.

Por las mismas fechas, la televisión empezó a ser un problema para el negocio cinematográfico, puesto que competía con éste como medio de entretenimiento familiar. Robert Maxwell y Bernard Luber, dos ejecutivos de la ABC TV, encontraron en Superman and the mole men (1951) la clave para el nuevo programa que querían emitir de costa a costa. Se trataba de una teleserie, la primera sobre el personaje creado por Siegel y Shuster. El protagonista de esta emisión semanal, una de las más exitosas en la historia de la televisión americana, fue también George Reeves.

Auge y decadencia del Superman televisivo


En febrero de 1953 comenzó la primera temporada de The adventures of Superman, un auténtico fenómeno sociológico que, a las pocas semanas, dio lugar a la edición de cromos, cartas, chapas, cuadernos, figuras y todos los objetos que puedan imaginarse. El negocio era perfecto para la ABC TV, pues la inversión había sido mínima. Los episodios, por lo general de trama policiaca, estaban llenos de un humor ingenuo, que ayudaba a pasar por alto todas las inconsistencias que cualquier mirada crítica pueda encontrar en ellos. George Reeves mostró todo su aplomo con el uniforme del hombre de acero, advirtiendo con su voz grave a los distintos criminales que los guionistas inventaban semana tras semana. Durante seis temporadas, Reeves personificó el bien en estado puro, fue un auténtico héroe para la audiencia americana, que lo identificó de tal modo con el superhéroe del cómic, que en algún momento, como ocurrió con el actor Bela Lugosi y el vampiro Drácula, actor y personaje quedarían confundidos de forma dramática.

Pero aunque a lo largo de 104 episodios de veinticinco minutos la imagen transmitida era la de un George Reeves jovial y positivo, a gusto en su malla azul y roja, la realidad era bien distinta. En ocasiones los rodajes se complicaban por la afición a la bebida del protagonista, mantenida en secreto por el Estudio para no dañar su imagen pública. Además, el equipo técnico dio, en muchos casos, muestras de impericia. Por ejemplo, los maquillajes, bastante mediocres, eran obra de Harry Thomas, colaborador habitual en las películas de Ed Wood Jr., el que fuera considerado peor director de la historia del cine. La realización tampoco era brillante. De hecho, fue el propio George Reeves quien dirigió los tres últimos episodios de la serie.

Aunque en la última temporada el actor había engordado y tenía el pelo encanecido, los espectadores siguen viendo en él a Superman. Asistía disfrazado a numerosos actos benéficos e incluso participaba en combates amañados de lucha libre. A medida que crecía la leyenda popular, aumentaban también sus ambiciones.

La última entrega del serial llegó a los televisores norteamericanos el 27 de noviembre de 1957. Los últimos 52 episodios se rodaron en color, lo que favoreció su posterior reposición cuando las emisoras y cadenas normalizaron este procedimiento. Nadie dudaba de que los productores volverían a rodar aventuras del personaje pasado un tiempo. Reeves no tenía problemas económicos, pero nadie le daba trabajo, y eso le desesperó profundamente. Su carácter se volvió aún más agrio tras la separación de su esposa, Toni Mannix, en 1958. Todos sus planes profesionales fracasaron porque los ejecutivos del cine y la televisión le consideraban totalmente identificado con Superman. El juicio fue unánime: Los niños de América no podrían ver a su héroe favorito despojándose del uniforme.

Obsesionado por esta situación, George Reeves se suicidó en su casa el 16 de junio de 1959. Los periódicos titularon la noticia "Superman ha muerto".

La conmoción nacional fue enorme, así que Whitney Ellsworth, uno de los productores de la anterior serie, intentó aprovechar la coyuntura favorable con dos nuevas teleseries inspiradas en el superhéroe. La primera de ellas, Superpup, estuvo protagonizada por la mascota del personaje, un supercachorro interpretado por un actor con una máscara. El proyecto fracasó estrepitosamente y no llegó a encontrar patrocinador. Poco después, en 1960, encargó la redacción de trece guiones sobre la juventud de Superman. La serie se llamaría The adventures of Superboy, pero sólo llegó a rodarse el episodio piloto, protagonizado por Johnny Rockwell. Una vez más, Ellsworth no encontró empresas interesadas en anunciarse junto a Superman. El héroe que tantas ganancias había proporcionado a la ABC resultaba un mal negocio televisivo.

Superman deja de estar de moda

Aunque las ventas de cómics sobre Superman no decayeron, las producciones audiovisuales en él inspiradas no consiguieron las deseables cuotas de audiencia. El estreno en 1966 del musical "It's a bird! It's a plane! It's Superman!" es recordado como uno de los más notables fracasos en los escenarios de Broadway. Dirigido por Harold Prince, contó con un entretenido libreto de David Newman y Robert Benton, con partitura de Charles Strousse, letras de Lee Adams y coreografía de Betty Walberg. ABC TV llevó esta obra musical a la televisión en 1975, con realización de Jack Regas. El guionista Romeo Miller se encargó de adaptar a las convenciones televisivas el texto original. David Wilson dio vida a Superman, pero sus esfuerzos no resultaron fructíferos, pues la audiencia no prestó demasiada atención al programa.

El mismo año en que subió al escenario teatral la citada obra, Allen DuCovny produjo una nueva adaptación de Superman al dibujo animado. La emisora CBS TV evitó en esta ocasión homenajear a la teleserie protagonizada por George Reeves, así que recurrió a algunos de los actores que habían participado en el serial radiofónico en los cuarenta. Es así como el narrador volvió a ser Jackson Beck y Superman tuvo nuevamente la inconfundible voz de Clayton "Bud" Collyer. Un público infantil disfrutó durante varias temporadas de esta correcta producción que, desgraciadamente, hubo de cambiar el reparto de voces cuando Collyer murió en 1969.

En 1973 llegó el estreno de otra teleserie de animación, Superfriends, protagonizada por Batman y Superman. La acogida fue inmejorable, a tal extremo que la emisión se prolongó por espacio de trece años, originando alguna otra producción animada. Parece que los tiempos cambian para el personaje, hecho al que no es ajeno el excelente resultado en taquilla de la película Superman, el film (1978), dirigida por Richard Donner y producida por Alexander e Ilya Salkind.

El 18 de marzo de 1981 comenzó a programarse una parodia del superhombre, El gran héroe americano, protagonizada por William Katt, Robert Culp y Connie Selleca. El humor de esta telecomedia fue bien recibido por la audiencia. También tuvieron un marcado carácter humorístico algunas de las secuelas cinematográficas del citado largometraje de Richard Donner. La desmitificación parece ser uno de los rasgos esenciales del superhéroe en los años ochenta.

Animados por la nueva moda de Superman, los Salkind patrocinaron una serie de televisión, Superboy, que aborda los años en que el héroe estudiaba periodismo y descubría sus poderes con juvenil entusiasmo. La primera temporada de emisión comenzó en octubre de 1988. No muy satisfechos con el trabajo del protagonista, John Haymes Newton, los productores lo sustituyeron por Gerard Christopher a partir del segundo año. Con altibajos de audiencia, la serie se mantuvo en antena a lo largo de tres temporadas.

Una visión renovadora del personaje

En 1992 la productora Deborah Joy LeVine, junto con un amplio equipo de ejecutivos de Warner Bros Television, ultima las decisiones sobre una nueva teleserie con el hombre de acero por protagonista, Lois y Clark: Las nuevas aventuras de Superman. LeVine deseaba que el personaje de Superman abandonara la pose estática y acartonada, pretendía humanizarlo y así lograr que la audiencia de los noventa pudiera identificarse con él. Comenzaron las tareas de preproducción y la mayor dificultad estribaba en perfilar el reparto adecuado. Tras realizar pruebas a numerosos candidatos, se eligió a Dean Cain como protagonista. Cain había intervenido como actor secundario en la teleserie Sensación de vivir, intervención que había despertado una buena respuesta por parte de las seguidoras femeninas del serial, demostrada en la correspondencia enviada por éstas a la productora. El actor tenía el aspecto físico adecuado y su experiencia profesional aseguraba una interpretación correcta. Paralelamente, el papel de Lois Lane se adjudicó a Teri Hatcher, una actriz atractiva pero casi desconocida, que sólo había destacado como actriz secundaria en la película Tango y Cash (1989), de Andrei Konchalovsky, e intervenciones episódicas en algunas producciones televisivas, como Murphy Brown y McGyver.

Los responsables de Warner Brothers no querían repetir la experiencia de los desiguales efectos especiales de Superboy. Recurrieron por ello a un profesional competente, John Seele, muy capaz en todo lo relativo a la manipulación digital de imágenes. Las primeras pruebas que presentó fueron inmejorables. Superman podía volar en la pequeña pantalla sin que el público echara de menos los alardes visuales de las películas protagonizadas por Christopher Reeve.

En el amplio equipo encargado de la producción ejecutiva de la serie figuraban profesionales veteranos, como David Jacobs y Robert Singer, que comprendieron la necesidad de contar con un buen equipo de guionistas. La propia Deborah Joy LeVine escribió el episodio piloto, y continuaron su labor buenos escritores del medio televisivo, como Bryce Zabel, Dan Levine y John McNamara. LeVine redactó otros capítulos y vigiló la calidad media del conjunto. Se pretendía que en los diálogos hubiera frescura y humor, aunque lo más arriesgado era el tratamiento modernizado que habría de darse al romance entre Lois y Clark, eje fundamental de la serie. El público moderno difícilmente admitiría la cursilería gratuita, y menos aún el excesivo clasicismo de ese noviazgo de la historieta, donde el superhombre y la periodista apenas sí expresaban su amor. En la nueva teleserie ambos serían unos jóvenes de los noventa, con los mismos intereses e inquietudes emocionales que sus espectadores.

Experiencias televisivas de éxito en Estados Unidos, como Star Trek, siempre han dado una gran importancia a la galería de personajes secundarios, por lo general encarnados por actores queridos por el público. Deborah Joy LeVine y su equipo recibieron un total apoyo de la Warner, que respaldó la decisión de contratar, por un lado, a estrellas de éxito en la pequeña pantalla, y por otro, a actores de anteriores teleseries relacionadas con el personaje, para así dar cierta sensación de continuidad al público de mayor edad. De ese modo, rostros conocidos como Elliott Gould, Ben Veeren, David Warner, Morgan Fairchild, Dean Stockwell, James Earl Jones, Bronson Pinchot, Raquel Welch y Tony Curtis irán apareciendo en distintos capítulos. Pero también se homenajeará a intérpretes como Adam West, que protagonizara Batman, la popular teleserie de los sesenta; Robert Culp, intérprete de El gran héroe americano; y Dick Miller, presencia habitual en las primeras películas de Roger Corman. Sin embargo, la invitada más notable será Phyllis Coates, que en el episodio The house of Luthor dará vida a Ellen Lane, la madre de Lois, el personaje que ella misma hiciese popular en Las aventuras de Superman a mediados de los cincuenta.

El 12 de septiembre de 1993 se emitió el episodio piloto de la nueva serie con unos índices de audiencia excelentes. Lois y Clark fue, desde su estreno, un éxito. De inmediato se inició una campaña de mercadotecnia para explotar productos derivados del serial, lo que significaba unos enormes ingresos para Warner, pero también para DC Comics, compañía propietaria de los derechos del personaje. Coincide esta promoción comercial con la renovación de Superman en las historietas, lo que aumenta a un mismo tiempo el interés de lectores y telespectadores.

Cuando finalizó la primera temporada, se realizaron algunos cambios. El reportero Jimmy Olsen, interpretado hasta la fecha por Michael Landes, fue encarnado en lo sucesivo por Justin Whalen, un actor joven de probada eficacia en televisión. Por otro lado, Robert Singer, uno de los productores ejecutivos, potenció el humor en la teleserie, que ofrecía numerosas parodias y referencias a otras series y películas. Títulos como Batman, Fly hard, Lethal weapon, Dead Lois walking, Ghosts y Toy story, entre otros, ejemplifican esta voluntad de adaptar, siempre con ironía, éxitos del mundo audiovisual. Así, en los casos citados, se alude al título original de las películas Batman (1989), La jungla de cristal (1987), Arma letal (1987), Dead man walking (1996), Ghost, más allá del amor (1990) y Toy story (1996). Este tipo de citas, muy frecuentes, sirven para animar la complicidad de un público fundamentalmente juvenil, seguidor de todas las novedades que se producen en el mercado del espectáculo.

La cuarta temporada de la serie llega hasta 1997, pero la audiencia no es tan satisfactoria como en años anteriores. Parece que la fórmula empieza a desgastarse. Los analistas de ABC-TV, cadena que tiene la exclusiva de la serie, desaconsejan continuar los rodajes si los espectadores desaprueban los nuevos episodios, algunos de los cuales son reiterativos e incluso excesivamente sentimentales. Sin embargo, no sólo cabe atribuir la decadencia a una mayor irregularidad de los guiones. La industria televisiva estadounidense, en extremo competitiva, exige una constante renovación que resulta difícil en una producción de las características de Lois y Clark. Convertidos en feliz matrimonio, los dos personajes parecen haber agotado sus posibilidades aventureras. Warner decide clausurar la serie y la quinta temporada que se proyecta no llega a producirse. Para Teri Hatcher y Dean Cain, sin embargo, se abre un excelente camino profesional, pues el sueldo que perciben se ha situado entre los más altos dentro de la televisión de su país.

Mientras, los ejecutivos de Warner y otras compañías rivales aprovechan el interés despertado por los superhéroes y se lanzan a producir seriales televisivos con este tipo de personajes. El primero de ellos comienza a rodarse el mismo año en que Lois y Clark deja las pantallas. Se trata de Justice League of America, destinado a emitirse por la CBS.

Superman en dibujos animados


El 6 de septiembre de 1996, dentro de la programación de la Kid's Warner Brothers TV Network, comienza la emisión de Superman: The animated series, cuya producción ejecutiva corre a cargo de Jean MacCurdy. Dirigen los equipos de animación Curt Geda, Dan Riba y Glen Murakami, que encargan la elaboración de determinados episodios a realizadores experimentados en esta materia, como Kazuhide Tonomaga y Toshihiko Masuda, conocedores del sistema de trabajo habitual en los estudios japoneses. Los guiones son obra de Alan Burnett, Paul Dini y otros escritores que colaboran habitualmente con la Warner.

La intención del equipo que coordina MacCurdy es ofrecer una producción de calidad que compita con un serial semejante, Batman, y también con los dibujos animados inspirados en los personajes de Marvel, la más importante compañía de historietas de Estados Unidos.

Para asegurar los índices de audiencia, los productores han buscado voces conocidas para el doblaje de la serie. Entre otros intérpretes, participan en el proyecto Tim Daly, Malcolm McDowell, George Dzundza y Richard Moll. El encargado de poner la voz a Lex Luthor es Clancy Brown, que encarnara en el cine al villano de Los inmortales (1985).

La buena acogida de los primeros episodios asegura cierta continuidad a la teleserie y la posibilidad de proseguir la elaboración de nuevos episodios en temporadas sucesivas. Este éxito, por otro lado, demuestra que Superman sigue siendo, a pesar del paso de los años, un personaje actual, igualmente rentable en la historieta, la televisión y el cine.

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada