La Bastilla era una Fortaleza-prisión parisina cuya captura por una muchedumbre revolucionaria el 14 de julio de 1789 fue considerada a posteriori, por la propia Revolución Francesa, como símbolo de su derribo del absolutismo; en la actualidad, es precisamente en esa fecha cuando se celebra la fiesta nacional francesa.


En realidad, apenas tenía prisioneros cuando comenzaron las proclamas y levantamientos revolucionarios: apenas siete; tampoco era un destino militar de importancia, custodiada por una compañía de veteranos (unos ochenta inválidos de guerra) y treinta mercenarios suizos. El motivo que empujó a los revolucionarios a asaltarla era la necesidad de pólvora para sus armas; en efecto, había cada vez más tropas reales en torno a París y Camille Desmoulins, un abogado sin trabajo y luego periodista revolucionario, levantó al pueblo; algunos grupos se enfrentaron con los regimientos alemanes del rey (Royal-Allemand) en la plaza de Luis XV (luego, de la Concorde), y se vio la necesidad de organizar una milicia popular. La mañana del 14 de julio un gran número de sublevados irrumpió en los Inválidos (hospicio para militares veteranos o heridos) y se hizo con fusiles y cañones, aunque descargados.

Se pensó encontrar pólvora en la Bastilla, y allí se dirigieron; el gobernador de la fortaleza, Launay, permitió su entrada en los patios para parlamentar, pero algunos disparos aislados iniciaron un tiroteo de varias horas que provocó numerosos muertos. Launay se rindió para evitar más víctimas, prometiéndosele respetar su vida; no obstante, la exaltada multitud acabó con él. Comenzada su demolición dos días más tarde, su lugar lo ocupa hoy la plaza de la Bastilla, donde piedras blancas señalan su planta; antes de su derribo, tenía forma rectangular, con torres de considerable altura en los ángulos y dos más en cada lado mayor.

La Bastilla (Bastille) era una fortaleza que había sido construida por el rey Carlos V de Valois en la segunda mitad del siglo XIV para proteger su residencia; estaba situada al este de la isla de la Cité, muy próxima a ella. A finales del siglo XVI, en tiempos de Enrique IV de Borbón, sirvió como Casa del Tesoro y, en el siglo siguiente, el cardenal Richelieu la transformó en prisión política (los encarcelados por esta causa lo eran mediante orden judicial secreta -lettre de chachet- y sin necesidad de juicio); esta última función explica su imagen siniestra a ojos populares y las historias de grandes crueldades que, aun después de la toma de la fortaleza, se difundieron.

En realidad, apenas tenía prisioneros cuando comenzaron las proclamas y levantamientos revolucionarios: apenas siete; tampoco era un destino militar de importancia, custodiada por una compañía de veteranos (unos ochenta inválidos de guerra) y treinta mercenarios suizos. El motivo que empujó a los revolucionarios a asaltarla era la necesidad de pólvora para sus armas; en efecto, había cada vez más tropas reales en torno a París y Camille Desmoulins, un abogado sin trabajo y luego periodista revolucionario, levantó al pueblo; algunos grupos se enfrentaron con los regimientos alemanes del rey (Royal-Allemand) en la plaza de Luis XV (luego, de la Concorde), y se vio la necesidad de organizar una milicia popular. La mañana del 14 de julio un gran número de sublevados irrumpió en los Inválidos (hospicio para militares veteranos o heridos) y se hizo con fusiles y cañones, aunque descargados.

Se pensó encontrar pólvora en la Bastilla, y allí se dirigieron; el gobernador de la fortaleza, Launay, permitió su entrada en los patios para parlamentar, pero algunos disparos aislados iniciaron un tiroteo de varias horas que provocó numerosos muertos. Launay se rindió para evitar más víctimas, prometiéndosele respetar su vida; no obstante, la exaltada multitud acabó con él. Comenzada su demolición dos días más tarde, su lugar lo ocupa hoy la plaza de la Bastilla, donde piedras blancas señalan su planta; antes de su derribo, tenía forma rectangular, con torres de considerable altura en los ángulos y dos más en cada lado mayor.
viernes, enero 06, 2012
Jose
Posted in:
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada