Nez Perce es el nombre de una tribu de indios norteamericanos, cuya lengua (el sahaptino o nezpercés) pertenece a la familia lingüística penutia, que habitaban a lo largo del río Snake y sus afluentes, el Salmon y el Clearwater, en lo que hoy en día es Idaho y áreas adyacentes de Oregón y Washington.
Constituyeron el grupo mayor, más poderoso y mejor conocido de todos los sahaptinos, y eran denominados con diferentes nombres por otras gentes que les trataron. El nombre "nez percé" ("nariz perforada") les fue otorgado por los franceses en honor a su costumbre de llevar pendientes en la nariz, a pesar de que esta moda no parece haber sido de las más extendidas entre ellos y tan sólo algunos integrantes de la tribu decoraban su nariz con pequeños adornos de hueso o conchas.
Su cultura era fundamentalmente similar a la de otros indios del Altiplano, en particular a la de otras tribus de sahaptinos. Sin embargo, por ser uno de los grupos más orientales, también recibieron la influencia de los indios de las Llanuras que vivían justo al este de las Montañas Rocosas. Típica del Altiplano era su forma de vida tradicional, centrada en pequeñas aldeas cercanas a los arroyos en donde pescaban salmón que, una vez desecado, constituía su principal fuente de alimento. También complementaban su dieta con bayas, raíces y otros frutos silvestres y, como artesanos, eran habilidosos tejedores y decoraban pieles de búfalo con pintura y púas de puercoespín. Habitaban en cabañas comunales con estructura de A y cubiertas de esteras de juncos. Eran de tamaño variable, pero a veces una casa podía albergar hasta treinta familias. La propiedad de la tierra era permanente y pertenecía al poblado. Cada poblado estaba bajo la guía de un jefe, muchos de los cuales eran también chamanes o intérpretes de sueños. Éstos eran especialistas religiosos dotados con el don de la visión interior y grandes poderes extrasensoriales de percepción que les otorgaba un wéyekin o espíritu guardián, mediador entre las personas y lo sobrenatural. Cada individuo tenía un wéyekin personal que le ayudaba a lo largo de su vida. Ésta, la vida humana, era sólo una etapa, un nivel de existencia, al que seguía otro de existencia espiritual en forma de animal o de nube.

Sin embargo, el auge de la cultura nez percé empezó a decaer a mediados del siglo XVIII, cuando se abrió el camino de Oregón y un número cada vez mayor de colonos europeos empezó a invadir sus territorios. Las caravanas de colonos trajeron consigo epidemias de viruela y cólera que produjeron numerosas víctimas entro los indios. En 1855 la mayoría de los jefes de bandas nez percé firmaron el tratado de Walla Walla, por el cual el gobierno reconocía a los nez percé la posesión de casi todo su territorio. Pero los síntomas de desacuerdo entre las distintas bandas empezaban a ser evidentes, especialmente a partir de la llegada de misioneros europeos que consiguieron que algunas de ellas se convirtieran al cristianismo. A esto se unió el descubrimiento de oro al norte de sus territorios, entre los ríos Salmon y Clearwater, y la consecuente afluencia de blancos ávidos del vil metal. La presión para que los indios cedieran sus territorios dio su fruto primero entre las bandas cristianas, bajo la influencia de los misioneros, y los jefes de estas bandas acabaron cediendo los territorios en los que se encontraban las minas por un tratado firmado en 1863, por el que perdían más de 6.000 km2 de territorio. Pero resultó que parte de estas tierras pertenecían a bandas no cristianas que en ningún momento habían aceptado los términos del contrato con los europeos y que se negaron a abandonar la tierra de la que sin su consentimiento les habían desposeído. Este hecho no sólo acentuó las disputas internas entre las distintas bandas de nez percé, sino que les condujo a una guerra contra los europeos que estaban dispuestos a expulsarles de su territorio a la fuerza. Acorralados, en 1877 los rebeldes (unos 250 guerreros) emprendieron una marcha de casi 2.000 km tratando de alcanzar la frontera canadiense; consiguieron recorrer invictos la mayoría del trayecto, durante el cual vencieron en al menos trece grandes enfrentamientos a los blancos que iban llegando en grupos armados para interceptarles el paso. Pero finalmente fueron sorprendidos justo al sur de la frontera, en donde los principales jefes de la marcha (Rainbow, Five Wounds, Ollocot, Lean Elk y Tohulhulsut) murieron luchando; los que sobrevivieron, con el jefe Joseph a la cabeza, se vieron obligados a rendirse. Conducidos de nuevo a la reserva, los supervivientes en Idaho tuvieron que ir cediendo progresivamente a lo largo de los años cada vez más acres de terreno. En el siglo XX, muchos nez percé abandonaron la reserva para residir en las vecinas ciudades blancas, en donde tuvieron que trabajar a sueldo y aceptar una situación de dependencia.
Constituyeron el grupo mayor, más poderoso y mejor conocido de todos los sahaptinos, y eran denominados con diferentes nombres por otras gentes que les trataron. El nombre "nez percé" ("nariz perforada") les fue otorgado por los franceses en honor a su costumbre de llevar pendientes en la nariz, a pesar de que esta moda no parece haber sido de las más extendidas entre ellos y tan sólo algunos integrantes de la tribu decoraban su nariz con pequeños adornos de hueso o conchas.
Su cultura era fundamentalmente similar a la de otros indios del Altiplano, en particular a la de otras tribus de sahaptinos. Sin embargo, por ser uno de los grupos más orientales, también recibieron la influencia de los indios de las Llanuras que vivían justo al este de las Montañas Rocosas. Típica del Altiplano era su forma de vida tradicional, centrada en pequeñas aldeas cercanas a los arroyos en donde pescaban salmón que, una vez desecado, constituía su principal fuente de alimento. También complementaban su dieta con bayas, raíces y otros frutos silvestres y, como artesanos, eran habilidosos tejedores y decoraban pieles de búfalo con pintura y púas de puercoespín. Habitaban en cabañas comunales con estructura de A y cubiertas de esteras de juncos. Eran de tamaño variable, pero a veces una casa podía albergar hasta treinta familias. La propiedad de la tierra era permanente y pertenecía al poblado. Cada poblado estaba bajo la guía de un jefe, muchos de los cuales eran también chamanes o intérpretes de sueños. Éstos eran especialistas religiosos dotados con el don de la visión interior y grandes poderes extrasensoriales de percepción que les otorgaba un wéyekin o espíritu guardián, mediador entre las personas y lo sobrenatural. Cada individuo tenía un wéyekin personal que le ayudaba a lo largo de su vida. Ésta, la vida humana, era sólo una etapa, un nivel de existencia, al que seguía otro de existencia espiritual en forma de animal o de nube.

La vida de los nez percé empezó a cambiar radicalmente a principios del siglo XVIII, cuando algunos grupos adquirieron caballos. Éstos empezaron a montar expediciones para la caza del bisonte y para comerciar con otras tribus más allá de las Rocosas. El caballo, especialmente un tipo específico de caballo moteado que ellos aprendieron a criar denominado appaloosa, se convirtió pronto en una de las mercancías más apreciadas entre los indios norteamericanos. Siempre habían sido un tanto belicosos, pero por esta época empezaron a serlo todavía más; de hecho, adoptaron numerosas costumbres guerreras de los indios de las Llanuras, como las danzas y honores de guerra o la técnica de cabalgar, y se convirtieron en una sociedad de guerreros, cazadores de bisontes y criadores de caballos.
Sin embargo, el auge de la cultura nez percé empezó a decaer a mediados del siglo XVIII, cuando se abrió el camino de Oregón y un número cada vez mayor de colonos europeos empezó a invadir sus territorios. Las caravanas de colonos trajeron consigo epidemias de viruela y cólera que produjeron numerosas víctimas entro los indios. En 1855 la mayoría de los jefes de bandas nez percé firmaron el tratado de Walla Walla, por el cual el gobierno reconocía a los nez percé la posesión de casi todo su territorio. Pero los síntomas de desacuerdo entre las distintas bandas empezaban a ser evidentes, especialmente a partir de la llegada de misioneros europeos que consiguieron que algunas de ellas se convirtieran al cristianismo. A esto se unió el descubrimiento de oro al norte de sus territorios, entre los ríos Salmon y Clearwater, y la consecuente afluencia de blancos ávidos del vil metal. La presión para que los indios cedieran sus territorios dio su fruto primero entre las bandas cristianas, bajo la influencia de los misioneros, y los jefes de estas bandas acabaron cediendo los territorios en los que se encontraban las minas por un tratado firmado en 1863, por el que perdían más de 6.000 km2 de territorio. Pero resultó que parte de estas tierras pertenecían a bandas no cristianas que en ningún momento habían aceptado los términos del contrato con los europeos y que se negaron a abandonar la tierra de la que sin su consentimiento les habían desposeído. Este hecho no sólo acentuó las disputas internas entre las distintas bandas de nez percé, sino que les condujo a una guerra contra los europeos que estaban dispuestos a expulsarles de su territorio a la fuerza. Acorralados, en 1877 los rebeldes (unos 250 guerreros) emprendieron una marcha de casi 2.000 km tratando de alcanzar la frontera canadiense; consiguieron recorrer invictos la mayoría del trayecto, durante el cual vencieron en al menos trece grandes enfrentamientos a los blancos que iban llegando en grupos armados para interceptarles el paso. Pero finalmente fueron sorprendidos justo al sur de la frontera, en donde los principales jefes de la marcha (Rainbow, Five Wounds, Ollocot, Lean Elk y Tohulhulsut) murieron luchando; los que sobrevivieron, con el jefe Joseph a la cabeza, se vieron obligados a rendirse. Conducidos de nuevo a la reserva, los supervivientes en Idaho tuvieron que ir cediendo progresivamente a lo largo de los años cada vez más acres de terreno. En el siglo XX, muchos nez percé abandonaron la reserva para residir en las vecinas ciudades blancas, en donde tuvieron que trabajar a sueldo y aceptar una situación de dependencia.
En Verde se ven la reserva de los Nez Perce 1855 y en marrón lo quedan de sus reservas en el 1863.
A finales del siglo XX, unos 1.500 nez percé vivían en la reserva de Idaho como extranjeros en su propia tierra, aunque la mayoría de ellos estaban ya perfectamente integrados entre la población estadounidense, trabajando como pequeños agricultores o jornaleros.
martes, enero 31, 2012
Jose

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