Atlas & Maps

El Virreinato de Nueva Granada

El Virreinato de Nueva Granada fue fundado en 1717, y fue uno de los cuatro en que se dividía administrativamente la América colonial española. Incluyó los actuales territorios de Colombia, Venezuela, Panamá y Ecuador; desapareció oficialmente en 1819, con la independencia de las naciones que formaron parte de dicha entidad político-administrativa.

Fundación del Virreinato

El Virreinato de Nueva Granada, o del Nuevo Reino de Granada, fue creado por Felipe V en 1717 por razones fundamentalmente militares, con la intención de reducir el poder del Consejo de Indias y controlar más directamente sus territorios.

Asegurar la defensa de Cartagena de Indias se había convertido a finales del siglo XVII en una necesidad ineludible. En efecto, en 1680 los ingleses habían conseguido penetrar en el territorio de la actual Colombia y sorprender a la guarnición que defendía Santa Marta. Años más tarde, los escoceses habían intentado reiteradamente consolidar un precario asentamiento en el Darién, del que fueron definitivamente expulsados por las fuerzas del gobernador de Cartagena, Juan Díaz Pimienta.


Virreinato de Nueva Granada en 1717.


Como en el resto de los virreinatos americanos, al virrey de Nueva Granada (o alter ego del monarca), además de ejercer el cargo de máximo jefe militar, se le encomendaba la misión fundamental de proteger a los súbditos, y debía asegurarse de que los oficiales de las divisiones políticas bajo su jurisdicción gobernaran correctamente, esto es, sin conflictos de competencias con oficiales de similares rangos (gobernadores o presidentes de audiencias) y sin abusar de su privilegiada posición. Asimismo, los virreyes debían recaudar los impuestos, evitar el contrabando y apoyar las labores de evangelización de los indios.


El Virreinato de Nueva Granada, que tomó el nombre del territorio explorado y bautizado así por Gonzalo Jiménez de Quesada en 1538, se organizó sobre la demarcación de la Audiencia de Santa Fe, que dependía hasta ese momento del Virreinato del Perú. Por tanto, esta entidad político-administrativa abarcó inicialmente el territorio comprendido entre el límite de la Capitanía General de Guatemala y los confines del Virreinato del Perú.

El Virreinato mantuvo su capital en Santafé de Bogotá, sede de la Audiencia, desde donde se gobernaban al principio las provincias de Antioquia, Cartagena, Riohacha, Maracaibo (Mérida-La Grita), Caracas, Nueva Andalucía (Cumaná), Guayana y Río Orinoco; los gobiernos de Choco, Quito, Popayán y Guayaquil; y las islas de Trinidad y Margarita. Antonio de la Pedrosa y Guerrero, miembro del Consejo de Indias, se encargó de organizar el Virreinato, donde gobernó a partir de 1718; el primer virrey que tomó posesión oficialmente del cargo fue Jorge de Villalonga, que ejerció su poder entre 1719 y 1723, año en que el Virreinato se disolvió a propuesta del propio Villalonga, que lo consideraba ineficaz y gravoso.

Reinstauración del Virreinato

En 1739, el rey Felipe V tomó la decisión de establecer de nuevo el Virreinato de Nueva Granada, si bien acometió algunos cambios con respecto a la antigua jurisdicción: la Capitanía General de Panamá (Portobelo, Veraguas y Darién) se incluyó en este nuevo Virreinato como comandancia general, mientras que Trinidad quedó fuera de él. La isla volvió a incorporarse en 1763, tras la Guerra de los Siete Años.

El segundo virrey fue Sebastián de Eslava, que llegó a Cartagena en 1740, durante la contienda con Inglaterra (Guerra de la Oreja de Jenkins), para participar activamente en la defensa del enclave contra las fuerzas del almirante Edward Vernon, lo que le valió el sobrenombre de Heroico. Eslava destacó en la organización de las misiones, la construcción de hospitales y la mejora de las vías de comunicación; residió en Cartagena y no en la capital, Santafé, puesto que recibió la orden de permanecer en esta ciudad mientras no se diera por terminada la guerra contra Inglaterra. Eslava dejó su puesto en Nueva Granada en 1749 y continuó su carrera militar como capitán general de Andalucía.


Virreinato de Nueva Granada en 1739.


Tras Eslava, Fernando VI nombró virrey a José Alfonso Pizarro, un experimentado militar bajo cuyo mandato se rehabilitaron los sistemas de fortificación de Cartagena. En 1750, Pizarro se trasladó a Santafé, donde gobernó hasta 1753. Tras Pizarro, fue nombrado José Solís Folch, que destacó por su apoyo a las misiones de los jesuitas y franciscanos en el Meta, el Orinoco, los Llanos y Chocó, el seguimiento de los asuntos internos de su jurisdicción, y porque elaboró el primer censo del Virreinato. Tras abandonar su cargo en 1760, Solís residió hasta su muerte en Santafé, donde había ingresado como fraile en un monasterio franciscano.

Pedro Messía de la Cerda, sustituto de Solís, tuvo que poner en práctica la orden firmada en 1767 por Carlos III que decretaba la expulsión de los jesuitas de los territorios españoles. De la Cerda regresó a España en 1773; dejó el puesto al teniente general Manuel Guirior, caballero de la Orden del Malta, quien en Nueva Granada se preocupó por promover el comercio y fomentar las misiones. En 1776, tomó el cargo Manuel Antonio Flórez; este virrey se trasladó a Cartagena durante la contienda con Inglaterra iniciada en 1779, mientras Juan Francisco Gutiérrez de Piñeres, como regente, se encargó de sofocar la Insurrección de los Comuneros de Nueva Granada.

La reorganización administrativa llevada a cabo por Carlos III en 1777 afectó al Virreinato de Nueva Granada, al crearse la Capitanía General de Venezuela como una subdivisión del Virreinato, por lo que quedaron de facto fuera de la administración del virrey los territorios de Guayana, Maracaibo, Nueva Andalucía, Venezuela, Margarita y Trinidad. La creación de la Audiencia de Quito redujo asimismo la jurisdicción del virrey al territorio de las actuales repúblicas de Colombia y Panamá.

En 1782, Flórez se trasladó a México como virrey de Nueva España, y asumió su puesto el gobernador de Cartagena, Juan de Torrezar Díaz Pimienta, que llegó a Santafé cuatro días antes de morir. La inesperada muerte de Díaz Pimienta condujo a un periodo de regencia, ejercida de nuevo por Gutiérrez de Piñeres. Pese a la experiencia de Gutiérrez, la corona decidió nombrar como nuevo virrey a Antonio Caballero y Góngora, arzobispo de Santafé desde 1779, lo que supuso la inusual circunstancia de que los gobiernos eclesiástico y civil recayeran en la misma persona. El arzobispo-virrey, que gobernó hasta 1789, se preocupó por fomentar las misiones, la educación en general, y la minería y la botánica en particular, ya que trajo de Europa profesores de química y metalurgia, y apoyó económica e institucionalmente la Expedición Botánica dirigida por el sabio José Celestino Mutis.

Tras Caballero y Góngora, que regresó a España como obispo de Córdoba, fue nombrado virrey Francisco Gil y Lemos, quien ejerció el cargo durante siete meses. Tras este breve periodo, asumió el puesto José de Ezpeleta, hasta entonces gobernador de Cuba. Ezpeleta destacó por sus contribución al desarrollo de las obras públicas, las artes y la educación. Dejó el cargo en 1797, al ser nombrado virrey de Navarra; fue sustituido por Pedro Mendinueta y Muzquiz. Mendinueta siguió apoyando los proyectos iniciados por sus predecesores hasta 1803, año en que dejó Santafé para ocupar en España el cargo de presidente del Consejo de Guerra.


Virreinato de Nueva Granada en 1810.


Fin del Virreinato

Antonio Amar y Borbón tomó el cargo en 1803 y fue el último virrey que residió en Santafé, ya que fue expulsado en 1810, cuando los patriotas lo condujeron a Cartagena para que abandonara el país. El Consejo de Regencia (que asumió el poder en España ante la ausencia del rey durante el conflicto con Francia) nombró en 1812 a Benito Pérez Brito nuevo virrey; éste se estableció en Panamá, pero renunció a su cargo a los pocos meses. Pérez Brito, al igual que los dos virreyes que le sucedieron (Francisco de Montalvo y Juan Sámano), ejercieron dadas las circunstancias políticas más como capitanes generales que como virreyes, ya que se dedicaron a intentar restablecer la autoridad española. El último virrey, Juan Sámano, abandonó Santafé de Bogotá tras el triunfo de los independentistas en la Batalla de Boyacá. Con su retirada en 1819, y con la instauración de la República de la Gran Colombia, el Virreinato de Nueva Granada dejó de existir definitivamente como institución.

Lista de virreyes de Nueva Granada

  • Jorge de Villalonga (1719-1723).
  • Sebastián de Eslava (1740-1749).
  • José Alfonso Pizarro (1749-1753).
  • José Solís y Folch de Cardona (1753-1761).
  • Pedro Messía de la Cerda (1761-1772)
  • Manuel de Guirior (1772-1776).
  • Manuel Antonio Flórez y Angulo (1776-1782).
  • Juan de Torrezar Díaz Pimienta (1782).
  • Antonio Caballero y Góngora (1782-1789).
  • Francisco Gil de Taboada y Lemos (1789).
  • José de Ezpeleta Galdeano (1789-1797).
  • Pedro Mendinueta y Murquiz (1797-1803).
  • Antonio Amar y Borbón (1803-1810).
  • Benito Pérez Brito (1812-1813).
  • Pablo Morillo (1816).
  • Francisco de Montalvo y Ambulodi (1816-1818).
  • Juan Sámano y Uribarri (1818-1819).

One Comment

  1. Raimundo Rivas De Zubiría

    Estoy buscando el mapa del virreinato de la Nueva Granada.

    Reply

So, what do you think ?