Atlas & Maps

Geografía e Historia de América [Geography and History of America]

6

Ubicado entre los 82°29′ de latitud N y los 55°30′ de latitud S, y los 35°16′ y 165°03′ de longitud O; se extiende en latitud entre los océanos Atlántico, que baña sus costas orientales, y Pacífico, que baña las occidentales, mientras que el océano Glacial Ártico es su límite por el norte y el continente antártico está cercano al extremo sur. Está dividido en dos grandes bloques, América del Norte y América del Sur, unidos por el istmo de América Central. En cuanto al origen histórico del nombre América, los españoles creyeron haber llegado en 1492 a los confines de Asia, pero a medida que transcurría el tiempo y avanzaban las exploraciones, era mas evidente para los observadores más avezados que ni las pruebas materiales ni los testimonios de quienes volvían a Europa se correspondían con los datos legados por la tradición. Poco después de concluir su segundo viaje, Américo Vespucio escribió a su amigo Pier Soderini informándole de que había llegado a las Antípodas, la cuarta parte del mundo. Añadía a continuación: “Yo he descubierto el continente habitado por más multitud de pueblos y animales que nuestra Europa o Asia o la misma África”. Esta carta se difundió ampliamente por Europa, de modo que llegó al Gimnasio del Vosgo, donde un grupo de intelectuales protegidos por el duque de Lorena intentaba publicar la Geografía de Tolomeo. La introducción del texto había quedado a cargo del clérigo Martín Waldseemüller, que admirado con la noticia de la existencia de un cuarto continente decidió llamarlo América como homenaje a Vespucio. En 1507 ya se habían vendido siete ediciones de esta edición de la geografía tolemaica, de modo que el nombre poco a poco se extendió, consagrando la denominación. Hasta el siglo XVIII, los españoles no aceptaron el nombre plenamente, ya que preferían hablar de las Indias, mientras los británicos aún hoy usan Indias Occidentales refiriéndose a las islas del Caribe para distinguirlas de las verdaderas, las orientales o asiáticas.



Las costas americanas son, en general, regulares y poco accidentadas, aunque hay diferencias de norte a sur y del Pacífico al Atlántico. El norte del continente es bañado por el océano Glacial Ártico, que permanece helado durante gran parte del año; sólo es posible la navegación en los estrechos de Bering y Hudson durante cuatro meses al año. La costa del Atlántico norte es baja y está muy fracturada en su parte norte, donde se abre la gran bahía de Hudson, al norte de la cual hay numerosas islas de gran extensión. Al sur aparece la isla de Terranova y la costa de Nueva Inglaterra, donde el litoral se hace más continuo y regular (aunque hay bahías como la de Chesapeake). El principal accidente de América del Norte es la península de Florida, frente a la que aparece el archipiélago de las Bermudas y a cuyo oeste se extienden las aguas del golfo de México, que forman junto al mar Caribe el llamado “Mediterráneo americano”, separado de la gran masa oceánica por las islas del Caribe: Bahamas, Grandes Antillas (Cuba, Jamaica, La Española y Puerto Rico) y Pequeñas Antillas (islas de Barlovento y de Sotavento).



Al sur del Caribe aparece la tercera división del océano, el Atlántico sur, que baña las costas de las Guayanas y Brasil, más elevadas debido a la proximidad de las montañas al mar. Los principales accidentes son las desembocaduras del Orinoco y el Amazonas, y más al sur aparece el gran estuario del río de la Plata, a partir del cual la costa se hace más irregular y recortada, con profundos golfos como el de San Matías y San Jorge. En el extremo sur se halla el estrecho de Magallanes y la Tierra del Fuego, al nordeste de la cual aparecen las islas Falkland o Malvinas. La costa del Pacífico es muy recortada en Alaska, donde se abren profundos golfos y fiordos, y se encuentran las islas Aleutianas, que separan el mar de Bering de las aguas del golfo de Alaska. Al sur de éste hay varios archipiélagos (Alexander, Reina Carlota, Vancouver), que dejan paso a un litoral estadounidense más rectilíneo y dominado por la presencia de la Cadena Costera. Entre el continente y la Baja California se extiende el golfo homónimo, al sur del cual sólo alteran la regularidad costera los pequeños golfos centroamericanos y el de Panamá. En América del Sur los Andes discurren paralelos a la costa, y sólo destaca el golfo de Guayaquil, al sur del cual no aparecen nuevas entradas hasta el paralelo 40° de latitud sur, donde comienzan los archipiélagos chilenos.


El continente americano es alargado en el sentido de los meridianos, y presenta una unidad de relieve en todo su sector occidental, dominado por varias cadenas montañosas que se suceden de norte a sur: Cordillera de Alaska, Cadena Costera, montañas Rocosas, sierras Madres Mexicanas, cordilleras centroamericanas y el gran macizo de los Andes, que se extiende por toda Sudamérica y en el que se halla el punto más elevado del continente, el Aconcagua (6.959 m). Por su parte, el techo de América del Norte es el monte MacKinley, en Alaska, con 6.187 m. En contraste con el terreno montañoso, América cuenta con llanuras muy extensas, entre las que destaca la Amazonia, la inmensa selva tropical que cubre la cuenca del río Amazonas. Se trata de la principal reserva vegetal del mundo, y es considerada como el “pulmón” del planeta. En América del Norte se encuentra la Gran LLanura, que se extiende desde las montañas Rocosas a la bahía de Hudson y el valle del Mississippi, el gran río norteamericano. Hay otras cadenas montañosas menores, como los Apalaches y los Laurentinos en América del Norte, y el macizo de las Guayanas y las sierras colombianas y brasileñas en Sudamérica.

Hidrografía.

El principal río de América del Norte es el Mississippi, el más largo de este sector continental. Desemboca en el golfo de México, donde también lo hace el Bravo del Norte (o Riogrande). En Alaska destaca el Yukon, que vierte al mar de Bering, y en el norte de Canadá fluye el McKenzie, cuyas aguas son recibidas por el océano Glacial Ártico. Otro curso fluvial destacado es el San Lorenzo, que forma un amplio golfo al desembocar en el Atlántico, frente al que se encuentra la isla de Terranova. Pero el río más destacado de América y de todo el mundo es el Amazonas, el más caudaloso del planeta, que recorre transversalmente el continente desde su nacimiento en los Andes a su desembocadura en un amplio delta. El norte de Sudamérica es cruzado de oeste a este por el Orinoco, que forma un extenso delta frente a la isla de Trinidad (Pequeñas Antillas). Al sur del Amazonas destacan el Paraná y Uruguay, que fluyen de norte a sur y convergen en el estuario del Río de la Plata. En la vertiente del Pacífico, la proximidad de los Andes impide la existencia de ríos de gran longitud.

Clima.

La extensión en latitud del continente hace que sea atravesado por el Círculo Polar Artico, los trópicos de Cáncer y Capricornio, y el ecuador, lo que da idea de su diversidad climática. Va desde el clima ártico de Groenlandia, el norte de Canadá y Alaska, a las altas temperaturas de toda la región comprendida entre ambos trópicos. Constituyen una excepción las zonas de mayor altitud (Sudamérica occidental), donde se ven atenuadas las características del clima tropical.

Flora.

En el norte ártico domina la tundra, con especies como musgos, líquenes y abedules enanos, que dejan paso hacia el sur a los densos bosques de coníferas del Canadá central y el noroeste de Estados Unidos. Se alternan con otras especies arbóreas y con la pradera de gramíneas, que se extiende por la Gran LLanura norteamericana. En las regiones desérticas de Arizona, Colorado, Sonora, Baja California y Chihuahua sólo aparecen las herbáceas y matorrales xerófilos. La América tropical se extiende desde Centroamerica a Brasil, y en ella domina la selva, con vastas extensiones de palmeras, acacias, árboles del caucho y otras muchas especies. La densidad de la selva es muy grande, y aún se conservan porciones de terreno en las que el hombre no ha puesto el pie. La gran mancha verde del Amazonas corre, no obstante, un gran peligro debido a las continuas roturaciones efectuadas, tanto para obtener madera como para la construcción de la carretera transamazónica.

Demografía.

El continente americano rebasa los 850 millones de habitantes. Los indicadores demográficos están en función del grado de desarrollo alcanzado. Así, Estados Unidos y Canadá presentan unas tasas propias de países inmersos en la fase más avanzada del cambio demográfico, con tasas muy reducidas de natalidad y mortalidad. El crecimiento se mantiene por encima del europeo debido a la inmigración, que ha sido constante en los últimos años, y el mayor vigor demográfico de algunos grupos étnicos. En cambio, América Latina tiene un crecimiento vegetativo elevado, salvo en Cuba, Argentina y Uruguay, aunque experimenta un lento declive. La esperanza de vida muestra también grandes diferencias socioeconómicas y aumenta con el nivel de renta, diferencias visibles igualmente en cifras como el producto interior bruto por habitante, el número de médicos por habitante o las relativas a la educación.

Medio urbano y rural.

La densidad total del continente apenas alcanza los 16 h/km², aunque hay acusadas diferencias en cuanto a la distribución espacial de la población. Hay regiones con densidades superiores a los 200 h/km², como las conurbaciones del Atlántico y el Pacífico estadounidense, el Gran Buenos Aires argentino, el eje Sao Paulo-Río de Janeiro en Brasil, o las áreas de influencia de las principales capitales sudamericanas. En cambio, el norte de Canadá, Groenlandia y la selva del Amazonas son vastas extensiones casi despobladas. La urbanización se ha acelerado en las últimas décadas, en las que se ha acentuado un fenómeno característico del continente americano: la macrocefalia de las principales capitales, que albergan casi un 20% de la población en algunos países y llegan a un tercio de la misma en Uruguay y Argentina. En efecto, la capital argentina concentra en el llamado “Gran Buenos Aires” a casi once millones de habitantes, lo que la sitúa entre las ciudades más pobladas del mundo. En Brasil se encuentran Sao Paulo, con más de 17 millones de habitantes en su área de influencia, y Río de Janeiro, que se aproxima a los diez. Otras capitales del subcontinente sudamericano son Bogotá (Colombia), Caracas (Venezuela), Montevideo (Uruguay), Lima (Perú), Quito (Ecuador), Santiago de Chile (Chile), y La Paz (Bolivia). En América del Norte el principal conjunto urbano es el de Ciudad de México, una megalópolis que rebasa los 20 millones de habitantes (teniendo en cuenta solamente los habitantes del distrito federal estaría por detrás de Tokio en la lista de ciudades más pobladas). Cabe citar además de la capital núcleos urbanos como Monterrey y Guadalajara. Nueva York cuenta con aproximadamente 19 millones de habitantes; Los Angeles rebasa los 15; Chicago tiene más de ocho; Washington supera los siete; San Francisco los seis y medio, y Filadelfia ronda esa cifra. En Canadá las mayores ciudades son Toronto, Montreal y Vancouver.

En el istmo de América central las ciudades más destacadas son las capitales: San Salvador (El Salvador), Guatemala (Guatemala), Tegucigalpa (Honduras), Managua (Nicaragua), San José (Costa Rica) y Panamá (Panamá). En el Caribe hay que citar las principales ciudades de Cuba, La Habana (capital) y Santiago de Cuba, además de las capitales de Jamaica, Kingston; República Dominicana, Santo Domingo, y Puerto Rico, San Juan.

Etnografía.

La población blanca de origen europeo es mayoritaria en el continente, a excepción del Caribe, donde son mayoría los negros. En Trinidad y Tobago, Guyana y Surinam hay importantes minorías de origen asiático, mientras que la población amerindia es numerosa en países de Sudamérica como Bolivia, Paraguay, Perú y Ecuador, y en toda América Central, mientras que en América del Norte sobreviven en número muy escaso. En Estados Unidos la emigración ha sido la causa de la existencia de abundantes minorías étnicas con origen en todos los continentes. En el norte de Canadá y Groenlandia hay pequeñas comunidades de inuit (esquimales).



Lengua y religión.

La lengua más hablada es el español, que es idioma oficial en toda Sudamérica salvo Brasil, donde se habla portugués, y en las Guayanas (en Paraguay el español es cooficial con el guaraní y en Perú con el quechua). Se habla también en Cuba, Puerto Rico y la República Dominicana, y en Estados Unidos se halla en continua expansión. El inglés es el idioma oficial de Estados Unidos y Canadá, y se habla también en las Pequeñas Antillas, Jamaica y Guyana. El francés es también oficial en Canadá, donde un 30% de sus habitantes son francófonos, además de en Haití, Guayana Francesa y las islas de Martinica y Guadalupe (Pequeñas Antillas). El panorama lingüístico se completa con el neerlandés, hablado en Surinam y las Antillas Holandesas, las lenguas criollas (mezcla de las europeas) y las numerosas lenguas indígenas de Sudamérica.

La religión más extendida es la católica, mayoritaria en Sudamérica, que comparte el protagonismo con la protestante en Canadá. En Estados Unidos predomina esta última, y también hay minorías musulmanas e hinduistas en Trinidad y Tobago, Surinam y Guyana, así como en el mismo Estados Unidos, donde la pluralidad étnica se traslada al campo religioso.

Economía.

América es un continente de grandes contrastes, que en el ámbito económico se reflejan en las abismales diferencias de desarrollo existentes entre Estados Unidos, la primera potencia del planeta, o países como Haití, uno de los estados más pobres del mundo. El continente americano es hoy, gracias a Estados Unidos y su vecina Canadá, el más rico del orbe si se suman todos los sectores productivos, y cuenta con todo tipo de recursos naturales, tanto agrícolas como mineros, forestales y pesqueros. La industria está muy desarrollada en los dos gigantes de América del Norte, y, aunque no al mismo nivel, también en México, Argentina y Brasil.

Agricultura, ganadería, pesca y recursos forestales.

Los cereales ocupan una vasta extensión de las tierras cultivadas en el continente, y se obtiene una amplia producción de ellos en Estados Unidos, Canadá y Argentina, así como de patata. En productos industriales, como el azúcar, se aprecia una mayor diversificación de la producción, que es notable en todo el continente, aunque especialmente importante en Cuba y el resto de las Antillas, donde la caña de azúcar ocupa gran parte de la superficie cultivada. La remolacha es abundante en Estados Unidos, Canadá y Chile. Otro cultivo industrial es el del algodón, que también tiene en Estados Unidos a su principal productor, al que siguen Argentina, Brasil, México, Perú y Nicaragua. El tabaco es importante en Cuba, y el café sobre todo en Brasil y Colombia, aunque se da en muchos otros países. En cuanto a la ganadería, hay que destacar las cabañas vacunas de Estados Unidos, Canadá, Argentina y Uruguay, y las ovinas de estos dos últimos países.

Las pesquerías son abundantes en todo el Pacífico y la costa canadiense del Atlántico, además de en la Patagonia argentina. En cuanto a la riqueza forestal, resulta incomparable con la de cualquier otro continente, gracias a las extensas regiones boscosas de Canadá y del norte de Estados Unidos. A ellas hay que unirles las selvas de la franja intertropical, que constituyen a la vez un tesoro económico y una importante reserva biológica, atributos que, desgraciadamente, parecen difíciles de compatibilizar.

Minería, industria y energía.

La lista de minerales extraídos a lo largo del continente americano es innumerable: en Estados Unidos se dan todos los minerales importantes salvo el estaño; el hierro abunda en aquéllos, Canadá Brasil y Venezuela, mientras que el carbón se da en Brasil y Estados Unidos. El petróleo y el gas natural se extraen en México, Venezuela, Canadá y Estados Unidos, y en menores cantidades en Argentina, Perú y Ecuador. Otros minerales como la bauxita se dan en Jamaica, Surinam y Guyana, mientras que el estaño tiene en Bolivia a su principal productor y los nitratos naturales abundan en Chile. Por último, los metales preciosos como el oro y la plata se extraen en Estados Unidos, Canadá, México, Colombia (hay importantes minas de esmeraldas), Perú y Brasil.

La industria está ampliamente desarrollada en Canadá y Estados Unidos, que son líderes mundiales en prácticamente todos los sectores de la producción (Estados Unidos es, sin discusión, la primera potencia industrial del mundo). El nivel tecnológico del sector secundario en estos dos países sólo es comparable al de la industria japonesa o alemana, con las que compite en los mercados internacionales. En cambio, América Latina sólo cuenta con un desarrollo industrial notable en las principales áreas urbanas de Brasil, México y Argentina. No existe diversificación, y el tejido industrial acusa una gran dependencia de la tecnología y las inversiones extranjeras. En los países menos desarrollados el sector secundario tiene una importancia testimonial, y la economía depende fundamentalmente de la agricultura y la ganadería.

Estados Unidos y Canadá son también líderes mundiales en producción energética, así como en consumo, y cuentan con una densa red de centrales térmicas, nucleares e hidroeléctricas; la construcción de estas últimas ha sido posible gracias a las grandes posibilidades energéticas que ofrecen los cauces fluviales. En América del Sur también hay importantes centrales hidroeléctricas, como la de Taipú, en Brasil, que es la mayor del mundo.

Sector terciario y finanzas.

El comercio exterior alcanza un gran volumen en Estados Unidos, segunda potencia comercial tras Alemania, y en Canadá. El resto del continente no llega a las cifras de estos, y se ve acuciado por el problema de la enorme deuda externa, al pago de cuyos intereses dedica gran parte de su producto interior bruto y casi un 40% de las exportaciones. El problema de la deuda imposibilita la adopción de planes nacionales o regionales de desarrollo, y sitúa a los países latinoamericanos en una situación de dependencia respecto a las economías desarrolladas, con las cuales deben renegociar el pago de aquélla.

El sector terciario está desarrollado sobre todo en las dos potencias de América del Norte, y en menor medida en Brasil, México, Argentina, Chile y Uruguay, que son también los que cuentan con las principales entidades financieras; los demás países latinoamericanos carecen de una estructura de servicios como la de aquellos. La bolsa de Nueva York es el mercado de valores más importante del mundo, y marca la tendencia a seguir en el resto de bolsas mundiales. En cuanto al turismo, es importante sobre todo en el Caribe, ya que las economías de los pequeños estados antillanos dependen de él. Lo mismo sucede en Cuba, que está sometida a un embargo comercial por parte de Estados Unidos debido al antagonismo entre el gobierno de Washington y el régimen comunista de la Habana. Las principales organizaciones económicas del continente son el CARICOM (Comunidad y Mercado Común del Caribe), TLC (Acuerdo de Libre Comercio en América del Norte), MCCA (Mercado Común Centroamericano) y MERCOSUR (Mercado Común de América del Sur).

La red de transportes más desarrollada es también la de América del Norte, donde hay una densa red de carreteras y ferrocarriles, así como un moderno sistema aeroportuario que facilita la conexión entre los lejanos núcleos urbanos de Canadá y Estados Unidos. En América del Sur el medio físico impone grandes limitaciones al trazado de vías terrestres, que en ocasiones discurren a grandes altitudes (en Colombia, Ecuador o Perú). Los principales puertos marítimos son los de Anchorage, Juneau, Vancouver, Los Angeles, Seattle, Oakland, Portland, San Francisco, Panamá, Guayaquil, el Callao y Valparaíso en el Pacífico; Houston, Corpus Christi y Nueva Orleans en el golfo de México; La Habana, Puerto Príncipe, y Santo Domingo en el Caribe, y Nueva York, Norfolk, Baltimore, Hampton, Filadelfia, Nassau, Cartagena de Indias, Maracaibo, Puerto España, Georgetown, Río de Janeiro, Montevideo y Buenos Aires en el Atlántico. Las principales compañías aéreas y los aeropuertos con más tráfico de pasajeros están en Estados Unidos. En América Central y Sudamérica hay también importantes compañías aéreas, como Aeroméxico, Varig (Brasil), Aerolíneas Argentinas o Avianca (Colombia).

Sistemas políticos y organizaciones supranacionales.

América del Norte ha mantenido desde la independencia de Estados Unidos y Canadá una continuidad política e institucional. Canadá es un estado federal y parlamentario, con un sistema muy similar al británico. La única sombra que se cierne sobre el futuro político del país es una hipotética secesión de la provincia francófona de Quebec, opción que cuenta con amplios apoyos entre los quebequeses. Canadá es formalmente junto a los microestados caribeños, miembros también de la Commonwealth, la única monarquía de América, ya que el soberano británico es el jefe del Estado, aunque se trata de un cargo puramente nominal. Estados Unidos es también un estado federal, con amplias competencias para los 50 estados que lo componen y un sistema de corte presidencialista, en el cual el Presidente puede paralizar las decisiones del Congreso. Por el contrario, Sudamérica ha vivido durante el siglo XX una constante inestabilidad política, ya que ha conocido innumerables golpes de estado y varias dictaduras militares. Desde mediados de los ochenta parece haberse consolidado el proceso democrático en todo el continente, aunque en muchos países aún no se han cerrado las heridas provocadas por los enfrentamientos civiles. Es el caso de Argentina, cuyo gobierno democrático promulgó la llamada “Ley de Punto Final”, que otorgaba la amnistía a los militares responsables de la represión política y las desapariciones de civiles durante la dictadura. Con ella se pretendió evitar las tensiones y cerrar definitivamente un pasado que parece superado en el aspecto político e institucional, aunque no en la memoria de los argentinos, muchos de los cuales se han opuesto con fuerza a otorgar el perdón a los responsables de crímenes contra la humanidad. A la llegada de la democracia en Argentina se han unido los procesos de reforma en Uruguay, Paraguay y Chile, en los cuales se ha instaurado un sistema presidencialista similar al argentino.

En Chile, el cambio aún no se ha consumado, pues el dictador Augusto Pinochet conservaba en sus manos el mando de las Fuerzas Armadas y obstaculizaba cualquier intento de someter al ejército a las decisiones del poder civil. América central también parece haber tomado la senda de la democracia, como demuestra el éxito del proceso de paz en El Salvador, que ha permitido la entrega de las armas y la participación en política del FMLN (Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional), o la transición pacífica de poder consumada en Nicaragua. No obstante, aún hay graves problemas que acechan a las jóvenes democracias latinoamericanas, como el poder acumulado por las organizaciones criminales (Colombia), las guerrillas que aún se mantienen en combate (Perú o la propia Colombia), los enfrentamientos territoriales (Perú y Ecuador, por ejemplo), la corrupción de estado (Brasil), o el descontento de las minorías indígenas, tradicionalmente sometidas al caciquismo de terratenientes y especuladores. Un ejemplo de lo último es la revuelta de los zapatistas en México, país en el que continúa conservando su hegemonía el PRI (Partido Revolucionario Institucional), en el poder desde 1929. Cuba continúa manteniéndose firme en la ortodoxia comunista, a pesar de haber perdido la protección de la desaparecida Unión Soviética y sufrir las consecuencias del bloqueo económico decretado por Estados Unidos, mientras que Puerto Rico ha rechazado en referéndum convertirse en el quincuagésimo primer estado de los Estados Unidos, aunque mantiene su acuerdo de libre asociación; Haití ha iniciado un nuevo período político tras la vuelta de Jean Bertrand Aristide al gobierno y la salida del país de los militares golpistas. Costa Rica ha sido una excepción en el convulso mapa político de Latinoamérica, ya que la estabilidad democrática se ha mantenido inalterable durante casi 50 años, con la peculiaridad de ser el único país sin ejército de la región.

La principal organización política a nivel continental es la OEA (Organización de Estados Americanos), a la que hay que unir las regionales: ODECA (Organización de Estados Centroamericanos) y Pacto Andino. Hay que añadir las organizaciones económicas citadas anteriormente: CARICOM (Comunidad y Mercado Común del Caribe), TLC (Acuerdo de Libre Comercio en América del Norte), MCCA (Mercado Común Centroamericano) y MERCOSUR (Mercado Común de América del Sur).

Historia.

Hay controversia acerca de la antigüedad del poblamiento humano en América, aunque parece aceptarse que se remonta al período entre el 30.000 y el 20.000 a.C. Las primeras culturas evolucionadas de las que se tienen noticias se establecieron en los actuales México y Guatemala. Una de ellas fue la de los Toltecas, pueblo agrícola que fue sojuzgado por los Aztecas. Otras civilizaciones precolombinas destacadas fueron la de los mayas, ubicada en el sur del Yucatán, los chibchas, en la meseta colombiana, o los incas, en el antiplano andino.

Aztecas e Incas lograron sojuzgar a otros pueblos, lo que facilitó la conquista del territorio a los españoles después del descubrimiento de América, ya que contaron con el apoyo de las tribus dominadas. El célebre viaje de las tres carabelas comenzó el 3 de agosto de 1492 y finalizó el 12 de octubre de ese año en las playas de la isla de Guananí, bautizada como San Salvador por Cristóbal Colón. A partir de ahí comenzó la expansión europea por el continente, favorecida por el hecho de que los conquistadores fueron sucesores de grandes organizaciones políticas, así como por la aparición de ricos yacimientos minerales. Durante el siglo XVI España se expandió por Sudamérica y Portugal y colonizó Brasil, estableciendo formas de gobierno similares a la de la metrópolis. En el siglo XVII, América Central y Sudamérica habían sido colonizadas por España y Portugal, que sojuzgaron a las tribus indias y explotaron los ricos yacimientos mineros, mientras que los franceses e ingleses comenzaban su expansión por América del Norte y las Antillas, a las que llevaron esclavos negros para trabajar en las plantaciones. En el siglo XVIII las potencias colonizadoras se enfrentaron en América, a resultas de lo cual los ingleses incrementaron sus posesiones gracias a sus victorias sobre los franceses, que perdieron Quebec, Luisiana y Acadia.


Las colonias inglesas en América del Norte se independizaron en 1783, con lo que nacen los Estados Unidos de América. Fueron las pioneras de un proceso emancipador que culminaría en el siglo siguiente. El XIX trajo consigo la influencia de la Revolución Francesa y el conflicto entre los gobiernos europeos y los criollos americanos. Las sucesivas independencias en América central y Sudamérica tuvieron en Simón Bolívar a su figura capital, y culminaron con la obtención de la soberanía por parte de México y Perú en 1821. A partir de aquí se acentúan las diferencias entre el subcontinente del norte y el del sur. En aquél, más homogéneo étnica y culturalmente, comienza la ampliación del espacio económico con la adquisición de nuevos territorios y la expansión hacia el oeste. La Guerra de Secesión norteamericana finalizó en 1865, y supuso el triunfo del modelo industrializador y abolicionista de las colonias del norte frente a la economía tradicional esclavista del sur. Sudamérica se dividió en varios estados, en los cuales las oligarquías criollas se hicieron con el control de los respectivos gobiernos e impidieron toda reforma económica o social, al mismo tiempo que fomentaron una exaltación nacionalista que llevaría a frecuentes conflictos bélicos. A finales de siglo Estados Unidos confirmó su predominio continental tras su victoria militar sobre España en la guerra de Cuba y Puerto Rico (1898), que supuso la pérdida de las últimas posesiones españolas en América. Los norteamericanos impusieron de manera definitiva su hegemonía en América central a comienzos del siglo XX, desplazando definitivamente al resto de las potencias europeas. El siglo XX supuso un aumento de las diferencias entre la Norteamerica rica y desarrollada y la Sudamérica pobre y socialmente desigual.

Los movimientos de tipo revolucionario o popular (Pancho Villa en México, Vargas en Brasil o Perón en Argentina) fracasaron ante la oposición de los militares y las oligarquías tradicionales, apoyadas subrepticiamente por un gobierno norteamericano interesado en mantener el “status quo” en Sudamérica. Tan sólo Cuba escapó de la órbita norteamericana al triunfar en 1959 la Revolución Socialista, que supuso el establecimiento de un régimen comunista vinculado a la Unión Soviética. En Sudamérica los gobiernos populares sucumbieron ante la presión de los militares, que protagonizaron sendos golpes de estado en Chile (1973), Uruguay y Argentina (1976), y Bolivia (1979). Mientras, los conflictos en América central entre guerrillas y gobiernos militares se agudizaron. En Nicaragua triunfó la Revolución Sandinista en 1979, que fue repudiada por Estados Unidos, que financió a partir de entonces las guerrillas contrarrevolucionarias y sometió a Nicaragua a un cerco militar y económico. A principios de los ochenta comenzó un proceso democratizador que parece haberse consolidado en los noventa, y al que se han incorporado progresivamente los países del Cono Sur y América Central, cuya pacificación definitiva parece cercana. No obstante, siguen abiertos focos de tensión, como Haití, inmersa en la precariedad institucional y el desastre económico, o Cuba, sometida a un feroz bloqueo económico por parte de Estados Unidos e incapaz de llevar adelante una reforma democrática similar a la de otros estados vinculados a la desaparecida Unión Soviética.

Las perspectivas de futuro para América parecen positivas, ya que se ha logrado avanzar en la integración económica, objetivo que ha motivado la creación de organizaciones como la CARICOM (Mercado Común del Caribe), MCCA (Mercado Común de América Central) o MERCOSUR (Mercado Común de América del Sur), así como con el TLC (Tratado de Libre Comercio) entre Estados Unidos, Canadá y México, al que esperan incorporarse en un futuro otros países del norte de Sudamérica. La pacificación de América Central parecía definitivamente conseguida tras la transición política en Nicaragua y su normalización de relaciones con Honduras, el derrocamiento de Noriega en Panamá y la firma de la paz entre el gobierno salvadoreño y la guerrilla. En Colombia, el gobierno prosigue la lucha contra las mafias del narcotráfico, mientras que Perú y Ecuador han decidido resolver de forma pacífica sus aspiraciones territoriales en la cordillera del Cóndor. Chile y Argentina están en plena recuperación económica y en vías de superar los traumas de la dictadura militar, y en Brasil se ha puesto en marcha un proceso de estabilización que pretende sacar al país de la crisis económica en que está sumido. Sin embargo, la aparente normalidad política que vive Sudamérica a mediados de los noventa no puede ocultar los graves peligros que se ciernen sobre el continente: las desigualdades sociales siguen sin ser eliminadas, y han llevado al levantamiento de grupos paramilitares de base indígena, como los zapatistas mexicanos. Se aprecia también una radicalización del racismo y la xenofobia en Estados Unidos, que ha visto aumentar el número de inmigrantes procedentes de Sudamérica y el Caribe, tanto por motivos económicos como políticos (principalmente mexicanos, cubanos, haitianos y puertorriqueños). La frontera entre Estados Unidos y México, que ha sido escenario de violentos enfrentamientos, corre peligro de convertirse en una barrera infranqueable entre dos mundos cada vez más distanciados.

La celebración en 1992 del V Centenario del Descubrimiento de América ha posibilitado la toma de conciencia sobre la situación de los pueblos indígenas, cuya supervivencia corre peligro en países como Guatemala, Perú, Paraguay y Brasil. Especialmente grave es el problema de los indios de la selva amazónica, que ven cómo desaparece progresivamente su hábitat natural, debido a las presiones económicas sobre la región.

Fuente: Encarta

6 Comments

  1. Anonymous

    Donde puedo encontrar la historia de las colonias britanicas? Atte. Potterhead :D

    Reply

So, what do you think ?