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Geografía e Historia de Panamá [Geography and History of Panama]

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Panamá, país de Centroamérica, se encuentra situado entre los 7° 12′ y los 9° 39′ de latitud N, y los 77° 10′ y 83° 03′ de longitud O. Limita al norte con el mar Caribe, al sur con el océano Pacífico, al este con Colombia y al oeste con Costa Rica. Al considerar la posición geográfica de Panamá con relación a los océanos y mares de la tierra, se advierte su condición de país marítimo, con un mar territorial de 200 millas náuticas cuya superficie (319.824 km2) supera a su territorio continental e insular (77.080 km2), que posee extensas costas y fácil accesibilidad a los océanos Pacífico y Atlántico. Por su posición central en el continente americano y su delgada configuración ístmica, Panamá ha servido de puente para el tránsito de hombres y mercancías a través de los siglos, y ha sido el escenario geográfico para la construcción de una gran obra que ha facilitado la comunicación internacional: el Canal de Panamá.

Medio físico

La República de Panamá ocupa el extremo meridional del istmo centroamericano y la prolongación del extremo noroccidental de Sudamérica, y constituye un puente geográfico entre Sudamérica y América Central. La geografía panameña es poco común, ya que se trata de un istmo alargado en forma de ‘S’ estirada que, a diferencia de sus países vecinos, orientados de N a S, se extiende de E a O, mientras los mares que lo rodean quedan al N y S. Tiene una considerable longitud de costas (2.988,3 km en total), de los cuales 1.700,6 km corresponden al litoral del Pacífico y 1.287,7 km al del Caribe. Su mar territorial se extiende a una zona de 12 millas marinas de ancho sobre la cual la República de Panamá ejerce soberanía, al igual que en el lecho, subsuelo y sobre el espacio aéreo que la cubre, cuya superficie es de 319.823,9 km2, extensión que supera su territorio continental e insular. Panamá tiene centenares de islas en ambos litorales, siendo las mayores las de Coiba (493 km²), Del Rey (234 km²) y Cébaco (80 km²), en el Pacífico, y Colón (61 km²), Popa (53 km²) y Bastimentos (51 km²), en el Caribe. En este mar, el archipiélago de San Blas contiene más de 350 islotes o atolones coralinos de arena blanca y aguas cristalinas, rodeados de yacimientos de coral y peces de colores. Muchos de estos islotes son tan pequeños que caben en un estadio de fútbol.

Orografía

En el relieve panameño predominan las tierras bajas y colinas con menos de 700 m de altitud, que representan aproximadamente un 70% del territorio nacional. Las tierras altas, con altitudes superiores a 700 m y que alcanzan hasta los 3.475 m (volcán Barú), representan aproximadamente un 30%. Los estudios paleontológicos permiten deducir que, durante el Cretácico Superior, el área que actualmente ocupa el istmo de Panamá correspondía a un mar profundo con predominio de vulcanismo de tipo basáltico (que tal vez ha posibilitado la existencia posterior de islas en alta mar), correspondiente a un tramo del llamado círculo de fuego del océano Pacífico.

La Era Terciaria se caracteriza en Panamá por estratos marinos y continentales complejos, rocas ígneas solidificadas en el interior de la litosfera, fallas geológicas transversales y desplazamientos de grandes bloques insulares. Este conjunto de movimientos orogénicos continuó hasta la Era Cuarternaria y provocó el ascenso de la región San Blas-Darién. La degradación subsiguiente dejó al descubierto las masas rocosas solidificadas en profundidad durante el Cretácico, como el batolito del río Pito. Al mismo tiempo quedó visible el basamento profundo, de una gran complejidad litológica y estructural. Las formas de relieve arqueado, observables al E del Istmo, probablemente son manifestación de los empujes tectónicos meridionales.

En el contexto de la dinámica interna panameña, es importante resaltar que la solidificación de grandes masas pétreas revela dos fases, y que la intensa actividad volcánica que comenzó a desplazarse y extinguirse con rumbo E-O ha sido vital para la conformación del Istmo. Por otro lado, en tiempos geológicos recientes hubo movimientos epirogénicos que originaron el descenso de la corteza terrestre y permitieron la invasión marítima de algunos cursos fluviales para formar ríos, como es el caso del Tuira. En la costa atlántica, las lagunas Bocas del Toro, Chiriquí y golfo de San Blas deben interpretarse como resultantes de descensos isostásicos hasta de 200 m.

Por todo ello, podemos decir que el territorio panameño está formado en su mayor parte por llanuras y colinas poco elevadas; son extensas también las planicies o llanuras de sabanas, que se encuentran sobre todo en la región occidental del país, en las provincias de Coclé, Herrera y Los Santos, aunque también son frecuentes en la provincia de Chiriquí. Sin embargo, está accidentado por algunas alineaciones montañosas: en sentido longitudinal, el país está atravesado por un sistema montañoso que topográficamente forma parte de los Andes centroamericanos, separado de los Andes septentrionales de Colombia por la gran depresión del Atrato. En general, las cimas de las cordilleras son bastante redondeadas y en ocasiones superan los 3.000 m sobre el nivel del mar (las mayores elevaciones se encuentran al occidente del país).

Proveniente de Costa Rica, penetra en Panamá la cordillera de los Andes centroamericanos, que toma el nombre de Cordillera de Talamanca y alcanza una anchura aproximada de 40 km. Sus primeras altitudes de importancia las alcanza en los cerros Fábrega e Itamut, un poco al N del eje principal, y su punto más elevado es el extinto volcán Barú, que, ubicado en la provincia de Chiriquí y cerca de la frontera con Costa Rica, alcanza los 3.475 m de altitud y es el techo de Panamá. La Cordillera avanza hacia oriente y disminuye su altitud en el tramo en que pasa a ser designada con el nombre de Tabasará. Más hacia el E, desde el Tutuo hasta Cerro Negro, dicha serranía recibe el nombre de Veraguas. Ambas cadenas montañosas descienden en el centro del territorio, en la zona donde el Istmo es mas estrecho y se construyó el Canal tras perforar la Sierra de la Culebra. La depresión en forma de plano inclinado se inicia en el sector oeste del Canal desde altitudes de 2.000 m: el terreno desciende hasta coincidir en su sima con el canal interoceánico, que se alza a 26,1 m sobre el nivel del mar y en el Paso de la Culebra. Después del tramo central, continúa por la costa meridional de Panamá hasta la Punta de Guarachiné, al S del Golfo San Miguel; a lo largo de unos 180 km de recorrido, esta cordillera recibe varios nombres: Juradó, Altos de Aspavé, Cerros de la Costa o de Sambú, Serranía del Sapo y Cerros de Guarachiné.

El tramo principal del sistema andino, que corre en sentido longitudinal a Panamá, avanza muy cerca de la vertiente caribeña y deja poco espacio entre la divisoria de aguas y la costa, hasta llegar al centro del Istmo, donde las mayores alturas no superan los 100 m (aún así, el Cerro Culebra, con sólo 87 m de altitud pero una complicada naturaleza geológica, presentó grandes obstáculos para la construcción del Canal, y sus continuos derrumbes continúan siendo un problema para el manejo de la vía acuática). Desde las alturas de Nique, marca la frontera entre Colombia y Panamá, a la vez que separa las vertientes de los ríos Tuira y Atrato. Luego, en dirección hacia Colombia, describe una gran curva, con altitudes aproximadas de 1.700 m, para transformarse a continuación en los cerros de Quía, que se prolongan hacia el NO a través de la alargada serranía del Darién, de 2.200 m de altitud media y prominencias como Cerro Tacarcuna, Puno, Gandi y Anachucuna. En dirección O, esta serranía encuentra su prolongación en la Cordillera de San Blas, que llega hasta el Cerro Brewster y presenta cumbres con 700-900 m sobre el nivel del mar, las cuales se deprimen progresivamente hacia la región del Canal, en cuya margen opuesta se encuentra el Cerro Trinidad. En su recorrido hacia occidente siempre presenta mayor inclinación hacia el Caribe, y sus elevaciones no superan los 2.000 m, altura que sí se rebasa en los ya mencionados sistemas occidentales de Tabasa y Talamanca.

Del eje principal de la cordillera que atraviesa el Istmo se desprenden estribaciones que dejan entre sí numerosas, bellas y fértiles llanuras suavemente inclinadas hacia el océano Pacífico, además de otro conjunto formado por espaciosos valles fluviales como los del Tuira, Balsas, Bayano, Chagres y Chucunaque. Mención aparte merecen dos formas de relieve: el Cerro Bruja, que se alza aislado al O del río Boquerón, y la superficie inclinada de Potrerillos, formada probablemente por un gigantesco desplome y situada al S del volcán Chiriquí. Por otra parte, la montañosa península de Azuero presenta varios picos con altitudes entre 800 y 1.000 m, y está formada por rocas de finales de la Era Secundaria y de la Terciaria, plegadas a mediados de ésta última.

Las cumbres más elevadas se encuentran en Chiriquí y Bocas del Toro: tres alcanzan más de 3.000 m de altitud y cuatro de más de 2.000 m. Además, hay nueve elevaciones de más de 1.000 m: cerca de la capital se encuentra Cerro Campana, con 1.020 m de altura; la mayor elevación de Herrera es Cerro Alto Higo, con poco menos de 1.000 m, y el cerro más alto del Darién es el Tacarcuna, arcaico centro ritual del pueblo cuna, uno de cuyos collados sirvió a este pueblo de entrada al istmo de Panamá, hecho del que se ignora si fue poco antes o durante las fechas del Descubrimiento, o incluso ya avanzado el siglo XVI. Entre las provincias de Veraguas y Los Santos se encuentra Cerro Moya, con 1.559 m. En Veraguas y Coclé hay varios cerros con alturas que varían de 1.000 a 1.500 m.

Las más importantes son, citadas de mayor a menor, las siguientes (en metros):

- Barú (3.475 m; provincia de Chiriquí).
- Fábrega (3.335; Bocas del Toro; Changuinola).
- Itamut (3.279; Bocas del Toro; Changuinola).
- Echandi (3.162; Bocas del Toro; Changuinola).
- Picacho (2.986; Chiriquí; Bugaba).
- (sin nombre) (2.520 m; Chiriquí)
- Pando (2.468; Chiriquí; Punta Arenas).
- Santiago (2.121 m; Chiriquí-Bocas del Toro).
- (sin nombre) (1964 m; Veraguas).
- Tacarcuna (1.875 m; Darién).
- Chicú (1.764 m; Veraguas-Coclé).
- Moya (1.559 m; Veraguas-Los Santos).
- Negro (1.518 m; Veraguas).
- Peña Blanca (1.314 m; Coclé).
- Gaital (1.173 m; Coclé).
- Bell (1.047 m; San Blás-Darién).
- Campana (1.020 m; Panamá).
- Alto Higo (953 m; Herrera).

Costas e islas

Las costas panameñas han experimentado, al menos, cuatro levantamientos y hundimientos que han venido acompañados de regresiones y transgresiones marinas, y generado el predominio de la costa de subducción o hundimiento, con amplios golfos, numerosas bahías, ensenadas, calas, caletas y muchas otras geoformas litorales.

En el mar Caribe destaca numéricamente el archipiélago Bocas de Toro, cerca de la frontera costarricense, al que siguen en importancia el archipiélago de Las Mulatas o de San Blas, frente a la costa nororiental, y la isla Manzanillo, en Bahía Limón. En el océano Pacífico, el mayor archipiélago es el de Las Perlas, con la isla Coiba, de 493 km2 y la más extensa del país; la isla del Rey, la isla Chepillo, frente a la desembocadura del río Bayano, las islas Taboga y Taboguilla, y la isla Cébaco, entre otras. La costa del mar Caribe tiene una longitud de 1.287 km, en tanto que la del Océano Pacífico, es de 1.700 km.

Las principales islas panameñas, citadas de mayor a menor extensión, son:

- Coiba (493 km2; Veraguas).
- Del Rey (234 km2; Panamá).
- Cébaco (80 km2; Veraguas).
- Colón (61 km2; Bocas del Toro).
- Popa (53 km2; Bocas del Toro).
- Bastimentos (51 km2; Bocas del Toro).
- San José (44 km2; Panamá).
- Cristóbal (37 km2; Bocas del Toro).
- Boca Brava (28 km2; Chiriquí).
- Jicarón (20 km2; Veraguas).
- Parida (15 km2; Chiriquí).

Clima

Uno de los aspectos básicos en la definición del clima panameño es la orografía, que no sólo afecta al régimen térmico como productora de una disminución de la temperatura del aire (directamente relacionada con la altura), sino que afecta a la circulación atmosférica de la región y modifica el régimen pluviométrico general. Por otra parte, las grandes masas oceánicas del Atlántico y Pacífico son las principales fuentes del alto contenido de humedad en el ambiente y, debido a lo angosto de la franja que separa estos océanos, el clima está determinado por una gran influencia marítima. El ciclón semipermanente del Atlántico también afecta sensiblemente a las condiciones climatológicas de Panamá, ya que desde este sistema se generan los vientos que en las capas bajas de la atmósfera llegan al país procedentes del noroeste. Por último, existe un tipo de perturbación meteorológica, asociada al anticiclón del Pacífico oriental, que afecta el clima y que para Panamá tiene particular importancia: la zona de convergencia intertropical, que se mueve siguiendo el desplazamiento del sol a través del año. Debido a este movimiento se presentan los dos máximos mensuales de precipitación, y en función suya es mayor o menor la duración del período seco en el país.

Según la clasificación por zonas climáticas de W. Köppen, Panamá se divide en las siguientes zonas climáticas:

Zona A. Comprende los climas tropicales lluviosos, donde la temperatura media mensual de todos los meses del año supera los 18 °C. En esta zona climática se desarrollan las plantas tropicales que necesitan mucho calor y humedad (es decir, son zonas de vegetación megaterma).

Zona B. Presenta climas templados lluviosos, en los cuales la temperatura media mensual más fría es menor de 18 °C pero mayor de 3 °C. La vegetación característica de esta zona climática necesita calor moderado y suficiente humedad, aunque generalmente no resiste los extremos térmicos o pluviométricos (son zonas de vegetación mesoterma). Todo el territorio panameño está fuera del alcance de los ciclones tropicales caribeños, las tormentas y otras perturbaciones atmosféricas son débiles.

El Istmo se encuentra dentro de un parámetro barométrico cuya oscilación es muy pequeña, de 5,08 mm a 10,16 mm. En términos generales, la presión atmosférica es baja: 759,4 mm. La temporada de lluvias o invierno se extiende durante ocho meses, entre mayo y diciembre, y la temporada seca o verano, es de enero a abril, aunque en la vertiente del Caribe a menudo llueve en el verano y en las zonas de sabana de la vertiente del Pacífico occidental la temporada seca se extiende a cuatro meses y aún a seis. Respecto al volumen de precipitaciones, tanto generales como puntales, y a los distintos tipos de lluvias (convectivas, orográficas y ciclónicas), destacan varios centros de grandes precipitaciones en la costa del Caribe: Golfo de Mosquitos y Portobelo. La zona de mayor regularidad y menor pluviosidad, inferior a 1.500 mm anuales, se extiende al E de la península de Azuero, en la costa del golfo de Parita. Por otro lado, el E de Colón, San Blas y Darién está comprendidos en la isoterma anual de 26,7 °C, mientras que el resto del país se encuentra en la isoterma anual de 24 °C. La vertiente atlántica presenta un promedio de 26,9 °C y la pacífica de 27,2 °C. Con todo ello, el clima en Panamá es siempre agradable, tropical durante el día y, por la noche, más bien fresco.

En la estación meteorológica de Tocúmen, cerca de la capital, los promedios mensuales de precipitación pluvial entre 1992 y 1996 indican que los meses más lluviosos fueron octubre (295 mm), seguido de mayo (256,3 mm), septiembre (255,5 mm) y noviembre (218 mm), y los más secos, febrero (4,8 mm), seguido de marzo (27 mm), enero (46 mm) y diciembre (81 mm). En el mismo quinquenio, los meses más calurosos fueron agosto (con 28,7 ºC), seguido por mayo (con 28,6 ºC) y abril (28,3 ºC). El promedio de los meses restantes se mantuvo entre 26 y 27 ºC.


Hidrografía

Gracias al régimen de lluvias, el agua es uno de los grandes recursos con que cuenta Panamá. Alrededor de 150 ríos desaguan al Caribe (océano Atlántico, cuya vertiente ocupa el 30% del territorio nacional), los mayores de los cuales son el Changuinola, Tabasará, Indio, Teribe y Chagres. Históricamente, el Chagres ha sido el río más importante de Panamá: es navegable entre la boca del río en el Caribe y el atracadero fluvial de Cruces, a sólo 30 km de la capital, y gracias a su situación en medio del Istmo posibilitó la viabilidad del mismo como pasaje vital del imperio español. Luego, al construirse el ferrocarril transístmico se siguió su ribera y se aprovecharon las escalas (ahora estaciones del tren) que habían surgido durante el período colonial. Fue la cuenca hidrográfica del río Chagres el factor clave en la elección del Istmo para la construcción del Canal, tanto por los franceses como por los norteamericanos. De sus aguas se abastecen las esclusas y los lagos que posibilitan los tránsitos a través del mismo. En la vertiente del Pacífico (70% del territorio nacional) desembocan unos 350 ríos, los más importantes de los cuales son el Chucunaque, Tuira y Bayano, todos al E del Istmo entre las provincias de Panamá y Darién. La longitud media de estos ríos es de 106 km, con una pendiente media del 2,27%, mientras que la de los ríos atlánticos es de 56 km y su pendiente media está en el 2,5%.

Los ríos panameños con mayor longitud son:

- Chucunaque (231 km; Darién).
- Tuira (230 km; Darién).
- Bayano (206 km; Panamá).
- Santa María (173 km; Veraguas-Herrera-Coclé).
- Balsas (152 km; Darién).
- Chiriquí Viejo (128 km; Chiriquí).
- San Pablo (126 km; Veraguas).
- Chagres (125 km; Panamá-Colón).
- La Villa (119 km; Herrera-Los Santos).
- Changuinola (118 km; Bocas de Toro).
- Cobre (111 km; Veraguas).
- Tabasará (109 km; Chiriquí-Veraguas).
- Chiriquí (108 km; Chiriquí)
- Grande (97 km; Coclé)
- Teribe (96 km; Bocas de Toro).
- Chico (76 km; Coclé-Veraguas).
- Ciri-Grande (51 km; Panamá).

Panamá tiene poc0s lagos o lagunas naturales. Sin embargo, cuenta con varios lagos artificiales creados durante el siglo XX, primero para la administración de las aguas del Canal, como el Gatún y el Alajuela, y luego, a partir de la década de los setenta, para formar represas hidroeléctricas, como La Yeguada, Fortuna y Bayano. El primero y más importante de los lagos que se hicieron en el Canal fue el de Gatún. Este lago fue formado por una represa de tierra aprovechando el cauce del río Chagres a un costado de las esclusas de Gatún. Cuando se abrió esta represa, en agosto de 1914, se inundó la gran zanja abierta por el hombre para hacer el Canal de Panamá, llenando el Corte Culebra y las esclusas. Las dos secciones de la represa y el vertedero tienen una longitud conjunta de cerca de 2.400 m. La represa tiene casi 800 m de ancho en la base, siendo progresivamente más angosta hacia la cumbre, donde mide 30,5 m de ancho, con una altura de 32 m sobre el nivel del mar y 6 m sobre el nivel del lago Gatún. En el lago Gatún, las naves recorren cerca de 44 km desde las esclusas de Gatún hasta el extremo septentrional del Corte Culebra.

Los lagos más extensos son:

- Gatún (423,15 km2; Colón-Panamá).
- Bayano (148, 43 km2; Panamá).
- Alajuela (57 km2; Colón-Panamá).
- Damaní (1,76 km2; Bocas del Toro).
- La Yeguada (1,12 km2; Veraguas).
- Fortuna (1,03 km2; Chiriquí).

Vegetación

Hasta hace pocas décadas, gran parte del territorio panameño estaba cubierto de selvas espesas con una impresionante variedad de especies arbóreas (y varias especies de árboles de gran altura, algunos superiores a los 30 metros) y una variedad extraordinaria de insectos, aves, reptiles y mamíferos. Sus costas son particularmente ricas en peces y mariscos. Para la construcción del Canal muchos científicos norteamericanos viajaron al Istmo con el fin de estudiar el impacto ecológico que ocasionaría su apertura en la flora y la fauna de Panamá, dado que se formarían dos grandes lagos artificiales (el Alajuela y el Gatún, por mucho tiempo el lago artificial más grande del mundo) y muchos hábitats se verían perturbados. Tras la construcción del Canal, la Zona del Canal se convirtió de hecho, en territorio de experimentación biológica y se introdujeron en el país numerosas especies nuevas, sobre todo de la flora tropical. Con la inundación de las aguas, los animales buscaron refugio en las tierras altas, sobre todo en Barro Colorado, en la zona central del Canal, que se convirtió en un verdadero paraíso para los naturalistas. Poco más tarde se estableció en Panamá el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales, que desde entonces ha estado realizado investigaciones de todo tipo relacionadas con la naturaleza en el trópico. Fue en Panamá donde en años recientes se inventó la gran grúa para el estudio del domo de los árboles de gran altura en el trópico lluvioso.

En las tierras bajas de sabanas que se extienden en la vertiente del Pacífico, se forman numerosos meandros y fértiles tierras aluviales que han atraído la ocupación humana, primero durante la prehistoria y luego a partir del período colonial. En la prehistoria fueron éstas las tierras de más temprana ocupación, y en el momento del Descubrimiento era en las zonas sabaneras de Coclé, Herrera, Veragua y Los Santos donde se había desarrollado la cultura prehispánica más avanzada del Istmo. Las tradiciones ganaderas implantadas por los colonos españoles encontraron pronto en las sabanas el espacio ideal para su desarrollo económico, que se hallaba asociado sobre todo a la crianza de ganado vacuno, creando así patrones de usos del suelo que tienen en la actualidad plena vigencia.

Estudios paleobotánicos indican que en Darién gran parte de las tierras que estuvieron cubiertas por una selva tupida hasta mediados del siglo XX, habían sido en realidad espacios abiertos que el hombre había despejado antes del Descubrimiento. Con el abandono de esa zona y el desplazamiento de la colonización hacia occidente, la selva volvió a recuperar terreno. Pero en el siglo actual, colonos panameños de la zona de Azuero, aplicando su tradicional sistema de roza, con la quema del monte para crear espacios de sabanas ganaderas, han hecho desaparecer nuevamente gran parte de esos bosques. Hasta hace pocas décadas, la selva era percibida por el panameño como un obstáculo al desarrollo y, siguiendo el sistema de creencias heredado de la cultura colonial, se aceptaba la roturación de los bosques mediante su destrucción por el fuego como una solución natural y lógica para la expansión económica de la campiña. Esta actitud no ha cambiado entre los campesinos, pero la población urbana y los gobiernos de los últimos tiempos han adoptado una postura bastante diferente respecto a la selva y los métodos de crianzas y cultivos.

Demografía

Características de la población

La sociedad panameña está constituida por una amplia y densa gama de grupos étnicos que han ido agregándose desde los tiempos del Descubrimiento, impregnando de especificidades muy peculiares la idiosincrasia nacional. El resultado de esta amalgama es una sociedad no sólo multirracial, sino también pluricultural. Algunos de estos grupos se han agregado en el tiempo en sucesivas oleadas migratorias, mezclándose y asimilándose a la corriente, por así decir, nuclear de la sociedad. Se han mestizado biológica y culturalmente, creando la capa más densa y espesa, y de hecho la más dominante de la colectividad panameña. Es este grupo numéricamente mayoritario el que tiene la mayor fuerza homogeneizadora. Pero otros grupos étnicos han preferido evitar las mezclas, o se han mezclado poco, conservando en gran medida sus patrones culturales heredados. Son minorías de poco peso numérico pero de estimable importancia social y económica, como los hebreos (con la excepción de los de ascendencia sefardita, que llegaron en el último cuarto del XIX y se han asimilado más), los griegos, los indostanes y los chinos. Se trata, por lo tanto, de una sociedad no homogénea y fragmentada en varios segmentos de identidad cultural que dificultan su vertebración o articulación. Esta diversidad cultural la deja expuesta y vulnerable a influencias externas. Es, por tanto, fácil presa de crisis de identidad, la última de las cuales fue la experimentada tras la invasión norteamericana de 1989, cuando la intelectualidad panameña volvió a desempolvar el tema recurrente de la identidad nacional.

Durante el período colonial, la dinámica miscegenadora se nutrió de tres componentes étnicos básicos: la población indígena, la negra de origen africano y la europea occidental, mayoritariamente española. A partir de mediados del XIX, a estos tres grupos básicos se sumaron cantidades importantes de chinos, indostánicos, negros afroantillanos, europeos de todas partes, judíos sefarditas y emigrantes de Norte, Centro y Sudamérica. En el XX, las obras del Canal atrajeron cantidades aún mayores de afroantillanos, europeos (sobre todo españoles, italianos y griegos), norteamericanos e hispanoamericanos. Mas tarde, atraídos por la oportunidades que ofrece Panamá para los negocios y otras actividades, se agregaron nuevas oleadas de emigrantes tradicionales, sumándose hebreos de diferentes regiones de Occidente, nuevas oleadas de indostánicos y chinos, y en las últimas décadas también japoneses y muchos hispanoamericanos que, o bien buscan mejorar su calidad de vida, o bien huyen de la persecución política o del clima de inseguridad que se padece en sus países. Se han creado así verdaderos guetos de chinos, indostánicos, barbadienses, jamaicanos y judíos. Esta visión, tal vez demasiado simplificada, debe sin embargo ser matizada, ya que cada grupo migratorio o étnico tiene una historia específica:

Grupos indígenas

Seriamente disminuido tras la conquista, ya en el último tercio del XVI sólo representaba cerca del 9% del total de la población de la zona colonizada. A mediados del siglo, casi la cuarta parte de los indios censados eran extranjeros, procedentes sobre todo de Costa Rica y Nicaragua. En la actualidad, la población indígena representa aún menos: el 8,3%. La gran mayoría se localizan en áreas marginales y fronterizas, como los cuna, los emberá o wuanana (o wounaan), los chocóe, los ngöbe-buglé, los bokotá, los bri-bri, los teribe y otros. Después de Guatemala, Panamá es el país con mayor población indígena de Centroamérica. Su impronta cultural se advierte no sólo en la herencia genética, sino también en la toponimia, la gastronomía y diversos aspectos de la cultura material y actitudes mentales derivadas del remoto pasado prehispánico.

Los cuna penetraron en el istmo de Panamá procedentes de la actual Colombia en una fecha no determinada, y ocuparon la región oriental sin encontrar resistencia, ya que eran territorios despoblados en los que había desaparecido la población indígena preexistente (los cueva), tras la conquista y el desplazamiento de la colonización española hacia el oeste. Los cuna (o kuna) se resistieron tenazmente a la colonización española desde que empezaron a atacar la frontera a partir de 1611. Firmaron repetidas treguas y aceptaron durante algún tiempo la catequización, pero lograron mantener su independencia hasta el final del período colonial, a pesar del proyecto existente que se trató de implantar a finales del XVIII, consistente en aniquilarlos a sangre y fuego si no se sometían a la obediencia peninsular. Tras la separación de España, los cuna gozaron durante generaciones de total libertad e independencia, y no fue hasta comienzos de la República, en el siglo XX, cuando se hicieron esfuerzos por someterlos a las reglas de la civilización. Se encuentran localizados en la región insular y costera del archipiélago de San Blas, así como en la región de pluviselvas del río Bayano; en la comarca de Madugandí, situada en el distrito de Chepo (provincia de Panamá), en el curso alto del río Chucunaque y los afluentes del río Tuira. El grupo cuna arrojó, según el censo de 1990, un total de miembros de 47.298 personas, que representaban el 24,4% de la población indígena del país. El 33,2% de la población cuna de 10 años o más era analfabeto, y la media de edad se situó en los 20 años. Una gran cantidad de indios cuna residen en la capital, ya sea para seguir estudios o por razones de trabajo, y son muchos los que trabajan en el área del Canal en empleos de baja calificación. El cuna es el grupo indígena mejor organizado de Panamá y uno de los mejor organizados de todo el continente, del tal manera que llevan muchas veces el liderazgo en los congresos indígenas internacionales. Bautizaron su tierra como Kuna Yala y al continente americano como Abia Yala, y así lo denominan los indígenas de otras partes de América. En 1938 se estableció la Comarca Indígena de San Blas, y en 1997 se creó la Comarca Indígena de Madugandí.

El grupo Emberá o waunana, antes denominado chocó, llegó al Darién, en Panamá, muy avanzado el XVII y procedente de lo que hoy es Colombia. Enemigos tradicionales de los cuna, se aliaron a los españoles para combatirlos. Se encuentran concentrados en las márgenes de los ríos de la región y la Comarca Emberá-Wuanana, creada en 1997. Su cultura es típica de pluviselva, con economía de subsistencia y faenas secundarias de caza y pesca. Los emberá representan el 7,6% (14.659) de la población indígena panameña, conforme al censo de 1990. El 42,6% era analfabeto y su edad media se encontraba en torno a los 16 años. Los waunana, en cambio, sumaban 2.065 individuos en 1990 y representaban el 1,3% de la población indígena. El 43,6% era analfabeto y la edad media era de 15 años.

Ngöbe-buglé, anteriormente denominados guaymí y se encuentran localizados principalmente en tres provincias: Veraguas, Bocas del Toro y Chiriquí. El censo de 1990 arrojó un total de 123.626 personas, con el 63.6% del total de la población indígena, lo que les convierte en el grupo indígena mayoritario; el 49,5% eran analfabetos y la edad media se determinó en 15 años. En respuesta a las reclamaciones de este grupo, en 1997 se creó la Comarca Ngöbe-Buglé.

El grupo Bokotá fue identificado por primera vez en 1927 y viven al oriente de la provincia de Bocas del Toro y en las regiones vecinas del noroeste de la provincia de Veraguas. En 1990 sumaban 3.784 individuos, que representaban el 2% del total de la población indígena del país. El 51,4% eran analfabetos y la edad media se determinó en 17 años.

El Teribe se encuentran a orillas del río Teribe y San Juan, en el corregimiento de Guabito, provincia de Bocas del Toro. Según el censo de 1990 sumaban 2.195 individuos y el 1,1% de la población indígena del país. El 26,7% eran analfabetos y su edad media fue establecida en 17 años.

Blancos criollos y españoles de la colonia

Tras la conquista de Panamá, que se inició en la década de 1510 con Vasco Núñez de Balboa, los inmigrantes peninsulares se establecieron en el Istmo como grupo hegemónico. Las evidencias indican que procedían mayoritariamente de Andalucía y Extremadura, por ese orden, seguidas de Castilla y otras regiones de España. Pero desde temprano se instalaron en el Istmo individuos de otras partes de Europa, sobre todo portugueses. Debido a su condición de grupo mayoritario, los andaluces impusieron su impronta cultural. Según los padrones de la ciudad de Panamá de 1607 y 1610, el 22% de la población era blanca; desde finales del siglo XVII la escena social, política y económica empezó a ser dominada por inmigrantes de origen vasco-navarro, aunque mezclados con los blancos criollos. Dado que el Istmo era una plaza militar importante para el Imperio español y que ofrecía oportunidades para los negocios, continuó siendo destino de peninsulares de diferentes regiones. Sin embargo, a finales de la colonia el componente blanco criollo ya era dominante. Casi todas las áreas colonizadas fueron invadidas por el blanco, salvo algunas zonas marginales y los pueblos indígenas de doctrina.

Negros afrocoloniales

La temprana despoblación indígena del Istmo hizo que los colonizadores importaran grandes cantidades de esclavos de distintas partes de África para suplir la creciente necesidad de mano de obra. Su presencia era ya numéricamente mayoritaria en las ciudades de Panamá y Portobelo, pero el papel del negro como agente miscegenador era muy bajo. En cambio, la minoría blanca tendía a tasas de reproducción mucho mayores. De esa manera, el fenotipo racial negro era mucho menos dominante de lo que podía esperarse de las cifras de inmigrantes esclavos. Décadas más tarde, sin embargo, la población negra era ya tan numerosa que un visitante expresó que Panamá parecía Guinea. Entre fines del XVII y principios del XVIII ya era evidente el predominio demográfico de la población negra criolla o afropanameña. Aunque se concentraron en las ciudades terminales y la zona de tránsito, se les encontraba en casi cualquier parte del país. Dada su proximidad a los blancos, a la naturaleza de sus relaciones con sus amos y a que la mayoría tenía su residencia en los centros urbanos, desde muy pronto fueron asimilados a la cultura hispánica, devolviendo a su vez aportaciones de su propia herencia cultural en los aspectos más diversos, como el baile, la música, la gastronomía, el lenguaje y ciertas actitudes mentales.

Cosmopolitismo cultural desde mediados del XIX

Hasta mediados del XIX, el resultado de los intercambios culturales entre negros, indios y blancos era una cultura con cierto grado de homogeneidad, o al menos se estaba en el camino de lograrlo. Se había impuesto el idioma español, la religión católica y el sistema de valores judeocristianos de occidente, pero los ingredientes que habrían de forjar la identidad nacional no habían logrado cimentarse, debido, sobre todo, a la dispersión demográfica, al debilitamiento de los centros de poder (la población de la capital descendió a 5.000 habitantes en la década de 1840) y a la escasa población en todo el país (alrededor de 1 h/km2). Cuando se produjo el impacto arrollador del Gold Rush a partir de 1849, con oleadas masivas de inmigrantes de todas partes del globo y portadores de distintas culturas, seguido luego por las oleadas de obreros que llegaron para la construcción del Canal a partir de 1881 y hasta 1914, la cultura panameña quedó expuesta a fuertes agresiones externas contra las que no tenía defensas suficientes. El resultado fue una nueva reorientación de la misma y de sus sistemas de creencias y valores, así como una asimilación a las nuevas circunstancias y corrientes.

Por otra parte, fue creándose desde los mismos años de construcción del Canal por parte de los norteamericanos (1904-1914) un verdadero gueto privilegiado en la llamada Zona del Canal, donde se aplicó un régimen socialista de apartheid, con salarios del primer mundo bastante mejorados, que contribuyó al desarrollo de una cultura de bienestar, conservadora y ultranacionalista, de espaldas a la sociedad panameña. Muchos de sus pobladores o zonians habían incluso nacido en la Zona, pero se sentían norteamericanos y rechazaban cualquier identificación con Panamá. Esta ficción de sociedad colonial, con sus altos salarios y ventajas materiales, tuvo un efecto de demostración devastador en la sociedad panameña, ya que la Zona quedaba en las mismas goteras de Panamá y Colón, creando modelos culturales inaccesibles y expectativas de logros inalcanzables que derivaban en frustración y afectaban a su autoestima como pueblo. Este enclave no desapareció hasta que se desmanteló el propio concepto de Zona del Canal, una vez firmados los Tratados Torrijos-Carter de 1977.

Como resultado del cosmopolitismo, en Panamá y Colón son muchas las personas que dominan el idioma inglés. Es la lengua franca para los negocios y la hablada por los afroantillanos descendientes de los que llegaron para trabajar en la construcción del Canal. En las zonas indígenas, sin embargo, predomina el bilingüismo: en Bocas del Toro, poblado en el primer tercio del XIX por inmigrantes afroantillanos, hablan un patois llamado guari-guari. La población china, siempre numerosa desde mediados del XIX, ha aumentado notablemente desde la década de los ochenta. Las viejas generaciones están muy integradas al resto de la sociedad panameña, pero las más recientes hablan sólo chino o muy mal el español. Se dedican por tradición al comercio al detalle en tiendas de abarrotes, aportando un ingrediente urbano que ya es típico en pueblos y ciudades del país, ya que se encuentran en todas partes de la República. Los griegos y hebreos procuran casarse sólo entre sí, o viajan a la Madre Patria para buscar pareja, preservando de esa manera sus patrones culturales. Los sirio-libaneses, así como los españoles, los italianos y los numerosos hispanoamericanos, se asimilan con facilidad. En cambio, tienen más dificultad por razón de la lengua y la cultura los japoneses y los de otras nacionalidades europeas. Para asegurar la conservación de su herencia cultural, ciertos grupos étnicos tienen sus propias colonias con iglesias, escuelas, colegios y academias independientes. Los casos más conspicuos, merced a su número y a su peso específico en la sociedad, son las colonias indostánica, griega, china y hebrea. Todos estos grupos, en su segunda generación, hablan español con el característico acento local. En las colonias cuantitativamente importantes, como la china, es común escuchar el chino; en la hebrea se habla a menudo en inglés. Los indostánicos, otra colonia numerosa, hablan también en su propia lengua y en años recientes han empezado a introducir el cricket, deporte que únicamente es popular entre su grupo.

Educación

La Constitución de Panamá consagra la libertad de enseñanza y garantiza que la educación oficial es gratuita en todos los niveles pre-universitarios, además de establecer la obligatoriedad del primer nivel de enseñanza o educación básica general. Tal gratuidad implica para el Estado proporcionar al educando todos los útiles necesarios para su aprendizaje mientras completa su educación básica general. La religión católica es enseñada en las escuelas públicas, pero su aprendizaje y la asistencia a los cultos religiosos no son obligatorios cuando lo soliciten sus padres o tutores. La Universidad Oficial de la República, o Universidad de Panamá, es autónoma y tiene reconocida personalidad jurídica, patrimonio propio y derecho a administrarlo; se reconoce asimismo la libertad de cátedra. El gasto público destinado a educación fue en 1992 de 347 millones de balboas y en 1996 de 423 millones de balboas.
La educación panameña se ha caracterizado desde los comienzos de la República por su naturaleza laica y popular. Fue con ese espíritu con el cual se fundó la Universidad de Panamá en 1935, que fue la única existente en el país hasta el 27 de mayo de 1965, fecha en la cual se fundó la Universidad de Santa María la Antigua (USMA), creada y dirigida por la Curia Católica de Panamá. Paralelamente, en la entonces Zona del Canal, se estableció el Panama Canal College, y posteriormente una rama de la Florida State University, con sede en Tallahassee (Florida). El primero era una dependencia del Departamento de Defensa de los Estados Unidos creada para satisfacer las necesidades del personal norteamericano destacado en el Canal. En 1998 revertió a Panamá con sus instalaciones, bibliotecas, gimnasios y laboratorios. La segunda se estableció mediante acuerdo con las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos para ofrecer educación universitaria a sus miembros, aunque desde sus inicios se incluyeron profesores y estudiantes panameños. A partir de 1968, tras el advenimiento del régimen torrijista, y con móviles políticos, se bajaron los estándares académicos de la Universidad de Panamá y se posibilitó de esa manera el ingreso masivo de estudiantes de precaria preparación. La politización creciente de la Universidad y el aumento desmesurado de la matrícula posibilitó a la vez la aceptación de titulados de escasa capacitación. Esto, agravado por la creciente descomposición política de la década de los ochenta, produjo una crisis en los estudios superiores, ya que, a excepción de la universidad católica, se carecía de otras opciones para seguir estudios con niveles aceptables de exigencia académica. Esta carencia y la fuerte tendencia de la economía panameña hacia el sector de los servicios atrajeron capital extranjero para la fundación de universidades privadas especializadas en carreras orientadas a ese mercado. La proliferación de universidades privadas, percibidas como una buena inversión, estimuló también la iniciativa local. Así surgieron la Universidad Latinoamericana de Ciencia y Tecnología (ULACIT, con sede en Costa Rica y establecida en Panamá en 1991); la Universidad del Istmo (autorizada por el gobierno en 1987, de capital colombiano); la Universidad Interamericana de Panamá; la Columbus University; la Nova Southeastern University (que empezó a operar en 1977); la Universidad Latina de Costa Rica; la Universidad Interamericana de Educación a Distancia de Panamá (creada en 1986); el Junior College y otras. En la mayoría el énfasis se pone en las carreras empresariales y tecnológicas, así como en el dominio del idioma inglés.

El crecimiento demográfico de la Universidad de Panamá y la matriculación cada vez mayor en el interior del país indujeron a la creación de extensiones universitarias con cursos de fin de semana en capitales como Chitré, Penonomé, Colón, y David. Luego se desmembró la Facultad de Ingeniería, en 1970, para crear el Instituto Politécnico, y más tarde, mediante la Ley 18 de 1981, se creó la Universidad Tecnológica de Panamá. Al aumentar la matrícula surgieron posteriormente nuevas extensiones docentes y centros regionales, así como la Universidad Autónoma de Chiriquí, en David. Gracias a esta eclosión estudiantil de nivel superior, la matrícula superó en 1998 los 80.000 estudiantes. El gobierno panameño, a través de la Autoridad de la Región Introceánica (ARI) y una Fundación ad hoc también controlada por el gobierno, ha promovido la creación de un centro superior de investigación y educación denominado La Ciudad del Saber, cuyas instalaciones se encuentran en las ex-bases militares norteamericanas de Albrook y Fort Clayton. Además, utilizará las dependencias del antiguo Fuerte Espinar y del Panama Canal College, con capacidad para 2.200 estudiantes. Este proyecto consiste en la creación de un centro internacional de servicios educativos e investigación científica, tecnológica y cultural de alto nivel. Muchos organismos educativos y de investigación internacionales han mostrado interés en participar de este proyecto, como laTexas A&M University, la Florida State University, el Colegio Suizo-Latinoamericano de Hotelería, el Smithsonian Institution de Investigaciones Tropicales, la Universidad de Alcalá de Henares, el Instituto Centroamericano de Administración de Negocios (INCAE), el Centro Latinoamericano de Periodismo (CELAP), el Centro Cultural Educativo Islámico, el Babson College, la Asociación Canadiense de Community College y la Fundación Cultural Helénica. La Ciudad del Saber es el proyecto de estudio e investigación más ambicioso que impulsa Panamá actualmente.

Economía

El sistema económico panameño padece de lo que se ha dado en llamar una hipertrofia estructural, expresión que hace referencia a la falta de un desarrollo proporcional de sus sectores económicos. En efecto, el primario se caracteriza por un bajo nivel de desarrollo tecnológico, mientras el terciario no cuenta con la suficiente infraestructura (mercados y redes de comunicación) para poder vender la producción de aquél. El secundario o industrial, por su parte, presenta también muy bajos niveles de producción. Esta perspectiva, además, hay que matizarla con el alto índice de apertura al comercio internacional que tiene el país, la influencia decisiva del canal de Panamá en la economía (sobre todo tras la entrega del canal por parte del gobierno estadounidense el 31 de diciembre de 1999) y la importancia de su sector financiero.

Perspectiva general

Desde el período colonial, la economía panameña se ha caracterizado por su especialización terciaria. En efecto, hasta mediados del siglo XVII esta economía de servicios estuvo dominada por el sistema de ferias y galeones. Con la decadencia de las ferias desde 1660, el sector terciario logró mantenerse gracias al fortalecimiento o aparición de nuevos puntales: el Situado (dinero líquido de las Cajas de Lima para sufragar los gastos de gobierno y defensa); el comercio interregional, al expandirse los mercados del Caribe y Sudamérica; y la trata esclavista, al convertirse Panamá en el principal centro de distribución de esclavos del continente. La supresión definitiva de las ferias desde 1739, el cese de la trata negrera a partir de la década de 1780 y la decadencia del comercio regional convirtieron al Situado en el principal soporte de la economía terciaria, de tal modo que durante la segunda mitad del siglo XVIII el comercio y los transportes estuvieron virtualmente paralizados. Durante los años de las independencias en América, entre 1810 y 1825, un nuevo despertar de la ruta panameña reactivó la orientación terciaria de su economía. Esta larga experiencia histórica fue impregnando el convencimiento, entre los miembros de la clase dirigente local, de que la prosperidad económica de Panamá estaba inexorablemente ligada a la explotación de la ruta transístmica y el desarrollo de los servicios. Sus mayores expectativas se depositaron, así, en el sector externo de la economía. Sin embargo, en todo lo largo del período colonial esa misma élite también se interesó, aunque en menor medida, por la explotación de otros sectores, como la minería, la pesquería de perlas, la ganadería y la construcción de viviendas para alquiler. Durante el siglo XIX fueron nuevamente traumas externos, como el Gold Rush y las obras del canal francés, los que volvieron a reafirmar la orientación terciaria de la economía panameña.

Este patrón se ha conservado hasta el presente, de forma que el sector de los servicios genera más de las tres cuartas partes del Producto Interior Bruto del país, a lo cual contribuyen las actividades vinculadas a los tránsitos del Canal, la existencia de la Zona Libre de Colón, el hecho de que Panamá sea un centro financiero internacional de primera importancia y el auge del turismo.

Todo ello ha favorecido el desarrollo de una economía con un alto índice de apertura comercial muy sensible al comportamiento de las economías mundiales, así como un permanente saldo negativo en las relaciones comerciales con el resto del mundo. Esta situación se refleja en el lento crecimiento registrado, que en algunos periodos se convierte en decrecimiento o crisis económica, así como en la baja generación de empleo y en el cada vez mayor endeudamiento del país, que encuentra en los préstamos internacionales un paliativo que a la larga se ha convertido en la causa de uno de sus principales quebrantos: la elevada deuda externa.

Agricultura, ganadería y pesca

En su conjunto, el sector primario de la economía tiene una escasa presencia en el Producto Interior Bruto panameño —que se redujo en la década de los años noventa del siglo XX— y cuya producción está, en su mayor parte, dirigida a la exportación.

La mayor parte de la producción agrícola panameña se obtiene en explotaciones mecanizadas de carácter comercial orientadas a mercados extranjeros. También persisten numerosas explotaciones de subsistencia ajenas a los circuitos comerciales, que utilizan procedimientos agrícolas tradicionales. En las tierras bajas se cultiva arroz, caña de azúcar y frutos tropicales, mientras que en las tierras templadas se producen papas, batatas o camotes y tomates. Por su parte, el maíz se cultiva en casi todas las zonas agrícolas del país. Los productos principales de exportación son el café, el azúcar y los plátanos. La ganadería tiene gran importancia en las provincias de Chiriquí, Veraguas y los Santos, en las cuales el ganado bovino aprovecha los pastos naturales y en las que se hallan, asimismo, importantes granjas de ganado porcino. Por otra parte, la pesca ha experimentado en los últimos decenios un fuerte desarrollo tanto en el Caribe como en el Pacífico. Pescados azules y, sobre todo, crustáceos como camarones y gambas, que son objeto de captura y exportación.

Industria y energía

El sector energético panameño está basado principalmente en sus recursos hídricos, aunque tras el descubrimiento de yacimientos de petróleo, éstos se explotan por medio de plataformas marinas en el Caribe y en el Pacífico. En contraste, las actividades extractivas se encuentran muy limitadas, ya que el subsuelo panameño no es rico en yacimientos minerales y sólo se obtienen cantidades significativas de cal y sal.

En cuanto a la industria, aunque experimentó un desarrollo considerable en la segunda mitad del siglo XX, continúa siendo un sector relativamente débil. Junto a la fabricación de productos en plástico destacan las industrias textiles, las de confección de artículos de cuero y, sobre todo, las alimentarias (carne, cereales, azúcar, productos lácteos, etc.). Los principales centros industriales son la capital del país, Ciudad de Panamá y la Zona Libre de Colón, establecida en 1953 junto a la boca caribeña del Canal, en la cual abundan las empresas ensambladoras de productos semielaborados procedentes de los Estados Unidos, Japón y Europa occidental. Una vez ensamblados, estos productos se exportan en su mayor parte a países de América Central y del Sur.

Sector terciario y finanzas

En datos agregados, este sector es el que mayor aporte realiza al Producto Interior Bruto panameño y el que caracteriza al país. Debido a las facilidades otorgadas por el gobierno y a su posición geográfica, Panamá dispone de un gran centro financiero internacional en el cual están presentes más de 130 entidades bancarias, entre las que se encuentran la mayoría de los grandes bancos americanos y europeos. La preponderancia de este sector es expresada rotundamente por el hecho de que una buena porción de la población activa de la capital está empleada en compañías de carácter financiero.

Actividad financiera y comercio

Panamá adquirió la condición de gran centro financiero tras crearse la Comisión Bancaria Nacional, mediante Decreto de Gabinete Nº 238, de 2 de julio de 1970. El sector bancario privado representa más del 90% de los activos totales, mientras que cuatro bancos públicos componen el sector estatal panameño. La ventaja comparativa más evidente que ofrece Panamá como centro financiero es su singular sistema monetario, ya que el dólar norteamericano es de curso legal y equivalente a la unidad monetaria panameña, el balboa, que circula sólo en forma fraccionaria en monedas y con el cual tiene paridad. No existe un banco central y no se emite papel moneda, ya que el dólar norteamericano circula libremente por un convenio firmado entre Panamá y Estados Unidos en 1904 (Ley Nº 84). Como resultado, la inflación ha sido siempre mínima y se ha mantenido alrededor de un 1% (raramente ha alcanzado el 2%). A lo anterior se agrega otro factor que caracteriza el sistema financiero panameño, a saber, la plena libertad de movimientos de capital y divisas desde y hacia el exterior. 
En cuanto al comercio, la composición del comercio exterior panameño es la propia de un país en desarrollo, aunque se ve afectada por la peculiar importancia comercial y financiera que adquirió el istmo en la segunda mitad del siglo XX. Se exportan productos agrícolas como plátanos, café y cacao, carne y algunas manufacturas textiles, principalmente a los Estados Unidos, mientras que se importa maquinaría, equipos de transporte y productos químicos y manufacturados, la mayor parte procedentes de los Estados Unidos, el Lejano Oriente y Europa, y buena cantidad de los cuales son reexportados a otros países latinoamericanos. Una fuente importante de ingresos son las matriculaciones de navíos, que permiten a la flota bajo bandera panameña ser una de las mayores del mundo, debido a la preferencia de las grandes navieras internacionales por acogerse a la bandera de conveniencia panameña. Hasta hace pocos años, Liberia superaba a Panamá en registro de naves, pero en la década de los noventa Panamá se convirtió en el país con mayor número de barcos registrados en el mundo. El sistema de registro abierto o de bandera de conveniencia se estableció en 1925, cuando los barcos de bandera panameña sumaban sólo 14, con una capacidad agregada de 8.000 toneladas brutas. En la actualidad hay más de 13.600 barcos bajo bandera panameña con capacidad agregada de supera los 100 millones de toneladas brutas. En 1999, los ingresos al tesoro nacional panameño por abanderamiento de barcos ascendieron a 60 millones de dólares.

La Zona del Canal es el principal polo de atracción para el capital financiero norteamericano y la irradiación del mismo hacia Iberoamérica, aunque de ningún modo la fuente de ingresos más importante de la República (en 1996, la carga transportada por el Canal ascendió a cerca de 200 millones de toneladas agregadas). Por otra parte, la Zona Libre de Colón fue creada mediante la Ley 18 de 17 de junio de 1948 como institución autónoma del Estado. El principio que rige la Zona Libre es sencillo: se trata de un área segregada y amurallada en donde las empresas importan las mercancías libres de derechos aduaneros o cuotas con un mínimo absoluto de control gubernamental. La ventaja comparativa de la posición geográfica de Panamá es un factor decisivo. Comenzó sus operaciones con unos depósitos para mercancías en un área de 35 ha en un sitio adyacente a la ciudad de Colón; en 1978 toda el área estaba ya ocupada por depósitos y salones de exhibición, y en 1998 más de 1.600 compañías operaban allí. Se han realizado rellenos en la contigua bahía de Manzanillo para responder a la creciente demanda de negocios nuevos, con el fin de llegar a añadir 114 ha entre France Field y el puerto de Coco Solo. En él se registra una ingente cantidad de operaciones comerciales en las que participan compradores y representantes de miles de marcas de todas partes del mundo, cuyas transacciones superan anualmente los 10.000 millones de dólares.

Turismo

El sector turístico se ha visto crecientemente estimulado por nuevas políticas de incentivos, con preferencia por el turismo con mayor capacidad de gasto. Como resultado de ello, el turismo se ha convertido en el segundo renglón de ingresos del país.

Transporte y comunicaciones

La estratégica ubicación geográfica de Panamá obliga a considerar especialmente la infraestructura de transporte y comunicaciones, en la cual destaca el canal interoceánico. No obstante, también merecen destacarse las relacionadas con el tráfico marítimo y aéreo.

Carreteras

La Carretera Interamericana, como se denomina al fragmento de la carretera panamericana que atraviesa Panamá, recorre el país desde la frontera de Costa Rica hasta la de Colombia. Otra gran vía terrestre es la Carretera Boyd-Roosevelt, que une la capital del país con la ciudad de Colón. En el año 1999, la longitud de su red de carreteras era de 11.258 km.

Ferrocarriles

En 1855 se construyó la vía férrea interoceánica que atraviesa el Istmo desde la ciudad de Panamá hasta Colón. Otros ferrocarriles de corto recorrido se dedican fundamentalmente al transporte de productos agrícolas en las provincias occidentales de Chiriquí y Bocas de Toro. La longitud total de la red en 1999 era de 355 km.

Tráfico marítimo

Los puertos de Colón y Manzanillo, en el Caribe, y Balboa, en el Pacífico, junto a las embocaduras del Canal, son los más importantes de Panamá. A éstos se une Coco Solo y, por su parte, Puerto Armuelles y Almirante dan salida a la producción platanera de la parte occidental del país hacia el Pacífico y el Caribe, respectivamente. La navegación de cabotaje tiene importancia para el tráfico de mercancías en muchas zonas costeras incomunicadas por tierra. El río Tuira, en el Darién, es navegable a lo largo de 100 km, y el Bayano en un corto recorrido.

Obviamente, ha de resaltarse la excepcional importancia para las comunicaciones marítimas que posee el canal interoceánico. No hay duda de que esta portentosa obra de la ingeniería moderna ha sido un valioso instrumento de expansión y apertura hacia los mercados de Iberoamérica y de todo el mundo. El tratado Torrijos-Carter, a partir del 1 de octubre de 1977, afectó a la estructura administrativa del canal pero no a su gestión, que el 31 de diciembre de 1979 pasó a manos panameñas para su administración exclusiva.

Transporte aéreo

El Aeropuerto Internacional General Torrijos, cercano a la ciudad de Panamá, está servido por numerosas líneas aéreas internacionales. Vuelos regulares comunican la capital con varias localidades panameñas, y el país cuenta con 41 aeropuertos asfaltados y 64 con pistas de aterrizaje sin pavimentar.

Telecomunicaciones

Panamá dispone de una moderna red telefónica en todo el país. El Instituto Nacional de Telecomunicaciones (INTEL) es la institución que administra, mantiene y procura la modernización del sistema de telecomunicaciones. Todas las ciudades y pueblos importantes del país están integrados en la red telefónica nacional. Además, el INTEL presta el servicio de Marcado Directo Internacional (MADI) con todas las ciudades importantes del mundo, así como el acceso a los servicios de télex, cable internacional, facsímil y transmisión de datos. De cualquier forma, el gobierno panameño inició un programa de privatizaciones que ha afectado a la empresa panameña de telecomunicaciones.

Administración y Gobierno

La República de Panamá es un Estado independiente, democrático, unitario y representativo, cuyos poderes se ejercen a través de los órganos ejecutivos, legislativos y judiciales. La norma fundamental del Estado es la Constitución de 1972, que fue posteriormente enmendada en 1978, 1983 y 1994. Consagra la división de poderes antes mencionada, así como la división del país a efectos administrativos en nueve provincias. El 31 de diciembre de 1999, Panamá recuperó la soberanía plena sobre el Canal de Panamá y la zona adyacente, en cumplimiento de los acuerdos Carter-Torrijos de 1977.


Sistema político

El texto constitucional de 1972, el cuarto en la historia del país como nación independiente, diseña la estructura de los órganos que integran los tres poderes fundamentales del Estado, así como los de las provincias y sus entidades administrativas subordinadas.

El Poder Ejecutivo es ejercido por el Presidente de la República, elegido por sufragio popular directo cada cinco años; dos vicepresidentes elegidos también por un período de cinco años y sin derecho a reelección en los dos subsiguientes períodos, y los ministros de Estado, cuya designación corresponde al Presidente de la República. Un Consejo de Estado formado por diversos funcionarios públicos, entre ellos el Presidente, el Vicepresidente, el Comandante de la Guardia Nacional y varios representantes de los poderes legislativo y judicial, desempeña un papel consultivo. Bajo el mando del Presidente de la República se encuentra la Fuerza Pública de Panamá, que tiene la responsabilidad de garantizar el orden público, la protección de la honra y bienes del Estado y de los ciudadanos. Está integrada por la Policía Nacional, el Servicio Aéreo Nacional, el Servicio de Protección Institucional y la Policía Técnica Judicial.

El Poder Legislativo corresponde a la Asamblea Nacional, compuesta por 67 miembros elegidos por votación popular directa cada cinco años y con derecho a la reelección. Tiene a su cargo la redacción y aprobación de las leyes que a su juicio sean requeridas para el desarrollo del país y la convivencia ciudadana, y también está encargada de ratificar los nombramientos de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, el Tribunal Electoral y los procuradores de la Nación y la Administración.

El Poder Judicial está constituido por la Corte Suprema de Justicia, compuesta por nueve miembros propuestos por el Presidente, aceptados por la Asamblea Nacional y nombrados para un período de diez años, y por los tribunales y juzgados establecidos por la ley.

Panamá cuenta también con un Tribunal Electoral, independiente de los demás poderes del Estado, que tiene a su cargo el registro civil de los ciudadanos y la organización y realización de las actividades electorales.

Elecciones legislativas y principales formaciones políticas y sindicales

El régimen político panameño es democrático y pluripartidista. Cuenta en la actualidad con doce agrupaciones políticas reconocidas por el Tribunal Electoral, que fueron las que participaron en las elecciones panameñas del 2 de mayo de 1999 se presentaron agrupados en tres grandes alianzas: el Partido Revolucionario Democrático (PRD), el Partido Solidaridad (PS), el Partido Liberal Nacional (PLN) y el Partido Papa Egoró (PPE) formaron la Alianza Nuevo Panamá, cuyo candidato presidencial, apoyado por el gobierno y el mayor partido del país (el PRD), fue Martín Torrijos Espino, hijo del fallecido general Omar Torrijos Herrera. Por su parte, el Partido Demócrata Cristiano (PDC), el Partido de Renovación Civilista (PRC), el Partido Liberal (PL) y el Partido Nacionalista Popular (PNP) constituyeron la Alianza Acción Opositora, cuyo candidato presidencial fue el ingeniero y banquero Alberto Vallarino Clement. El Partido Arnulfista (PA), el Movimiento Liberal Republicano Nacionalista (MOLIRENA), el Movimiento de Renovación Nacional (MORENA) y el Partido Cambio Democrático (PCD) apoyaron la alianza Unión por Panamá, cuya candidata presidencial fue Mireya Moscoso, viuda de Arnulfo Arias Madrid, ya fallecido y Presidente de Panamá en tres ocasiones. Con una asistencia a las urnas de más del 73% y más de 1.278.468 votos escrutados, 483.501 electores votaron por Martín Torrijos, 222.250 votaron por Alberto Vallarino y 572.717 lo hicieron por Mireya Moscoso, que asumió la presidencia al obtener el 44,8% de votos (el segundo lugar correspondió al candidato gubernamental, Martín Torrijos, con el 37,9% de los votos, y el tercero al ingeniero Alberto Vallarino Clement, con el 17,4% de los sufragios).

Como resultado de la votación, y al no alcanzar la cuota mínima legal exigida, quedaron extinguidos los siguientes partidos: Movimiento Papa Egoró, Renovación Civilista, Movimiento de Renovación Nacional (MORENA), Nacionalista Popular (PNP) y Liberal. Subsistieron el Partido Revolucionario Democrático (PRD), el Partido Demócrata Cristiano (PDC), el Movimiento Liberal Republicano Nacionalista (MOLIRENA), el Liberal Nacional, el Partido Arnulfista, y el Partido Cambio Democrático. La nueva Presidente de la República tomó posesión el 1 de septiembre de 1999.

En cuanto a los sindicatos, los más importantes son los siguientes: Consejo Nacional de Trabajadores Organizados (CONATO), Central Nacional de Trabajadores de la República de Panamá (CNTPR), Federación Nacional de Servidores y Empleados Públicos (FENASEP), Central Istmeña de Trabajadores (CIT) y Unión General de Trabajadores (UGT).

Organización administrativa

En Panamá, las disposiciones constitucionales referentes al gobierno y la administración de las entidades locales reflejan, a partir del texto de 1972 y sus sucesivas reformas, modificaciones sustanciales al sistema imperante en la República desde su separación de Colombia en 1903. El país está dividido en nueve provincias integradas por distritos municipales (67 distritos en total), los cuales se encuentran divididos a su vez en corregimientos (510, en conjunto), y en cuatro comarcas indígenas (Kunas Yala (San Blas), con su capital en El Porvenir, Emberá, Madungandi y Ngöbe Buglé). Las provincias son las de Bocas del Toro (cuya capital es la población homónima), Chiriquí (David), Coclé (Penonomé), Colón (Colón), Darién (La Palma), Herrera (Chitré), Los Santos (Las Tablas), Panamá (Ciudad de Panamá) y Veraguas (Santiago).

La representación del gobierno panameño en las comarcas corre a cargo de un Intendente; en el resto de las provincias la máxima autoridad es el Gobernador, a cargo del cual se halla el gobierno provincial, nombrado por el Presidente de la República, y un Consejo Provincial integrado por los representantes de los corregimientos.

Historia

El Estado independiente de Panamá tiene poco más de un siglo de existencia (accedió definitivamente a la soberanía en 1903). Sin embargo, ya desde tiempos remotos la región fue lugar de transito de avanzadas civilizaciones y marco de intercambios económicos y culturales.

Los primeros habitantes del Istmo

Por su geografía, el área centroamericana ejerció un papel de puente entre los dos grandes focos de Mesoamérica y Perú, por donde se transmitieron todo tipo de influencias culturales, si bien no se llegó a superar el nivel evolutivo correspondiente a un formativo avanzado o superior. La vertiente del Pacífico experimentó mayores avances que la atlántica, y zonas como las fronterizas con los dominios mayas o la región panameña de Coclé destacaron en diferentes épocas. Por otra parte, su condición de zona de paso condicionó la coexistencia de elementos diversos en todos los ámbitos culturales: agrícola (cultivos predominantes de maíz y yuca), artesanales (jades y cerámicas mesoamericanas; orfebrería colombiana), religiosos (deidades mexicanas y esculturas de doble figura o alter ego, de filiación también colombiana) y lingüística (grupos otomangues y uto-aztecas, mayas, macro-chibchas y arahuacos). Se ha calculado en unos sesenta las tribus que poblaban el Istmo a la llegada de los descubridores, y en cerca de medio millón la suma total de los pobladores.

Al parecer, la primera tradición agrícola estuvo centrada en el cultivo de la yuca amarga, en fechas entre el 2000 y el 500 a.C., y luego en el del maíz, que dio lugar a pequeñas aldeas cuyos restos más interesantes son cerámica incisa, bicromía en zonas y unas figurillas femeninas, además de enterramientos con algunas piezas originales en la región (adornos de jadeíta y mazas ceremoniales). Después del 300 a.C. aparece una arquitectura ceremonial de tumbas de chimenea con forma de bota similares a las de ciertos grupos colombianos. En otros yacimientos, esa forma de construcción ésta asociada a centros ceremoniales (como el de Barriles) y cuenta con una peculiarísima escultura. Esta cultura panameña, localizada en la región de Chiriquí, parece que tuvo un desarrollo interesante, dato que aún no ha podido ser precisado debido a la falta de investigaciones, a pesar de lo cual cabe destacar la escultura en piedra: figuras humanas con cabezas-trofeo (tema muy repetido y que se podría relacionar con la frecuencia de esta práctica en el área andina clásica) y metales ceremoniales trípodes y tetrápodos (con forma de jaguar o con una hilera de cabezas de otros casos).

Una etapa más avanzada ofrece una sociedad ya jerarquizada y en la cual el sacrificio humano debió ser frecuente, con grandes vasijas trípodes que incluso representan escenas complejas. El período de auge está representado por la cultura Coclé, origen de una riquísima cerámica en la cual la policromía y la destreza en los diseños curvilíneos y ganchudos, aunada con una tipología cerámica variada, dibujaron un mundo de divinidades zoomorfas (cocodrilo, águila, peces) sólo comparable a la hermosa orfebrería de la zona. Trabajos en oro y tumbaga (aleación con cobre) hechos mediante muy variadas técnicas (dorado, repujado, fundición a cera perdida), reflejan a veces de modo naturalista y a veces antropomorfo gran parte de la fama panameña. La vecina región de Chiriquí, en el límite con Costa Rica, es igualmente experta en estas actividades: joyas variadas, diademas, colgantes, cascos, pendientes y otras formas son ejemplares que testimonian la habilidad de los orfebres panameños y la vigencia de un estilo artístico que puede compararse sin menosprecio con los mejores logros de los artífices colombianos y mexicanos. La cerámica es, asimismo, variada dentro de lo polícromo, y la escultura de personajes o metales no desmerece, al igual que los trabajos en jadeítas y piedras semipreciosas.

Todas estas expresiones culturales indican la existencia de una sociedad bastante estratificada, o al menos especializada, en la cual las artesanías se encontraban al servicio de la categoría social. Los enterramientos hablan de grupos muy destacados cuyos mandatarios dominaban los recursos agrícolas y el comercio, que debió ser muy abundante. Los grupos de filiación lingüística sudamericana (macro-chibcha) eran los huetare y talamanca, en la vertiente Atlántica de Panamá. Estaban organizados en pequeñas jefaturas, sin gran estratificación social, y desarrollaban una economía de roza del maíz y recogida de frutos, caza, pesca y comercio con su vecinos. La estructura social era matrilineal y sus creencias religiosas eran de tipo chamánico.

En la zona de las Antillas, los indígenas recibieron la influencia de los caribe, que, procedentes de las islas del arco antillano, ocuparon el golfo del Darién y la costa atlántica del Istmo, extendiendo su acción hasta la Costa de los Mosquitos, en Centroamérica. Los caribes fueron un pueblo de navegantes audaces, cuya principal ocupación era el comercio, mediante el cual enlazaron todo el archipiélago antillano con el continente. Las tribus más conocidas y que mayor oposición presentaron ante los españoles fueron las siguientes: perequeté, chirú, peronomé, nata, guararé, parís o pariza, urracá, musá, bulabá, cebaco, dolega, bugabá, doraces, caribaró, chiriquí y burica. Los actuales cuna de San Blas son los descendientes de tribus migratorias de esa raza que en el siglo XVII surgieron en el Darién y ocuparon la región norte y las islas del archipiélago de las Mulatas, despoblados por la extinción de los caribes, que fueron sus primitivos habitantes. Los chocoe proceden igualmente de otras tribus migratorias que vinieron después de la conquista y poblaron la región meridional del Darién. Los sambúe-chocoe del Darién provienen de la relación entre los indios panameños de aquella región con los indios caucanos de Colombia, y los cholo de varias provincias son indígenas que han olvidado la lengua y tradiciones de sus antepasados.

Físicamente, el indígena panameño fue, y es, bajo de estatura, robusto, de ojos un poco oblicuos y negros, pómulos salientes, piel cobriza y pelo negro. Las viviendas, en general de paja u hojas de palmeras, las construían según el lugar que habitasen, y su alimentación era proporcionada por la pesca, la caza y la agricultura; por medio de ésta obtenían los productos más comunes, como maíz, yuca, frijoles, patatas, otoe u otros. Sus armas eran flechas de huesos o espinas de pescados grandes, macanas de madera dura y hachas de pedernal. Además, utilizaban las flechas para cazar, pescar y para la guerra. Tenían pocas industrias, y las que pueden apreciarse como tales eran el laboreo de las minas, la construcción de las viviendas y la fabricación de canoas para la navegación, la joyería, el tallado de piedra, la alfarería y el tejido de telas con hilos de algodón, entre otros. En actividades artesanales como la alfarería, el decorado y la joyería destacaron como reputados artistas, como demuestran los objetos descubiertos en sus sepulturas o huacas, ya que acostumbraban a enterrar con los muertos los objetos de su uso. Si el difunto era un gran jefe de tribu, lo desecaban por la acción lenta del fuego y conservaban en las viviendas, la momia envuelta en telas y adornada con sus prendas más valiosas. Un jefe mandaba la tribu, cuya jefatura o cacicazgo se transmitía normalmente por herencia, había castas sociales definidas: señores o nobles, sacerdotes que eran curanderos o adivinos, siervos y esclavos (generalmente los prisioneros de guerra). Las vasijas policromadas de los objetos de barro coloreado son señales patentes de los conocimientos que tenían los indígenas sobre tintes y el dominio del dibujo, y las águilas, ranas, caimanes y muchas curiosas figuras de oro (llamadas comúnmente huacas) encontradas en las tumbas, dejan entrever no sólo la riqueza minera del territorio, sino también la agilidad artística con la que usaban los moldes, el crisol y el buril para grabar las variadas y delicadas formas.

Descubrimiento y colonización

Entre el tercer (1498) y cuarto (1502) viaje de Cristóbal Colón, la navegación marítima había avanzado lo necesario como para que los viajes a las tierras recién descubiertas aumentaran en frecuencia, pues ya no eran empresas temerarias y llenas de terribles peligros. Rodrigo de Bastidas fue el descubridor del Darién y Castilla del Oro. Con dos carabelas zarpó de Cádiz a finales del año 1500, bordeó el litoral atlántico panameño desde el río Atrato y llegó hasta Nombre de Dios, y debido al estado en que se encontraban sus embarcaciones, decidió limpiar fondos en Santo Domingo.

En el mismo año, y a la zaga de Don Rodrigo, Alonso de Ojeda, acompañado por Juan de la Cosa y Américo Vespucio, inició su viaje a Tierra Firme (1500-1502) siguiendo una ruta similar a la de Bastidas. Don Juan, capitán de la Santa María en el primer viaje de Colón, rompió con el dogma colombino de considerar que las tierras descubiertas al otro lado del Atlántico pertenecían a Asia. Américo Vespucio, en su libro Novus Mundo (1502-1503), expuso este mismo concepto al afirmar que un gran continente, extendido de norte a sur, impedía la comunicación directa con las tierras del entorno. La necesidad de hallar un paso que permitiera superar esta barrera inspiró las expediciones de los años siguientes, incluyendo el último viaje de Colón, que llegó hasta un lugar que denominó Portobelo, por ser muy grande, hermoso, poblado y con mucha tierra cultivada. Jamás sospechó la cercanía inmediata no ya de extensiones continentales mayores, sino de otro mar. En 1503, Colón fundó el primer asentamiento hispánico en tierras continentales americanas, Santa María La Antigua de Belén, llamada así por estar en las cercanías de este río. Después de la partida del Almirante, su hermano hizo prisionero al cacique Quibián, valiente y astuto guerrero que con sus huestes se oponía, al igual que muchísimas tribus, a la invasión extranjera. El adelantado don Bartolomé Colón, además, saqueó e incendió las casas de estos guerreros, pero Quibián logró escapar y, después de muchos asedios, obtuvo cumplida venganza al destruir la fundación y obligar a huir a los supervivientes.

El establecimiento de una colonia española en Tierra Firme, la costa septentrional de Sudamérica, fue un paso gigante en la expansión del Imperio español hacia el Pacífico, América Central, Perú y el resto del continente. En 1508, Alonso de Ojeda y Diego de Nicuesa obtuvieron el permiso real para organizar una expedición y colonizar parte de la costa, Ojeda en el este y Nicuesa en el oeste. Comenzó Ojeda su colonización con un desembarco en el golfo de Urabá (donde en la actualidad Panamá y Colombia tienen su frontera común en el Caribe), y su colonia pronto recibió el nombre de Darién. Por su parte, Nicuesa desembarcó en Panamá, a cuya tierra dio el nombre de Castilla del Oro, y un año después fundó el puerto de Nombre de Dios. Las penalidades que pasaron estas partidas quedaron como una leyenda en las Indias: indígenas muy poco hospitalarios, insectos, animales carnívoros, escasez de víveres, etc. Ojeda, tras ser herido, regresó a La Española y fue sustituido por Vasco Núñez de Balboa, a quien se encomendó la dirección de lo que quedaba de la colonia. Una vez normalizada la situación en Darién, Balboa se dedicó a investigar lo que pudiera haber de cierto en los rumores que corrían acerca de un gran océano al oeste, montañas de perlas y poderosos reinos más al interior: en septiembre de 1513, consiguió cruzar el Istmo y descubrió el océano Pacífico, al que llamó Mar del Sur. Desde Darién, Balboa escribió una larga carta al rey relatando su descubrimiento y reunió un impresionante tesoro para satisfacción del quinto real. Sin embargo, el barco no llegó a tiempo para impedir que Fernando el Católico ejecutara otro plan que suponía la ruina para Balboa y la tragedia para Darién y Panamá.

Así, en 1514 zarpaba desde España una gran expedición, mandada por un hombre de edad madura y férrea voluntad: Pedro Arias de Avila (Pedrarias). Le acompañaban hombres como Hernando de Soto, Diego de Almagro, Sebastián de Benalcázar, Hernando Luque y Francisco Coronado. La Corona nombró a Balboa Adelantado del Mar del Sur y Gobernador de Panamá, aunque bajo el mando general de Pedrarias, que continuó dominando la situación hasta la muerte de Balboa en 1531. Tras la muerte de Balboa, Pedrarias trasladó la sede de la capital de Darién a la ciudad de Panamá, en la Costa del Mar del Sur. Cuando al fin, en 1527, Pedrarias fue depuesto como Gobernador de Panamá, continuó gobernando en Nicaragua, donde llevó el malestar a los españoles y la opresión a los indios. Mientras tanto, la ciudad de Panamá experimentó un gran desarrollo gracias a la construcción de un camino que la unía con Nombre de Dios, en la costa del Caribe. El tráfico de mercancías por el Istmo, a lomo de caballerías, se hizo pronto muy intenso. Panamá se convirtió en el trampolín para la conquista del Perú a partir de 1531: casi todo el tráfico español con el Perú pasaba por el Istmo, y el puerto de Panamá y toda la región adquirieron las características de lugar de tránsito que todavía posee. La costa atlántica del Istmo fue sede de ferias donde los comerciantes peruanos adquirían género europeo.

En 1538 se creó la Real Audiencia de Panamá, cuya jurisdicción abarcaba desde Nicaragua, al norte, hasta el Estrecho de Magallanes, al sur. En 1543 fue suprimida, pero veinte años más tarde se restableció con un ámbito jurisdiccional reducido a poco más de lo que después sería la nación panameña. Mientras tanto, el imperio colonial creado en el antiguo territorio dominado por los incas seguía creciendo. El oro enviado desde el Perú a Europa y las personas y mercancías que se desplazaban entre la colonia y la metrópoli habían de atravesar el Istmo, cruce que efectuaban obligadamente por Panamá. Una flota enlazaba el puerto de El Callao, cerca de Lima, con el de Panamá, y al otro lado del Istmo, Nombre de Dios primero y Portobelo desde finales del siglo XVI fueron los puntos de llegada y partida de la sección almirante de la flota de Indias. La corriente de riquezas que afluía al Istmo de Panamá no tardó en atraer a piratas y corsarios, entre ellos al célebre Francis Drake, que tras su muerte fue arrojado a las aguas de la bahía de Portobelo (1596). Los numerosos asaltos y golpes de mano culminaron con el saqueo e incendio de la ciudad de Panamá por el pirata Henry Morgan en 1671. La destrucción fue tan completa que el antiguo emplazamiento de la ciudad fue abandonado y ésta se reconstruyó tres años más tarde a ocho kilómetros al oeste de su anterior emplazamiento.

En 1751, la Audiencia de Panamá, que venía existiendo desde 1563, fue suprimida definitivamente y su jurisdicción incorporada al virreinato de Nueva Granada. Por otro lado, como consecuencia del descenso de la actividad comercial, la carencia de industrias, la escasez de agricultura, las epidemias, la constante lucha con los naturales de la región, la egoísta política de los mandatarios, etc, el Istmo fue precipitándose en la pobreza y la despoblación a lo largo de todo el siglo XVIII. La sociedad colonial se hallaba integrada por cuatro clases bien definidas: españoles peninsulares, criollos descendientes de aquéllos, indígenas y negros destinados a la servidumbre. Todas las ventajas, educación, comercio, industria y cargos públicos se reservaban a los dirigentes europeos, mientras que los puestos secundarios eran para los criollos. Los oficios manuales y los servicios humildes constituían el patrimonio de la mayoría, compuesta de indígenas, negros, mestizos, mulatos y zambos, producto de la gran variedad de mestizajes.

La independencia y la vinculación con Colombia

El proceso de independencia de las colonias españolas en América no afectó a Panamá hasta su última fase. Así, el final de la primera década y el comienzo de la segunda del siglo XIX fue en las colonias del Nuevo Mundo el principio de una serie de agitaciones revolucionarias. Desde Argentina hasta México, casi todas las colonias se declararon emancipadas: Argentina, Chile, Venezuela, Nueva Granada y México lo hicieron en 1810, y las otras provincias las siguieron en los años sucesivos. Las ciudades del Istmo se mantuvieron en poder de la metrópoli, de tal forma que un intento de los independentistas de Cartagena de tomar Portobelo (enero de 1814) fracasó debido a la resistencia de la población. Conocedor Bolívar del gran valor que tenía el Istmo para el éxito de sus campañas sobre los países que iban emancipando, quiso libertar este territorio, paso obligado de las fuerzas armadas que movilizaba hacia el sur. La casualidad quiso que fuera colocado al frente del gobierno de Panamá un militar que era hijo del país, el coronel José de Fábrega, hecho que aprovecharon los patriotas panameños para activar su campaña y lograr su propósito fundamental: la proclamación de la independencia del Istmo frente al gobierno español. Pocos meses más tarde, Panamá se integró en la Gran Colombia de Simón Bolívar, junto con Venezuela, Colombia y Ecuador. Así, el territorio panameño fue el único del Istmo centroamericano que no se unió al Imperio mexicano de Agustín de Iturbide.

Designado provisionalmente como Jefe Superior del Istmo el coronel Fábrega, gobernó sólo hasta el nombramiento por el gobierno nacional del Comandante General del Departamento, cargo que recayó en el coronel José María Carreño. El territorio, designado entonces Departamento del Istmo, quedó dividido en dos provincias: Panamá y Veragua. Durante el gobierno del general Carreño tuvo lugar en la capital un suceso de gran trascendencia histórica: por iniciativa del Libertador de la Gran Colombia y el Perú, general Simón Bolívar, se reunió en Panamá un Congreso Interamericano compuesto por representantes oficiales de los gobiernos de la Gran Colombia, México, Perú y Centro América. Las luchas políticas colombianas tuvieron su repercusión en Panamá, que en 1840 consiguió una efímera independencia durante trece meses, si bien volvió a incorporarse a Colombia como departamento de Panamá y vio recortada su autonomía por la constitución colombiana de 1843. El general Tomás Herrera fue nombrado Gobernador de Panamá en 1845, y un año después un tratado entre el gobierno colombiano y el de los Estados Unidos permitió la construcción del ferrocarril interocéanico a través del Istmo de Panamá, para el cual se garantizó la neutralidad y el libre tránsito. El descubrimiento de oro en California en 1848 revalorizó el papel del Istmo como vía obligada de comunicación entre las costas oriental y occidental de los Estados Unidos, y siete años más tarde finalizó la construcción del ferrocarril.

Por acto adicional a la Constitución, de fecha 27 de febrero de 1855, quedó erigido el Istmo en Estado Federal, lo cual implicaba el poseer todas las atribuciones de la soberanía a excepción de aquellas referentes a la marina de guerra y el ejército, las relaciones exteriores, las rentas y los créditos correspondientes de la nación. El gobierno nacional se reservó también las vías interocéanicas, cuyo producto quedaría destinado a la amortización de la deuda exterior. En virtud de este acto legislativo, el 15 de julio de 1855 se reunió en Panamá la Convención Istmeña, que tuvo a su cargo la expedición de las leyes reguladoras de la administración. El gobierno colombiano, que tenía en el ferrocarril panameño (que cruzaba el Istmo de la ciudad de Panamá a la de Colón) una de sus más saludables fuentes de ingresos, emprendió múltiples e interminables negociaciones para la construcción de un canal interoceánico. Por fin, en 1880, comenzaron las obras bajo la dirección del constructor del Canal de Suez, Ferdinand de Lesseps. La compañía encargada de su realización, de capital mayoritariamente francés, no pudo afrontar las dificultades y abandonó la obra en 1889. Tras una reorganización, reanudó los trabajos en 1894, aunque la construcción quedó definitivamente paralizada en 1898. El fracaso francés dejó las manos libres a la iniciativa estadounidense, y el gobierno de los Estados Unidos emprendió negociaciones con el de Colombia. Ambos concluyeron provisionalmente un tratado para la construcción del canal, que, sin embargo, el senado colombiano se negó a ratificar.

La República de Panamá

Un movimiento separatista proclamó la independencia de Panamá con respecto a Colombia el 3 de noviembre de 1903. Este grupo, que había puesto en pie de guerra a todo el país, duró aproximadamente tres años y fue el principal actor de la llamada Guerra de los Mil Días. Los Estados Unidos reconocieron de inmediato al nuevo estado de Panamá y enviaron fuerzas navales que impidieron la llegada al istmo de tropas colombianas encargadas de sofocar la rebelión. Pocos días más tarde, el 18 de noviembre, se firmó el Tratado Hay-Bunau Varilla, que, ratificado por el gobierno provisional de Panamá, concedía a los Estados Unidos el uso, control y ocupación a perpetuidad de la Zona del Canal, una franja de 16 km de ancho a través del istmo panameño. En 1904 se reanudó la construcción del canal, que fue abierto oficialmente al tráfico el 15 de agosto de 1914. Formado el gobierno republicano en el Istmo, el pueblo fue convocado a la elección de una asamblea constituyente que se reunió en enero de 1904 para redactar la Constitución. El texto dio al país su presente estructura republicana, con un gobierno presidencial centralizado y tres poderes para el gobierno de la nación, legislativo, ejecutivo y judicial, independientes entre sí y autónomos. También reconoció el sufragio universal, dividió la nación en provincias y dio relieve y autonomía a las municipalidades, garantizando los beneficios de la libertad a todos los habitantes del territorio istmeño y reconociendo los derechos individuales. Asimismo, se organizó la hacienda y se reservó para la posteridad seis millones de dólares de la indemnización por la Zona del Canal (en 1953 esa reserva fue totalmente liquidada por el gobierno de Panamá y la suma invertida en el país). La nación panameña fue dotada, según las normas constitucionales, de un régimen político esencialmente democrático, con relevo en la presidencia cada cuatro años a través de elecciones populares.

Al comienzo de la vida republicana, existían dos partidos políticos, el Liberal y el Conservador, que heredaron la tradición decimonónica. El segundo, no obstante, se extinguió tras la aplastante victoria electorales del liberalismo en las primeras décadas del siglo. Posteriormente, el liberalismo se subdividió en partidos distintos, y a partir de la década de los treinta la tónica dominante fue el pluripartidismo. Esta proliferación de partidos surgía (y aún sigue ocurriendo así) en torno a figuras carismáticas o influyentes, con escaso sustrato ideológico y casi siempre con ocasión de contiendas electorales, debido a lo cual se utilizaba el término de candidatos o partidos electoreros. Durante medio siglo, el ejercicio político estuvo en gran parte mediatizado por la influencia norteamericana, a cuya sombra se definían alianzas internacionales y se establecían políticas internas, consignas ideológicas y patrones de desarrollo en campos muy diversos, como el educativo, el económico, y el social. No faltaron las intentonas golpistas y golpes de Estado efectivos, con o sin apoyo norteamericano.

El primer Presidente de la República fue el doctor Amador Guerrero. Su administración, difícil y complicada, consiguió numerosas obras de beneficio público, y el progreso del país recibió de este gobierno tal impulso que pronto se alcanzó el nivel de las naciones más avanzadas de América. Sin embargo, la Constitución de 1904 autorizaba la intervención de las fuerzas armadas de los Estados Unidos en la República en caso de desórdenes públicos, lo que equivalía de hecho a la instauración de un protectorado sobre Panamá. La inestabilidad política motivó diversas intervenciones estadounidenses en los primeros decenios del siglo (ocupación de Chiriquí), lo cual, junto con la enajenación de la Zona del Canal, que partía en dos el territorio nacional, alimentó un extendido sentimiento de rechazo hacia los Estados Unidos y un nacionalismo creciente entre la población. En 1924 se normalizaron las relaciones entre Panamá y Colombia, tras reconocer esta última a Panamá como nación independiente y establecerse relaciones diplomáticas formales entre ambos países.

En 1936, la política del buen vecino preconizada por el presidente estadounidense Franklin Delano Roosevelt permitió un principio de revisión de las condiciones del Tratado Hay-Budau Varilla. Se elaboró el llamado Tratado de 1936, por el cual Panamá logró su total y absoluta independencia sin la tutela que antes ejercía el gobierno de los Estados Unidos: se eliminó la intervención norteamericana en la solución de sus conflictos internos y se confirmó la doctrina de que la Zona era un territorio panameño dado en fideicomiso a los Estados Unidos para el servicio del Canal, además de aumentarse la renta por el uso de dicha zona. En ese momento, gobernaba el país el doctor J. Demóstenes Arosemena, que había cooperado activa e inteligentemente en la discusión de los términos del Tratado. La Universidad de Panamá fue fundada en 1935, y cinco años más tarde fue elegido presidente Arnulfo Arias, que trató de aprovechar la delicada situación internacional para exigir del gobierno estadounidense mayores compensaciones por el uso bélico de la Zona del Canal y de la flota de bandera nominalmente panameña. Tras su derrocamiento, en 1941, Panamá entró como beligerante en la Segunda Guerra Mundial siguiendo las directrices del gobierno estadounidense, al que concedió numerosos emplazamientos para la defensa del Canal.

La Segunda Convención Constituyente elegida por el pueblo dictó y aprobó una nueva Constitución en marzo de 1946. Arnulfo Arias fue elegido nuevamente Presidente en 1949, pero un golpe de estado dio el poder dos años más tarde a José Antonio Remón, Comandante de la Guardia Nacional. Durante su mandato, el comandante Remón firmó con el presidente estadounidense Dwight David Eisenhower un nuevo tratado sobre el canal, el Tratado Remón-Eisenhower. Algunas concesiones obtenidas por Panamá en su virtud fueron el aumento de la anualidad del Canal (a 1.930.000 balboas), el derecho del comercio de Panamá a surtir de artículos a los barcos que atravesaran el Canal; la igualdad de salario para los trabajadores norteamericanos y panameños, la eliminación de industrias en la zona cuando las hubiera similares en Panamá, la construcción de un puente sobre el canal, la prorrogación de la prohibición existente de que la República de Panamá pudiese construir en su territorio ferrocarril o carretera transístmica, así como del derecho reconocido a los Estados Unidos de intervenir con medidas sanitarias en las ciudades terminales del Canal, Panamá y Colón. La República de Panamá concedió, por su parte, autorización al gobierno de los Estados Unidos para el uso por quince años de la base de río Hato, con el fin de hacer maniobras militares, y de construir para uso exclusivo una carretera transístmica de carácter militar por terreno de jurisdicción de la Zona.

El asesinato de Remón en enero de 1955 dio paso a las breves presidencias de José Ramón Guizado y Ricardo Arias Espinosa. Ernesto de la Guardia gobernó de 1956 a 1960, años en los que diversas obras públicas financiadas por el Banco Mundial y las inversiones de capital extranjero para la construcción de refinerías de petróleo favorecieron el desarrollo económico y social del país.

En el transcurso del mandato de Roberto F. Chiari (1960-1964) se puso en marcha un programa estatal para la erradicación de bolsas de pobreza y la extensión de la seguridad a amplios sectores de la población. Durante su mandato se produjeron repetidas protestas populares y de los estudiantes contra el gobierno de los Estados Unidos, en relación con el reconocimiento pleno por éste de la soberanía panameña sobre el territorio de la Zona del Canal. Ese estado de ánimo de la juventud culminó con choques violentos el 9 de enero de 1964 entre estudiantes y ciudadanos panameños con la policía y militares norteamericanos de la zona del Canal, con el resultado de numerosas víctimas de ambos grupos. Al considerar el gobierno nacional como algo injustificado el acto de agresión de la milicia norteamericana, se decidió en señal de protesta la ruptura de relaciones diplomáticas con el gobierno de los Estados Unidos. No fue sino tres meses después, mediante la intervención oficiosa de la Organización de los Estados Americanos (OEA) y las manifestaciones conciliadoras del presidente norteamericano Lyndon B. Johnson, cuando se reanudaron las acostumbradas buenas relaciones entre ambos gobiernos. Una obra de excepcional trascendencia para la nación, la Carretera Interamericana, fue inaugurada el 15 de julio de 1967. En esa fecha se finalizó una gran obra de ingeniería que unió la capital a través de Chiriquí con los otros países centroamericanos y el norte del continente.

La época autoritaria. De Omar Torrijos a Manuel Antonio Noriega

Arnulfo Arias, elegido de nuevo Presidente en 1968, fue destituido por tercera ocasión como consecuencia de un golpe de estado. Se instauró entonces una junta militar liderada nominalmente por José María Pinilla y dirigida en la práctica por Omar Torrijos, que se hizo otorgar en 1972 poderes ejecutivos especiales por un período de seis años. El gobierno de Torrijos se caracterizó en el interior por el desarrollo de las obras públicas y el intervencionismo económico y social del Estado. La democracia padeció de una penosa hibernación a partir de entonces, ya que las libertades civiles fueron conculcadas, se anularon los partidos políticos, se amordazó la prensa y se gobernó con férreo autoritarismo. En el exterior, la tensión con Estados Unidos a causa del Canal aumentó, si bien la buena disposición del presidente estadounidense Jimmy Carter condujo a un nuevo acuerdo: el Tratado Torrijos-Carter, firmado el 7 de septiembre de 1977. En este acuerdo se determinó la cesión gradual de los derechos estadounidenses sobre el Canal y su zona a Panamá, que debería quedar completada el 31 de diciembre de 1999. El 31 de julio de 1981, Omar Torrijos murió en un accidente de aviación, mientras el país atravesaba una seria crisis económica. Le sucedió Florencio Flores como Comandante de la Guardia Nacional, y a éste Rubén Darío Paredes al año siguiente. La presidencia del país, desprovista de parte de sus poderes a raíz del reconocimiento del protagonismo político de la Guardia Nacional por la constitución de 1972, fue ocupada por Demetrio B. Lakas entre 1972 y 1978. Le sucedió Arístides Royo (1978-1982) y a éste Ricardo de la Espriella, que renunció a su cargo en febrero de 1984 y fue sustituido por el vicepresidente Jorge Illueca. En las elecciones del 30 de mayo de ese mismo año (1984), resultó ganador Nicolás Ardito Barletta, que renunció un año más tarde. A comienzos de la década de los ochenta se había producido una apertura democrática, aunque mediatizada, que permitió la celebración de las primeras elecciones presidenciales. Se afirmó que el candidato gubernamental, Nicolás Ardito Barletta, había perdido por escaso margen ante su oponente, Arnulfo Arias Madrid, pero que había sido impuesto en la presidencia por los militares tras alterar las cifras de votación. Apenas un año después, Barletta fue depuesto por los mismos militares. La dictadura volvería a adquirir su peor forma durante el dominio norieguista.

Eric Arturo Delvalle, Presidente de la República desde 1985, fue destituido por la Asamblea Nacional en 1988 y reemplazado por Manuel Solís Palma, debido a su intento de cesar al Comandante de la Guardia Nacional, Manuel Antonio Noriega, acusado en una corte estadounidense de participar en el tráfico internacional de drogas. Entre 1987 y 1989 no quedó la menor semblanza de vida democrática en el país; esos años se caracterizaron por las frecuentes manifestaciones contra el régimen, que fueron sofocadas por los más violentos métodos represivos. En 1989 la desobediencia civil se generalizó mediante huelgas indefinidas y protestas callejeras que pusieron de manifiesto la preocupación por el estrangulamiento económico que vivía Panamá y los graves problemas políticos. Noriega, al mando del Partido Revolucionario Democrático (PRD, creado por Omar Torrijos), se hizo con el control político del país tras anular los resultados de las elecciones presidenciales celebradas ese año, en las cuales había sido derrotado por una alianza de partidos opositores. Ese fue el pretexto utilizado por el gobierno norteamericano para poner en marcha la Operación Justa Causa, que culminó con la detención de Noriega y su traslado a los Estados Unidos para ser juzgado por narcotráfico. A finales de este año tomó posesión como Presidente de la República Guillermo Endara, cuyo mandato se prolongó hasta 1994, año en que tuvo lugar una nueva elección presidencial. La gestión de Endara se caracterizó por los notables y exitosos esfuerzos realizados para reactivar la economía, así como por la recuperación de un ambiente efectivo de libertades democráticas. El propio Presidente fue blanco directo de críticas personales, algunas humillantes, aunque incluso sus enemigos le reconocieron el mérito de haber frenado la corrupción y respetar la independencia de los distintos poderes del Estado. En la campaña para elegir a su sucesor (mayo de 1994) propició por todos los medios a su alcance que la elección se hiciera de manera transparente, y no utilizó los recursos del Estado para imponer al candidato de su propio partido. Como resultado de ello, el triunfo recayó en el representante de la formación rival, Ernesto Pérez Balladares, candidato del Partido Revolucionario Democrático (PRD) y protegido de los sectores torrijistas. La transición del mando se hizo pacíficamente.

Normalidad democrática

El gobierno de Pérez Balladares se caracterizó por desarrollar una política económica neoliberal y de privatizaciones que tuvo un éxito relativo, ya que los indicadores señalaban un mejoramiento paulatino de la economía. Promovió de manera consistente e institucionalizada la administración de los bienes (de ingente valor material) del área del Canal, que fueron revirtiendo a Panamá durante su administración y conforme a lo establecido en los Tratados Torrijos-Carter. Creó instituciones nuevas para agilizar ciertas funciones del Estado y atender mejor algunas necesidades sectoriales de la ciudadanía, y son muchas las obras de infraestructura que se han estado desarrollando bajo su gobierno (calles y carreteras, hospitales, etc.). Ha mostrado un consistente interés por diversas actividades de promoción de la cultura, como la creación de museos y la protección del patrimonio histórico urbano, y en particular del casco viejo de la capital. En el campo de la educación se ha promovido la Ciudad del Saber y, a través del Ministerio de Educación, se ha impulsado la modernización de la enseñanza, aunque este proyecto se encuentra todavía en sus fases iniciales.

Las críticas más severas a la administración de Ernesto Pérez Balladares se han referido a ciertas violaciones de derechos humanos, los criterios aplicados en la administración de justicia y el régimen carcelario, así como el control de los medios de comunicación. Sus adversarios consideran que su estilo de gobierno es autárquico y centrado en la persona del Presidente, y le critican que no consulta a la opinión pública para la toma de decisiones trascendentales. Y sobre todo, han denunciado que bajo su gobierno los distintos poderes del Estado han perdido independencia y se han mantenido todos bajo el control del ejecutivo. Le han aplicado, por tanto, el calificativo de dictadura civil. Pero debe tenerse presente que el régimen de gobierno panameño es presidencialista, lo cual concede al Presidente de la República una gran capacidad de control político. La posibilidad de influir sobre el poder judicial procede de la facultad que posee el órgano ejecutivo, encabezado por el Presidente, de designar a los magistrados. El órgano legislativo, por otra parte, posee una mayoría abrumadora de legisladores pertenecientes al partido del Presidente, los cuales han dominado desde el comienzo la Asamblea y han impuesto las políticas del ejecutivo sin apenas mostrar oposición.

La Constitución de la República prohíbe expresamente la reelección presidencial. Sin embargo, la administración de Pérez Balladares se propuso desde 1997 reformar esta disposición con el fin de permitir la prolongación de su gobierno por otros cinco años más. Se propuso decidir esta modificación constitucional mediante un plebiscito o referéndum en el cual, además, se sometería a la voluntad popular la decisión sobre la creación del Centro Multinacional Antidrogas (CMA). Este centro habría de establecerse en una de las bases militares norteamericanas que deben revertir a Panamá antes del año 2000, además de otras instalaciones en el área contigua al Canal que ocupan grandes extensiones y poseen un gran potencial económico. Eso significaría que la presencia militar de Estados Unidos continuaría más allá de esa fecha, contraviniendo lo establecido en los Tratados Torrijos-Carter de 1977. Las encuestas de opinión señalan que una considerable mayoría de panameños desea que continúe la presencia militar, sea por la necesidad de contar con esa fuerza para defender el Canal en caso de conflagración internacional, sea por los beneficios económicos derivados de esa presencia, o por el temor a que el vacío dejado por la retirada de las fuerzas norteamericanas sea cubierto por las fuerzas armadas locales, lo cual hace revivir el fantasma de la reciente dictadura. La Constitución de la República establece, por otra parte, que cualquier tratado o convenio internacional que celebre el ejecutivo sobre el Canal, su zona adyacente o su protección, deberán ser sometidos a referéndum nacional. Confiando en la validez de las encuestas a favor de la continuación de la presencia norteamericana, el gobierno espera que el plebiscito arroje un sí para el CMA, voto afirmativo que arrastraría con otro voto afirmativo la reelección presidencial. La situación a principios de 1998 aun no estaba clara, ya que era poco probable que la ciudadanía diera un apoyo masivo al CMA o a la reelección presidencial, en vista de las campañas en contra de otros muchos sectores influyentes. Mientras algunas encuestas aprobaban la gestión del gobierno, otras le concedían un apoyo muy limitado.

Los partidos políticos de oposición, por otra parte, empezaron sus debates para escoger sus candidatos presidenciales o establecer alianzas para la campaña de 1999. Tradicionalmente, el círculo de poder dentro de los partidos es el encargado de escoger al candidato, aunque en los últimos años tal decisión se toma en las primarias, donde participan las llamadas bases, es decir, un amplio sector de miembros de base que es el quien finalmente escoge al candidato. Los comicios de mayo de 1999 arrojaron el triunfo de la coalición Unión por Panamá, cuya candidata, Mireya Moscoso, esposa del ya fallecido Arnulfo Arias, se convirtió en la nueva Presidente de la República. El Partido Revolucionario Democrático (PRD), que finalmente no presentó a Pérez Balladares como candidato, obtuvo el segundo puesto. El 14 de diciembre de ese año, en cumplimiento de los acuerdos Torrijos-Carter de 1977, se llevó a cabo el canje de notas que selló la ceremonia protocolaria por la que Estados Unidos traspasó la plena soberanía del Canal de Panamá, cuya entrega efectiva tuvo lugar el  31 de diciembre.

El Siglo XXI

La presidenta Moscoso elogió el coraje político que tuvieron Carter y Torrijos al firmar unos tratados que fueron criticados en los dos países y agradeció a todos los que lucharon por la plena soberanía del país:”Hoy culmina –dijo– la lucha de muchos años que ha tenido muertos y mártires; su sacrificio no fue en vano. Por fin somos soberanos, logramos la plena independencia”. Durante su mandato, continuó la normalización del país, integrado plenamente en la comunidad internacional, pero en el frente interno las acusaciones de corrupción en el gobierno y las protestas de los empleados del sector público fueron frecuentes.  En mayo de 2004 Martín Torrijos, hijo del general Omar Torrijos, ganó las elecciones.

Cronología

11000 a.C. Primeras evidencias de presencia humana en Panamá, en el lago Madden (cuenca del Chagres) y en el sitio Corona (cuenca del río Santa María, en las provincias centrales).
8000-5000 a.C. Evidencia de domesticación de plantas en la cuenca del río Santa María. A partir del 5000 a.C. se percibe un significativo aumento de la densidad de los sitios, registrándose hasta ahora 200 pequeños asentamientos sólo en la cuenca del Santa María.
2000-1.200 a.C. Los estudios paleobotánicos revelan la existencia de aldeas agrícolas en el valle del Chagres y en las tierras bajas al E de la provincia de Colón (costa atlántica).
300 a.C. En las tierras altas de Chiriquí, al O del país, aparecen numerosas aldeas agrícolas. Un panorama similar se presenta en el cinturón de sabanas que se extiende entre la ciudad de Panamá y el río Bayano.
1-1500 d.C. A partir de los primeros siglos de la era cristiana y hasta el Descubrimiento fueron perfilándose los rasgos de complejas sociedades cacicales. Correspondiente al periodo entre el 1 y el 500 de nuestra era se ha encontrado en Playa Venado, cerca de Panamá, orfebrería temprana de influencia sinú y quimbaya. La producción cerámica es notable, y en el sitio Barriles (Chiriquí) y la isla de Cébaco (Veraguas) aparece antes del siglo XV una importante estatuaria lítica que evidencia la complejidad de las culturas.
1501. Rodrigo de Bastidas capitanea el primer contingente español que llega al Istmo y descubre sus costas orientales.
1502-1503. Cristóbal Colón, en su cuarto viaje, recorre las costas occidentales del Istmo, hasta el lugar donde había estado Bastidas. Descubre que se trata de un Istmo.
1508. La Corona española firma capitulaciones con Diego de Nicuesa para la conquista de Veraguas (en la actual Panamá) y con Alonso de Ojeda para la de Urabá (en la actual Colombia).
1510. El contingente de Ojeda queda al mando de Martín Fernández de Enciso, que funda Santa María la Antigua del Darién, mientras Vasco Núñez de Balboa le arrebata el mando al ser elegido Alcalde por votación de los expedicionarios.
1513. Guiado por los indios cuevas, Vasco Núñez de Balboa cruza el Istmo entre el sitio de Acla y el Golfo de San Miguel y se convierte en el primer español que observa el océano Pacífico.
1514. Nombrado por la Corona como Gobernador de Castilla del Oro, Pedrarias Dávila llega al Darién y sustituye a Balboa.
1519. Pedrarias funda a orillas del Pacífico la ciudad de Panamá.
1520. Pedrarias ordena fundar a orillas del Caribe la ciudad de Nombre de Dios.
1522. Pedrarias ordena fundar Natá, al O de Panamá, como ciudad granero de la colonia.
1527. Ante la necesidad de encontrar un pasaje o un medio natural para facilitar el tránsito transístmico, se ordena explorar el Chagres a Fernando de la Serna y Pablo Corso, quienes confirman que es navegable hasta su boca en el Caribe, mientras Alvaro del Quijo recorre el río Grande, que avena al Pacífico.
1534. Basándose en recomendaciones procedentes del Istmo, Carlos V ordena mediante Real Cédula estudiar las posibilidades de abrir un canal que permita navegar del Caribe al Pacífico uniendo el Chagres con el río Grande.
1538. Por Real Cédula se crea la primera Audiencia de Panamá.
1540 (circa). Se expande la ganadería en las sabanas del Pacífico y se estabiliza el aprovisionamiento alimenticio de la colonia.
1543. Se suprime la Audiencia de Panamá y su territorio queda sujeto a la de Guatemala.
1544. Se produce el primer registro marítimo conocido del régimen anual de ferias y galeones.
1549. Mediante una Real Provisión, la Corona ordena suprimir la encomienda indígena en Panamá y agrupar a los indios en pueblos de reducción, medida ésta que empezó a aplicarse en la jurisdicción de la capital en 1550 y en la de Natá a partir de 1558.
1558. Conquista de Veraguas por Francisco Vásquez, con colonos de Natá y soldados españoles residentes de Nombre de Dios y Panamá.
    . Al liberarse las encomiendas de Natá, se fundan las reducciones de indios de Parita, Cubita y Olá.
1559. Se inicia la explotación aurífera de las minas de Concepción, al N de Veraguas.
1563. Restablecimiento de la Audiencia de Panamá con un Presidente, cuatro Oidores y un Fiscal.
1569. Fundación de la Villa de Los Santos bajo protesta de Natá.
1570. Se realiza el primer censo de fortunas de los vecinos de Nombre de Dios y Panamá evidenciándose la gran cantidad de riquezas que amasaban sus habitantes.
1572. Francis Drake ataca Nombre de Dios.
1581. Tras años de rebeldía y resistencia, los últimos reductos de negros cimarrones al mando de Antón Mandinga se someten a la Corona y son trasladados a Santa Cruz, cerca de Panamá. Tras la paz, se abre al occidente una nueva frontera de expansión agrícola y ganadera.
1586. El ingeniero Bautista Antonelli, encargado de las fortificaciones de Portobelo y Panamá, diseña los primeros planos conocidos de ambas ciudades.
1589. El régimen de ferias alcanza su punto máximo con el mayor número de navíos, valor de tesoros y recaudaciones fiscales.
1589. Abandono de las minas de Veraguas.
1591. Expansión colonizadora hacia las sabanas del Pacífico, donde se fundan sucesivamente Remedios, Montijo y Alanje. Primera gran crisis ganadera: debido a la superpoblación relativa, se sacrifican millares de reses para mejorar los precios.
1596. Francis Drake ataca nuevamente Nombre de Dios, donde es derrotado. Muere poco después en la bahía de Portobelo.
1590 (década). Se inicia la venta masiva de oficios vendibles y renunciables, con la cual se sientan las bases de la élite criolla local.
1597. El Presidente de la Audiencia, Francisco Valverde y Mercado, funda Portobelo, ciudad portuaria y fortaleza que sustituirá a Nombre de Dios para la celebración de las ferias.
1600. Primeras señales de decadencia de las ferias.
1606-1607. Primeras descripciones detalladas de las ciudades de Panamá y Portobelo. Panamá alcanza cerca de 6.000 habitantes y tiene ya una estructura social compleja, propia de una ciudad mayor.
1606. La población indígena de Chiriquí y Veraguas es por primera vez recogida en reducciones, tras años de maltrato y explotación abusiva. La Orden de la Merced queda a cargo de San Pedro y San Pablo, en Chiriquí.
1611. Los indios cunas señorean el Darién y el occidente de la jurisdicción de Panamá. Este año se realiza su primer ataque a la colonia, abriéndose una nueva frontera hispano-indígena.
1618. Los conflictos sociales y políticos internos en la ciudad de Panamá evidencian la formación de varios grupos de poder criollos.
1620. Las señales de decadencia de las ferias se hacen más evidentes, al perder éstas la regularidad anual.
1622. Se inicia la primera ofensiva evangelizadora entre gentiles y el dominico fray Adrián de Santo Tomás penetra las montañas chiricanas en busca de indígenas.
1638. Tras años de rebeldía, los indios cunas aceptan ser evangelizados. Para adoctrinarlos es enviado al Darién fray Adrián de Santo Tomás.
1660. Las ferias entran en una fase de franca decadencia, espaciándose cada vez más, y los ingresos fiscales ya no alcanzan para cubrir los gastos militares.
1663. Se ordena a las Cajas de Lima enviar un Situado a Panamá para sufragar los gastos de defensa. En 1664 llega la primera remesa de 105.150 pesos.
1664. Se establece la Contrata Negrera, de capital genovés y creada por Grillo y Lomelín. Portobelo se convierte en la principal vía de entrada de esclavos y Panamá en el más importante puerto de distribución del continente (se calcula que el 60%).
1665. Tras el desmantelamiento progresivo de las encomiendas en Veragua, desaparece la última, que contaba sólo seis indios.
1668. Henry Morgan ataca y destruye Portobelo.
1671. Henry Morgan ataca el fuerte de San Lorenzo, avanza por el río Chagres y asalta Panamá, que es destruida por el fuego.
1673. Panamá es trasladada y se funda la nueva Panamá, cercada por murallas en cuyo interior se alojará sólo la población blanca de la élite. La población pobre y de otras razas se instalará en el arrabal de Santa Ana. El Situado es sensiblemente incrementado para cubrir los gastos de construcción de la nueva ciudad, la reconstrucción de Portobelo y Chagres, y la satisfacción de los gastos burocráticos.
1680 (circa). Se inicia la explotación minera de los ricos yacimientos de oro en Darién.
1680-1690. Gracias a la trata esclavista se incrementa el contrabando, que irá en aumento durante la primera mitad del XVIII.
1700 (circa). La debilidad del poder central deja un vacío que permite a las élites criollas acrecentar su poder local. Destaca el liderazgo del vasco-navarro Antonio de Echeverz y Subiza.
          . Desde comienzos de siglo se abre una ruta transístmica de contrabando entre la boca del río Coclé y hasta Penonomé y Natá, en el Pacífico. Esta ruta se mantendrá activa hasta su definitivo desmantelamiento en 1749.
1713. Tras el Tratado de Utrecht, los ingleses monopolizan la trata negrera en Panamá y obtienen autorización para introducir un navío de 600 toneladas en las ferias. Una y otra circunstancia estimulan el contrabando, lo cual contribuye a minar el sistema de ferias, ya bastante decadente entonces.
1725. Se produce un levantamiento de milicianos zambos en Chiriquí que deja al descubierto los niveles de corrupción administrativa.
1728. Julián García, un mestizo de cuna y francés de nacionalidad, asalta las minas de Cana en Darién, tras lo cual se abandonan las extracciones auríferas.
1737. Empieza a organizarse la última feria en Portobelo, que no llegó a celebrarse. Ese año la ciudad de Panamá es casi totalmente consumida por el fuego.
1739. El vicealmirante Edward Vernon ataca y destruye Portobelo y desmantela sus defensas. La feria, que se organizaba desde 1737, no pudo realizarse, y nunca más se celebrarían otras.
1749. Se funda en la capital la Universidad de San Francisco Javier por parte de los jesuitas.
1751. Se suprime la Audiencia de Panamá y se inicia un período de conflictos jurisdiccionales entre los gobernadores de las distintas provincias (Panamá, Portobelo, Darién y Veraguas).
1756. La ciudad de Panamá se incendia nuevamente. La economía de los tránsitos está estancada y decae el contrabando.
1766. Tras el abandono de las misiones por los jesuitas, los mercedarios, los josefinos y los dominicos, la evangelización indígena recae en Propaganda Fide, a cargo de los franciscanos.
1780 (circa). La trata esclavista vía Panamá desaparece virtualmente. La economía panameña languidece, debido a su dependencia casi por entero del Situado de Lima.
1785. Se inicia la campaña de exterminio de la población cuna en Darién.
1789. Se abandona la campaña de exterminio de los cunas sin haberlos llegado a someter.
1810. Las guerras de Independencia en América obligan a sacar el oro y la plata de las minas sudamericanas y mejicanas por la ruta panameña, por la cual se introduce al mismo tiempo mercancía inglesa procedente de Jamaica. Se crea así un favorable ambiente comercial en el Istmo, de tal manera que, aunque el Situado deja de llegar, sigue existiendo superávit en las Cajas.
1821. El 10 de noviembre, la Villa de Los Santos declara la independencia de España. El 28 de noviembre, la capital se declara también independiente. En el acta separatista, la élite decide unirse estratégicamente a la unión grancolombiana. Aparece La Miscelánea, primer periódico panameño.
1825. Hasta esa fecha, el Istmo logra mantener cierta prosperidad comercial gracias al trasiego de tropas revolucionarias, pero al terminar la guerra la economía se estanca abruptamente.
1826. La élite realiza su primer pronunciamiento autonomista contra la unión grancolombiana.
1827. Lloyd y Falmarck realizan por orden de Simón Bolívar el primer estudio científico moderno para un canal por Panamá. Escogen la ruta del Chagres, la misma que más tarde siguieron los franceses y norteamericanos.
1830. Nuevo intento separatista de la élite panameña.
1831. Otro intento separatista de la élite, que es abortado por las masas populares en la primera manifestación masiva antioligárquica, que un contemporáneo calificó como “revolución de castas”.
1840. Tomás Herrera encabeza un nuevo movimiento separatista de la élite que dura hasta el año siguiente, en el cual fue sofocado.
1842. Tras años de parálisis comercial, empiezan a llegar a Panamá los primeros vapores, que anuncian una nueva etapa en la historia económica del país.
1846. Se firma el Tratado Mallarino-Bidlack, que autoriza la intervención de tropas norteamericanas para garantizar la soberanía colombiana en el Istmo y la seguridad de los tránsitos transístmicos.
1849. Empiezan a llegar oleadas de aventureros en busca del oro de California. Comienza el período conocido como Gold Rush.
1850. Se inicia la construcción del ferrocarril transístmico con capital neoyorkino. Ese año tiene lugar la primera manifestación popular antiyankee en la ciudad de Panamá.
1855. Panamá se convierte en estado federal. Se concluyen las obras del ferrocarril.
1856. Sangriento incidente de la Tajada de Sandía, en el que las masas populares de Santa Ana atacan a pasajeros norteamericanos recién llegados a Panamá en el primer gran brote de furia nacionalista y xenofóbica de los sectores populares.
1861. Constitución de Río Negro, que crea los Estados Unidos de Colombia y el Estado Federal de Panamá adquiere plena soberanía e independencia. Se instaura un régimen de amplias libertades (prensa, culto, imprenta) a la vez que abre un período de convulsiones intestinas y guerras endémicas.
1869. Tras la construcción del Union Pacific en Estados Unidos, cunde el pánico en Panamá y empiezan a buscarse productos alternativos de exportación, como el caucho, la tagua, los cueros y el banano.
1870. Edward Lull y Thomas O. Selfridge realizan exploraciones por Darién para buscar la ruta de un posible canal, concluyendo que el proyecto es impracticable.
1876-1879. Expedicionarios franceses realizan exploraciones para abrir un canal por el Istmo de Panamá.
1879. En París se celebra un congreso internacional presidido por Ferdinand de Lesseps que decide escoger el istmo de Panamá para la construcción del canal. En diciembre, De Lesseps llega a Panamá para anunciar la inauguración de las obras del canal.
1881. Llega a Panamá el primer contingente de técnicos e ingenieros franceses con el fin de construir el canal, y se inician las obras para un canal a nivel.
1886. Se anula la Constitución de Río Negro y se suprime el sistema federal, liberal y laico para entronizar el régimen de la Regeneración, de corte centralista, represivo, conservador y clerical.
1889. La Compañía del Canal Francés es declarada en bancarrota y se detienen las obras del canal.
1892. Estalla en Francia el affair du Panamá, descubriéndose los escandalosos peculados que minaron las finanzas de la empresa canalera.
1894. El liquidador de la compañía del canal constituye la Nueva Compañía del Canal, que reanuda labores.
1900. Estalla la Guerra de Los Mil Días entre liberales y conservadores.
1902. El 21 de noviembre se firma la paz que suspende las hostilidades de la Guerra de los Mil Días.
1903. El Tratado Herrán-Hay, firmado entre Colombia y Estados Unidos para hacer un canal por Panamá, es rechazado por el Senado colombiano. El 3 de noviembre, Panamá se separa de Colombia. El 18 de diciembre se firma el Tratado Hay-Bunau Varilla.
1904. Se inicia la construcción del canal por parte de los norteamericanos. El 11 de agosto surge la primera discordia entre Panamá y Estados Unidos, motivada por la Orden Ejecutiva del 24 de junio o Tarifa Dingley. En diciembre se firma el Convenio Taft, que deroga la Tarifa Dingley.
1912. Belisario Porras asume su primer mandato como Presidente de la República, cargo que ostenta hasta el 30 de septiembre de 1916.
1914. Inauguración oficial del Canal de Panamá.
1918. Belisario Porras asume la Presidencia de la República por segunda vez, cargo que ostenta hasta el 29 de enero de1920.
1920. Belisario Porras asume por tercera vez la Presidencia de la República, permaneciendo esta vez hasta el 30 de septiembre de 1924.
1924. Orden ejecutiva mediante la cual Estados Unidos deroga unilateralmente el Convenio Taft.
1925. Huelga inquilinaria.
1926. Tratado Kellog-Alfaro-Morales. La Asamblea Nacional no lo ratifica.
1935. Fundación de la Universidad de Panamá.
1936. Tratado general mediante el cual se decide la construcción de la carretera transístmica Boyd-Roosevelt y se reglamenta el uso de tierras, aguas y comunicaciones. La República de Panamá asume el derecho y la autoridad para mantener el orden público en Panamá, Colón y los territorios y bahías adyacentes.
1940. Arnulfo Arias es elegido Presidente y asume el cargo el 1 de octubre.
1942. Arnulfo Arias es derrocado por un golpe de estado civil.
1947. Rechazo popular del Convenio de Bases Militares Filós-Hines.
1949. Arnulfo Arias toma posesión de la Presidencia.
1951. Arnulfo Arias es depuesto violentamente, juzgado y encarcelado.
1952. El coronel José Antonio Remón asume la Presidencia tras unas agitadas elecciones.
1953. Mediante ley, Remón impone la transformación de la Policía Nacional en Guardia Nacional, aumentando sensiblemente el contingente militar.
1955. El dos de enero, el presidente Remón muere ametrallado, al parecer por un sicario de la mafia norteamericana, aunque aún permanece en el misterio quién o quiénes fueron sus autores intelectuales. El 25 de enero se firma el Tratado de Mutuo Entendimiento y Cooperación Remón-Eisenhower.
1963. Comunicado conjunto para que la bandera panameña sea izada junto a la de Estados Unidos en edificios civiles de la Zona del Canal.
1964. Panamá rompe relaciones diplomáticas con Estados Unidos a consecuencia de los sangrientos incidentes del 9 de enero anterior.
1964. Declaración conjunta Moreno-Bunker, que restablece relaciones diplomáticas entre Panamá y Estados Unidos, y acuerda iniciar negociaciones para un nuevo tratado del canal. 1967. Presentación del proyecto de tratado conocido como Tres en Uno.
1968. Tras once días de haber asumido la Presidencia de la República, Arnulfo Arias es derrocado por un golpe de estado de la Guardia Nacional que instaura una dictadura militar encabezada por Omar Torrijos.
1970. Rechazo del proyecto de tratado Tres en Uno.
1971. Reanudación de negociaciones para un nuevo tratado.
1972. Se aprueba una nueva Constitución para dar legitimidad a la dictadura.
1974. Declaración de principios Tack-Kissinger, que establece los principios para nuevas negociaciones.
1977. Acuerdo de principios entre los negociadores de Panamá y Estados Unidos en el Hotel Holiday Inn de Panamá.
1977. Firma del Tratado Torrijos-Carter. Se derogan todos los tratados anteriores relativos al Canal y se establece que Panamá tendrá una participación creciente en la administración, protección y defensa del Canal hasta la reversión completa del mismo el 31 de diciembre del año 1999.
1977. Plebiscito nacional en Panamá para la ratificación del Tratado Torrijos-Carter.
1978. El general Torrijos permite el retorno de los exiliados, entre ellos el ex-presidente Arnulfo Arias Madrid, que es recibido triunfalmente en el parque de Santa Ana.
1978. Ratificación del Tratado Torrijos-Carter por el Senado norteamericano.
1978. Canje de los instrumentos de ratificación del Tratado Torrijos-Carter.
1979. El Tratado Torrijos-Carter entra en vigor.
1981. El general Omar Torrijos muere en accidente de aviación no aclarado. Es reemplazado por el coronel Florencio Flores, segundo en antigüedad de la Guardia Nacional.
1982. Florencio Flores se jubila y el general Rubén Darío Paredes asume el cargo de Jefe de la Guardia Nacional. El 30 de julio, Paredes hace renunciar al Presidente de la República, Aristides Royo, a quien Torrijos había puesto en el cargo y que fue reemplazado por su Vicepresidente, Ricardo de la Espriella. Paredes ordena cerrar todos los periódicos.
1983. Rubén Darío Paredes se separa de la Comandancia y el cargo es asumido por el general Manuel Antonio Noriega, quien convierte la Guardia Nacional en Fuerzas de Defensa de Panamá.
1984. De la Espriella renuncia a la presidencia y el 5 de abril Noriega lo reemplaza por Jorge Illueca.
1984. Se realizan elecciones para escoger al nuevo presidente de la República. Nicolás Ardito Barletta es declarado Presidente por estrecha ventaja frente al principal candidato, Arnulfo Arias. Las elecciones son consideradas fraudulentas. El 11 de octubre, Barletta asume el cargo.
1985. Decapitación del médico guerrillero Hugo Spadafora por órdenes de Noriega. El 6 de octubre, Noriega destituye a Barletta, a quien reemplaza con el vicepresidente Eric Arturo del Valle.
1987. El coronel Roberto Díaz Herrera, subjefe de las Fuerzas de Defensa, se separa del cargo y denuncia la corrupción del Estado Mayor. El pueblo se lanza a las calles para protestar contra la dictadura. Se crea la cruzada civilista para combatir el régimen y el 11 de julio se suspenden las garantías constitucionales, iniciándose así una violenta campaña de represión militar que se prolongaría hasta diciembre de 1989.
1988. Noriega destituye a Del Valle y pone en su lugar a Manuel Solís Palma.
1988. De diciembre a mayo se desarrolla una campaña electoral con los medios de comunicación cerrados. El 7 de mayo se celebran las elecciones generales. La oposición, encabezada por Guillermo Endara, Ricardo Arias Calderón y Guillermo Ford, obtiene el 80% de los votos. Noriega ordena anular las elecciones.
1989. Noriega sustituye a Solís Palma con Francisco Rodríguez. El 3 de octubre, un grupo de militares encabezados por Moisés Giroldi intenta derrocar a Noriega, pero el motín es abortado y Noriega ordena fusilar a los rebeldes. El 20 de diciembre, el ejército de Estados Unidos invade Panamá y derroca a Noriega y su régimen dictatorial. Endara es el nuevo Presidente de la República en su calidad de electo en las elecciones ganadas por Noriega.
1994. Se realizan elecciones generales y gana el candidato del Partido Revolucionario Democrático (PRD), Ernesto Pérez Balladares. El 1 de septiembre toma posesión de la Presidencia de la República.
1997. El comando sur del ejército de Estados Unidos abandona el país después de 50 años de permanencia.
1998. Se rechaza en referéndum la posibilidad de reelección presidencial.
1999. Se celebra un foro internacional sobre la creación de un área libre de comercio.  Mireya Moscoso, candidata de una coalición de partidos  denominada Unión por Panamá, entre los que estaban, además del Molirena y  del Arnulfista, Morena y Cambio Democrático, vence en las elecciones. A fines de año, Estados Unidos transfiere la soberanía sobre el Canal.
2000. En el mes de noviembre se celebra la X Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno.
2001. La gestión del Canal  mediante una agencia gubernamental, la ACP,  se considera totalmente consolidada. 
2002. Panamá es incluida por la OCDE dentro de la lista de países que facilitan el blanqueo de dinero procedente de actividades ilegales por la opacidad de su sistema bancario.
2003. Graves inundaciones producen miles de damnificados.
2004. Martín Torrijos, hijo del general Omar Torrijos, gana las elecciones presidenciales.
    
Fuente: Britannica

One Comment

  1. dellmont voip

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