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Biografía de Paz de Nimega (1678-1679)

 Tratado de paz establecido entre el 10 de agosto de 1678 y el 5 de mayo de 1679 y que puso fin a la guerra entre la Francia de Luis XIV y las potencias aliadas de España, Holanda y el Imperio alemán.

La paz de Westfalia (1648) y el Tratado de los Pirineos (1659) habían establecido la hegemonía francesa sobre Europa y el consiguiente eclipse de la monarquía española. A pesar de sus vastos dominios territoriales, España era, a la altura de los años setenta del siglo XVII, una potencia agotada con muy escasa capacidad de maniobra política en el exterior, frente a la pujanza de la monarquía de Luis XIV. En cambio, la potencia marítima y comercial de las Provincias Unidas de Holanda ponía en cuestión el poderío francés. Ello provocó, a principios de los años setenta, el inicio de hostilidades contra Holanda por parte de Francia. El temor a que el expansionismo de Luis XIV alterara el precario equilibrio político europeo posterior a la Guerra de los Treinta Años, produjo la formación de una alianza antifrancesa -Gran Alianza de La Haya de 1673-, en la que se integraron España, el Imperio alemán, Holanda, el elector de Brandeburgo, el duque de Lorena y otros príncipes germánicos.
La guerra, que tuvo diversos frentes, puso de manifiesto la decadencia militar española. Los repetidos fracasos militares llevaron a la monarquía de Carlos II de España. a solicitar conversaciones de paz. A pesar de sus éxitos militares, la diversidad territorial de la guerra y los diferentes adversarios a los que tenía que hacer frente, impidieron a Luis XIV conseguir una victoria definitiva sobre sus oponentes. La posibilidad de que Carlos II de Inglaterra -que hasta entonces se había mantenido en una vacilante neutralidad- se uniese a la Gran Alianza por la presión del Parlamento londinense, empujó a Luis XIV a aceptar el inicio de las negociaciones. El francés pretendía extraer sustanciosas ventajas territoriales de una guerra de la que se consideraba virtual vencedor. Sin embargo, la guerra no había proporcionado al Rey Sol un triunfo suficiente sobre las Provincias Unidas, lo que le impediría satisfacer sus ambiciones territoriales. Por su parte, los aliados accedieron a entablar negociaciones debido a la sangría humana y económica que producía una guerra sin aparente resolución definitiva.

Las conversaciones se iniciaron ya en 1675 en la ciudad holandesa de Nimega, pero no dieron fruto hasta tres años después. Los tratados fueron firmados por las Provincias Unidas de Holanda, España y el emperador, entre el 10 de agosto de 1678 y el 5 de febrero de 1679. El tratado franco-español establecía la conservación por parte de Francia de sus conquistas en el Franco-Condado y de numerosas plazas españolas de Flandes y Hainaut (Aire, Saint-Omer, Cassell, Bailleul, Poperinghe, Warmeton, Yprés, Cambrai, Bouchain, Valenciennes, Condé y Maubege), además de su parte del Artois, con lo que la frontera septentrional de Francia se convertía en una línea continua. Francia se comprometía a devolver a España Courtrai, Oudenarde, Gante, Ath, Binch, Charleroi y Limburgo. Luis XIV tuvo que restituir a Holanda la ciudad de Maastricht y que otorgarle importantes ventajas comerciales. En cuanto al Imperio alemán, Francia cedió su derecho a guarnecer militarmente Philipsburgo, a cambio de conservar las plazas estratégicas de Brisach y Friburgo. El emperador se comprometió a no intervenir en el norte de Europa, lo que permitió a Luis XIV apoyar a Suecia en su lucha con Brandeburgo. El monarca francés exigió al elector la devolución de los territorios suecos conquistados durante el conflicto, lo que equivalía a restaurar a Suecia en su posición hegemónica sobre el Báltico. Asimismo, Francia ofreció la devolución de los dominios usurpados al duque de Lorena, a cambio de la cesión de las plazas de Nancy, Longwy y Marsal, en la zona fronteriza con Alsacia. Sin embargo, la negativa del duque a aceptar estas condiciones impidió la restitución del ducado a su titular.

De los acuerdos de Nimega, Holanda salió prácticamente indemne, lo que equivalía a un rotundo fracaso de la política atlántica de Luis XIV. En cambio, la posición española en el ámbito europeo recibió un perjuicio irreparable, en beneficio de la hegemonía francesa en el continente. La paz de Nimega significó un nuevo paso en el proceso de decadencia del Imperio español y conllevó el declive de la popularidad de don Juan José de Austria, recientemente elevado al poder por su hermano Carlos II y cuyo gobierno había creado numerosas expectativas para enmendar la zozobra política española.

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España, Historia de (10): 1598-1700.

Bibliografía
HATTON, R. Europe in the age of Louis XIV. Londres, 1969.
KAMEN, H. La España de Carlos II. Barcelona, 1981.
STOYE, J. El despliegue de Europa, 1648-1688. Madrid, 1984.

Victoria Horrillo

PAZ DE NIMEGA (1678-1679)

Fuente: Britannica

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Historiador, Ingeniero y Matemático embarcado en un proyecto que aglutine dichas disciplinas.

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