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Definición de Fianza

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 (De fiar); sust. f.

1. Obligación que una persona contrae para garantizar el cumplimiento de algo en caso de que otra persona no lo haga: el hecho de que la fianza de tu deuda corra a cargo de tu hermano no me ofrece ninguna garantía.
2. [Por metonimia] Persona que contrae esta obligación o responde de otro: no te preocupes por nada, yo seré tu fianza.
3. Dinero que se entrega como prenda o garantía del cumplimiento de un compromiso: al firmar el contrato de compra es necesario pagar una fianza por el 5% del precio del automóvil.
4. Dinero que un preso pendiente de juicio ha de depositar ante las autoridades para lograr su liberación temporal: el juez ha decretado una fianza de 500.000$ para el acusado.
5. [Por extensión] Situación legal de la persona que ha pagado esta cantidad de dinero: no podrá salir del país mientras esté bajo fianza.

Modismos
Dar fianza. [Derecho] Presentar ante el juez persona o bienes que queden obligados a la paga en caso de faltar el principal a su obligación.
Fianza carcelera. [Derecho] La que se da de que un excarcelado se presentará a la autoridad competente en las fechas señaladas.
Fianza de arraigo. [Derecho] 1. La que se da hipotecando u obligando bienes raíces. 2. La que se exige de algunos litigantes, especialmente si son extranjeros y demandan a un español, de que permanezcan en el juicio y respondan a sus resultas.
Fianza de estar a derecho. [Derecho] La que presta un tercero de que el demandado se presentará al llamamiento del juez siempre que este lo ordenare.
Fianza de la haz. [Derecho] La que se hace de estar por el reo a todas las obligaciones reales y personales.
Poner en fianza. Poner la mano o pie de la caballería en estiércol humedecido con agua para que, reblandeciéndose el casco, se hierre con más facilidad.

Sinónimos
Aval, prenda, garantía, depósito, satisfacción, empeño, hipoteca, seguridad, garante, valedor, multa

 (1) [Derecho] Fianza

Garantía de tipo personal o real que se constituye para garantizar el cumplimiento de una obligación. Está presente en los ámbitos civil, mercantil y procesal, en cada uno de los cuales presenta rasgos distintivos y adquiere sus propias peculiaridades. El término proviene del vocablo latino fideiussio, con el cual se denominaba un procedimiento de garantía típico del Derecho romano.

Concepto

En sentido amplio, el concepto de fianza es sinónimo del de garantía o caución, si bien en un sentido más estricto se trata de una forma personal de garantizar la obligación mediante la asunción por un tercero del compromiso de cumplirla en caso de que no lo haga el deudor principal. La constitución de esta forma de garantía se realiza mediante el contrato de fianza y es, por excelencia, la forma personal de garantizar una obligación, presentando a su vez los caracteres de subsidiariedad y accesoriedad a la obligación principal (véase Obligación). Es asimismo un contrato unilateral, ya que nacen obligaciones sólo por parte del fiador y en favor del acreedor, y tiene carácter de reintegrable (el cumplimiento de la obligación del deudor lo realiza, subsidiaria y accesoriamente, el fiador, pero tiene el derecho de reintegro de lo pagado mediante las acciones de regreso y garantía). El hecho de que se trate de una garantía personal realizada por un tercero la diferencia de otras formas de garantía de carácter real, como la prenda y la hipoteca, en las cuales es el deudor el que se obliga mediante la afectación de unos bienes que garantizan el cumplimiento de la obligación. No obstante lo cual, está muy generalizada la utilización del término fianza para hacer referencia a la afectación de bienes del deudor, considerándose a la fianza como género y a la prenda e hipoteca como especies del primero. Cabe también la subfianza, que se da cuando el contrato de fianza garantiza a su vez una fianza anterior.

Antecedentes históricos

-En el Derecho romano, en general, los derechos reales de garantía no tuvieron la importancia que en la actualidad, como tampoco la garantía personal.

En el Derecho romano clásico, para garantizar al que prometía algo se solía obligar a otras personas, las cuales recibían el nombre de garantes (sponsores), afianzadores (fidepromissores) o fiadores (fideiussores). Las dos formas de garantía personal mediante estipulación eran la sponsio (la forma general de obligarse del antiguo Derecho civil, que se aplicaba con el fin de garantizar entre ciudadanos romanos) y la fideipromissio (promesa basada en la fides, fidelidad o lealtad personal, que podía ser utilizada también por peregrinos y extranjeros).

La fideiussio tenía una estructura diferente, y su aparición fue más tardía en el Derecho romano clásico. Fue el único tipo que pervivió en el Derecho romano justinianeo, ya que en ella se fusionaron los dos anteriores, y constituyó asimismo la forma más general y completa de garantía personal, que era aplicada a toda clase de obligaciones derivadas de un contrato y se imponía tanto para afianzar obligaciones civiles como naturales. Formalmente se trataba de un acto oral similar a la estipulación, basada en la fides o lealtad personal, en la que el fideiussor prometía el mismo objeto que debía el deudor principal, comprometiéndose a pagar total o parcialmente la deuda en caso de que el deudor no la satisficiera en el plazo establecido o lo hiciera sólo en parte. A diferencia de las formas de garantía mediante sponsio y fideipromissio, la fideiussio era transmisible a herederos y no tenía plazo de caducidad. Podía realizarse por peregrinos, al igual que la fideipromissio.

En el Derecho romano justinianeo, la fideiussio sustituyó totalmente a la sponsio y a la fideipromissio, y la fianza se consideraba en general como obligación subsidiaria y accesoria a la obligación principal (García Garrido, op. cit.).

Se aplicaban reglas especiales para las fianzas hechas por los funcionarios públicos, y existían también restricciones a personas. Un ejemplo claro es el de la mujer, regulado en el Senadoconsulto Veleyano, que prohibía a aquéllas obligarse por terceros y el cual fue muy reiteradamente citado durante la recepción del Derecho común en nuestros documentos de aplicación del ordenamiento.

-El sentido de garantía personal de un tercero fue el adoptado en el Derecho germánico, en el cual la institución apareció en todo su desarrollo, a diferencia del Derecho romano, en el que no fue una figura jurídica de especial relevancia.

El principio de reciprocidad y ayuda mutua, propio del Derecho germánico, posibilitó que la figura del fiador apareciese reiteradamente en todo el Derecho de obligaciones. Sin embargo, en la regulación obligacional germánica no había inicialmente una diferenciación entre deuda y responsabilidad, por lo cual el incumplimiento de las obligaciones tenía sólo repercusión social y no jurídica. Esto hizo que el Derecho de obligaciones germánico fuese evolucionando hacia la diferenciación, primero de deuda y responsabilidad, y después mediante la introducción de figuras que garantizasen el cumplimiento de la deuda. Entre estas figuras estaba la fides facta (o promesa de cumplir fielmente la deuda, lo cual se realizaba mediante juramento público, con palabras expresas y solemnes que terminaban con unos gestos como el apretón de mano o palmata) y la wadia (forma solemne de prometer el cumplimiento de la obligación, mediante la entrega del deudor al acreedor de un objeto o festuca, generalmente señalado con marcas, que simbolizaba la obligación jurada. Posteriormente, cuando el Derecho germánico sufrió la influencia del Derecho romano, la festuca fue sustituida por la escritura pública en la que constaba el negocio jurídico). Finalmente, entre los medios de aseguramiento de las obligaciones surgió la figura del fiador, la cual debe interpretarse en el sentido siguiente: lo realmente existente en el Derecho germánico era la generación de una nueva deuda, ya que la responsabilidad pactada, en la cual respondía del cumplimiento un fiador, no transmitía la deuda, sino que esta nacía de nuevo en el fiador.

-En el Derecho visigodo, gran parte de los textos romanos recogidos en el Código Teodosiano no pasaron al Breviario de Alarico o Lex Romana Visigothorum, unas por ser instituciones desconocidas para los visigodos, como las fianzas hechas por funcionarios públicos, y otras porque los títulos completos del Codex se omitieron en el Breviario o incluso por otras causas distintas. Asimismo, tampoco se incluyeron en este texto las rescriptos imperiales posteriores, recogidos en el Código Gregoriano y el Código Hermogeniano, que sí fueron recogidos en el Corpus Iuris Civilis.

Respecto a las formas que se recogían en el Derecho visigodo, se alejaban de las clásicas para acoger exclusivamente la fideiussio, que ya no presentaba, como se ha dicho, los rasgos propios del Derecho clásico, pues se identificaba más con otras formas de garantía. Incluso habían desaparecido otras instituciones con función de fianza, como el mandato de crédito y el constitum debiti alieni.

En el Derecho visigodo existían restricciones para que fueran fiadores determinadas personas, como los menores, la mujer (se recoge el senadoconsulto Veleyano) y los curiales.

Se recogía, asimismo, la fianza procesal, a veces mal entendida en su contenido de Derecho romano, tanto en los procesos de libertad como en los de apelación o incluso en la fianza de comparecencia.

A diferencia de los preceptos recogidos en el Breviario, apenas se hacían referencias a la fianza personal en el Código de Eurico y en el Liber Iudiciorum, desapareciendo prácticamente la fianza en el Derecho de obligaciones (C. Petit, op. cit.).

-En el Derecho medieval se adoptó la fianza con el mismo sentido del Derecho germánico, según el cual quien debe es el fiador (o la cosa, cuando se trata de una prenda). Se usan expresiones gráficas como “el que lleva la mano”, “el que lleva la cabeza” del deudor, para referirse al fiador, denominado manlevador, caplevador, sobrelevator, captenedor, etc. La fianza personal es la que se utilizaba en el Derecho medieval de forma generalizada, tanto para cualquier tipo de negocio jurídico como en el caso del Derecho procesal (Pérez-Prendes, op. cit.). Ese sentido es el que solía adoptar en los Fueros municipales y en los textos de carácter territorial: tómese como ejemplo el título VI del libro III del Fuero Viejo de Castilla o el título XVII del libro III del Fuero General de Navarra.

-Durante la recepción del Derecho común de nuevo se volvió a la introducción de los principios romano-justinianeos en la fianza, de tal modo que ésta adoptó el carácter de garantía real en mayor medida que personal, aunque, a diferencia del Derecho romano, se generalizó su uso no sólo en el Derecho de obligaciones (quinta Partida, título XII; Fuero Real, libro III, título XVIII), sino también en el Derecho matrimonial y especialmente en el procesal. De esta forma, las donaciones propter nuptias (o “por causa de matrimonio” -generalmente realizadas por el esposo a la esposa antes de contraer matrimonio-) se fue concibiendo como cantidad equiparable a la dote, resultando una especie de fianza de ésta y retocándose el Derecho justinianeo. El hecho de que se configurara como fianza de la dote hizo que en la práctica no se aportara efectivamente, sino que se prometiera su aportación en caso de que fuera necesaria la devolución de la dote.

En el Derecho procesal fue habitual que los fallos de los jueces o tribunales inferiores se recurrieran ante la Chancillería previo pago de fianza. Esto se aprecia en la tercera Partida, donde aparece una mixtura entre dos tipos de procedimiento: por una parte la recepción de principios romanos, contaminados por los canónicos, y por otra los propios de la época anterior, apegados a las prácticas germánicas, reforzándose aspectos aseguradores de las garantías como las treguas, los aseguramientos y las fianzas.

Finalmente, la consolidación de este tipo de fianza se evidenció en los llamados procesos forales aragoneses, que fueron cinco, de los cuales el primero de ellos se denominó Firma de Derecho: tenía el sentido general de reforzar y asegurar, y no constituía una figura jurídica sino un mosaico de ellas.

Clasificación de las fianzas

La fianza se entiende de muy diversas maneras en nuestro ordenamiento jurídico. El Código Civil y las leyes procesales, tanto de carácter civil como penal, regulan en diversas situaciones la necesidad de prestar fianza. En el ordenamiento actual se siguen los principios romanos antes expuestos, en los cuales la fianza ha ido adquiriendo más un carácter real que personal. En razón de ello, existen diversos tipos de clasificación, de los cuales el más simple es el siguiente:

-Por la legislación que la regula: fianza civil (regulada por el Código Civil -CC-), fianza mercantil (regulada por el Código Mercantil -CM-) y fianza procesal (regulada en la Ley de Enjuiciamiento Civil y en la Ley de procedimiento criminal), así como otras fianzas como las fiscales, de funcionarios, etc.

-Por su origen: fianza voluntaria o convencional (constituida mediante el contrato de fianza); fianza legal (ordenada por la ley para el aseguramiento de determinadas obligaciones) y fianza judicial (impuesta por el juez o tribunal a las partes litigantes para fines del procedimiento) -véase más abajo-.

Se expondrán a continuación los principales tipos enunciados:

Fianza civil

En el Código Civil, la fianza se regula como un contrato en cuya virtud “se obliga uno a pagar o cumplir por un tercero, en el caso de no hacerlo éste” (art. 1.822/CC). Requiere la preexistencia de “una obligación válida” (art. 1.824/CC) y “debe ser expresa” (art. 1.827/CC).

En cuanto a sus efectos, se establece que “el fiador no puede ser compelido a pagar al acreedor sin hacerse antes excusión de todos los bienes del deudor” (art. 1.830/CC), salvo en cuatro concretos casos señalados por el artículo 1831: renuncia del fiador, obligación solidaria del deudor con el fiador, concurso o quiebra del deudor e imposibilidad de demandar judicialmente al deudor “dentro del reino”. Una exhaustiva previsión de situaciones y regulación de las mismas completa el contenido del articulado del Código Civil en materia de fianza (concretamente, los artículos 1.832 a 1.856). De modo especial interesa destacar lo referente a la fianza civil que viene obligada por disposición legal o judicial: a tal efecto, se establece que el fiador que haya de darse por disposición de la ley o de providencia judicial debe reunir la cualidad de tener la obligación garantizada, sin que el fiador judicial pueda pedir la excusión de bienes del deudor principal (arts. 1854 y 1857). Finalmente, debe destacarse que el CC admite los cofiadores (arts. 1847 y 1848) y el subfiador (artículos 1846 y 1856).

(En el apartado correspondiente a la fianza procesal se verán los casos propios del Derecho civil en que se establece una fianza legal, determinada en un procedimiento).

Fianza mercantil

Es la fianza prestada por un tercero para garantizar transacciones comerciales, para el supuesto de incumplimiento de la obligación pactada. Para su constitución se sigue el criterio objetivo de que se afiance un acto de naturaleza mercantil o lo sea el contrato principal, aunque el fiador no sea comerciante. No está regulado en la mayor parte de los Códigos de Comercio, excepto en el español, el chileno y el argentino, por lo cual se rige únicamente por los artículos correspondientes de los códigos civiles.

(En el apartado correspondiente a la fianza procesal se verán los casos propios del Derecho mercantil en los cuales se determina la fianza en el marco de un procedimiento).

Fianza procesal

En la Ley de Enjuiciamiento Civil (LEC), de 3 de febrero de 1881 (vigente hasta la entrada en vigor de la nueva ley en el 2001), se dan los siguientes casos de obligada prestación de fianza:

1/La sentencia concediendo o negando la defensa por pobre no produce efectos de cosa juzgada. En cualquier estado del pleito podrá la parte a quien interese promover nuevo incidente para su revisión y revocación, siempre que asegure, a satisfacción del juez, el pago de las costas en que será condenada si no prospera su pretensión. De esta fianza estará exento el Ministerio Fiscal (en voz Fiscal) cuando promueva dicho incidente (art. 33/LEC).

2/Se exige prestación de fianza proporcionada a los bienes del abintestato al administrador de los mismos, que se posesionará de su cargo una vez prestada la misma, que podrá ser aumentada por el juez si la estima insuficiente (arts. 967/LEC, 1007/LEC y 1009/LEC).

3/En el juicio voluntario de testamentaría, el administrador deberá prestar fianza bastante para responder de bienes y rentas. Si los interesados le hubieren relevado de ella, siendo mayores de edad, deberá prestarla proporcionada a la participación que tengan en la herencia los menores (véase Edad), incapacitados o ausentes, sin que en ningún caso pueda despensársele de esta obligación (arts. 1069.5º/CC y 1095.3º/CC).

4/El depositario-administrador de los bienes del concurso, sea o no acreedor del concursado, será persona de crédito, responsabilidad y aptitud, sin que sea necesario que preste fianza si el juez le releva de ella bajo su responsabilidad (art. 1.179/CC).

5/En el juicio de quiebra se exige la prestación de la llamada fianza de cárcel segura, que se prestará en la cantidad fijada por el juez, disponiéndose que si lo hiciere con persona abonada o dando fianza hipotecaria o en metálico, el quebrado quedará arrestado en su domicilio o, en otro caso, será encarcelado, determinándose que, en orden a la cantidad y calidad de la fianza, se esté a lo prevenido en la Ley de Enjuiciamiento Criminal -LECr- (arts. 1.335/LEC y 1.336/LEC).

6/En los embargos preventivos, si el solicitante “no tuviere responsabilidad conocida” el juez le exigirá fianza bastante para responder de los perjuicios y costas que puedan ocasionarse. Si la persona contra quien se haya decretado el embargo consignare o diere fianza a responder de las sumas reclamadas, no se levará a efecto el embargo. La fianza se cancelará si el embargo preventivo se deja sin efecto por haber quedado nulo de Derecho (arts. 1.402/LEC, 1.405/LEC y 1413/LEC).

7/En el aseguramiento de bienes litigiosos, el demandado, en cualquier estado del juicio, podrá prestar fianza para alzar la intervención, siendo dicha fianza de cualquiera de las clases que el Derecho reconoce (en metálico, personal, hipotecaria, etc.), dejándose sin efecto el nombramiento de interventor al prestarse la referida medida cautelar (arts. 1423/LEC a 1427/LEC).

8/En el denominado juicio ejecutivo se suspende el embargo si el deudor consigna la cantidad reclamada, y en caso de sentencia de remate, si es apelada, podrá ejecutarse si el actor lo solicita y presta fianza bastante, que se cancelará si el órgano jurisdiccional superior confirma la sentencia. De otra parte, se establece que si el juez no estima suficiente la fianza, concederá un plazo de cuatro días al demandado para completarla (arts. 1.446/LEC y 1.476/LEC a 1.478/LEC).

9/En el procedimiento de apremio en negocios de comercio, si la sentencia manda llevar a efecto el apremio estará obligado el acreedor, antes de que se le haga pago de su crédito, si el deudor lo exigiese, a asegurar con fianza bastante las resultas del juicio ordinario que el deudor puede entablar en el plazo de seis meses, como compensación por no poder apelar contra la sentencia. Si trancurren los seis meses sin promoverse la demanda ordinaria, caducará de Derecho la fianza del actor (art. 1.559/LEC).

10/En el juicio de retracto, de no consignarse el precio de la venta que trata de revocarse, por ignorarse su cuantía, habrá de darse fianza de consignarse cuanto sea conocida (art. 1.803/CC).

11/En el recurso extraordinario de revisión, para que se suspenda la ejecución de la sentencia firme combatida será preciso que el tribunal, en vista de las circunstancias y oído el Ministerio Fiscal, podrá suspender las diligencias de ejecución si lo pide el recurrente y presta fianza, comprensiva del valor de lo litigado y los daños y perjuicios consiguientes a la inejecución de la sentencia, para el caso de que el recurso fuere desestimado (art. 1803/LEC).

12/En el ámbito de la llamada jurisdicción voluntaria se dispone la necesidad de prestación de fianzas en los supuestos de tutela y curatela1 (arts. 1833, 1834, 1835, 1847, 1841 y 1855 a 1869, todos de la LEC).

Finalmente, debe consignarse que el art. 33/LEC, citado anteriormente, fue sustituido por la denominada Ley de Reforma Urgente, de 6 de agosto de 1984, por un precepto de igual número relativo a nombramiento de abogado y procurador en turno de oficio.

Extinción del contrato de fianza

Las causas pueden ser o bien específicas o bien generales del Derecho de obligaciones. Entre las segundas se cuentan las siguientes: extinción o modificación de la obligación principal, pago de la obligación por el deudor, dación en pago de bienes del deudor en caso de aceptación del acreedor, pérdida de la cosa debida desapareciendo la obligación principal, por lo que desaparece también la de la fianza; condonación de la deuda; compensación de la deuda; novación extintiva (no en el caso de la novación modificativa) y prórroga de la obligación principal.

Fianzas penales

En la Ley de Enjuiciamiento Criminal, de 14 de septiembre de 1882, se establecen dos modalidades de fianza: la de libertad provisional; la de responsabilidad civil, inherente a la penal, y la fianza de querella.

Fianza de libertad provisional

Se constituye para asegurar el cumplimiento de las obligaciones del procesado o persona incursa en procesamiento, que se halla en situación de libertad provisional en atención a su presentación y comparecencia ante el órgano jurisdiccional competente.

La fianza de libertad provisional aparece ampliamente regulada en los arts. 529, 531 y 532 a 543/LECr, y pueden constituirla tanto el procesado como un tercero, siendo el sujeto pasivo, en todo caso, el procesado. El lugar de constitución es el órgano jurisdiccional competente, en el plazo que establezca, aunque debe ser practicada “sin dilación”, mediante auto que puede ser modificado de oficio o a instancia de parte, en el cual se establece también la forma (art. 539/LECr). Dichas fianzas tienen por objeto el aseguramiento de la comparecencia del procesado ante el órgano jurisdiccional competente, según auto, en los días y lugares señalados por el mismo. Pueden ser: personal (cuando un tercero se obliga a que el procesado se presente en el órgano jurisdiccional siempre que éste lo establezca; subsidiariamente puede ser una cantidad -art. 592/LECr), pignoraticia (consistente en el depósito de bienes o valores mobiliarios propiedad del procesado o un tercero -art. 591/LECr) o hipotecaria (se constituye una hipoteca sobre bienes inmuebles como garantía real -art. 595/LECr-. Ésta puede sustituirse por fianza pignoraticia). El Decreto de 6 de noviembre de 1933 reguló el registro de fiadores personales en las Audiencias, y las fianzas pignoraticia e hipotecaria han de declararse suficientes, en sus casos, previa tasación pericial de los bienes respectivos. Procederá el recurso de apelación contra los autos del juez sobre la calificación de suficiencia de las fianzas.

Si deja de comparecer en los días y lugar señalado, o cuando sea llamado por el órgano jurisdiccional, la fianza se adjudicará al Estado, pudiendo, en caso de que sea prestada por un tercero, darse un plazo para que presente al rebelde (arts. 534/LECr y 535/LECr).

Fianza de responsabilidad civil

Se presta para garantizar la responsabilidad civil que pueda derivarse de un procedimiento, tanto los daños del acto punible como las costas mismas del proceso, y se diferencia de la fianza de libertad provisional exclusivamente por lo que garantiza cada una de ellas, ya que, por lo demás, tienen la misma forma de constitución y naturaleza jurídica. La fianza de responsabilidad civil es objeto del Título IX (“De las fianzas y los embargos”), de los cuales los artículos 591 a 596 se aplican también a la antecitada fianza de libertad provisional. Dicho Título IX del Libro II dispone que podrá ser fiador personal todo español de buena conducta avecindado dentro del territorio del órgano judicial actuante, y que se halle en el pleno goce de sus derechos civiles y políticos.

En el procedimiento abreviado (Título III del libro IV), se dispone que las fianzas exigidas para asegurar las responsabilidades pecuniarias, incluso costas, podrán constituirse como dispone el Título IX del Libro II (personal, pignoraticia o hipotecaria) y, además, por garantía bancaria o de la entidad en que tenga asegurada la responsabilidad civil el sujeto pasivo del proceso o por el seguro obligatorio de responsabilidad civil, en su caso.

Fianza de querella

Es un presupuesto para la admisión de la querella, regulado en el título II del libro II de la LECr (arts. 280 y 281), y se constituye para responder de las resultas del procedimiento que se inicia con ella. Si no se realiza la fianza, se considerará que se desiste de la acción, la cual puede seguirse de oficio cuando se trate de un delito público.

Otras fianzas

Además de las fianzas anteriores, existen fianzas en el ámbito del Derecho fiscal (en los impuestos de derechos reales y en los de timbre), especialmente fianzas personales que sirven para garantizar la apertura de créditos y préstamos. También en el Derecho administrativo, en el cual sirven para asegurar el cumplimiento de las obligaciones inherentes al desempeño de determinados cargos o profesiones (notarios, registradores de la propiedad, procuradores de los tribunales, etc.) o de los contratos de ejecución de obras y servicios públicos.

Bibliografía

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PÉREZ-PRENDES, J.M.: Breviario de Derecho germánico. (Madrid: Servicio de Publicaciones de la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense, 1993).
PETIT, C.: Fianzas y fiadores en derecho romanovisigodo. (Sevilla: Publicaciones de la Universidad de Sevilla, 1983).
CASTÁN TOBEÑAS, J.: Derecho civil español común y foral, tomo III, 6ª ed. (Madrid: Instituto Reus, 1944).
GARRIGUES, J.: Instituciones de Derecho mercantil. (Madrid: Ed. Aguirre, 1948).
PUIG PEÑA: Tratado de Derecho civil español, tomo IV, vol. 2º, 1ª ed. (Madrid: Ed. Revista de Derecho Privado, 1946).

Temas relacionados

Derecho civil (en voz Derecho).
Derecho procesal (en voz Derecho).
Derecho penal (en voz Derecho).
Garantía.
Obligación.
Responsabilidad.
Procedimiento.
Proceso.
Embargo.

Nicolás González-Deleito

FIANZA

Fuente: Britannica

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