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Definición de Pena [1]

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 (Del lat. poena); sust f.

1. Castigo impuesto por la autoridad legítima a quien ha cometido algún delito o falta: Mario Conde fue condenado ayer por la Audiencia Nacional a una pena de seis años de prisión por los delitos cometidos.
2. Sentimiento de tristeza o aflicción profunda: no hay pena más insufrible que la que surge en el alma sin motivo definido.
3. Sufrimiento, dolor físico: las penas que padecerán los condenados al averno son inimaginables de tan dolorosas.
4. Gran dificultad o trabajo para hacer una cosa: tras muchas y grandes penas, lograron llegar a Zambia.
5. [Uso anticuado] Adorno femenino compuesto de una cinta con una joya en cada punta que se anuda al cuello dejando los extremos pendientes sobre el pecho: cuando te pones la pena y el traje de terciopelo, con sólo mirarte siento que desfallezco.
6. [Uso anticuado] Velo de luto que las mujeres llevaban pendiente del sombrero sobre la espalda: esa que está de espaldas, la de la pena, es la viuda del difunto.
7. [En América] Vergüenza: no te dé pena servirte otro panqueque.

Modismos
A duras, graves, o malas, penas. (locución adverbial) Con gran dificultad y trabajo.
A penas. (locución adverbial) Véase apenas.
Acusar a pena. [Uso anticuado] Acusar criminalmente, pidiendo el castigo.
Ahogar las penas. [Uso figurado] Intentar olvidarlas mediante algún procedimiento que las eclipse.
De pena. (locución adverbial) Muy mal. 2. (locución adjetiva) Muy malo.
Merecer la pena una cosa. Véase valer la pena.
Pasar uno la pena negra. [Uso figurado] Padecer una aflicción grave, física o moral.
Pasar uno las penas del purgatorio. [Uso figurado] Padecer aflicciones o molestias continuas.
Pena accesoria. [Derecho] La que se impone en algunos casos como inherente a la principal.
Pena aflictiva. [Derecho, uso anticuado] Entre las de la clase primera, la de mayor gravedad de las señaladas en el código penal. Pena capital. [Derecho] Véase pena de muerte.
Pena correccional. [Derecho, uso anticuado] La de segunda clase que señalaba el código penal entre las de diversa gravedad.
Pena de daño. [Religión] Privación eterna de la vista de Dios en la otra vida.
Pena de la nuestra merced. [Uso anticuado] Conminación con que los reyes amenazaban a quienes contravinieran sus mandatos.
Pena de la vida. [Derecho] Véase pena de muerte.
Pena de muerte. [Derecho] La que impone la muerte del reo condenado.
Pena de sentido. [Religión] La que atormenta los sentidos o el cuerpo de los condenados.
Pena del homicillo. Pena pecuniaria en que incurría el que no comparecía ante el juez, tras haber sido llamado por éste por haber agredido a alguien.
Pena del talión. La que impone un daño igual al causado por el reo. 2. [Uso figurado] Perjuicio o daño de cualquier índole que sufre el que había causado otro semejante.
Pena eterna, o penas eternas. [Religión] La que sufren los condenados al infierno.
Pena grave. [Derecho] Por oposición a las leves, cualquiera de las de mayor severidad con que por ley se castigan los delitos.
Pena leve. [Derecho] Cualquiera de las de menor severidad con que por ley se castigan los delitos.
Pena ordinaria. [Derecho, uso anticuado] Véase pena de muerte.
Pena pecuniaria. Multa, cantidad de dinero que se paga por haber cometido una infracción.
Penas de cámara. [Derecho, uso anticuado] Condenaciones pecuniarias que el tribunal imponía a las partes con aplicación a la cámara real.
Sin pena ni gloria. [Uso figurado] Expresión con que se indica la poca trascendencia o valor de una cosa.
So pena de. (locución adverbial) Bajo castigo de.
Valer la pena una cosa. Ser importante o merecer el trabajo que cuesta hacerla u obtenerla.

Sinónimos
Castigo, penalidad, correctivo, multa, sanción, penitencia, corrección, condena, escarmiento, expiación, punición, justicia, merecido, arresto, presidio, encarcelamiento, lástima, tristeza, amargura, desventura, sufrimiento, dolor, congoja, inquietud, cuidado, aflicción, pesar, duelo, traspaso, purgatorio, nostalgia, condenación, llanto, pesadumbre, angustia, tormento, mortificación, zozobra, ansiedad, agonía, ahogo, ansia, herida, flagelo, cruz, cuita, murria, morriña, hiel, atribulación, añoranza, melancolía, desdicha, desconsuelo, tribulación, consternación, desgracia, sinsabor, desplacer, puñalada, punzada, padecimiento, carga, quebranto, lágrima, desengaño, llaga, compasión, molestia, trabajo, cansancio, dificultad, agobio, fatiga, luto, brazalete, velo, crespón.

Antónimos
Perdón, amnistía, absolución, indulto, olvido, conmutación, alivio, alegría, contento, satisfacción, comodidad, despreocupación, indiferencia.

 (1) [Derecho] Pena

Sanción más grave de las impuestas por el ordenamiento jurídico, reservada para los delitos y las faltas, de los cuales constituye su principal consecuencia jurídica junto con las medidas de seguridad. Supone la privación o restricción de determinados bienes jurídicos o derechos del autor de la infracción penal, carácter que comparte con sanciones de otros sectores del ordenamiento jurídico, por lo cual sus diferencias con ellas son meramente formales (Gracia Martín).

La pena a lo largo de la Historia

En todos los pueblos de la antigüedad y hasta muy entrados los tiempos modernos, las leyes penales contrastan con nuestros conceptos actuales acerca de los derechos humanos. Se aplicaba con frecuencia la pena de muerte, para lo cual se adoptaban diferentes formas de ejecución, así como penas del tipo de la mutilación, la cárcel, los trabajos forzados y, sobre todo, el azote. El primer Derecho escrito aparece en Roma y vino a sustituir la legislación penal basada en las costumbres de los antepasados. La Ley de las XII Tablas es considerada como la fuente de todo el Derecho romano. En los comienzos del siglo XVIII es cuando empieza a cambiar el concepto de pena. El jurisconsulto e historiador holandés Grocio (1583-1635) expuso la teoría de que la pena impuesta como castigo debía ajustarse, fundamentalmente, a un triple fin: la reparación del daño, la corrección del culpable y la ejemplaridad.

En ese mismo siglo XVIII, el Marqués de Beccaria, destacado filósofo (1738-1794), promovió con sus novedosas ideas una revolución en el campo del Derecho penal, que culminó con la creación en Italia en el año 1880 de la Escuela de Antropología o Sociología Criminal, conocida como Escuela Positiva de Derecho Penal, cuya paternidad se debe al célebre criminalista y antropólogo Cesare Lombroso. El principio establecido en esta nueva corriente es que las penas deben corresponder a su objeto y cumplir ante todo el principio de ser legítimas, es decir, dimanar de las leyes establecidas. Deben también adecuarse al principio de moralidad, para evitar la mayor corrupción de quienes las sufren y corregirlos si es posible. Han de ser personales, para que recaigan exclusivamente sobre los culpables; iguales, para que no existan privilegios que distingan a los hombres en caso de culpabilidad, y públicas, para que la conciencia jurídica y el público que conozca el delito sea consciente también de la existencia de un castigo en beneficio de la autoridad del Derecho. Asimismo, se establece el principio de proporcionalidad entre la pena y el delito, y el de atender a todos los agravantes o atenuantes que aumenten o disminuyan la pena.

El concepto de pena

Ha estado inseparablemente unido a la idea de Derecho penal desde sus orígenes y su carácter decisivo en el sistema penal ha supuesto que sean muchas las teorías elaboradas en torno al concepto de pena, a su fundamento y fines y a su justificación. Estas construcciones, conocidas como teorías de la pena, trascienden el mero análisis de la sanción penal para convertirse en expresión del significado y orientación del sistema penal en su conjunto. Los principales puntos de referencia sobre los que giran estos intentos de legitimación de la pena se pueden reducir a tres:

Retribución. Originariamente se entiende por retribución la compensación por el mal causado por el delito. En los planteamientos más modernos se interpreta como reafirmación del ordenamiento jurídico. En ese sentido, la pena ha de ser proporcional a la gravedad de lo injusto culpable.

Prevención general. Tras este concepto se encuentra el objetivo de evitar que el conjunto de los ciudadanos cometan delitos en el futuro. Una pena fundada en planteamientos preventivos generales estará orientada a la figura de los futuros posibles delincuentes, se tratará de que su aplicación aleje del delito a los miembros de la comunidad. Las distintas lecturas de este concepto oscilan entre quienes lo interpretan como intimidación (la denominada prevención general negativa) y quienes prefieren interpretarlo como ejemplaridad (prevención general positiva).

Prevención especial. El concepto de prevención especial se dirige a la concreta figura del delincuente, del autor del hecho delictivo del que deriva la pena. La aplicación de una pena fundada en orientaciones preventivo-especiales tiene como objetivo que el autor del delito no vuelva a delinquir. Según las propias características del condenado, los aspectos de la pena que habrá que potenciar para la consecución de dicho objetivo podrán ser los siguientes: la advertencia o intimidación individual; la corrección, enmienda o readaptación social del mismo; y, por último, la separación o inocuización del delincuente en casos extremos. Pues bien, los diferentes modelos propuestos para conjugar los anteriores principios pueden ser agrupados de acuerdo a tres corrientes teóricas básicas. Evidentemente, dentro de cada una de ellas existen diversos modos de interpretar el significado y peso específico de sus componentes:

.Teorías utilitarias o relativas de la pena. Los defensores de este tipo de planteamientos fundamentan la pena en la necesidad de evitar la comisión de delitos en el futuro. De ahí el calificativo de utilitarias. Es decir, se trata de teorías de carácter exclusivamente preventivo, que según los autores incidirán en mayor o menor medida en sus dos variantes de prevención general y especial. El origen de estos planteamientos se encuentra en los penalistas de la Ilustración.

.Teorías absolutas de la pena. En el ángulo opuesto del marco imaginable se sitúan las teorías absolutas de la pena. Aparecen con el idealismo alemán, precisamente como reacción a las propuestas de corte utilitario de los penalistas ilustrados, y sus principales defensores son Kant y Hegel: para estos autores el fundamento de la pena se encuentra exclusivamente en la retribución, en el pago por el mal causado. La aplicación de la más grave de las sanciones del ordenamiento busca la compensación de ese mal. Esto hace que cualquier otro fin sea ajeno a su aplicación. En concreto, sus defensores consideran que, si se hiciera descansar a la pena en ideas preventivas, se estaría utilizando al delincuente como un mero instrumento para la evitación de futuras infracciones penales, lo cual supondría una grave vulneración de su dignidad humana.

.Teorías unitarias o eclécticas de la pena. Se encuentran en un punto intermedio de las otras dos: para determinar el fundamento y los fines de la sanción penal combinan los tres principios que hemos destacado. Alcanzar la armonía entre estos tres pilares es el objetivo de este tipo de planteamientos: La pena encuentra su justificación no sólo en el delito cometido sino también en la evitación de la comisión de futuros delitos. Es pues, por una parte, retribución, reafirmación del ordenamiento jurídico, y es en este principio donde encuentra su límite: la pena no puede superar la gravedad de lo injusto culpable. Pero, por otro lado, la pena ha de atender muy de cerca a las exigencias de la prevención general y de la prevención especial, es decir, tiene también fines utilitarios. Con ella se pretende evitar que se cometan delitos en el futuro, no sólo por parte del propio condenado sino por otros miembros de la sociedad en general. Este tipo de teorías es el más completo e inspira la concepción de la pena de nuestro Código Penal (Cerezo Mir y Gracia Martín).

Tipos de pena en el Derecho español

Analizado el significado de la pena, se hace necesario ahora estudiar su tipología en el sistema penal español. Existen muy diversos puntos de vista desde los que ordenar las distintas clases de pena: atendiendo a su contenido, el artículo 32 del Código Penal de 1995 (CP) distingue tres categorías: penas privativas de libertad, penas privativas de otros derechos y multas.

Penas privativas de libertad. Están reguladas en la Sección 2ª del Capítulo I del Título III del Libro I del Código Penal (arts. 35 y siguientes del Código Penal). Suponen una privación temporal de la libertad ambulatoria del condenado, que queda sometido a un concreto régimen de vida. Pese a la aparición y desarrollo de nuevas formas de sanciones penales, siguen constituyendo el principal instrumento del Derecho penal. En el sistema de penas privativas de libertad del nuevo Código Penal se produce una importante evolución con respecto al modelo anterior. En él se recogen tres tipos distintos.

.Prisión. Está regulado en el art. 36/CP y es la pena privativa de libertad por excelencia y actualmente la más grave de ellas; su principal característica radica en que su cumplimiento es continuo.

.Arresto de fin de semana. Se recoge en el art. 37/CP y constituye una de las principales novedades del catálogo de penas del Código Penal de 1995. Se trata de una pena privativa de libertad discontinua, que viene a ocupar el espacio dejado por las penas privativas de libertad continuas de corta duración, que habían sido duramente criticadas por sus efectos fuertemente desocializadores.

.Responsabilidad personal subsidiaria por impago de multa. Se encuentra incluida en el artículo 53/CP y es una sanción que se impone en el caso de que el condenado a una pena de multa en cualquiera de sus modalidades no pague la cantidad establecida, bien sea voluntariamente o en vía de apremio.

Penas restrictivas de otros derechos. El catálogo de estas penas se encuentra en el art. 39/CP. Éstas suponen la privación o restricción de derechos distintos de la libertad ambulatoria, y son las siguientes: inhabilitación absoluta (art. 41 C.P.); la inhabilitación especial para empleo o cargo público, profesión, oficio, industria o comercio, o de los derechos de patria potestad, tutela, guarda, curatela, derecho de sufragio pasivo o de cualquier otro derecho (arts. 42, 44, 45 y 46 C.P.); la suspensión de empleo o cargo público (art. 43 C.P.); la privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores (art. 47.1 C.P.); la privación del derecho a la tenencia y porte de armas (art. 47.2 C.P.); la privación del derecho a residir en determinados lugares o acudir a ellos (art. 48.1 C.P.); la prohibición de aproximarse a la víctima, o a aquellos de sus familiares u otras personas que determine el Juez o Tribunal (art. 48.2 C.P.), la prohibición de comunicarse con ellos (art. 48.3 C.P.); y los trabajos en beneficio de la comunidad (art. 49 C.P.).

Pena de multa. Consiste en la imposición al condenado de una sanción pecuniaria. Dicha sanción puede tener en el nuevo Código Penal dos formas: los días-multa y la multa proporcional:

.Pena de días-multa. Se refiere a ella el art. 50/CP. Se aplica de modo general y supone un paso adelante en la búsqueda del principio de igualdad en el cumplimiento de las penas pecuniarias. La determinación gira alrededor del cálculo de dos parámetros: el número de cuotas, que depende de la gravedad del delito y de lo injusto culpable, y la cuantía de la cuota, que se calcula en función de la situación económica del reo.

.Multa proporcional. Esta pena, regulada en el art. 52/CP, queda relegada a un segundo plano en el actual sistema de penas. Se calcula en proporción al daño causado, el valor del objeto del delito o el beneficio reportado por el mismo.

Clasificación de las penas

Por la gravedad de la privación o restricción de los bienes jurídicos o derechos del penado, las penas pueden ser graves, menos graves y leves. Las penas leves se aplican a las faltas, y las graves y menos graves a delitos graves y menos graves, respectivamente (art. 13/CP). El catálogo donde se clasifican las penas atendiendo a su gravedad se encuentra en el art. 33/CP, según el cual:

“1. En función de su naturaleza y duración, las penas se clasifican en graves, menos graves y leves.

2. Son penas graves:
a) La prisión superior a tres años.
b) La inhabilitación absoluta.
c) Las inhabilitaciones especiales por tiempo superior a tres años.
d) La suspensión de empleo o cargo público por tiempo superior a tres años.
e) La privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores por tiempo superior a seis años.
f) La privación del derecho a la tenencia y porte de armas por tiempo superior a seis años.
g) La privación del derecho a residir en determinados lugares o acudir a ellos, o la prohibición de aproximarse a la víctima, o a aquellos de sus familiares u otras personas que determine el Juez o Tribunal, o de comunicarse con ellos, por tiempo superior a tres años.

3. Son penas menos graves:
a) La prisión de seis meses a tres años.
b) Las inhabilitaciones especiales hasta tres años.
c) La suspensión de empleo o cargo público hasta tres años.
d) La privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores de un año y un día a seis años.
e) La privación del derecho a la tenencia y porte de armas de un año y un día a seis años.
f) La privación del derecho a residir en determinados lugares o acudir a ellos, o la prohibición de aproximarse a la víctima, o a aquellos de sus familiares u otras personas que determine el Juez o Tribunal, o de comunicarse con ellos, por tiempo de seis meses a tres años.
g) La multa de más de dos meses.
h) La multa proporcional, cualquiera que fuese su cuantía.
i) El arresto de siete a veinticuatro fines de semana.
j) Los trabajos en beneficio de la comunidad de noventa y seis a trescientas cuarenta y ocho horas.

4. Son penas leves:
a) La privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores de tres meses a un año.
b) La privación del derecho a la tenencia y porte de armas de tres meses a un año.
b) bis. La privación del derecho a residir en determinados lugares o acudir a ellos, o la prohibición de aproximarse a la víctima, o a aquellos de sus familiares u otras personas que determine el Juez o Tribunal, o de comunicarse con ellos, por tiempo inferior a seis meses.
c) La multa de cinco días a dos meses.
d) El arresto de uno a seis fines de semana.
e) Los trabajos en beneficio de la comunidad de dieciséis a noventa y seis horas”.

5. La responsabilidad personal subsidiaria por impago de multa tendrá naturaleza menos grave o leve, según la que corresponda a la pena que sustituya”.

La importancia de esta clasificación es fundamental a nivel procesal. Según el art. 14 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal (LECr), de las faltas entenderán los jueces de instrucción y de paz, de los delitos menos graves los jueces de lo penal y de los delitos graves las Audiencias provinciales. Como hemos visto, la clasificación de las infracciones penales desde el punto de vista de su gravedad está en función de la naturaleza y duración de las penas previstas y de su clasificación en este art. 33/CP:

Para concluir, en función de su grado de independencia podemos también distinguir entre penas principales y penas accesorias. Las primeras se aplican por sí solas. Por el contrario, las penas accesorias (arts. 54 y sigs. C.P.) no están previstas especialmente para la infracción penal cometida, aunque la norma declara que deben ser impuestas como complemento a una pena principal. Las penas accesorias tendrán la misma duración que tenga la pena principal.

Temas relacionados

Derecho penal (en voz Derecho).
Delito.
Pena de muerte.
Penología.

Bibliografía

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Juan Manuel Lacruz López

PENA [1]

Fuente: Britannica

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