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Definición de Prostitución

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 (Del lat. prostitutio, -onis); sust. f.

1. Acción y efecto de prostituir o prostituirse: la prostitución de los ideales propios suele estar motivada por una ambición desmedida.
2. Actividad de una persona que se dedica a aceptar dinero a cambio de mantener relaciones sexuales: “La prostitución es una cuestión que cambia mucho según se la mire de arriba o de abajo.” (R. Musil)

Sinónimos
Lenocinio, ramería, putaísmo, proxenetismo, meretricio, putería, amancebamiento, envilecimiento, degradación, corrupción.

 Historia de la prostitución

Entre los antecedentes históricos de la prostitución se encuentran algunas sociedades primitivas que, bajo la idea de la libre disposición del cuerpo de la mujer por parte del hombre, ofrecían alguna de las mujeres de su casa, ya fuera su esposa, su hija o su sirvienta, al huésped en señal de aprecio. Esta costumbre no conllevaba ninguna obligación económica al huésped, aunque sí suponía un servilismo sexual que la mujer estaba obligada a cumplir.

Otro antecedente se encuentra en la llamada prostitución sagrada, por la cual muchos pueblos primitivos, por ejemplo Babilonia, Fenicia, Egipto y la India, ofrecían a los dioses jóvenes vírgenes que quedaban bajo la custodia de los sacerdotes. Estas prostitutas “sagradas” podían ser de dos tipos: las que se prostituían con motivo de grandes fiestas o solemnidades religiosas y las que lo hacían en el mismo templo proporcionando satisfacción sexual a los extranjeros y peregrinos. En ambos casos entregaban parte de sus ganancias a los sacerdotes, ingresos que servían para el mantenimiento del templo. En los primeros tiempos de la historia de Grecia este tipo de prostitución también existió, aunque con algunas peculiaridades. La Venus Pandemos era la diosa que personificaba todas las prácticas de la prostitución, y en su honor se celebraban unas fiestas el cuarto día de cada mes, en las cuales las mujeres vendían su cuerpo por toda Grecia, dedicando sus ganancias a realizar ofrendas de dinero en los templos donde se erigía Venus. Así pues, la prostitución en este momento histórico se realizaba por ideas religiosas y no por necesidades económicas.

Con el transcurso del tiempo la prostitución se desacraliza, transformándose en un fenómeno social, objeto de comercio y regulación. En la época de Solón se establece en Atenas la primera casa de prostitución, tal y como se conoce en la actualidad. El Estado se encarga de regular y monopolizar el negocio de la prostitución. En Atenas el ejercicio de la prostitución pasa a ser plural en sus formas, y no únicamente por motivos sagrados como era anteriormente. Tres son los tipos principales de prostitutas:

1. Las hetairas, prostitutas de lujo y las únicas mujeres cultas de Atenas. Sólo trabajaban para personas de relativo poder, manteniendo con ellas relaciones más o menos estables. Trabajaban desde su casa donde organizaban fiestas y cenas tras las cuales se ofrecían a los invitados, entregándose al mejor postor.

2. Las dicteriadas, en un nivel inferior de prestigio social. Participaban en las fiestas tocando instrumentos musicales para distraer a los invitados, con los que después mantenían relaciones sexuales.

3. Las aulétridas, la categoría más baja de las prostitutas. Ejercían su oficio con cualquier hombre por una pequeña compensación económica. Trabajaban en prostíbulos bajo las órdenes del llamado pastor de prostitutas, que controlaba el negocio y estaba en su derecho de vender o echar a sus prostitutas. A estas prostitutas no se les permitía tomar parte en fiestas públicas ni en ceremonias religiosas, como tampoco caminar libres por algunas calles de la ciudad; además, estaban obligadas a vestirse de una forma determinada para diferenciarse en la multitud.

Por último, se sabe que en los prostíbulos de la Grecia antigua también existió la prostitución masculina.

Con la reglamentación de Solón la prostitución se convierte en asunto de Estado, buscándose en ella una doble finalidad: salvaguardar el orden público y crear nuevos recursos fiscales.

En Roma no existió el tipo de prostitución sagrada. La prostitución aparece oficialmente en el siglo III antes de Cristo debido a la influencia griega. En el año 180 y gracias al edil Marco aparecen las primeras medidas reguladoras: las prostitutas debían inscribirse en un registro especial y poseían una especie de licencia que les permitía desarrollar su oficio dentro de su localidad. No obstante, esta misma reglamentación hizo de las prostitutas lo más bajo de la sociedad al convertirlas en prostitutas-esclavas, y se les negó el disfrute del derecho civil. El comercio incesante de esclavos en Roma favoreció el desarrollo de la prostitución. La prostituta era ejercitada y enseñada desde la infancia bajo la sombra de su propietario, que tenía el derecho de venderla a otra persona con tal de que la prostituta siguiera ejerciendo su oficio. Se trataba, pues, ante un proxenetismo legalmente aceptado por el Estado.

Como en Grecia, existieron varios tipos de prostitutas:

1. Delicatae, que permanecían encerradas en los prostíbulos.
2. Lorettes, de procedencia gala, las más caras y mejor consideradas.
3. Lupae, o mujeres lobo, que atraían a sus clientes imitando los aullidos de ese animal en los bosques cercanos a las ciudades.
4. Copae, que trabajaban en posadas y tabernas.
5. Foraie, que se encontraban en los caminos.
6. Caudrautariae, las de más baja condición y las más baratas.

En Roma no sólo se conoció la prostitución femenina, ya desde la época del Imperio fue importante también la prostitución masculina, llegando en algunos momentos a un porcentaje parecido al de la prostitución femenina.

En el Imperio romano de Oriente el ejercicio de la prostitución fue diferente debido a las medidas reguladoras de Teodorico I en el siglo IV y de Justiniano en el siglo VI. El primero intentó luchar contra los propietarios de prostitutas (lenons) y contra cualquier tipo de proxenetismo; Justiniano también atacó a los lenons y demás proxenetas imponiendo medidas favorecedoras para las prostitutas.

La Edad Media recibió muchas de las tradiciones de la Antigüedad en lo referente a la prostitución. Se conoció tanto la prostitución en los burdeles como la ambulante. En general, en las ciudades del Norte las prostitutas ejercían su oficio en los burdeles. La prostitución ambulante se dio sobre todo con motivo de ferias, mercados, fiestas populares, romerías y peregrinaciones. También existieron ordenanzas para las prostitutas, las cuales, a partir del siglo XV, les negaban el derecho de ciudadanía y obligaban a usar ropas especiales para diferenciarlas de las mujeres honradas, incluso en las tumbas. En los prostíbulos a las prostitutas se les seguía tratando como esclavas, y lo mismo en los existentes en el mundo musulmán.

Las ciudades donde mayor auge tuvo la prostitución fueron los grandes centros universitarios como Padua, Florencia, Oxford, Salamanca y París, gracias a las costumbres de los estudiantes; y las ciudades con importantes puertos de mar como Venecia, Hamburgo, Nápoles y Lisboa, en las que las prostitutas recibían las visitas de los soldados participantes en expediciones militares.

Por primera vez la Iglesia tomó partido para controlar el negocio de la prostitución. Así, el papa Clemente VII promulgó una ordenanza por la que se obligaba a las prostitutas a entregar la mitad de sus ganancias a la Iglesia, que se comprometía a sostener las casas de prostitución. Una de las consecuencias de esta medida fue que muchos conventos se convirtieron en auténticos burdeles.

En el siglo XVI apareció el mal gálico o de Nápoles que fue combatido introduciendo nuevos reglamentos contra la prostitución. Sin embargo, estas medidas no consiguieron disminuir el ejercicio de la prostitución, que seguía activo no sólo en las ciudades, sino también en las principales cortes europeas. En general, estas nuevas reglamentaciones se centraban en dar una mayor importancia a la higiene y a la salubridad. Siguieron dictándose medidas para encerrar la prostitución en determinadas zonas de las ciudades.

En el siglo XVII la principal novedad en el estado de las cosas es el gran desarrollo de la prostitución masculina, como ocurre en las cortes de Luis XIII y Luis XIV en Francia y durante la Restauración inglesa. En España, Felipe IV ordenó en 1623, mediante una pragmática, la prohibición de establecer mancebías y el cierre de las existentes: esta medida no se llegó a cumplir debido al importante peso social que habían adquirido estas casas. En cuanto a la condición social de las prostitutas, la situación no había variado: la mayoría vivían en la miseria, eran explotadas por sus amas y perseguidas por la policía.

En el siglo XVIII la prostitución siguió creciendo. En algunas capitales como Venecia y Roma el número de mujeres dedicadas a la prostitución era excesivo, tanto en las más altas esferas de la sociedad como en los estamentos más bajos.

Con el nuevo orden social y político en la Europa del siglo XIX se acabaron los escándalos de la prostitución en las clases más altas. Con el desarrollo industrial y urbanístico de las ciudades la prostitución se concentró alrededor de éstas. La organización de la prostitución no cambió en lo fundamental a pesar del gran número de reglamentaciones en todos los países, excepto en Estados Unidos, donde no existieron. El único tipo de prostitución perseguida por la ley era la de menores, que iba aumentando con el tiempo. Por otra parte, aparecieron teorías científicas como las de Lombroso y Ferrero que situaban a las prostitutas en un estado inferior de degeneración mental para darle una explicación médica a la prostitución.

Prostitutas y prostitutos famosos

A lo largo de la historia ha habido prostitutas y prostitutos que han ocupado importantes papeles en la sociedad en la que vivían. Muchas de estas personas dedicadas a la prostitución compartían unos rasgos comunes: personajes públicos, populares en la mayoría de los casos, que se ganaban una reputación y un prestigio entre las clases más importantes de la sociedad.

Una de las más famosas prostitutas de la antigua Grecia fue Aspasia de Mileto, que en el siglo V a.C. ejerció su oficio en Atenas rodeada de una gran escolta de hetairas. Aspasia representa a la perfección un tipo de prostitutas que se dio en Grecia: las hetairas, cultas, refinadas, dedicadas a las artes, a la filosofía, prostitutas de lujo que escogían a sus amantes. A partir del siglo XVI, con el Renacimiento, reapareció este tipo de prostitución.

La tradición cristiana cuenta con una de las más famosas prostitutas de la historia: María Magdalena. De ella se cuenta en el Nuevo Testamento que se convirtió de su vida de pecadora para seguir a Jesús, a quien servía, y fue la primera en ser tstigo de su Resurrección después de presenciar también su crucifixión.

En el siglo XVI hay figuras como las de Imperia en la Roma de Julio II y de León X, de quien la leyenda dice que tuvo miles de amantes conocidos; o Luisa Labé, considerada como la iniciadora del tipo de cortesana francesa: culta, refinada y polifacética. Para la historia es más importante la figura de Lucrecia Borgia, que llevó una vida licenciosa con numerosas relaciones sexuales para conseguir sus objetivos políticos, si bien alrededor de su persona no se sabe muy bien qué pertenece a la historia o qué a la leyenda. Ya en el siglo XVII en París ejerció su oficio Marion de Lorme, conocida como la Gran Señora, cuyos salones eran frecuentados por lo más selecto de la sociedad parisina. En el siglo XVIII y también en la corte francesa fue famosa Ninón de Lenclós, de quien se dice que tuvo amantes hasta los ochenta años que ella misma dividió en tres categorías: los de pago, los mártires (a los que hacía esperar) y los que nada pagaban (sus caprichos personales).

Entre los prostitutos famosos de la historia, que han sido tradicionalmente definidos como grandes libertinos, nos encontramos con dos figuras que obtenían de las mujeres la satisfacción de sus deseos y obsesiones sexuales. En primer lugar, el marqués de Sade, famoso ya en su tiempo por sus escándalos sexuales, y a quien debemos el vocablo sadismo, sinónimo del placer sexual obtenido mediante el sufrimiento físico y psicológico infligido a los demás; Giacomo Casanova es el segundo de estos “prostitutos” famosos, de quien se dice que tuvo cientos de amantes a lo largo de su vida.

La prostitución en la actualidad

En el siglo XX los países se han movido entre la reglamentación y la prohibición. Para intentar combatir la prostitución y la trata de blancas se adoptaron desde principios de siglo una serie de acuerdos internacionales que fueron unificados en el Convenio para la Represión de la Trata de Personas y de la Explotación de la Prostitución Ajena, aprobado el 21 de marzo de 1950 por la Asamblea General de las Naciones Unidas. Hasta el momento es el acuerdo internacional más moderno sobre este tema y a él se han adherido la mayor parte de los países del mundo.

Legislativamente el hecho más destacado es la aparición de la noción de “trata de blancas”, que según el Convenio es el “reclutamiento de una mujer con vistas a su prostitución en un país distinto al de su residencia habitual”.

Tras la aprobación de este convenio la tendencia internacional ha sido la de intentar acabar con el proxenetismo y la explotación sexual de las mujeres y la de profundizar en las causas económicas y sociales de la prostitución. Asimismo la prostitución de menores ha pasado a ser motivo de preocupación mundial.

En primer lugar hay que considerar los distintos tipos de prostitución que existen hoy en el mundo.

Tipos de prostitución

Prostitución femenina.

La más antigua forma de prostitución femenina, la prostitución callejera, sigue siendo la más practicada. En la actualidad esta forma de prostitución presenta unos rasgos característicos: se da en determinadas zonas de las ciudades; las prostitutas saben delimitar sus territorios y han adquirido un sentimiento de defensa de ellos. En los últimos años esta forma de prostitución ha entrado en contacto con los mundos de la delincuencia y de las drogas, así como con el travestismo, de forma que se puede distinguir varios tipos de prostitutas: la tradicional prostituta de la calle, la prostituta drogadicta, la prostituta dedicada al robo y, por último y dentro de la prostitución masculina, el travestí.

Otras nuevas formas de prostitución femenina desarrolladas todas en las últimas décadas son:

- La prostitución call-girls, también llamada prostitución distinguida o telefónica, desarrollada a partir de los años 50 en los países más desarrollados.

- La prostitución en hoteles de lujo, iniciada en los años 70 en las grandes ciudades, organizada por los propios hoteles para clientes que suelen estar de paso por el lugar, ya sea por asuntos de trabajo o por turismo.

- La prostitución de salones de masaje, surgida a principios de los años 80, anunciada en periódicos como ofertas de masaje o relax al que se añaden de manera más o menos encubierta servicios sexuales.

- La prostitución militar, como consecuencia del establecimiento de bases militares, sobre todo en el sudeste asiático; ha sido principalmente la llegada de tropas militares estadounidenses a estos lugares la que ha provocado el desarrollo de este tipo de prostitución entre las mujeres locales, que a menudo se ven envueltas en la trata internacional.

- La prostitución nacida con el llamado turismo sexual, un tipo de turismo impulsado desde los países más desarrollados. Los países de destino son, en especial, los del este y sudeste asiático, como Filipinas, Corea del Sur y Tailandia y algunas zonas de África y Latinoamérica.
En estos países los clientes de las agencias especializadas en dichos viajes tienen contactos sexuales con jóvenes prostitutas a las cuales, en su mayoría, se puede seguir considerándolas como niñas. Los países que reciben este tipo de turismo obtienen muchos ingresos gracias a esta actividad, por lo que en la práctica no hacen nada por evitarlo. Por ejemplo, se calcula que en Tailandia los ingresos por turismo sexual ocupan el tercer puesto de las divisas; allí, el número de prostitutas oscila entre las 800.000 y los dos millones. En los últimos años una de las trágicas consecuencias del turismo sexual ha sido la facilidad de propagación del SIDA por todo el mundo y en especial por los países donde se da este tipo de prostitución. Así, países como Brasil, Tailandia y la zona del centro de África están a la cabeza de número de casos de SIDA en el mundo, y hay que encontrar en el turismo sexual una de las causas más importantes de este hecho.

Prostitución masculina.

Aunque también existe la prostitución de hombres que ofrecen sus servicios al sexo femenino, normalmente la prostitución masculina se da mediante dos formas: la prostitución homosexual y la prostitución de travestidos.

El perfil del hombre prostituido es el de un joven de entre unos dieciséis y veinticinco años, soltero y de bajo nivel cultural. Esta forma de prostitución se ejerce de manera parecida a la prostitución femenina. Por otro lado, la prostitución de travestidos, es decir, los hombres que intentan pasar por mujeres, es un fenómeno exclusivo de nuestra época. Los muchos travestidos que ejercen la prostitución lo hacen por dificultades económicas y por el rechazo social del que son objeto.

Prostitución infantil.

En la actualidad la prostitución infantil es una realidad en todo el mundo. Las cifras que se manejan al hablar de prostitución de menores son:

- Según la UNICEF: cerca de dos millones de brasileñas entre 14 y 16 años son obligadas a ejercer la prostitución; en Tailandia se cree que su número ronda los 800.000, dedicados al turismo sexual; unos 400.000 menores son prostituidos en la India y un número indeterminado en Sri Lanka.

- Según la Organización de las Naciones Unidas: un millón de niños al año son secuestrados y vendidos, para después obligarles a ejercer la prostitución; en Estados Unidos los beneficios que produce la prostitución de menores está entre los 156 millones de dólares y los 1,89 billones de dólares al año.

Estos datos muestran que el fenómeno de la prostitución de menores es un tema muy preocupante en todo el mundo, y en especial en los países del Tercer Mundo. En ellos, a los niños prostituidos se les obliga por parte de sus padres a ejercer la prostitución en algunos casos desde los cinco años de edad; en otras ocasiones los menores son vendidos por sus padres a organizaciones criminales que se encargan de su explotación o que vuelven a traficar con ellos. En los países desarrollados también existe la prostitución infantil y no es raro oír noticias sobre el descubrimiento de tratas de blancas o de redes de prostitución de menores. En estos países lo más preocupante es que muchos de los menores que ejercen la prostitución lo hacen por iniciativa propia: se trata de menores de entre 12 y 17 años que viven en un ambiente familiar conflictivo y que optan por fugarse de casa y practicar la prostitución para ganarse la vida en un medio social marginal. Otras causas del ejercicio de la prostitución infantil y juvenil son la drogodependencia y la introducción de los menores en las redes de proxenetas.

Diversas organizaciones humanitarias y de defensa de los derechos humanos están luchando por acabar con la explotación sexual de los menores. En 1989 la ONU aprobó la Convención sobre los Derechos del Niño, ratificada en la actualidad por cerca de 150 países y con la que se intenta acabar con cualquier tipo de explotación y maltrato de los que son objeto los niños en todo el mundo. Otras organizaciones que se han ocupado de la defensa de los derechos humanos del niño son la UNESCO, el Movimiento Internacional de Defensa de los Niños y Amnistía Internacional.

En la mayor parte de los países del mundo el principal problema para la erradicación de la prostitución infantil es la ausencia de políticas encaminadas a este fin, así como a su prevención.

Legislación de los Estados en materia de prostitución

Históricamente la prostitución ha sido regulada por los países con normas jurídicas, ya fuera para prohibirla, para reglamentarla o para tolerar su práctica. En la actualidad, los Estados han optado por una de las tres posturas siguientes en sus legislaciones: abolición, legalización y reglamentación, y, por último, prohibición y sanción. Estas tres posturas se han traducido en tres sistemas jurídicos distintos en materia de prostitución: abolicionista, reglamentista y prohibicionista.

El sistema abolicionista es un plan basado en suprimir toda reglamentación sobre prostitución, integrándola en un régimen de derecho común con disposiciones para todas las personas físicas sin distinciones derivadas de sus actividades sexuales. Aunque no declare delictivo el ejercicio de la prostitución sí sanciona conductas de terceras personas que se aprovechen de la prostitución ajena, la faciliten o la promueven. El objetivo último de este sistema es evitar el comercio sexual de personas eliminando para ello toda reglamentación relativa a la prostitución. Con este sistema las personas que quieran dedicarse a la prostitución lo pueden hacer libremente, siempre que sea de forma individual y no en casas de lenocinio, que están prohibidas.

De los tres sistemas legales actuales en materia de prostitución, históricamente éste es el más reciente. Se inició en 1869 en Inglaterra por un grupo encabezado por la señora Butler para luchar contra las medidas reglamentaristas del gobierno inglés; en 1875 se crea la Federación Abolicionista Internacional.

Dentro de los tres sistemas que van a ser analizados el abolicionista es el que ofrece más ventajas. Sin embargo, hay que tener en cuenta dos inconvenientes principales que se plantean en este sistema: por un lado, la clandestinidad de la prostitución conlleva la actividad de proxenetas y rufianes; por otro lado y en materia sanitaria, las personas dedicadas a la prostitución constituyen un grupo de alto riesgo en el contagio de enfermedades venéreas, riesgo agravado en los últimos años con la irrupción del Sida. Por estos motivos se hace necesario, primero, perseguir con mayor rigor el proxenetismo y el rufianismo, y segundo, adoptar programas de información y prevención sobre el Sida especialmente diseñados para este grupo de riesgo. A este respecto algunos defensores de la tesis abolicionista ya han señalado la necesidad de una mayor atención sanitaria para el colectivo de las prostitutas, sin que ello implique un control hacia las personas.

El sistema abolicionista ha sido adoptado por la mayor parte de los países civilizados de nuestra época, entre ellos España.

El sistema reglamentista, también denominado regulacionista, es el que considera que la prostitución es un mal necesario que no se puede erradicar, pero sí se puede controlar y reglamentar, sin prohibirlo. Las prostitutas cuentan con tarjetas registradas que les permiten ejercer su profesión y deben pasar por un control sanitario. En caso de padecer alguna enfermedad venérea deben abandonar su profesión y someterse a un tratamiento médico. Asimismo las prostitutas son agrupadas por la autoridad, ya sea en los prostíbulos o en determinadas zonas de la vía pública. Puede observarse, pues, que este sistema persigue controlar el fenómeno de la prostitución y la propagación de las enfermedades venéreas.

Los principales argumentos que utilizan en su favor los defensores de este sistema son los siguientes:

- La legalización y reglamentación tiene consecuencias positivas en el cuidado sanitario de la prostituta y en la erradicación de los casos de explotación sexual de la mujer.

- Optar por la reglamentación supone abandonar el estado de hipocresía social existente sobre el tema de la prostitución.

Por el contrario, los abolicionistas arguyen tres razones principales para rechazar el sistema legalizador o reglamentista:

- Legalizar la prostitución supondría legitimar la explotación sexual de la mujer.
- Causaría una mayor estigmatización social de la prostituta.
- Es un sistema basado en ideas que rayan los límites de los derechos fundamentales de las personas.

Los principales países que han adoptado este sistema son Alemania, Austria, Japón, Suiza, Brasil, Australia, México, Túnez, Chile, Bolivia, Argentina, y la mayor parte de los países del África negra.

El sistema prohibicionista, como su propio nombre indica, prohíbe la prostitución y ejerce medidas penales contra las persona que se dedican a ella, la organizan o la explotan. Este sistema se basa en el control por parte del Estado de conceptos tan ambiguos como son los de “moral pública” e “interés público”. La razón en la que se apoya este sistema es el argumento de que el Estado debe reglamentar la moral pública en interés general, por lo que declara la prostitución per se como una infracción penal. Otras razones para prohibir la prostitución van, desde el evitar a toda costa que las mujeres y los jóvenes de ambos sexos propicios para dedicarse a ella caigan finalmente en esta actividad, hasta el considerar que la falta de una disposición legal contra la prostitución pueda ser entendida por los ciudadanos como señal de que el gobierno tolera la corrupción y el vicio comercializado como un mal necesario.

Los argumentos utilizados por los defensores de la tesis abolicionista en contra de los prohibicionistas son los siguientes: si la ley se aplica solamente contra la prostituta se crea una discriminación puesto que la prostitución es una actividad que necesita de la intervención de dos personas igualmente responsables; con su prohibición se favorece la aparición de una prostitución clandestina y de una delincuencia a su alrededor; se precisa contar con un complejo sistema policial que podría perjudicar al resto de los ciudadanos; considerar la prostitución como una infracción significa inmiscuirse en la vida privada de la persona, lo que está en contra del Artículo 12 de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre.

Los principales países prohibicionistas son Estados Unidos (salvo en tres de sus estados), Canadá, Hungría, Bulgaria, China y Paquistán.

Problemas actuales de la prostitución

Son varios los problemas que presenta la prostitución en la actualidad:

- La prostitución infantil y juvenil, antes ya analizada, puede ser el problema más grave en la prostitución del mundo actual.

- La drogadicción. Aparece, en unos casos, como una causa posible de la prostitución, y en otros, como un efecto de ella.

- La sanidad. Ejercer la prostitución conlleva riesgos para la salud, tanto físicos como psicológicos. Al evidente riesgo de contraer enfermedades de transmisión sexual hay que sumarle los trastornos mentales como pueden ser las depresiones y las crisis nerviosas, trastornos motivados por las condiciones en que se desarrolla su actividad: estigmatización social, aislamiento, carencia de afectividad, etc.

En los últimos años el SIDA y las enfermedades derivadas de la drogadicción, entre ellas el SIDA, se han extendido con cierta facilidad entre el colectivo de prostitutas.

Por otro lado, hay que considerar las enfermedades que pueden afectar al feto de una mujer dedicada a la prostitución, por ejemplo, el SIDA, la sífilis congénita y la gonorrea.

- El proxenetismo. Legalmente el proxeneta puede encuadrarse en uno de los siguientes casos: la persona que regente un lugar en el que exista prostitución; la persona que trafique con la prostitución de una o varias personas, viviendo de los beneficios obtenidos; quien obligue coactivamente a una mujer a satisfacer los impulsos sexuales de un tercero; y, por último, la persona que retenga por la fuerza a una persona en la prostitución. En los últimos tiempos el problema del proxenetismo se ha intensificado dentro del mundo de la prostitución de menores.

- Los hijos de las prostitutas. El ejercicio de la prostitución femenina marca las condiciones de vida de los hijos de las prostitutas. Se producen situaciones de desarraigo familiar por la falta de afectividad y cuidado. La consecuencia difícilmente evitable es que el hijo de la prostituta continúe en el mismo mundo marginal que la madre.

¿Función social de la prostitución? La postura de la Iglesia.

En este punto hay dos posturas bien diferentes y contrapuestas: quienes niegan que la prostitución cumpla algún tipo de función social argumentan que sólo cubre las necesidades económicas de quien la practica y las necesidades individuales de quienes la alimentan, negando cualquier tipo de función o necesidad colectiva; los que creen que sí tiene un cometido social, divididos a su vez en dos posturas: los que consideran la prostitución un mal menor y necesario, y los que la consideran muy negativamente al contribuir, desde su punto de vista, a la existencia de una sociedad basada en la explotación y la hipocresía.

Entre quienes aceptan la prostitución como un mal necesario al desarrollar una importante función social se encuentra la Iglesia católica. La tesis de la Iglesia se fundamenta en las necesidades que tiene un sector de la población masculina de recurrir a las relaciones sexuales pagadas. Es ésta una tesis defendida históricamente por el pensamiento cristiano, si bien en muchas ocasiones la Iglesia ha mantenido una actitud ambigua frente al fenómeno de la prostitución. A veces la ha tolerado por aquello de ser “el oficio más viejo del mundo” inventado para cumplir una función social, pero a lo largo de la historia ha habido cristianos que se han levantado para luchar contra ella. Las mismas posiciones de las grandes figuras de la Iglesia son contrapuestas: mientras que San Agustín la acepta por ser necesaria para el buen funcionamiento de la sociedad, Santo Tomás centrándose más en el terreno de lo moral la considera “vergonzosa y opuesta a la ley de Dios”. En el nuevo Catecismo de la Iglesia Católica se condena la prostitución como un mal moral, aunque se adopta una actitud comprensiva con respecto a ella.

Bibliografía

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C. FERNÁNDEZ GONZÁLEZ.

PROSTITUCIÓN

Fuente: Britannica

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