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Definición de Sombrilla

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 (Diminutivo de sombra); sust. f.

1. Accesorio de mano funcional y decorativo que se usa para preservarse del sol, compuesto de un bastón y de una tela, generalmente decorada, que recubre una armadura flexible.
2. [América] Utensilio portátil para resguardarse de la lluvia, que consta de un bastón y un varillaje plegable cubierto de tela.

Sinónimos
(1) Quitasol; (2) paraguas.

 (1) [Artes Industriales]

Accesorio de mano funcional y decorativo para preservarse del sol de la misma familia que el paraguas y que el quitasol aunque más pequeña y ligera que éstos. Consta de un bastón terminado en un puño, torneado, liso, labrado o postizo y de una tela o cobertura que recubre toda una armadura flexible de madera, junco o ballena, realizada en tejidos muy variados y de vivos colores, desde el lienzo crudo a sedas estampadas, bordadas e incluso pintadas al óleo. Interiormente su varillaje está recubierto con un forro de tela que hace juego con el tejido de su cobertura. Utensilio imprescindible de coqueteo, existía hasta un código de comunicación secreto con el que las damas podían expresar sus sentimientos y comunicarse con su galán; por ejemplo, abrir la sombrilla de abajo a arriba denotaba interés hacia el pretendiente y hacerlo de arriba a abajo desinterés.

El antecedente remoto de la sombrilla se encuentra en el parasol o quitasol que llevaban los servidores en China, Japón y la India para proteger a los altos dignatarios tanto en la vida diaria como en las fiestas públicas y religiosas. La sombrilla de la forma actualmente conocida aparece por primera vez en los relieves asirios del palacio de Asur-Nazir-Pal en Kalah (882 a 857 a.C.). Asimismo, se encuentra representada en vasos de cerámica griega del siglo V en donde se ambientan ceremonias de culto a los dioses como la fiesta de las Panateneas, celebrada en honor a la diosa Atenea, o la fiesta de los quitasoles en la que se honraba a Dionisios. En las religiones asiáticas y en la mitología griega su cobertura simbolizaba la fuerza de la vida o la fecundidad y su bastón el eje del mundo. El quitasol también fue conocido por los romanos; escritores latinos como Plinio, Ovidio y Marcial lo mencionan en sus escritos e incluso existen representaciones del mismo en mosaicos romanos del siglo III o IV a. de C. encontrados en Sicilia.

Tras una época en que quitasol cayó en desuso en el siglo XII se volvió a utilizar en las grandes ceremonias eclesiásticas, simbolizando el poder temporal y espiritual. Fue en el Renacimiento cuando la sombrilla se utilizó de nuevo en Italia en el vestuario femenino, de donde pasó a Francia y a Inglaterra. Representaciones iconográficas de finales del siglo XVI muestran su uso por mujeres e incluso por hombres como aparece en la pintura anónima de 1596 en donde se retrata a sir Henri Hunton embajador de la reina Isabel I de Inglaterra con una de ellas.

En el siglo XVII se continuó utilizando como distintivo de distinción y poder como se puede ver en la pintura de Charles Lebrun de 1660 La entrada en París del Canciller Pierre Séguier o en grabados de Jacques Callot, de la misma época.

Fue a partir del siglo XVIII cuando se intensificó su fabricación, convirtiéndose en un elemento indispensable en el guardarropa de la aristocracia, se hicieron más manejables de manera que se podían llevar sin la ayuda de un criado; de tamaño pequeño con mangos muy largos tenían sus coberturas bombeadas en tejidos de seda decoradas con flecos y puntillas y con forro de distinto color. En 1796 se agregó al puño una trenzadera que permitía llevarlas colgadas del brazo, surgió entonces la sombrilla bastón con un largo mango que servia a las señoras que llevaban tacón alto para apoyarse en ella y no balancearse.

En el siglo XIX la sombrilla alcanzó un gran auge, encontrándose de las formas mas variadas: sombrillas que abiertas parecían un arco y cerradas una lira, las que tenían forma de pagoda etc. La que adquirió mayor relevancia fue la sombrilla-marquise que alcanzó su máximo apogeo en el Segundo Imperio, la cual se sobrecargaba de volantes y se adornaba con puntillas, encajes chantilly, bordados e incluso lentejuelas, caracterizándose por llevar en el mango un dispositivo que facilitaba la inclinación de la cobertura hacia un lado para protegerse de los rayos oblicuos del sol.

Fue en este siglo cuando se mejoró su fabricación y se comenzaron a realizar en materiales menos ostentosos; aparecieron nuevos modelos como la sombrilla-sombrero, muy utilizada en las reuniones deportivas, al permitir tener las manos libres, realizada en tejido de nylon y utilizada tanto para protegerse del sol como de la lluvia. Inventores como Lepage et Speltz o Degivry consiguieron transformar la sombrilla en abanico. A partir de la segunda mitad del siglo apareció la sombrilla-souvenir en la que sus motivos decorativos rememoraban un acontecimiento relevante.

En el siglo XX se utilizaron nuevos tejidos para su cobertura como la rafia de Madagascar. En esta centuria se prefirieron las sombrillas con menos adornos que se pudieran llevar tanto al campo como a la playa, surgió entonces la sombrilla-neceser con un mango de más de un metro de largo que terminaba en un pomo que desempeñaba a su vez la función de frasco de sales, de caja para los cosméticos o de reloj.

Los grandes modistos incluyeron la sombrilla en sus colecciones, confeccionadas con tejidos muy diversos, haciendo juego su cobertura con el pañuelo y los mangos, forrados en piel de serpiente o de lagarto. Las sombrillas podían combinar con el bolso o con los zapatos e incluso las había que hacían juego con la bolsa y el traje de baño.

Tras la Segunda Guerra Mundial la sombrilla desapareció al preferirse los rostros bronceados y sólo algunos modistos la hicieron reaparecer esporádicamente en sus colecciones; valga como ejemplo la conocida como modelo Olimpia, pequeña sombrilla basculante de fácil manejo que se podía llevar en el bolso de mano o la sombrilla de boda realizada con bordados y muselinas haciendo juego con el vestido de novia.

Temas relacionados

Artes Industriales o aplicadas.

Bibliografía

SAGALOW, A. “L’ombrelle” en Les accessoires du temps. Ombrelles Parapluies, Paris, Palais Galliera Musée de la Mode et du Costume, 1990. págs. 20-47
DESROCHES, J.P. “L’ombrelle en Extrême-Orient” en Les accessoires du temps. Ombrelles Parapluies, Paris, Palais Galliera Musée de la Mode et du Costume, 1990. págs.17-20
CRAWFORD T. S. A History of Umbrella. Londres, 1970
KLEIN J. “Der Sonnenschirm. Ein Modeattribut in Wadel” en Chantilly in der Mode-Mode in Chantilly, Ubach-Palemberg (Alemania), 1996 págs. 102-108

Elena Achón Bruñén

SOMBRILLA

Fuente: Britannica

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