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Geografía e Historia de Zulia [Venezuela]

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 Estado del NO de Venezuela, perteneciente a la región Zuliana, con una extensión de 63.100 km² y una población (estimada para el año 2000) de 3.209.626 habitantes, que responden al gentilicio de zulianos. Su nombre es de origen indígena y proviene de la denominación de uno de sus ríos, afluente del Catatumbo. Tiene por capital la ciudad de Maracaibo.

Medio Físico.

El territorio de Zulia —correspondiente al 6,92% del total nacional— comprende la mayor parte de la depresión del lago Maracaibo y está limitado al N por la república de Colombia y el lago Venezuela; al S, por los estados de Táchira y Mérida; al E, por los estados de Falcón y Trujillo; y al O, por la república de Colombia. Geográficamente está comprendido entre las coordenadas 11°-08° de latitud N y 70°-73° de longitud O. El estado de Zulia ha estado siempre unido al lago Maracaibo, el cual, con sus 14.344 km2, supone casi la cuarta parte del territorio de la entidad. El lago hace las funciones de un gran estuario de aguas continentales que buscan salida al mar, de ahí que la mitad sur esté compuesta de aguas dulces y la mitad norte de aguas saladas. Su escasa profundidad —50 m en el lugar más hondo—, ha favorecido las operaciones de extracción del petróleo del subsuelo lacustre. La hoya del Maracaibo está bordeada por la cordillera Oriental de los Andes al O y la de Mérida al E; completan el cerco montañoso las estribaciones del sistema Coriano al NE. Al NO, siguiendo la línea fronteriza con Colombia, se presenta una larga y estrecha franja de litoral correspondiente al sector venezolano de la península de La Guajira, que llega hasta el promontorio de Castilletes; su relieve está dominado por lomas de no más de 850 m de altura. El primer tramo de la cordillera Oriental de los Andes, partiendo de la frontera con Colombia, es la sierra de los Motilones, con los picos Tupejoso-acha (3.100 m), Tirimcha (3.650 m), Panascheroro (3.520 m) y el Manastara (3.780 m), máxima altura de la cordillera y del estado; al N del río Negro se divide en dos ramales: el occidental de la serranía de Valledupar y el oriental, con la sierra de Perijá y la meseta de Kunana. En los Andes meridenses, hacia el SE, sobresale la cordillera de La Culata (con más de 4.000 m), y al NE se encuentra la sierra de Jirajara, con los cerros Cerrón (1.990 m), El Páramo y Socopo (1.571 m). Al SO del lago Maracaibo se ha ido formando un gran delta lacustre, fruto de las aportaciones aluviales de los ríos Catatumbo (209 km), Santa Ana (231 km), Escalante (187 km) y otros. Se trata de suelos pantanosos y salpicados de numerosas lagunas, con pocas posibilidades de aprovechamiento agropecuario. Las tierras que se extienden al N del límite de Trujillo, cruzadas como están por las pequeñas corrientes originadas en la sierra de Jirajara, son áridas, y antes de la explotación petrolera se dedicaban exclusivamente a la ganadería vacuna y caprina. El litoral correspondiente a la península de La Guajira se caracteriza por la ausencia de corrientes de agua continuas y por las escasas lluvias; se trata de parajes semiáridos y semidesérticos. En el litoral suroccidental del lago de Venezuela, el viento, que en el lago gira en sentido contrario a las agujas del reloj, ha ido conformando un paisaje de dunas, islas de arena, penínsulas y albuferas como la del Gran Eneal y la laguna de Sinamaica. En esta costa desemboca el río Limón (228 km), que viene de las sierras de Perijá y de Valledupar y forma un gran estuario al desembocar en la bahía de El Tablazo. Zulia dispone de 185 km de costas marítimas y 728 km de costas lacustres.

La hoya del lago Maracaibo presenta una extensa red hidrográfica formada por más de 130 corrientes de agua. Además de los mencionados, otros de los ríos más importantes son: Palmar (162 km), Apón (147 km), Paraguachón (50 km), Majallura (45 km) y Cocuiza (96 km). Zulia cuenta con numerosas lagunas; al N: Kunana (sierra Perijá), Cosinetas, Gran Eneal, Pájaros y Sinamaica; al S y SO: Manatíes, Lagunetas, Las Doncellas, Juan Manuel de Aguas Muertas, Juan Manuel de Aguas Claras y Zulia. Entre las ciénagas están Valderrama, Gallinazo, Morales, Totumo, San Clemente y Onia. Tiene, además, los embalses de Manuelote y Tulé, en los ríos Socuy y Cachirí; el de Burro Negro en el río Pueblo Viejo, y el de Machango en el río homónimo. Al estado Zulia pertenecen también las islas de Toas, San Carlos, Zapara, Pescaderos, Pájaros, Pedro Colina y San Bernardo, además de los islotes de Maraca, Los Bajos, Los Gusanos, Juan Zenón, Zaparita y Camargo.

Su clima es tropical semiárido al N, con temperatura media anual de 27,8 °C. Las precipitaciones son escasas al N pero van aumentando hacia el S; presentan una media que va desde los 400 mm en La Guajira hasta los 2.600 mm de Los Ángeles del Tucuco y Casigua. La vegetación también es variada: espinares, matorrales, manglares y plantas xerófilas en las llanuras costeras; selvas tropófilas y bosques perennifolios en parte del piedemonte del S de Perijá; y bosques semideciduos ralos y matorrales en la serranía de Ziruma. Zulia posee un amplio potencial de suelos con excelentes aptitudes para la actividad agropecuaria, que han hecho de la entidad el primer estado productor de diversos rubros agrícolas y pecuarios. Los recursos forestales del estado cubren el 34% de la superficie; de ellos, el 47,5% tienen características protectoras; el 26% son de potencialidad productora, mientras que el otro 26% pertenece al bosque de uso múltiple. El árbol emblemático del estado es el cocotero (Cocos nucífera).

Dentro de su fauna destacan los mamíferos, como el oso melero del Zulia, el delfín de río, el picure zuliano, el chigüire y la pereza de dos dedos. Entre las aves se encuentran el chicagüire (especie endémica de la cuenca del lago), la galandra, el paují copete de piedra, la perdiz montañera y la polla de ciénaga. Los reptiles más abundantes en este estado son el lagarto basilisco, la iguana y el morrocoy negro del Zulia.

Población y economía.

La población del estado Zulia fue aumentando a lo largo de todo el siglo XX hasta llegar a ser, según el censo de 1990, el estado con mayor grado de desarrollo poblacional del país; ello fue debido a la abundancia de recursos naturales que posee, los cuales proporcionan múltiples y variadas actividades económicas de gran significación a nivel regional y nacional. Administrativamente, el estado se divide en 21 municipios: Almirante Padilla, Baralt, Cabimas, Catatumbo, Colón, Jesús Enrique Losada, La Cañada de Urdaneta, Lagunillas, Machiques de Perijá, Mara, Maracaibo, Miranda, Páez, Rosario de Perijá, Santa Rita, Sucre, Valmore Rodríguez, Jesús María Semprún, San Francisco, Simón Bolívar y Francisco Javier Pulgar. El 55,9% de los habitantes se concentran en la ciudad de Maracaibo, cuya población estimada para el año 2000 es de 1.800.042 habitantes. Otros centros urbanos importantes son Cabimas (165.755 habitantes según censo de 1990), Ciudad Ojeda (73.473), San Carlos (39.859), Machiques (38.613) y Lagunillas (30. 297). Existen algunos conglomerados indígenas, como los guajiros, en número de 50.000, asentados en la península de su nombre, y motilones o baris en las serranías del occidente. Zulia ha sido también un estado receptor de muchos ciudadanos colombianos atraídos por las posibilidades de empleo que ofrece su economía.

La economía de Zulia tiene su principal soporte en el petróleo, cuya producción equivale al 80% del total nacional. Los campos petrolíferos ocupan el norte del estado, y el bosque de torres plantadas en el lago es de por sí un importante motivo de atracción turística. La mayor parte del crudo es destinada a las refinerías de Amay y Panta Cardón, en la costa occidental de Paraguaná (estado de Falcón). Pero al margen de la explotación de petróleo, existen otros muchos frentes importantes de trabajo, que contribuyen a la próspera economía del estado. Así, en agricultura, cuenta con excelente producción de maíz y fríjol (sabanas cercanas a Maracaibo y Villa del rosario); en las extensas planicies del S, con excepción de la zona deltaica y cenagosa, se desarrollan cultivos tropicales como el plátano (primer productor del país) y la palma africana de aceite; tomate y pimentón, en las sabanas occidentales; yuca, en todas las tierras del S no empantanadas; caña de azúcar, arroz y cacao. En sus tierras sureñas se ha desarrollado una de las ganaderías de carne y leche más importantes del país; de allí proviene más del 70% de la leche, la mantequilla y el queso que consume Venezuela; en las tierras del N predominan los caprinos; la cría de animales porcinos es secundaria y se da principalmente en las cercanías de el Rosario y Machiques. En producción avícola es la segunda entidad del país, y la cuarta en producción de huevos. La pesca tiene sus centros en Maracaibo y en San Carlos del Zulia y es, también, de gran importancia para la economía del estado, especialmente la del camarón, del que es principal productor y exportador; otros recursos pesqueros localizados en el lago son: róbalo, jurel, carite, bocachico, manamana y curvina.

La explotación forestal del SO del estado provee de maderas para la construcción, tales como siquisaqui, mijao, charo, samán y cedro para muebles. Se explotan otros minerales, como la caliza en la isla de Toas y el carbón en Guasare. En la Sierra de Perijá se conoce la existencia de reservas de cobre, dolomita, caliza, arcilla, fosfato y barita. La industria se centra en fábricas de tratamiento de la leche y derivados de la misma, así como de productos alimenticios y de cerveza; fábricas de tejidos en Paraguaipoa (tapices y alfombras) —industria ya practicada por los indios guajiros—, en Maracaibo y Cabimas; industrias del cuero y calzado, astilleros, industrias del plástico y de muebles. En la bahía de El Tablazo se encuentra el principal complejo petroquímico del país. Todo sumado hace que la riqueza generada en este estado equivalga al 20% del PTB de Venezuela.

Para sus comunicaciones, Zulia cuenta con una red de 9.528 km de carreteras; de ellas las más importantes son la troncal N. 6, la cual recorre todo el lado oeste del estado, desde Castilletes hasta el estado de Táchira, pasando por Maracaibo; la troncal N. 17, que viene del estado de Lara y recorre la costa oriental; la troncal N. 3, que le comunica con Falcón, y la troncal N. 1, principal conexión con el estado Mérida. La comunicación terrestre de la costa occidental del lago con la oriental se realiza a través del puente General Rafael Urdaneta, de más de 8 km de longitud. Los transportes aéreos se realizan a través del aeropuerto internacional de La Chinita, en Maracaibo, el segundo más importante del país, y de los aeropuertos nacionales de Santa Bárbara del Zulia y de Cabimas. Para el transporte marítimo dispone del puerto de Maracaibo, el más importante después de La Guaira.

Historia.

Primero fue el nombre de un intrépido guerrero indio, Maracaibo, el que se aplicó al lago, a la ciudad, a la provincia y al estado. Luego, desde 1890, se adoptó el nombre de Zulia; pero el estado siempre ha seguido ligado al nombre de su lago y de su capital, de forma que el gentilicio de ésta —marabino o maracucho— es, por extensión, sinónimo de zuliano. Parece ser que Venezuela debe su nombre a este lago, nombrado por Juan de la Cosa en su planisferio de 1500 con el diminutivo de Venecia. A la llegada de los españoles, los territorios del actual Zulia estaban habitados por grupos indígenas caribes y arawacos. Entre los primeros destacaban los motilones o baris, quiriquires, macoas y chaques; entre los segundos, los guajiros, paraguanos, atíes y zaparas. El primer reconocimiento de la zona lo llevaron a cabo Alonso de Ojeda, Américo Vespucio y Juan de la Cosa en 1499. Maracaibo se considera fundada en 1529, año en que la expedición de Ambrosio Alfinger estableció un poblado que fue abandonado en 1535 y cuyo asentamiento definitivo tuvo lugar, después de otros intentos, en 1574. En 1579, Rodrigo de Argüelles y Gaspar de Párraga describieron por vez primera la “provincia de Maracaibo”, así llamada por “un indio principal que había en esta laguna”. Siguieron otras fundaciones, como San Antonio de Gibraltar (1591) y Los Puertos de Altagracia (1592), siempre bajo la amenaza de los ataques de los indios quiriquires y baris. Precisamente, enfrentamientos con estos últimos tendrían lugar todavía en 1925, cuando la Standard Oil Co. inició la perforación de pozos en los distritos de Perijá y Colón, y aún en 1960 con los misioneros capuchinos. Esta rica región estuvo siempre bajo el punto de mira de piratas y corsarios ingleses y franceses; para defenderse de sus ataques, se levantó en 1643 el castillo de San Carlos, en la “barra” de Maracaibo. En 1676, por Real Cédula de Carlos II, se creó la Gobernación de Mérida, en la que se incluía Maracaibo como dependiente de la Audiencia de Santa Fe de Bogotá; a esta audiencia perteneció hasta que se creó en 1777 la Capitanía General de Venezuela. Cuando en 1811 estalló el movimiento insurreccional de Caracas, Maracaibo se mantuvo al margen, por lo que las Cortes de Cádiz le otorgaron el título de “Muy Noble y Leal Ciudad”. Proclamada la independencia de Maracaibo en 1821, el Congreso de Cúcuta la designó capital del nuevo departamento de Zulia, separándolo en aquel momento del departamento de Venezuela. Según la ley de división territorial del Congreso de Bogotá de 1824, el Departamento de Zulia comprendía las provincias de Maracaibo, Coro, Mérida y Trujillo. Tras el intento de creación en 1866 del Estado Soberano de Zulia, compuesto por Maracaibo, Trujillo y Táchira, intervino el gobierno Central de Caracas e impuso la disolución del estado de Zulia, dividiéndolo en cuatro entidades: Maracaibo, Trujillo, Mérida y Táchira. En 1874, el estado de Maracaibo recuperó el nombre de Zulia, que retuvo cuando en 1890 se desmembró de él el estado de Falcón. En 1884 se llevó a cabo la primera concesión petrolera en Zulia, a nombre de José Andrade; luego vinieron las concesiones a la Uvalde Asphalt Paving Co. (1900), a la Caribbean Petroleum Co. (1914), a la Shell (1920), a la Venezuela Oil Co., etc.; la instalación de la refinería de petróleo en San Lorenzo (1917), y así hasta llegar a crear ese espectacular bosque de torres sobre la superficie del norte del lago Maracaibo. La capital del estado es sede episcopal desde 1897.

Arte y cultura.

En el estado de Zulia funcionan siete universidades y siete institutos tecnológicos. Además existen otras instituciones de difusión de la cultura: las Casas de la Cultura de Maracaibo, Ciudad de Ojeda, Villa del Rosario y el Centro Cultural de Cabimas; las instituciones musicales Orquesta Sinfónica de Maracaibo, Orquesta Nacional Juvenil (en sus dos núcleos: Zulia y Santa Bárbara) y la agrupación Niños Cantores de Zulia.

Las fiestas folclórico-religiosas más importantes son las siguientes:

Feria de la Chinita: tiene lugar entre el 11 de noviembre y el 2 de diciembre, y su punto álgido se sitúa los días de corridas de toros, del 16 al 20 de noviembre. Es muy común rematar la fiesta en alguno de los salones de la ciudad con los tradicionales “amaneceres gaiteros”. La gaita, ritmo musical tradicional del Zulia, tiene su origen en la colonia, y se mezcló luego con elementos autóctonos. En Maracaibo, la feria se celebra del 14 al 18 de noviembre.

Fiesta de los Chimbangueles en honor de San Benito: las celebraciones en honor de San Benito de Palermo o San Benedito, como también se le llama —típicas de algunos estados del occidente—, encuentran en Zulia su más característica y auténtica expresión. Los devotos de San Benito (representado con facciones de raza negra) se organizan en Cofradías, a las cuales se inscriben en calidad de vasallos o servidores del santo. Estas cofradías tienen una rígida estructura jerárquica capaz de garantizar el buen funcionamiento de las mismas. Cada miembro tiene unas obligaciones que debe cumplir de acuerdo con su cargo: mayordomo, capitán de Santo, capitán de ensayo, capitán de plaza, capitán de brigada y mandadores, abanderados, cargadores, hachoneros y tamboreros o chimbangueleros. Las fiestas se celebran principalmente en Gibraltar y Bobures, desde el 27 de diciembre hasta el 1 de enero. El día de la fiesta, después de la celebración de la misa, se saca en andas la imagen venerada, se le rinde homenaje de banderas, tambores, oraciones y cantos, y se inicia la procesión con un público generalmente frenético que lanza perfume y ron hacia la imagen del santo. Durante el recorrido, que puede prolongarse hasta bien entrada la noche, se pagan promesas y se participa de una danza libre y colectiva, sin distinción de edad ni de sexo. En las cofradías todavía se pueden descubrir algunos vestigios de aquellas agrupaciones que formaron los negros a su llegada a América, para mantener vivas sus prácticas religiosas y prestarse mutua ayuda.

La Chichamaya: es una danza con la cual los indios guajiros celebran el cortejo amoroso, cuyo ritual original se está tratando de rescatar en celebraciones como las de La Guajira y del barrio Ziruma de Barquisimeto (12 de octubre).

Otras festividades: Gaitas y pesebres (diciembre-enero) en Cabimas; Fiesta de San Benito (1 de enero) y “Los Chimbangueles” de San Benito (primer domingo de octubre), en Bobures; Fiesta de la Virgen del Rosario (7 de octubre), en Santa Rita; ferias agropecuarias e industriales de Cabimas (1-5 de octubre), Villa del Rosario (1-12 de octubre), San Carlos de Zulia (4 de noviembre), Carrasquero (3-5 de noviembre), Santa Rita (18 de noviembre) y Machiques (15-18 de julio).

Atractivos turísticos.

Espacios protegidos de interés natural.

En el estado existen catorce Áreas Bajo Régimen de Administración Especial (ABRAE), distribuidas de la siguiente manera: dos parques nacionales (Perijá y Ciénagas de Catatumbo), tres lotes boscosos, un refugio de fauna (Los Olivitos), una reserva de fauna (Ciénagas de Juan Manuel), dos reservas hidráulicas (Sur del Lago y Burro Negro), una zona de aprovechamiento agrícola especial (Municipio Mara) y cuatro zonas protectoras (Maracaibo, San Rafael de Guasare, Río Machango y Sierra de Perijá).

El Parque nacional de Ciénagas del Catatumbo se encuentra ubicado al SO del lago Maracaibo; fue creado el 15 de junio de 1991, con una extensión de 269.400 ha. Está compuesto casi exclusivamente por el delta del Catatumbo, y tiene la finalidad de proteger la vegetación que cubre las riberas de sus ríos, brazos y esteros. Por tratarse de tierras de aluvión, son suelos de gran fertilidad. En el interior se encuentra el refugio de fauna silvestre de las ciénagas de Juan Manuel, Aguas Blancas y Aguas Negras. Abundan, entre las aves, las acuáticas, como garzas blancas, azules, garzones soldados, patos, gaviotas, camucos y caricaris; y entre los mamíferos, los mapaches y los chigüires. En los límites del parque se encuentra el puerto de Encontrados, de gran importancia durante la colonia, ya que era la puerta de embarque de los productos de la zona andina y de Colombia. Sobre el área del parque tiene lugar el llamado Relámpago de Catatumbo, un fenómeno consistente en descargas eléctricas sin truenos, que se divisa desde la lejanía, sobre todo por las noches. Son destellos de diferente luminosidad, que se han venido produciendo en forma homogénea, desde las primeras descripciones de los conquistadores. También es conocido como “Faro de San Antonio”.

El Parque nacional Perijá está ubicado en la Cordillera del mismo nombre (también llamada de los Motilones), en el extremo suroccidental del estado, a lo largo de la frontera con Colombia. Fue creado en 1978 con una superficie de 295.288 ha. Cubierto de densa vegetación, se constituye en una importante protección para numerosas fuentes de agua. Su relieve es muy abrupto; las montañas se elevan como una pared vertical desde la llanura del lago Maracaibo hasta los 3.750 m sobre el nivel del mar. Entre su fauna acoge a mamíferos (monos capuchinos y araguatos, oso frontino, rata mochilera, cunaguaro, oso melero y puerco espín) y aves (gabán, zamuro, gavilán plomero, águila negra, paují copete de piedra y alcaraván, entre otras). En el interior del parque habitan algunas tribus de indígenas Yukpa (al N) y motilones o baris (al S), ambos grupos pobladores originales de esta zona.

Otros lugares de interés.

Entre otros sitios de interés turístico en este estado, aparte de los atractivos de su capital, Maracaibo, se encuentra el Puente del general Urdaneta, que con sus 8.678 m de largo une las costas oriental y occidental del lago Maracaibo y se constituye así en el punto neurálgico de la comunicación de las dos grandes zonas del estado, como también de la ciudad de Maracaibo con el resto del país.

Hacia el N, a 80 km de Maracaibo, se encuentra Caimera Chico, balneario de excelentes playas; también son interesantes el Castillo de San Carlos de la Barra, levantado estratégicamente en la boca del lago; la isla de Toas; la laguna de Sinamaica, junto al pueblo del mismo nombre; Paraguaypoa, con las manufacturas indígenas de La Guajira; y los paisajes del Gran Eneal. En la costa oriental del lago destaca el bosque metálico de las torres de los pozos petroleros; los poblados palafíticos de Santa Rosa de Agua y los situados en la “culata” del lago; al S, el encanto de los puertos fluviales, especialmente el de San Carlos, con el puente de hierro que lo une a Santa Bárbara y que es uno de los más antiguos del país; la inmensa sierra del Perijá, todavía poco explorada por montañistas y espeleólogos; el pueblo misional de Los Ángeles de Tucuco y la meseta de Cunana, cerca de Machiques, puerta de acceso a esa última frontera geográfica.

En el ámbito de la gastronomía, son típicos de Zulia los variados platos confeccionados a base de coco: el conejo, el chivo y el “mojito de coco”, así como las exquisitas golosinas conocidas como “huevos chimbos”. En Santa Rosa del Agua hay que probar las huevas fritas o el mojito de curvina con patacones. Para la sed: los raspados o cepillados, que se encuentran en cualquier esquina, refrescos elaborados a base de frutas típicas de la región.

CCG.

ZULIA [VENEZUELA]

Fuente: Britannica

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