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Biografía de Belaval, Emilio S. (1903-1972)

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 Narrador, ensayista, dramaturgo y jurista puertorriqueño, nacido en 1903 y fallecido en 1972. Famoso, sobre todo, por su maestría en el difícil género de la narrativa breve, es autor de unos extraordinarios relatos que sentaron las bases de la moderna prosa cuentística antillana y abrieron numerosas posibilidades estéticas a varias generaciones de narradores contemporáneos.

Antes que como escritor, Belaval se había dado a conocer por su profesión de abogado, carrera en la que llegó a alcanzar algunos de los puestos cimeros de la judicatura puertorriqueña (v. gr., el de juez del Tribunal Supremo de Puerto Rico); pero su constante dedicación al mundo de las Leyes no le impidió cultivar con acierto diferentes géneros literarios que pronto le granjearon un merecido reconocimiento en el panorama intelectual de su país, en el que desempeñó una interesante labor como miembro de la denominada Generación del 30. Entre las características comunes a todos los autores que conformaban este grupo de creadores, es obligado anotar una honda preocupación por la situación real de Puerto Rico y un desmesurado interés por alcanzar, entre todos, un acuerdo para establecer los elementos que configurasen la verdadera identidad cultural puertorriqueña. A todo ello contribuyó decisivamente Emilio S. Belaval con la publicación de algunos ensayos de tanta trascendencia como los titulados “Los problemas de la cultura puertorriqueña” (1935); “La intríngulis puertorriqueña” (difundido a través del diario capitalino El Mundo, durante los días 3, 8, 9, 10, 16 y 24 de octubre; 4, 5, 12, y 13 de noviembre; y 2 y 13 de diciembre de 1952); “Cultura, naturaleza e historia” (aparecido también en el rotativo El Mundo, el día 14 de abril de 1952); y “Cultura de la esencialidad puertorriqueña: vida, tierra y cultura” (publicado en dicho periódico el día 23 de marzo de 1957). En general, en todos estos escritos ensayísticos de Belaval puede advertirse la preocupación del autor acerca de la identidad de su pueblo, sometido al poderoso influjo de la reciente colonización estadounidense.

A tenor de esta identificación entre los autores de la Generación del 30 y la realidad social, política y cultural de su nación, la crítica especializada coincide en señalar ciertas similitudes ideológicas, temáticas y metodológicas entre dicho grupo literario y la Generación del 98 española. Particularmente apreciables resultan estas concomitancias en la producción teatral de Emilio S. Belaval, impregnada de un barniz reflexivo y ensayístico que, aunque llamado a ahondar en sus preocupaciones intelectuales, lastra en exceso el desarrollo dramático de sus obras, para acabar convirtiéndolas en piezas filosóficas destinadas a un público selecto, minoritario e interesado en la retórica teatral. De hecho, en su doble condición de ensayista y autor teatral, Belaval teorizó con rigor y profundidad acerca del hecho dramático en su ensayo titulado El teatro como vínculo de expresión de nuestra cultura (1940), considerado unánimemente no sólo como una espléndida recopilación de las nuevas ideas literarias, sino como la mejor plasmación teórica del espíritu de esa reciente Generación del 30, reflejado por un autor que pertenecía a ella por derecho propio.

En total, son once las obras teatrales escritas por el eminente jurista: cinco de ellas son piezas breves, compuestas de un solo acto, y las seis restantes constan de tres actos cada una. De entre todas ellas, fueron llevadas a un escenario las tituladas La muerte (San Juan de Puerto Rico: Biblioteca de Autores Puertorriqueños, 1953), La vida (Madrid: Ediciones Areyto, 1959), La hacienda de los cuatro vientos (publicada dentro de la obra colectiva titulada Teatro Puertorriqueño [San Juan de Puerto Rico: Instituto de Cultura Puertorriqueña, 1959]), Cielo caído (ibídem, 1961) y Circe o el amor (Barcelona: Ediciones Rumbos, 1963). Además, el autor -que había sido también actor teatral- escribió otras obras como La novela de una vida simple (1935), La presa de los vencedores (1939) y El puerto y la mar (1965).

Varias de estas piezas gozaron del favor de críticos y espectadores, pero en modo alguno sirvieron para reportar al Belaval dramaturgo el mismo prestigio que había llegado a alcanzar en su faceta de narrador, siempre especializado en el cultivo de un relato breve en el que el realismo mágico, la deformación esperpéntica, el exceso barroco y una serie de rasgos específicamente hispanoamericanos (como el tremendismo y la parodia trágica) configuran un mundo abigarrado y sugerente, cargado de múltiples posibilidades estéticas y propuesto, a la larga, como un punto de partida para la moderna narrativa breve antillana. Recogidos en tres volúmenes que fueron viendo la luz bajo los títulos de Los cuentos de la Universidad (San Juan de Puerto Rico: Biblioteca de Autores Puertorriqueños, 1935), Cuentos para fomentar el turismo (San Juan de Puerto Rico: Biblioteca de Autores Puertorriqueños, 1946) y Cuentos de la plaza fuerte (Barcelona: Ediciones Rumbos, 1963), estos relatos de Emilio S. Belaval se convirtieron en uno de los principales referentes estilísticos y temáticos de los jóvenes prosistas puertorriqueños, algunos de los cuales, como Luis Rafael Sánchez, se confesaron deudores directos de la obra de Belaval.

Bibliografía.

BOSCH, Juan. “Emilio S. Beleval, el cuentista de Puerto Rico”, en Puerto Rico Ilustrado (San Juan), 20 de julio de 1940.
LUGO DE MARICHAL, Flavia. Belaval y sus Cuentos para fomentar el turismo (San Juan de Puerto Rico: Ed. Coquí, 1972).
SÁNCHEZ, Luis Rafael. “El teatro de Emilio S. Belaval”, en rev. Sin Nombre (San Juan de Puerto Rico), IV, 4, (abril-junio de 1974).
—: Fabulación e ideología en la cuentística de Emilio S. Belaval (San Juan de Puerto Rico: Instituto de Cultura Puertorriqueña, 1979).

Temas relacionados.

Puerto Rico: Literatura.

J. R. Fernández de Cano.

Belaval, Emilio S. (1903-1972)

Fuente: Britannica

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