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Biografía de Manresa, Bases de (1892)

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 Nombre con el que se conoce en el campo de la Historiografía a uno de los primeros documentos, en importancia, cargado de un fuerte sentimiento regionalista, reflejado en la amplitud de su programa catalanista. El texto en cuestión fue impulsado por la organización catalana Unió Catalanista formada, en 1891, por la fusión del Centre Escolar Catalanista y de la Lliga de Catalunya que, en 1892, concretamente los días 25, 26 y 27 de marzo, convocó una reunión en el Ayuntamiento de Manresa, a la que finalmente asistieron unos doscientos cincuenta delegados, representantes de más de cien localidades, que aprobaron las bases, o programa, de tipo constitucional por las cuales debería regirse Cataluña.

Contexto Histórico: el resurgir de la problemática de los “regionalismos”

A finales del siglo XIX y coincidente con el período histórico, dentro de la historia de España Contemporánea, denominado Restauración, los particularismos culturales producto de la pluralidad natural de España (expresadas por las regiones históricas tradicionales: Cataluña, País Vasco y Galicia, principalmente) resurgen con fuerza con el deseo de asentar particularismos institucionales que remarcaran su identidad. Obviamente, este renacimiento fue producto también de los propios determinantes, específicos del período en el que se desarrollaron, de orden social, económico y político.

En el caso concreto del catalanismo, prestigiosos historiadores como J. Mª Jover Zamora, señalan como aspecto más destacable del particularismo cultural catalán el aspecto lingüístico, que pretende recuperar una identidad institucional perdida con la victoria de Felipe V y los decretos de Nueva Planta, un siglo y medio atrás, y unos determinantes políticos, socioeconómicos marcados sobre todo por un desajuste estructural entre Cataluña y la España interior, que impulsó a la burguesía catalana a un repliegue regional y a un discurso claramente nacionalista avivado o alimentado tras el duro golpe asestado a la economía catalana tras el acuerdo comercial suscrito por el estado español con Inglaterra, en contra del proteccionismo defendido por Cataluña conforme a sus intereses particulares para el desarrollo industrial y comercial.

Antecedentes

La confluencia de todos los factores señalados con anterioridad, a los que se sumarán futuros acontecimientos desafortunados como el Desastre del 98, supusieron la explosión de formulaciones políticas del regionalismo catalán. En este sentido se puede destacar en primera instancia el federalismo de Pi y Margall como intento de recuperar la constitución federal nonata de 1873 para Cataluña, que fue superado por el catalanismo más resuelto y pragmático de Valentí Almirall y su formulación de un único partido catalán sin compromiso con Madrid, como así plasmó en otro texto básico del catalanismo político: Memorial de greuges o Memoria en defensa de los intereses morales y materiales de Cataluña presentado a Alfonso XII, en 1885. La fundación de la Lliga de Catalunya en 1887, supuso el nacimiento de una nueva interpretación del catalanismo, de corte más conservador, cuya figura más importante y trascendental fue Enric Prat de la Riba, que aprovechó la celebración de los Juegos Florales en Barcelona en 1888, para depositar en manos de la regenta D.ª María Cristina un programa específicamente regionalista, basado en la restauración de las Cortes generales para Cataluña, un gobierno propio, la adopción de la lengua catalana como oficial de la región y para la enseñanza y el juramento del Jefe de Estado en Cataluña de sus constituciones fundamentales.

(Véase el apartado El desastre cubano en Historia de España (1875-1931)).

Bases de Manresa

El protagonismo de la Unió Catalanista en 1891, como ya se señaló, tuvo un significativo papel por cuanto fue el organismo que suscribió el importante documento, que se analiza, dentro de la historia del catalanismo político. Esta entidad tenía como finalidad reunir a todas las corporaciones o asociaciones catalanistas, para trabajar dentro de lo permitido, en la propaganda de las ideas regionalistas y en la realización del programa del catalanismo político. La reunión fue presidida por el arquitecto Lluís Domènech i Montaner y sus secretarios fueron Josep Solé i Palet y Enric Prat de la Riba, a quién se debe la redacción del primer borrador del documento que se conoció como Bases de Manresa y la convocatoria de la reunión celebrada en 1892 en el Ayuntamiento de Manresa, a la que acudieron doscientos cincuenta representantes de más de cien localidades.

El programa, ideológicamente, era el resultado de una especie de síntesis entre la concepción federalista que caracterizó al catalanismo de Pi y Margall y la concepción regionalista, o protonacionalista, sello indiscutible del propio Prat de la Riba como representante máximo de un catalanismo conservador (tradicionalista y corporativista) de la Unió Catalanista, síntesis que evidencia la indiscutible intención de mantener la integración en el Estado español del Estado catalán. Las Bases están compuestas por dieciséis puntos, de los cuales, el primero y más extenso hace referencia al poder central, mientras el resto se ocupan de definir las competencias del poder regional que se desea establecer. En cuanto al primero de los puntos, el poder central, se definió de acuerdo con los términos que la Constitución nonata de 1873 estableció, es decir, en base al establecimiento de un poder federal, con una Asamblea legislativa central, en cuyo seno estarían representadas, de forma proporcional según el numero de habitantes y su tributación, todas las regiones. Los quince puntos restantes, referidos al poder regional, combinaron una radicalización del catalanismo que fijaba las atribuciones del poder central en Cataluña, reduciéndolas significativamente, y una clara manifestación de conservadurismo político que impregnó el tipo de poder regional del que los catalanes debían dotarse.

En dicha reunión también se acordó la necesidad de celebrar anualmente una asamblea cuya sede variaría año tras año por distintos lugares de las cuatro provincias catalanas, en un esfuerzo decidido por promover la movilización social, que se tradujo en el intento de controlar las grandes corporaciones de la vida catalana, como por ejemplo el Ateneo de Barcelona, el Fomento del Trabajo Nacional, la Academia de Legislación y Jurisprudencia entre otras, que junto a otros mecanismos de propaganda: publicaciones catalanistas, sobre todo, el Compendi de la doctrina catalanista de Prat de la Riba que alcanzó una tirada inicial de más de cien mil ejemplares, conformaron los medios de acción elegidos para conseguir el triunfo de las Bases. En 1893, la asamblea se reunió en Reus, un año después, fue celebrada en Balaguer, deliberándose el futuro del sistema tributario y en 1895, en Olot, se abordó la cuestión de las obras públicas. En líneas generales, todas las reuniones posteriores fueron desarrollando las disposiciones maestras que habían sido predeterminadas en las Bases de Manresa, desde un punto de vista más pragmático y activo.

Las Bases de Manresa, conviene insistir, se inscribieron dentro de las coordenadas de un movimiento catalanista sin ningún tipo de postulado secesionista, sino como una reafirmación de la personalidad histórica de Cataluña dentro de España que mantuvo hasta 1898, momento en el que el catalanismo se radicalizó como consecuencia de la pérdida del mercado colonial y de los fracasos de reformar el sistema desde dentro por medio del Fomento del Trabajo Nacional, el Instituto Agrícola Catalán de San Isidro, el Ateneo Barcelonés por ejemplo, que derivo en la división de la Unió Catalanista, entre los sectores autonomistas y reformistas, dualidad de la que salió victoriosa la primera línea estratégica.

Temas relacionados

Catalanismo.
España, Historia de (13): 1875-1931.
Renaixença.

Bibliografía

COLOMINES, A.: Las Bases de Manresa i els orígens del catalanisme. Barcelona, 1992.
MOLAS, I.: Lliga catalana. Barcelona, 1972. 2 vols.
PAYNE, S.G.: “Los nacionalismos”. Historia general de España y América. Madrid, 1982. Tomo XVI.
SÁNCHEZ JIMENEZ, J.: La España Contemporánea. Madrid: Istmo, 1991. Vol.II (1875-1931).
TRÍAS, J.: Almirall y los orígenes del catalanismo. Madrid, 1975.

EDMC

MANRESA, BASES DE (1892)

Fuente: Britannica

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