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Definición de Aparato locomotor

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 Conjunto coordinado de músculos, nervios, huesos y articulaciones que permiten al individuo realizar movimientos y mantener la postura.
Su función principal es por tanto, permitir la vida de relación del individuo, posibilitando los movimientos necesarios para cubrir sus necesidades fisiológicas. Interviene también en el mantenimiento de la postura y la realización de los movimientos.
La coordinación existente entre el sistema nervioso, los tejidos óseo y muscular y las articulaciones, da lugar a la extraordinaria complejidad de su anatomía y fisiología, que deberemos desmenuzar en sus diferentes componentes para su estudio.
Por lo tanto, cualquier trastorno que afecte alguno de estos cuatro elementos afectará también al aparato locomotor, cuya patología es, pues, sumamente complicada.
El cuidado del aparato locomotor conlleva una serie de hábitos que lo protegen y mantienen en buen estado, tales como una buena alimentación, ejercicio físico para conservar en buenas condiciones músculos, huesos y articulaciones, además de ciertos hábitos posturales.

El movimiento es una actividad regida por el sistema nervioso. Existen dos tipos de movimientos:
-movimientos involuntarios, que pueden ser reflejos o automáticos. Los movimientos reflejos se producen por una excitación en un punto concreto que provoca un movimiento inmediato. Un ejemplo es el reflejo rotuliano. Los movimientos automáticos se realizan sin la intervención de la voluntad, aunque ésta puede controlarlos. Ejemplos: los movimientos de los brazos durante la marcha, el volver la cabeza al ser llamado, extender los brazos al ir a caer.
-movimientos voluntarios, que van precedidos siempre de la representación mental consciente del movimiento que se va a hacer. Aquí, la orden es elaborada en neuronas de la corteza cerebral, y se transmite por los conductos nerviosos hasta las células motoras de la zona que se debe mover.

El nervio y las fibras musculares en reposo tienen cargas negativas en su superficie. Entre el interior de las membranas celulares y el exterior hay una diferencia de potencial de unos 90 mV, que se mantiene gracias a la proporción de iones positivos y negativos dentro y fuera de las células.
Una excitación de las células nerviosas se traduce en una despolarización de las membranas, que consiste en la entrada de iones sodio del medio extracelular, neutralizándose las cargas negativas. Esta despolarización se transmite desde la neurona a las fibras musculares, que reaccionan con una contracción que se traduce en un movimiento, que es posible gracias a la energía aportada por el ATP de las células musculares.
El punto de unión de la neurona con la fibra muscular se llama placa motriz.

La neurona que conecta directamente con las fibras musculares se llama neurona motora. El conjunto neurona motora-fibras musculares por ella inervada, se llama unidad motora.
La fuerza e intensidad de la contracción depende del número de unidades motoras implicadas y de la frecuencia de estímulos que a ella llegan.

El hueso
El tejido óseo se compone de dos tipos de sustancias, una matriz orgánica formada principalmente por colágeno y una sustancia inorgánica que se encuentra dentro de esa matriz y que está compuesta principalmente de sales de fósforo, calcio y magnesio.
Todos los huesos están rodeados de un tejido conjuntivo denominado periostio. Por debajo están los tejidos compacto y esponjoso, y, en el centro, el conducto medular, que es una cavidad interna que contiene la médula ósea y está limitada por una membrana similar al periostio que se llama endostio.
La vascularización del hueso está asegurada por la arteria nutricia, los vasos periósticos y los epifisarios.

Existen tres tipos de huesos:
Largos (húmero)
Planos (escápula u omóplato)
Cortos (calcáneo)

En los huesos largos se distinguen tres partes:
-epífisis: porción extrema del hueso y cercana a la articulación.
-diáfisis: es el cuerpo del hueso o parte central.
-metáfisis: es la parte de la diáfisis próxima al cartílago de crecimiento, que se encuentra en la unión epífisis-diáfisis.

Véase hueso.

La articulación
La articulación tiene como función primordial permitir el movimiento y además soportar el peso del cuerpo mientras se realiza aquél.
Las articulaciones están constituidas para permitir la máxima estabilidad y movilidad.
La cinética de un movimiento articular simple depende del juego equilibrado de los músculos motores y estabilizadores. Estos mismos músculos pueden ejercer una u otra función según la posición de la articulación en el momento en que se aplica la fuerza.

Existen tres tipos de articulaciones:
Diartrosis (codo)
Sinartrosis (huesos de la nariz)
Anfiartrosis (vértebras)

Diartrosis
Son las articulaciones más típicas. Son muy móviles y las extremidades óseas que en ellas confluyen están revestidas de cartílago y unidas por un ligamento. Todo el conjunto de la articulación está encerrado en una cápsula sinovial, compuesta de tejido conectivo muy rico en colágeno. La parte interna de esta cápsula está revestida por la membrana sinovial. El interior de la cápsula contiene un líquido viscoso que actúa como lubrificante en la articulación (líquido sinovial).
Entre los dos huesos que confluyen en la articulación se dispone un cartílago interarticular o menisco, que funciona como un cojinete amortiguador colocado entre dos epífisis duras. Este cojinete, que puede ser de una sola pieza o bien doble, reparte y amortigua las presiones, por lo que tiene más espesor en los sitios de máxima presión.

Sinartrosis
Son articulaciones fijas, inmóviles, y tienen un papel importante en el crecimiento de los huesos enfrentados. Las uniones entre los huesos craneanos y la articulación de los dos huesos de la nariz son ejemplos claros.

Anfiartrosis
Son articulaciones ligeramente móviles. La más simple es la sindesmosis o juntura ligamentaria, como la que une las extremidades inferiores de la tibia y el peroné. Son también anfiartrosis las articulaciones de los discos intervertebrales.

Anatomía y fisiología de la unidad motora
Una unidad motora está constituida por una neurona del asta anterior de la médula espinal y el conjunto de fibras musculares por ella inervadas.
La unión entre la neurona y la fibra muscular (unión neuromuscular) se llama placa motriz. Cuando el impulso nervioso llega a la neurona de la unidad motora, dicha neurona libera un neurotransmisor (acetilcolina) al espacio sináptico. La acetilcolina llega a receptores específicos de la fibra muscular y provoca un aumento de la permeabilidad iónica de la membrana, con entrada de iones Na+ y consecuente despolarización, que se traduce en un “potencial de acción” o impulso nervioso, que difunde a gran velocidad por la fibra muscular.
Las fibras musculares son células muy largas con varios núcleos. Se agrupan en haces rodeados de tejido conectivo, llamados fascículos primarios. Cada uno de éstos contiene unas 20-60 fibras, que pertenecen a unidades motoras distintas. A su vez, cada unidad motora tiene fibras distribuidas en varios fascículos primarios diferentes. El número de fibras musculares de una unidad motora oscila entre 25 y 2000. Una fibra muscular puede ser inervada por varias neuronas motoras, y, por lo tanto, formar parte de varias unidades motoras, pero no es lo más frecuente.
Las fibras musculares son de diámetro variable (entre 30 y 90 micras) y de longitud también variable según el músculo en que se encuentren y su función. Las fibras musculares cuya función es el desplazamiento de un segmento corporal son casi tan largas como el músculo en que se encuentran.

Dentro de cada fibra muscular hay un espacio llamado sarcoplasma que contiene un conjunto de miofibrillas, que se organizan en sarcómeros (unidades contráctiles).
En cada sarcómero hay filamentos de actina (delgados) y filamentos de miosina (gruesos), que son proteínas especializadas en la contracción muscular. Ésta se produce por deslizamiento de los filamentos de actina sobre los de miosina, gracias a la energía que aporta el ATP.
El desplazamiento de los filamentos delgados sobre los gruesos acorta el sarcómero, y, por lo tanto, la miofibrilla, lo cual conlleva el acortamiento de la fibra y del músculo global.

La fuerza de contracción de un músculo puede graduarse o matizarse, dependiendo del número de unidades motoras que hay en acción en un momento determinado.
Véase músculo.

Hábitos posturales adecuados
Van dirigidos a la buena conservación y al buen funcionalismo del aparato locomotor. En particular, son especialmente importantes los hábitos destinados a la protección de la columna vertebral contra desviaciones y dolores .
Al recoger o levantar un peso del suelo, doblar las piernas. No hacerlo nunca con las piernas rectas y la espalda encorvada (es nefasto para la zona lumbar).

Procurar no realizar grandes esfuerzos que impliquen a la espalda en movimientos de torsión, flexión o combinados (flexión-torsión), cuando no se ha recibido la suficiente preparación para ello. Ejemplos de esto los tenemos en algunos deportes como judo, golf y tenis.
No acarrear o transportar grandes pesos, sobre todo si se hace sobre un solo lado del cuerpo.
Utilizar un calzado adecuado, cómodo y flexible. El uso de tacones altos hace que el centro de gravedad del cuerpo se desplace, alterando las curvas de la columna y produciendo dolores de espalda.
Utilizar también almohadas bajas para dormir; el uso de almohadas altas puede desencadenar contracciones involuntarias de los músculos de la espalda y dolores cervicales.
Es aconsejable conducir con el respaldo recto y a la distancia adecuada del volante (nunca hacia atrás).
Procurar trabajar o estudiar sobre mesas cuya altura no obligue a encorvar la espalda (mesa demasiado baja).

Es recomendable practicar la relajación. La mejor posición para la columna es con las piernas flexionadas apoyadas sobre una cama o una silla y la espalda en el suelo.
Por último, procurar no realizar ejercicios acrobáticos tales como volteretas atrás y adelante, saltos “mortales”, saltos en cama elástica, puentes, etc., sin tener una adecuada preparación física y técnica, y, en todo caso, sin un adecuado calentamiento previo.

Principales enfermedades del aparato locomotor

Enfermedades óseas

Osteoporosis
Las osteoporosis son un conjunto de enfermedades muy frecuentes de diversas causas, y están caracterizadas por una reducción de la masa ósea hasta un nivel inferior al requerido para la función mecánica normal del hueso.
En la osteoporosis, la reducción de masa ósea afecta por igual a la fase orgánica y a la fase mineral del hueso, sin darse anormalidades estructurales en ellas.
El hueso en individuos normales está sometido a un continuo remodelado: formación y destrucción , dos procesos que se encuentran en perfecto equilibrio. En la osteoporosis, dicho equilibrio está alterado, de forma que la destrucción del hueso, también llamada resorción, es superior a la formación.
La pérdida de masa ósea global da lugar a un hueso más frágil, menos compacto, que se fractura con facilidad. En algunos casos se pueden producir deformidades. La más frecuente es la cifosis dorsal.

Existen varios tipos de osteoporosis: senil, por falta de uso, endocrina y genotípica. De la osteoporosis senil se desconocen las causas directas, pero se atribuye a una disminución progresiva de la síntesis ósea con la edad. En la osteoporosis por falta de uso, el remodelado óseo normal se produce en respuesta a estímulos mecánicos. Si éstos no se dan, se produce la osteoporosis. La endocrina puede ser: menopáusica, debida en gran parte a un déficit estrogénico; de la enfermedad de Cushing, debida a un catabolismo proteico excesivo; del hipertiroidismo, producida por idéntico mecanismo. Por último, la genotípica es debida a factores hereditarios, la formación del hueso es defectuosa (osteogénesis imperfecta), lo cual se traduce, en la práctica, en una osteoporosis.
Véase Osteoporosis.

Osteomalacia y Raquitismo
Son enfermedades cuya causa es el insuficiente aporte de calcio y fósforo al hueso, en algunos casos no por ingestión insuficiente, sino por déficit de vitamina D o mala absorción.
Cursan con mineralización inadecuada pero con matriz orgánica normal.
En el niño en crecimiento, la falta de calcio y fósforo produce raquitismo.
En el adulto, esta misma deficiencia produce osteomalacia.
Ambas enfermedades llegan a producir deformaciones de los huesos al alterarse la consistencia y estructura del tejido óseo. Así, se suele dar la incurvación de los huesos largos, con alteraciones en la pelvis y el cráneo, columna vertebral y tórax.

Enfermedades articulares

Artrosis
Es una degeneración articular que se da con el paso de los años y con el sobrepeso corporal, así como por pequeños traumatismos. La favorece el envejecimiento del cartílago, con la consiguiente pérdida de agua y aumento de la fragilidad.
Véase Artrosis.

Artritis
Es una inflamación de la articulación que puede ser debida a varias causas: infección de la articulación, fenómenos autoinmunes, etc.

La osteoartritis u osteoartrosis es un proceso de localización articular, de instauración lenta y progresiva, que cursa con dolor, y cuando se trata de una articulación importante, como la cadera o rodilla puede terminar impidiendo la función del miembro afectado. Se caracteriza principalmente porque la lesión inicial aparece en el cartílago, a diferencia de otras enfermedades articulares como la artritis reumatoide, en la que el proceso se inicia en la sinovial, aunque después también puede llegar a lesionar el cartílago.
Los cambios bioquímicos de la matriz de proteoglicano y el aumento de la hidratación del cartílago, que acompañan a los cambios estructurales de la colágena, alteran la función mecánica del cartílago. Posteriormente se produce la proliferación y remodelación del hueso subcondral, lo que provoca la formación de espolones marginales. Al destruirse las capas superficiales del cartílago articular se produce fragmentación, erosión cartilaginosa y desprendimiento de fibrillas en el espacio articular. Como consecuencia de todo ello se produce la inflamación de la zona, y se piensa que los mediadores inflamatorios como las prostaglandinas, histamina, leucotrienos y radicales superóxido, entre otros, intervienen en la propagación de la lesión original.

La artritis reumatoide es una enfermedad inflamatoria crónica de origen autoinmune. Se caracteriza por causar una sinovitis crónica en las articulaciones, que provoca la destrucción articular y deformidades residuales, con grandes manifestaciones extraarticulares. En los casos más graves aparece una poliartritis, que posteriormente conducirá a la deformación articular.

Enfermedades articulares congénitas
Se deben a una estructura anormal de la epífisis ósea o a la mala disposición de la articulación, consideradas de origen congénito. En ambos casos se produce un fallo en la función articular.
Entre las enfermedades destacan la luxación congénita de cadera, las deformaciones congénitas de la rodilla y las deformaciones congénitas del pie.
La luxación congénita de cadera suele ser bilateral, y es más frecuente en las niñas. Se debe a una malformación hereditaria de la cadera o a una malformación adquirida durante el período fetal por factores mecánicos.
Entre las deformaciones de la rodilla aparecen frecuentemente dos tipos: genu varum, que consiste en una desviación de la articulación de la rodilla hacia fuera (las piernas se disponen en 0 o en paréntesis), y genu valgum, que consiste en una desviación de la articulación de la rodilla hacia dentro, con piernas en X.
Entre las deformaciones congénitas del pie aparecen frecuentemente el pie zambo, donde el pie adopta una posición en equino, con desviación hacia fuera del talón y aducción del antepié, y el pie calcáneovalgo o pie plano congénito, que consiste en un aplanamiento del arco interno y del anterior del pie con desviación en valgo del talón.

Desviaciones de la Columna Vertebral
La columna vertebral tiene una estructura compleja que le proporciona una resistencia y elasticidad enormes. A ello contribuyen en gran medida las curvaturas naturales que posee.
Cuando esas curvaturas se acentúan en exceso o aparecen curvas anormales, la buena función de la columna se pierde, aparece el dolor y se reduce la talla.
Existen tres tipos de desviaciones:
-escoliosis, en la que la desviación de la columna vertebral es en el plano frontal.
-cifosis, en la que la desviación de la columna es en el plano sagital, con curvatura hacia detrás.
-lordosis, en la que la desviación de la columna es en el plano sagital, pero hacia delante.

Hernia discal
Lesión del disco intervertebral, que consiste en la salida del núcleo pulposo de un disco intersomático a través de una rotura o fisura del anillo fibroso.

Enfermedades articulares autoinmunes
Se originan por producción de anticuerpos dirigidos contra estructuras propias del organismo, debido a una malfunción o error en el sistema inmune.
Las más conocidas son la espondilitis anquilosante y la artritis reumatoide. La primera es una inflamación crónica y progresiva que afecta a articulaciones de la columna y tejidos blandos vecinos. Suele haber ataque de articulaciones de cadera y hombro. Afecta más a varones jóvenes. La artritis reumatoide es una enfermedad crónica que afecta a varias articulaciones, en las que se produce una inflamación dolorosa.
En algunos enfermos sólo se percibe una inflamación mínima de algunas articulaciones, mientras que en otros existe una poliartritis de progresión implacable.

Enfermedades musculares

Distrofia Muscular Progresiva (distrofia de Duchenne)
Es un trastorno recesivo ligado al sexo con alteraciones funcionales de la musculatura, principalmente parálisis en el tronco y la raíz de los miembros, acompañada de atrofia muscular progresiva.
Véase Distrofia.

Miastenia Grave
Cursa con un aumento patológico de la sensibilidad de la musculatura a la fatiga, que equivale a parálisis después de varios movimientos repetidos.
La causa es la destrucción de los receptores de acetilcolina en la porción muscular de la placa motriz por un fenómeno autoinmune.

Lesiones traumáticas del aparato locomotor

Fractura.
Consiste en la pérdida de continuidad de un hueso. Las fracturas se clasifican en: fracturas cerradas, en las que el foco de la fractura no está en contacto con el medio externo, y fracturas abiertas o complicadas, en las que el foco está en contacto con el exterior.

Luxación.
Es la pérdida completa de la congruencia entre las superficies articulares de una articulación. Los huesos que forman parte de la articulación presentan desplazamiento relativo del uno con respecto al otro.
Véase el artículo de Luxación.

Esguince.
Es toda distensión o elongación traumática de uno o varios ligamentos que estabilizan una articulación. El término esguince también se aplica a la rotura incompleta de los músculos y tendones.

Temas relacionados

Sistema nervioso.
Músculo.
Hueso.

Bibliografía
HARRISON: Principios de medicina interna, Interamericana, Mc. Graw-Hill.
MUÑOA, B. y VILLA, L.F.: Manual de medicina clínica. Diagnóstico y terapéutica, Hospital Universitario de Alcalá de Henares y Clínica Puerta de Hierro.
BALCELLS GORINA, A. y VILLARTA, M.C.: Patología general, Ed. Toray.
TESTUT, L. y LATARJET, A.: Anatomía humana, Ed. Salvat.
GUYTON, A.C.: Tratado de fisiología médica, Ed. Interamericana.

Aparato locomotor

Fuente: Britannica

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