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Definición de Bienes matrimoniales

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 Conjunto de cosas y derechos que integran el patrimonio de los cónyuges, los cuales pueden ser gananciales o privativos, según formen parte de la sociedad de gananciales o permanezcan como propios de cada uno de ellos.

Bienes privativos y gananciales

Se analizarán a continuación las principales diferencias entre ambos tipos, así como los bienes en concreto que entran en una o otra categoría.

Acepciones del término ‘gananciales’

El término ‘gananciales’ unas veces se utiliza para calificar uno de los regímenes económicos del matrimonio, el llamado por el Código Civil sociedad de gananciales, y otras para determinar el patrimonio ganancial, y a veces para señalar una clase de bienes, los calificados por el legislador como bienes gananciales, que integran precisamente el patrimonio ganancial. Respecto al primer significado aquí aludido, el Código Civil conceptúa la sociedad de gananciales en el artículo 1.344, al establecer que “mediante la sociedad de gananciales se hacen comunes para el marido y la mujer las ganancias o beneficios obtenidos indistintamente por cualquiera de ellos, que le serán atribuidos por mitad al disolverse aquella”. En cuanto al segundo significado, es necesario señalar que la organización patrimonial del régimen de la sociedad de gananciales se estructura en un patrimonio común o ganancial que coexiste junto al patrimonio privativo o propio de cada cónyuge. Por último, hay que distinguir, dentro del matrimonio bajo el régimen o sociedad de gananciales, qué bienes integran el patrimonio ganancial, llamados por ello bienes gananciales, y qué bienes integran el patrimonio privativo, denominados como bienes privativos. Si bien habrá que esperar hasta la disolución de la sociedad de gananciales para saber cuáles son las ganancias que se hacen comunes (por mitad) para los cónyuges, siempre después, claro está de detraer los gastos a los que está sujeta la sociedad.

Bienes gananciales

El Código Civil no define qué se entiende por bienes gananciales; tan sólo enumera en algunos de sus artículos los bienes que deben considerarse como tales. El legislador español ha tenido en cuenta diferentes criterios para señalar qué bienes deben calificarse como gananciales y cuales como privativos, y ello siempre en el marco de la sociedad de gananciales, que es donde únicamente puede hablarse de ambos tipos de bienes. La distinción entre ambos es de gran importancia, debido a la trascendencia jurídica que tiene para el matrimonio, si se tiene en cuenta que dichos bienes están sujetos a gastos y responsabilidades diferentes y que no será hasta la hora de disolverse la sociedad de gananciales (por diversas causas, entre las que se puede señalar el fallecimiento de uno de los cónyuges, la separación judicial, la modificación del régimen ganancial, etc.), y una vez deducidos los gastos a los que se sujeta la sociedad, cuando se sepa cuáles son las ganancias comunes que se pueda atribuir por mitad.

Atendiendo a lo anteriormente expuesto, se consideran bienes gananciales los bienes comunes que pertenecen a ambos cónyuges y forman parte del patrimonio ganancial (ingresos), los cuales están sujetos a una serie de cargas (gastos) y responsabilidades. Puede apuntarse, en términos generales, que los bienes gananciales son los obtenidos durante el matrimonio por los cónyuges casados bajo el régimen de gananciales mediante su trabajo (profesión, oficio e industria), así como lo producido por los bienes tanto gananciales como privativos (frutos, rentas o intereses), lo adquirido a título oneroso con dinero ganancial, ya sea para uno de los cónyuges ya sea para la sociedad, y lo adquirido en sustitución de bienes gananciales. Dada la relevancia del tema, es necesario señalar cuáles son los bienes concretos que se pueden incluir dentro de la categoría de bienes gananciales, para lo cual resulta imprescindible iniciar esta relación de bienes acudiendo al artículo 1.347/CC, donde se hace una enumeración de los bienes gananciales que es completada en los artículos posteriores con disposiciones no menos importantes.

Relación legal de bienes gananciales. El artículo 1347/CC preceptúa qué son bienes gananciales:

-“Los obtenidos por el trabajo o la industria de cualquiera de los cónyuges”. Así, se puede considerar bien ganancial cualquier rendimiento o ingreso derivado del trabajo, como por ejemplo el sueldo, el salario, los honorarios o, en general, la retribución de los servicios. También ha señalado alguna sentencia que tienen carácter ganancial las sumas devengadas por un seguro de invalidez del que era beneficiario un trabajador por tener concertada una póliza y que cubría el riesgo de invalidez para el trabajo, así como las indemnizaciones derivadas de la relación laboral, pues con ellas se compensa la extinción de un vínculo laboral mantenido durante el matrimonio.

-“Los frutos, rentas, o intereses que produzcan tanto los bienes privativos como los gananciales”. Todo lo que produzcan o devengen, los bienes de cualquier clase que sean, durante el régimen de la sociedad de gananciales, se considera ganancial.

-“Los adquiridos a título oneroso a costa del caudal común, bien se haga la adquisición para la comunidad, bien para uno solo de los esposos”. Adquirir un bien a título oneroso significa hacerlo mediante contraprestación (por ejemplo, en la compraventa se adquiere la cosa por un precio -oneroso procede del latín onus-oneris, que significa ‘carga’-). Los bienes adquiridos a título oneroso (sean para la comunidad o sean para uno de los esposos) con dinero ganancial se consideran automáticamente como bienes gananciales. Entra aquí en juego el principio de subrogación real: subrogarse supone, en términos generales, que un bien ocupa, sustituye, sucede o se pone en el lugar de otro de la misma naturaleza. Así, lo que se pone a costa o en sustitución de dinero ganancial es ganancial.

-“Los adquiridos por el derecho de retracto de carácter ganancial, aun cuando lo fueran con fondos privativos, en cuyo caso la sociedad será deudora del cónyuge por el valor satisfecho”. Es una consecuencia de aplicar también en este caso el principio de subrogación real. El derecho de retracto es un derecho de adquisición preferente y puede ser de comuneros, coherederos, colindantes o arrendatarios.

-“Las empresas y establecimientos fundados durante la vigencia de la sociedad por uno cualquiera de los cónyuges a expensas de los bienes comunes. Si a la formación de la Empresa o establecimiento concurren capital privativo y capital común, se aplicará lo dispuesto en el artículo 1354″.

Junto a la enumeración detallada en el artículo 1347, otros artículos del Código Civil resuelven algunos casos conflictivos o marcan reglas concretas, incluso especiales, sobre ciertos bienes que también deben considerarse gananciales, pues a veces una larga convivencia entre los cónyuges puede hacer dudosa la pertenencia de determinados bienes. La lista de bienes gananciales puede ser completada ya que existen también bienes gananciales por:

.Atribución voluntaria de la ganancialidad. Los cónyuges pueden de común acuerdo atribuir la condición de bienes gananciales a cualquier bien que adquieran durante el matrimonio, a título oneroso, de forma expresa. Tal es el significado del artículo 1.355.1/CC con arreglo al cual: “Podrán los cónyuges, de común acuerdo, atribuir la condición de gananciales a los bienes que adquieran a título oneroso durante el matrimonio, cualquiera que sea la procedencia del precio o contraprestación y la forma y los plazos en que se satisfagan”. Reconocida la libertad de contracción entre cónyuges, principio recogido en el articulo 1.323/CC, el articulo 1.355/CC no es sino una aplicación particular a una hipótesis concreta.

.Presunción de ganancialidad. Cuenta con gran tradición en el Derecho castellano una regla particularmente interesante, que consiste en la presunción legal de que constante el matrimonio, en caso de duda, los bienes existentes en él sean considerados gananciales. Pues bien, actualmente ocurre lo mismo: existe una presunción de que en caso de duda los bienes son gananciales; se trata de una presunción iuris tantum, es decir, una presunción que admite prueba en contrario, de tal modo que si uno de los cónyuges afirma que el bien es privativo debe probarlo. Dice a este respecto el artículo 1.361 CC que “se presumen gananciales los bienes existentes en el matrimonio, mientras no se pruebe que pertenecen privativamente al marido o a la mujer”.

Frente a esta presunción de ganancialidad se encuentra la confesión de privatividad, que es un medio de prueba, ya que puede probarse por confesión que un determinado bien es privativo y destruir así la presunción de ganancialidad. Sin embargo, dicha afirmación debe ser matizada; en este sentido, el artículo 1.324/CC dispone que “para probar entre cónyuges que determinados bienes son propios de uno de ellos será bastante la confesión del otro, pero tal confesión por sí sola no perjudicara a los herederos forzosos del confesante ni a los acreedores, sean de la comunidad o de cada uno de ellos”. La ley presume la voluntad de los cónyuges, en defecto de acuerdo expreso, de atribuir al bien adquirido el carácter de ganancial “si la adquisición se hiciere en forma conjunta y sin atribución de cuotas…” (art. 1355.2/CC).

.Compras (u otras adquisiciones onerosas) realizadas con dinero en parte ganancial y en parte privativo. Pertenecen en comunidad ordinaria (o lo que es lo mismo, en pro indiviso) a la sociedad de gananciales y al cónyuge o cónyuges en la proporción al valor de las aportaciones respectivas. Así lo establece el artículo 1.354/CC al disponer que “los bienes adquiridos mediante precio o contraprestación, en parte ganancial y en parte privativo, corresponderán pro indiviso a la sociedad de gananciales y al cónyuge o cónyuges en proporción al valor de las aportaciones respectivas”.

.Compras (u otras adquisiciones onerosas) a plazos. Serán gananciales si el primer desembolso es ganancial, constante la sociedad, independientemente de que los restantes plazos sean gananciales o privativos. En cambio, serán privativas si el primer desembolso también lo es, constante la sociedad, independientemente de que los restantes plazos sean gananciales o privativos. Debe observarse que en las compras a plazos, constante la sociedad, es el primero el que determina la naturaleza ganancial o privativa del bien. Así lo señala el artículo 1.356/CC, al establecer que “Los bienes adquiridos por uno de los cónyuges, constante la sociedad, por precio aplazado, tendrán naturaleza ganancial si el primer desembolso tuviera tal carácter, aunque los plazos restantes se satisfagan con dinero privativo. Si el primer desembolso tuviere carácter privativo, el bien será de esta naturaleza.”.

.Mejoras o incrementos patrimoniales. Realizadas en los bienes gananciales, así como las edificaciones, plantaciones, tienen carácter ganancial. Se sigue el principio de la accesión. Ya que según el artículo 1359.1 CC: “Las edificaciones, plantaciones y cualquiera otras mejoras que se realicen en los bienes gananciales, y en los privativos tendrán el carácter correspondiente a los bienes a que afecten sin perjuicio del reembolso del valor satisfecho”. Además, es necesario señalar que conforme dispone el artículo 1360 CC: “Las mismas reglas que se aplican al a mejoras rigen para los incrementos patrimoniales incorporados a una explotación, establecimiento mercantil u otro género de empresas”.

.Donaciones y disposiciones testamentarias. Hechas después del matrimonio, conjuntamente a los esposos y sin especial designación de partes, así como aceptadas por ambos cónyuges, se entenderán gananciales cuando el donante o testador no haya dispuesto lo contrario (según el artículo 1353/CC). Si dispone otra cosa se entiende que son pro indiviso ordinario.

También son gananciales, conforme al art. 1.349/CC, los frutos, pensiones o intereses, devengados durante la sociedad de gananciales, de los derechos de usufructo y de pensión privativos, lo cual constituye una concreción del artículo 1347.2/CC. Asimismo, lo son “Las cabezas de ganado, que al disolverse la sociedad, excedan de las aportadas por cada uno de los cónyuges privativamente” (art. 1.350/CC) y “Las ganancias procedentes del juego o de otras causas que eximan la restitución” (art. 1.351/CC).

Bienes privativos

Los bienes privativos son aquellos que pertenecen a cada uno de los cónyuges en el régimen económico de la sociedad de gananciales. El Código Civil se limita a realizar una relación de los bienes que son privativos de cada uno de los cónyuges en el artículo 1.346/CC, relación que es completada en los artículos posteriores con reglas para casos concretos y especiales.

Relación legal de bienes privativos. Son bienes privativos de cada cónyuge, según el artículo 1346/CC:

-“Los bienes y derechos que le pertenecieran al comenzar la sociedad”. Es decir, los bienes propios que constituían el patrimonio de cada uno de los cónyuges antes de casarse, o de regir el régimen de gananciales, mantienen su carácter de bienes privativos. El carácter privativo de los bienes depende en este supuesto sólo del momento de la adquisición, antes de comenzar la sociedad, y cualquiera que sea el titulo (oneroso o gratuito).

-“Los bienes adquiridos después a título gratuito”. Adquirir una cosa a título gratuito o lucrativo significa que se obtiene un enriquecimiento sin asumir carga o contraprestación alguna. Ocurre así cuando uno de los cónyuges, constante matrimonio, adquiere un bien por donación, herencia, legado, etc., considerándose que los bienes así obtenidos son privativos. No obstante, existen reglas especiales cuando se trata de donaciones conjuntas, hechas antes del matrimonio al futuro marido y mujer y por razón del mismo: “Los bienes donados conjuntamente a los esposos pertenecerán a ambos pro indiviso ordinario y por partes iguales salvo que el donante haya dispuesto otra cosa” (artículo 1.339/CC).

-“Los adquiridos a costa o en sustitución de bienes privativos”. El precepto hace aplicación del principio de subrogación real.

-“Los adquiridos por derecho de retracto perteneciente a uno solo de los cónyuges”. Es una consecuencia de aplicar también en este caso el principio de subrogación real. Conviene remitirse en los apartados 3º y 4º de este articulo a lo señalado en el 3º y 4º del articulo 1.347, referente a los bienes gananciales.

-“Los bienes y derechos patrimoniales inherentes a la persona y los no transmisibles inter vivos”. Pueden considerarse tales, por ejemplo, el derecho de habitación y, en general, los derechos que sólo pueden ser ejercitados por su titular.

-“El resarcimiento por daños inferidos a la persona de uno de los cónyuges o a sus bienes privativos”. Pueden incluirse aquí tanto indemnizaciones que reparen un daño físico como moral.

-“Las ropas y objetos de uso personal que no sean de extraordinario valor”. En este caso, el criterio determinante para calificar estos bienes es el destino. Para saber qué bienes son de extraordinario valor habrá que estar a cada caso concreto, teniendo en cuenta los usos sociales y las circunstancias económicas del matrimonio.

-“Los instrumentos necesarios para el ejercicio de la profesión u oficio, salvo cuando éstos sean parte integrante o pertenencias de un establecimiento o explotación de carácter común”. Igualmente prima aquí el criterio del destino para calificar a estos bienes como privativos.

Los bienes mencionados en los apartados 4º y 8º no perderán su carácter de privativos por el hecho de que su adquisición se haya realizado con fondos comunes, aunque en este caso la sociedad será acreedora del cónyuge propietario por el valor satisfecho (último párrafo del art. 1.346/CC).

Otros bienes que tienen el carácter de privativos y pueden añadirse a los anteriormente relacionados son los siguientes:

.Los pagos de créditos privativos aplazados. Se trata de una regla contenida en el artículo 1.348/CC, según la cual “siempre que pertenezcan privativamente a uno de los cónyuges una cantidad o crédito pagaderos en cierto número de años, no serán gananciales las sumas que se cobren en los plazos vencidos durante el matrimonio, sino que se estimarán capital del marido o la mujer, según a quien pertenezca el crédito”.

.Los derechos de usufructo y pensión. Pertenecen a cada uno de los cónyuges y formaran parte de sus bienes privativos, según dispone el artículo 1.349/CC.

.Las nuevas acciones y participaciones sociales. Suscritas como consecuencia de la titularidad de bienes privativos, son privativas. Y lo son (y aquí esta la especialidad) aún en el supuesto de que se hayan satisfecho con dinero ganancial, en cuyo caso la sociedad de gananciales tiene un derecho de reembolso o reintegro, según establece el artículo 1352.1/CC al decir que “Las nuevas acciones, u otros títulos o participaciones sociales suscritos como consecuencia de la titularidad de otros privativos serán también privativos. Asimismo, lo serán las cantidades obtenidas por la enajenación del derecho a suscribir”. Sin embargo, sigue diciendo el citado artículo “Si para el pago de la suscripción se utilizaran fondos comunes o se emitieran acciones a cargo a los beneficios, se reembolsará el valor satisfecho” (1352.2/CC).

.Las mejoras o incrementos patrimoniales. Realizadas en los bienes privativos, tienen tal carácter, según el artículo 1.359/CC. Conviene advertir, sin embargo, que el apartado segundo del citado artículo contiene una regla especial para el caso de que la mejora realizada en bien privativo se hiciera con dinero ganancial, al disponer: “No obstante, si la mejora hecha en bienes privativos fuese debida a la inversión de fondos comunes o a la actividad de cualquiera de los cónyuges, la sociedad será acreedora del aumento del valor que los bienes tengan como consecuencia de la mejora, al tiempo de la disolución de la sociedad o de la enajenación del bien mejorado”. Las mismas reglas contenidas en el citado art. 1.359/CC se aplican a los incrementos patrimoniales incorporados a bienes privativos (art. 1.360/CC).

.Compras a plazos. La regla general consiste en que antes de comenzar la sociedad los bienes comprados a plazos tienen carácter privativo, aunque luego el precio se pague con dinero ganancial. Conforme establece el artículo 1357.1/CC al señalar que “Los bienes comprados a plazos por uno de los cónyuges antes de comenzar la sociedad tendrán siempre carácter privativo, aun cuando la totalidad o parte del precio aplazado se satisfaga con dinero ganancial”.

Sin embargo, es muy importante que de esta regla se exceptúa la vivienda y ajuar familiar, respecto de las cuales se aplicara el artículo 1.354/CC (por remisión del artículo 1357.2/CC). Dichos bienes pertenecen pro indiviso a la sociedad de gananciales y al cónyuge o cónyuges en la proporción al valor de las aportaciones respectivas. Constante la sociedad, si el primer plazo es privativo el bien será de esta naturaleza, según dispone el artículo 1.356/CC.

Temas relacionados

Derecho privado (en voz Derecho).
Derechos reales (en voz Derecho).
Derecho civil.
Obligación.
Negocio jurídico.
Sociedad.
Matrimonio [Derecho].
Familia.

Bibliografía

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Lourdes Tejedor Muñoz / María Paz Pous de la Flor

Bienes matrimoniales

Fuente: Britannica

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