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Definición de Budismo

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 (De Buda, el Despierto o el Iluminado, sobrenombre de su fundador); sust. m.

1. Doctrina filosófica y religiosa, derivada del brahmanismo y fundada por Siddharta Gautama en el siglo VI a.C., cuya máxima aspiración consiste en alcanzar el nirvana para lograr, con ello, la abolición del sufrimiento y los gozos de la sabiduría: el budismo es una doctrina filosófica propia del mundo oriental.

 (1) [Filosofía y Religión] Budismo

Doctrina filosófica enseñada por Buda en la India, en el siglo V a.C., cuyo principio fundamental es la supresión de la causa del sufrimiento por medio de la liberación o el trascender el deseo y las pasiones.

El budismo se propagó con rapidez en la India, por China, Japón, Corea, Birmania, Ceilán, Siam, Annam, Pegu, Arcán, Java e islas adyacentes, Camboya y la vasta región del Tibet, donde está dividido en dos sectas, aunque ambas reconocen la autoridad del Gran Lama o Dalai-Lama, en el cual se encarna la divinidad. En su extensión se fue adaptando a las formas religiosas o filosóficas existentes.

Los monjes budistas debían renunciar a su familia, tenían prohibido toda industria, hacían votos de pobreza y castidad y les estaban absolutamente vedados los placeres mundanos. Las mujeres fueron admitidas en la Congregación u Orden budista sólo a partir del momento en que Mahaprakjati, tía de Buda, junto con otras tres mujeres más, inauguró la vida de monja.

Nacimiento del Buda

Existe, en el norte de la India, un árbol llamado Bho (un ficus de hoja pequeña) donde, bajo su sombra, sentado en la postura del loto y después de librar la gran batalla interior que es la meditación, Siddhartha, el príncipe, alcanzó la luz, la claridad del conocimiento y la pureza de la mente; en ese momento nació el Buda, esto es el que ve, el despierto. El Buda es, estrictamente, un estado de claridad y pureza de la mente, aunque históricamente se asocia a la figura de Gautama Buda, el príncipe Siddhartha.

El Buda dirigió primero su enseñanzas a los cinco sadhus que habían llevado con él la vida ascética de los buscadores de la verdad. Éste fue, según cuenta la historia, su primer sermón, que aparece en el Sutta Pitaka, libros que recogen las palabras del Buda. Pitaka es la palabra pali que significa cesta, puesto que en cestas guardaban los libros o textos, al igual que se hace hoy día en los templos tibetanos.

El Canon Pali, tres textos básicos del budismo, llamado Tipitaka (las tres cestas) contiene los fundamentos de budismo:

- Sutta Pitaka, cesta de los sermones de Buda.
- Abhidhamma Pitaka, cesta de la más alta enseñanza filosófica.
- Vinaya Pitaka, cesta de las reglas de disciplina.

Al igual que el árbol Bho, las enseñanzas del Buda se abren como ramas del gran principio de la vida recta, de la practica de la meditación, del respeto de la vida, y de la compasión para alcanzar la lucidez de la mente y la sabiduría y cuyo estado superior es el Nibbana (Nirvana en sánscrito).

Vida del Buda

La mayoría de los biógrafos establecen el año 566 a.C. como la fecha más probable del nacimiento del príncipe Siddhartha Gautama en Lumbini, región al norte de la India y actual Nepal. Maya, su madre, vio que un elefante blanco se gestaba dentro de ella, claro presagio de la grandeza del ser que vendría al mundo. Los adivinos y astrólogos consultados por su padre Shuddhodana, predijeron la llegada de un gran líder; el más preclaro de ellos el astrólogo Asita (que más tarde sería uno de los cinco primeros discípulos de Buda) planteó a Shuddhodana una disyuntiva: su hijo Siddhartha sería un gran gobernante, pero de un corazón tal, que si conocía la miseria y la muerte, lo abandonaría todo para convertirse en un maestro religioso. Shuddhodana construyó cuatro palacios, uno para cada estación del año, y los rodeó de hermosura. Allí vivió Siddhartha aislado de las desdichas del mundo, se casó con Yashodara y tuvo un hijo, Rahula.

Shuddhodana intentó por todos los medios que Siddhartha no se topara con las desgracias de los hombres, al punto de limpiar de mendigos y enfermos los caminos que debía recorrer.
La leyenda cuenta que tres salidas de Siddhartha le bastaron para conocer las tres grandes desdichas, la enfermedad, la vejez y la muerte. El choque con la realidad hizo que el príncipe se encerrara. En una cuarta salida de los palacios, conoció a un sadhu, andrajoso y sabio a la vez. Siddhartha abandono todo para siempre, cambió sus vestimentas de seda por el rudo sayo y emprendió el camino de los buscadores de la verdad. Junto con otros eremitas castigo su cuerpo con extenuantes ayunos, pero al darse cuenta de que la mortificación no llevaba a ninguna parte abandonó los ayunos, fue entonces cuando debajo del árbol de Bho se sentó con la firme determinación de no moverse hasta que su mente no se iluminara. Seis años tardó el príncipe Siddhartha en transformarse para nacer como el Buda.

El Buda recorrió innumerables poblados y regiones enseñando el camino de la purificación. Murió a los 80 años recostado en el suelo, sobre su costado derecho, entre dos árboles. El Buda no dejo una religión con un dios distinto, sino una disciplina para liberar al hombre del sufrimiento, una joya del pensamiento que sigue brillando después de 2.500 años de su muerte.

Filosofía budista

Buda no solo estableció el Nibbana (o Nirvana) como el estado de claridad e iluminación, sino que describió el camino para acceder a él. Es imposible definir el Nibbana ya que está en la realidad de un mundo donde las palabras son incapaces de llegar a hablar de iluminación, de luz interior, no es sino una metáfora. Los textos budistas tratan estos temas como la matemática moderna lo hace con los números irracionales -pi, -e, etc. (y esta no es la única coincidencia con la ciencia moderna), esto es, aproximándose a ello sin definirlo o diciendo lo que no es. En el Udana 8.1 se recogen las siguientes palabras de Buda:

(…)Hay, monjes, algo sin tierra, ni agua, ni fuego, ni aire, sin espacio ilimitado, sin conciencia ilimitada, sin nada, sin estado de percepción; algo sin este mundo ni otro mundo, sin luna ni sol; esto, monjes, yo no lo llamo ni ir ni venir, ni estar, ni nacer, ni morir; no tiene fundamento, duración o condición. Esto es el fin del sufrimiento(…).

Para llegar a este estado es preciso purificar la mente, siguiendo un camino similar al del Buda bajo el árbol de Bho, la meditación, que no es otra cosa que el cultivo de los cuatro fundamentos de la atención:

- La observación del cuerpo.
- La observación de la mente.
- La observación de las sensaciones.
- La observación de los contenidos mentales.

Todo esto está descrito detalladamente en el Satipatthana Sutta, donde se dice:

(…)He aquí que un monje va al bosque o a los pies de un árbol, o a un cobijo vacío, se sienta con las piernas cruzadas, mantiene el cuerpo erguido y su atención alerta(…).

Este sería un primer paso de la meditación, pero algo aparentemente tan simple implica trastocar el funcionamiento de la mente. El meditador debe evitar que la mente se enfoque en el mundo exterior o en las propias fantasías o imágenes mentales para fijarse en la respiración, en las sensaciones o en otros objetos según sea el tipo de meditación que siga. Así se ve inmerso en un mundo sin reacción y sin palabras, alejado y ajeno al abanico perceptual cotidiano que nos atrapa con sus mil facetas ilusorias; y la primera ilusión, como nosotros mismos, nuestro yo cambiante sujeto al nacimiento y muerte de numerosas personalidades que se suceden a lo largo de nuestra vida, lo que los budistas llaman samsara. Este yo, desde nuestro nacimiento, ha sido adscrito a un nombre, una casa, una familia, una religión, una cultura; cargado con un enorme bagaje de pautas sociales y rodeado de objetos y propiedades que intentan detener y congelar la realidad siempre cambiante y sujeta a trasformaciones constantes.

Aquí entramos en otra de las claves del budismo. Este ansia por fijarnos en las cosas poseyéndolas, incluye también a los placeres y sensaciones, nos aferramos a los placeres y rechazamos el dolor. Tanto la realidad como los placeres y sensaciones, son impermanentes. Esta especie de frustración existencial es nuestro Dukkha (Dukkha es la palabra pali que designa toda forma de sufrimiento e insatisfación), el mismo dolor que experimentó el príncipe Siddhartha en las tres salidas del palacio en las que fue consciente de la enfermedad, de la vejez y de la muerte.

Anicca: Significa la impermanencia, característica común a todo lo existente.
Anatta: La ausencia de un yo permanente.
Dukkha: El sufrimiento.

El Buda dejó en sus enseñanzas una serie de preceptos o principios morales de la vida recta: no quitar la vida ni dañar a ningún ser vivo; no robar o tomar algo que no sea dado; no proferir palabras que dañen a los demás; llevar una vida sexual adecuada y abstenerse de tomar drogas o bebidas que disturben la mente.

Los monjes y monjas budistas añaden otros rigurosos preceptos que estableció el propio Buda, como es el celibato, la posesión de muy pocos objetos materiales, etc. El monje lleva rapada la cabeza, viste una sencilla túnica y depende de la caridad de los fieles para mantenerse, refugiarse o vestirse.

A la muerte del Buda, sus enseñanzas se propagaron rápidamente hacia el norte y este de la India, por el sur llegaron hasta la actual Sri-Lanka. Numerosas escuelas se abrieron en abanico. La tradición Theravada comprende la forma más apegada a las enseñanzas del Buda contenidas en el Canon Pali. Por otro lado está la escuela Mahayana cuya tradición está englobada en los sutras escritos en sánscrito aproximadamente en los albores de la era cristiana. Una tercera escuela es la Vajrayana.

El carácter no religioso del budismo, su espíritu pacifico y comprensivo, ha hecho que se adapte fácilmente a las distintas tradiciones de los países por donde se ha extendido Así se han formado ramas del budismo Mahayana en el Tibet, con el Dalai-Lama a la cabeza que extiende un mensaje pacifista por el mundo.

En China se desarrollaron muchas escuelas basadas en la meditación Chen, más conocida en su versión japonesa El Zen. El Zen pone el acento en el Intento de estar con la totalidad del ser en cada vivencia concreta por simple que sea y en el presente de cada momento. El ritual de la ceremonia del té, un acto cotidiano, pasa a ser trascendental al implicar a la totalidad de la persona en pensamiento y acción presente. Hay escuelas Zen que utilizan la paradoja Koan para desatar un proceso cognoscitivo alejado del pensamiento, la razón o la lógica que dé paso a la aprehensión repentina e intuitiva de la realidad.

Una de las escuelas que más se está extendiendo en la actualidad es Vipassana, esta palabra en lengua pali significa Visión Cabal, o también ver las cosas tal y como son. Es una técnica de meditación ajustada a las más puras enseñanzas del Buda contenidas en el Canon Pali, que agudiza la conciencia mediante la observación de la naturaleza mudable del cuerpo y de la mente a través de la experiencia directa. La Vipassana incita a la mente a no reaccionar ante ninguna de las sensaciones, ya sean agradables o dolorosas. El camino que trazó el buda para alcanzar la identidad con nuestra totalidad y la propia felicidad.

Budismo Vajrayana

Forma del budismo de carácter mágico-gnóstico; de origen probablemente indio, llegará al Himalaya, siendo en Tíbet donde tendrá continuidad histórica, hasta el punto de que puede ser calificado de budismo tibetano. En Occidente se suele conocer como Lamaísmo, término equívoco que se basa en la proliferación de monjes en esta religión y en la creencia, por parte de los primeros occidentales, de que todos los monjes eran lamas.

El término Vajrayana, “Vehículo del diamante (Vajra)”, define a la doctrina emanada del budismo Mahayana indio, enriquecido con doctrinas tantra y que recibe la aportación de elementos procedentes del chamanismo y la religión pre-búdica tibetana. Se caracteriza por una interpretación original de la doctrina, por un enorme panteón, por una liturgía característica y por su gran expansión.

En el budismo Vajrayana existen dos tendencias fundamentales que corren paralelas: la que subraya el aspecto experimental e individualizado, la meditación y las experiencias psiquicas, representado por Padmasambhava y la orden Nyingmapa; y la que desarrolla sobre todo el estudio, la lógica, la discusión teórica y la filosofía, representada por Tsongkhapa y la orden Gelukpa. Ambas tendencias corresponden a un tipo de sabio o personaje venerado: el asceta-yogui, que busca su camino al margen de las reglas establecidas, y el monje estudioso y disciplinado. El primero no duda en practicar ritos exorcistas o ceremonias macabras si ello fuera necesario, mientras que el monje se ayuda de un ritualismo marcado por la orden, es decir de una liturgia.

La expansión de esta forma de budismo se produce a partir de Tíbet, y siguiendo siempre el modelo de implantación a través del poder político, se extiende a China en el siglo XIII, durante el reinado de la dinastía Yuan, y a Mongolia en el siglo XVI. A Bhután y Sikkim llega de manera gradual desde el siglo VIII y posteriormente se implanta como religión oficial (en la actualidad sólo se mantiene como tal en Bhután). En Nepal coexiste con el hinduismo.

El Budismo Vajrayana da una enorme importancia a la palabra escrita, ya sea en forma de fórmulas cortas como las invocaciones o mantra, o de textos, que son un elemento fundamental dentro del aprendizaje iniciatico dirigido por un maestro. Gracias a la labor de los tibetanos, en lo que se refiere a la recopilación, traducción y elaboración de textos que se difunden dentro de su órbita de expansión, conservamos obras que constituyen una parte importante del patrimonio cultural budista y que de otra manera no hubieran llegado hasta nosotros.

Las órdenes monásticas del Budismo Vajrayana.

Existen una gran cantidad de órdenes monásticas. La más antigua es la Nyingmapa, “Los Antiguos”, inspirada en los textos de Padmasambhava redescubiertos en el siglo X, que es en la que perviven mayor cantidad de ritos mágicos y elementos pre-búdicos.

A partir del siglo XI aparecen nuevas órdenes religiosas, y se produce la difusión masiva de la doctrina entre el pueblo. El gran inspirador de todas estas órdenes es Atisa (982-1055), maestro indio que imparte en Tíbet (desde el 1042) la doctrina Kalachakra. Entre estas órdenes reformadas, en las que se refuerza la disciplina y la moralidad, destacan la Kadampa y la Sakyapa; esta última llevó las riendas del poder político en el Tíbet en los siglos XII-XIII. Por otra parte, la orden Kagyupa sigue a los maestros tibetanos Marpa (1012-1096) y Milarepa (1040-1123), de ella derivan las sub-sectas Karmapa, Drukpa y Grigungpa.

“La orden virtuosa” o Gelukpa surge de la doctrina y los textos reelaborados por Tsongkhapa (1357-1419). Éste inicia la última gran reforma monástica, reestablece una estricta jeraquización y la disciplina en los monasterios. El tercer abad Gelukpa obtendrá en el siglo XVI el título de Dalai Lama . A partir de esta época la orden Gelukpa detentará el poder político-religioso en el Tíbet.

Temas relacionados

Arte lamaísta.
Arte nepalí.
Tantra.
Tíbet.
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Padmasambhava.
Tsongkhapa.
Bodhisattwa.
Budismo Vajrayana.
Amida.
Mongolia: Historia y Arte.

Bibliografía.

BECHERT, H.-GOMBRICH R. (Ed.): The world of Buddhism, Londres: Thames Hudson, 1984.
BLOFELD, J.: Mantras, sagradas palabras de poder, Madrid: Edaf, 1980.
BORGES, J. L.-JURADO, A.: Qué es el budismo, Barcelona: Emecé, 1991.
FREDERIC, L.: Les Dieux du Bouddhisme.Guide Iconographique, París: Flammarion, 1992.
LALOU, M.: Las religiones del Tíbet, Barcelona: Barral, 1974.

RCM

Budismo

Fuente: Britannica

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