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Definición de Chibcha

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 (Voz amerindia); adj. de una sola terminación para m. y f.

1. Relativo a un pueblo indígena de América que habitó en la altiplanicie de la cordillera oriental de Colombia. (Ú. t. c. sust.: individuo perteneciente a dicho pueblo).
2. [Lingüística] Relativo a una familia de lenguas amerindias que se extiende desde Honduras hasta Ecuador. (Véase lenguas chibcha).
3. (sust. m.) [Lingüística] Lengua principal de esta familia hablada por el grupo étnico chibcha o muisca de Colombia.

 (1)[Antropología] Chibchas.

Los chibchas (o muiscas) eran un grupo étnico amerindio que ocupaba las tierras templadas y frías de Cundinamarca y Boyacá en Colombia. A la llegada de los españoles su población era de alrededor de un millón de personas. Este grupo fue el resultado de la mezcla de varios grupos diferentes que a lo largo de miles de años llegaron a las tierras del altiplano. En primer lugar estarían los descendientes de recolectores y cazadores establecidos allí en tiempo imposible de precisar. Luego vinieron pueblos agrícolas del Valle del Magdalena y de algunas zonas del Oriente colombiano, que ocuparon la región durante 3.000 años, y por último, otros grupos venidos del norte de Venezuela unos 1.000 años antes de la conquista española.

Cuando los españoles desembarcaron en el actual territorio que ocupa Colombia, los chibchas ya representaban, junto con los taironas, una de las culturas más avanzadas del occidente sudamericano. La fuente de información más importante de esta etnia amerindia son los relatos que de ellos hizo el capitán español Gonzalo Jiménez de Quesada (1509-1579), descubridor de los territorios de Colombia, Panamá y sur de Costa Rica. De esta forma, se sabe que los chibchas ocupaban la meseta cundi-boyacense y se dividían en cinco cacicatos: Bacatá, Hunza, Tundama, Susa y Guatavita. Esta organización social representaba uno de los aspectos más destacados del desarrollo cultural chibcha. Los cacicatos de Bacatá y Hunza estaban dominados, respectivamente, por el zipa y el zaque, señores poderosos como un rey. Estas dos unidades son denominadas por los antropólogos como Federaciones de Aldeas. Varias aldeas subordinadas a los jefes, que los españoles llamaban capitanes, conformaban una capitanía; varias capitanías formaban una parcialidad, regida por un cacique; y numerosas parcialidades (junto con sus caciques) estaban subordinadas al zipa o al zaque. Cuando llegaron los españoles se preparaba una gran batalla entre estas dos grandes unidades, la cual debía dar el poder sobre toda la población al zipa o al zaque. Si esto se hubiera llevado a cabo, se habría conformado una organización social y política muy cercana a las organizaciones contemporáneas de los aztecas, mayas o incas.

La fertilidad de las tierras de la meseta cundiboyacense fue aprovechada por los chibchas para cultivar patata, maíz, arracacha, cubios y muchas otras plantas. La práctica agrícola tuvo en estas tierras una larga historia, cuyos comienzos se ubican en unos 7.000 años atrás. Desarrollaron técnicas para aumentar el rendimiento de los cultivos y aprovechar el terreno: construyeron canales de drenaje en las zonas pantanosas y de irrigación en las tierras secas, crearon terrazas en las laderas y rotaron la tierra cultivable para evitar el agotamiento. Desarrollaron desde muy pronto el trabajo con cerámica, que les permitió, hace unos 5.000 años, explotar los manantiales de agua salada de Zipaquirá, Nemocón y Tausa. Para ello hacían hervir el aguasal en ollas de barro hasta lograr su evaporación total y recogían luego los panes o bloques de sal de excelente calidad. La escasez de este producto en tierras vecinas puso en posición ventajosa a estos pueblos sobre el resto; además les proporcionaba un importante ingreso en su comercialización. A la llegada de los españoles este producto se comercializaba hasta con los habitantes del Medio Magdalena, cerca de la actual Barrancabermeja, de tal modo que fue precisamente siguiendo la ruta de la sal como los conquistadores descubrieron los pueblos del altiplano cundiboyacense. Los chibchas desarrollaron el uso de la tumbaga (aleación de oro y cobre) y la fundición a la cera perdida. Son sobresalientes las representaciones antropomórficas y zoomórficas para los tunjos u ofrendas propiciatorias, los adornos de oro para caciques y principales y los adornos domésticos. El oro era obtenido por intercambio comercial con los indios del río Magdalena, a los que entregaban a cambio sal, esmeraldas y mantas. Los chibchas, asimismo, explotaron minas de sal gema y carbón mineral. Las esmeraldas eran consideradas piedras sagradas, por lo cual se convirtieron en objetos de ofrenda a los dioses. La lucha por la posesión de sus minas les llevó a enfrentamientos bélicos con los pueblos caribes del valle del Magdalena.

La sociedad chibcha estaba compuesta en su estrato superior por los caciques y sus familias, los sacerdotes y los guerreros. Por debajo de ellos, las divisiones se establecían de acuerdo con el oficio que se practicaba; en la escala inferior se encontraban los esclavos. No constituyeron una unidad política, aunque el zipa y el zaque presidían cacicatos con estados tributarios. Mientras el cacicato del zipa era netamente civil y el soberano ejercía un poder despótico y teocrático, el zaque tenía su autoridad religiosa restringida por el sumo sacerdote.

De la vida religiosa de la población se ocupaban los sacerdotes. Cada cacicazgo tenía un sacerdote encargado de dirigir los cultos religiosos. En la zona de Boyacá existía el gran templo de Sogamoso dedicado al sol, que era el centro religioso más importante. Allí se depositaban ofrendas de oro, piedras preciosas, animales y plantas sagradas, al igual que se conservaban cuerpos momificados de los ancestros más destacados. La ambición de los españoles provocó su destrucción, al incendiarse accidentalmente con una de las antorchas de los soldados que admiraban su contenido antes de intentar saquearlo. Los chibchas consideraban lugares sagrados las lagunas, los ríos, las rocas, las cuevas y los bosques. En ellos efectuaban las ofrendas representadas frecuentemente por pequeñas estatuillas de oro llamadas tunjos, y por otros objetos valiosos como esmeraldas. Muchas veces esas ofrendas las hacían en forma privada, enterrando objetos de oro en sus propias casas, dentro de vasijas. De ahí la frecuencia con que los campesinos encuentran estos objetos enterrados en sus tierras. Así es como se explica el famoso hallazgo de La Balsa Muisca, encontrada por un campesino cuando perseguía a su perro que se internó en una cueva.

Las leyes básicas entre los chibchas eran cuatro: no matar, no hurtar, no mentir y no quitar la mujer ajena; el sistema de castigos por infringirlas era durísimo. La religión se organizaba alrededor del culto al sol, la luna y el agua. El dios creador recibía el nombre de Chiminigagua, y el dios civilizador, que había enseñado a los chibchas las artes y los oficios, era denominado Bochica. El culto al sol se llevaba a cabo principalmente en la localidad de Sogamoso, que funcionaba como ciudad sagrada. Estaban convencidos de la inmortalidad del alma y de que existía un infierno en el centro de la Tierra, donde terminaban las almas de quienes habían sido malos y cobardes.

Muchos aspectos de la cultura de los chibchas sobreviven todavía en los nativos de Cundinamarca y Boyacá. En las celebraciones religiosas y en la concepción de la vida y de la muerte se mezclan en ellos creencias indígenas con creencias de la religión católica, impuesta por los españoles. En el norte de Boyacá y en Arauca sobreviven los tunebos, un grupo descendiente de los chibchas, que habla una lengua chibcha y vive de la agricultura y de la recolección en las vertientes de las montañas de la Cordillera Oriental.

La lengua chibcha desapareció junto con sus hablantes. En la actualidad se emplea también este término para referirse a una familia de lenguas que se hablaron hasta el siglo XVI d.C. en los territorios comprendidos entre los actuales países de Costa Rica y Ecuador. Investigar y reconstruir los orígenes y sucesivas fases de desarrollo de la Cultura Chibcha es una tarea del futuro. Su nivel cultural no debe juzgarse por los escasos y sencillos restos materiales de su vida diaria, sino en su desarrollo espiritual e intelectual. Sus grandes logros están en sus elaboraciones astronómicas y religiosas que, con sus templos, lagunas sagradas y observatorios monumentales, indican un avance científico e ideológico que, junto con las instituciones políticas, legales y económicas, constituyen un nivel cultural que no fue alcanzado por otros grupos étnicos del país.

Temas relacionados

América Prehispánica.
Colombia: Historia, Época Prehispánica.

Bibliografía

BRADBENT, Sylvia M. Los Chibchas: Organización Socio-política. Bogotá, 1964.
REICHEL-DOLMATOFF, G.: “Colombia indígena, período prehispánico”. En: Jaramillo Uribe, Jaime (dir.). Manual de Historia de Colombia. Bogotá, 1978.
REICHEL DOLMATOFF, G.: Colombia Indígena (Santa Fe de Bogotá, 1979).

P. Lara Betancourt y Cipriano Camarero Gil

 (3)[Lingüística] Chibcha.

(Muisca, Mosca) Lengua extinta de la familia chibcha hablada antiguamente en las mesetas altas de Bogotá y Tunja, en Colombia. Antes de su completa desaparición en el siglo XVIII, se estima que el chibcha poseía casi un millón de hablantes en esta región del altiplano colombiano. Su dialecto principal se conocía como duit, y estaba localizado entre los ríos Tunja y Tundama. En la actualidad, los miembros del grupo étnico chibcha (que ya no hablan su antigua lengua) habitan cerca de las localidades de Tocancipa, Cota, Gachancipa y Tenjo.

El sistema fonético del chibcha está compuesto por tan sólo tres vocales, [a], [i], [u] (con varios diptongos), y consonantes oclusivas, africadas, fricativas, nasales, semiconsonantes y la lateral [l]. El genitivo se antepone al nombre y el adjetivo se pospone. El sujeto de la oración se indica mediante prefijos posesivos añadidos al verbo. El sistema de numeración es quinario, de forma que las unidades básicas son 5, 10, 15, 20… y el resto se forman mediante la resta.

SVS

Chibcha

Fuente: Britannica

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