Atlas & Maps

Definición de Cofradía

0

 (De cofrade); sust. f.

1. Hermandad o congregación de devotos para ejercitarse en obras piadosas: la cofradía de la San Pedro es la encargada de todos los asuntos relacionados con la procesión del Santo.
2. Gremio, reunión o asociación de personas para la consecución de un fin determinado: la cofradía de ganaderos de la región reivindicó en la capital una regulación de los precios de la lana.
3. [Uso anticuado] Vecindario, reunión de personas o de pueblos unidos a fin de participar de ciertos privilegios: todas las aldeas del distrito decidieron fundar una cofradía para luchar contra la subida de las tasas.
4. [Germanía] Reunión de ladrones o rufianes: entré en la taberna y me topé con la cofradía en pleno repartiéndose un botín.

Sinónimos
Hermandad, congregación, asociación, cabildo, gremio, asamblea, mutualidad, fratría.

 (1 y 2) [Historia y Religión] Cofradía.

Término procedente de dos palabras latinas cum fratris, que literalmente significa ‘con hermanos’. Posteriormente, el vocablo, no exclusivamente religioso, ha pasado a denominar la asociación, congregación o hermandad de seglares, unidos por fines religiosos o benéficos, dentro y bajo la jurisdicción directa de la Iglesia (diócesis o cabildo), regida por estatutos, constituciones u ordenanzas aprobadas por sus miembros y, en ocasiones, confirmadas por bula papal.

Las primeras cofradías surgieron durante la Alta Edad Media, como respuesta a la necesidad sentida por amplias sectores de la población de unirse en grupos para protegerse de manera más efectiva ante las múltiples dificultades de la vida. En verdad, el término cofradía engloba una gran variedad de agrupaciones, según sean los fines perseguidos, en una perfecta simbiosis que mezcla el motivo religioso y el profano. El marcado cariz social que en un principio tenían las cofradías (profesional, gremial y vecinal), con fuertes vinculaciones tanto en una calle o barrio como en una parroquia, fue palideciendo poco a poco, pero siempre sin perder sus motivaciones religiosas.

Atendiendo a sus fines y objetivos, las cofradías eran de varios tipos: de pura devoción religiosa; cofradías encargadas de la gestión de instituciones caritativas o de atención a grupos marginados (pobres y enfermos); cofradías gremiales, surgidas alrededor de la práctica de un oficio; cofradías generales, sin distinción de oficios o fines precisos; cofradías surgidas por propia solidaridad de sus miembros.

En cuanto al número y composición de sus miembros, la variedad de cofradías también era enorme: de régimen abierto, donde no se imponía ninguna condición principal para pertenecer y bastaba con querer pertenecer a ella y pagar las cuotas establecidas; selectivas, con unas reglas internas severas y muy jerarquizadas, donde no se admitía a cualquiera, a no ser que cumpliera ciertos requisitos impuestos por el régimen interno de la cofradía; clericales o laicales; femeninas, masculinas o mixtas, en las que el denominador común era la limitación de ciertas actividades para las mujeres.

En la gran mayoría de las cofradías existía una completa autonomía a la hora de ejercer el gobierno de éstas, así como la redacción de sus estatutos, elección de miembros, pago de cuotas, fiestas, establecimientos de policía interna, etc. Al frente de la cofradía se situaba la persona elegida por sus miembros, cuya denominación era muy variada, dependiendo de la zona, ciudad, etc, donde estuviera la cofradía: preboste, mayordomo, hermano mayor, etc. Ayudando a éste había una serie de cargos variados, como: la junta general, compuesta de los miembros con derecho a voto; encargado de finanzas; de la administración; comisión de festejos y cultos propios de la cofradía, etc. Todas las cofradías solían poseer un patrimonio propio proveniente del pago de las cuotas de los socios o cofrades y de los regalos y limosnas del exterior, así como de las periódicas ayudas que solían recibir de la iglesia a la que estaban asociadas. La gran vitalidad de que gozaron las cofradías en la España medieval y moderna se refleja en la existencia de más de 25.000 cofradías censadas en el año 1770, en el reino de Castilla, y de unas 7.000 en el de Aragón.

Las cofradías también fueron conocidas como hermandades, con especial relieve en Andalucía, a partir del siglo XII, para luego pasar el término al resto de las regiones, con el objeto de evitar connotaciones con los vocablos Liga o Monipodio, haciendo así hincapié en los aspectos de ayuda mutua material y espiritual que ofrecían. De estas hermandades, las de mayor interés y difusión fueron las hermandades del socorro, que aparecieron en la segunda mitad del siglo XVI, y que se desarrollaron en los siglos XVII y XVIII. Estas asociaciones populares, cuyos fines principales eran la asistencia de sus miembros en la enfermedad y en la muerte, se pueden considerar como los precedentes de lo que más tarde se conocería como los montepíos; éstos ya con un carácter laico completo.

La Iglesia, si en un principio alentó con decisión la difusión de las cofradías por la reanimación que éstas hacían de la vida cristiana y por la gran labor humanitaria que realizaban, pronto comenzó a vigilarlas más de cerca, habida cuenta del poder e influencia que iban ejercitando sobre el conjunto de los fieles, además de por su inclinación al gobierno autonómico de sus congregaciones y a la desviación profana de ciertos actos litúrgicos. El concilio de Trento (1545-63) conminó a los obispos diocesanos a realizar visitas periódicas a las cofradías. El papa Clemente VIII, por la constitución Quaecumque, del año 1604, exigió el consentimiento escrito del obispo para establecer la legalidad de las cofradías de su diócesis, el cual tenía que examinar, corregir y aprobar los estatutos presentados por los cofrades. Finalmente, las cofradías acabaron englobadas dentro del Código de Derecho Canónico, con la denominación de confraternitas, en el que se especificaban muy bien sus principales objetivos, resumidos en lo siguiente: fomentar el culto, aplicar la solidaridad con el necesitado, sin ninguna otra competencia.

Pero la reforma más profunda de las cofradías se realizó durante el reinado de Carlos III, quien procedió a una reestructuración de las cofradías, suprimiendo todas aquellas que fueran antieconómicas y contrarias al espíritu de la Ilustración. Por orden del rey, el presidente del Consejo de Castilla solicitó a todos los obispos del reino informes sobre las cofradías pertenecientes a sus respectivas diócesis. La elaboración de todo el material desembocó en el Expediente General de Cofradías, que culminó en el Real Decreto de 1785, por el que se abolieron todas las cofradías gremiales y las no aprobadas por el Consejo de Castilla, dejando sólo las cofradías dedicadas a causas pías y espirituales, y subrayando la necesidad de fijar las cofradías en las parroquias e iglesias respectivas.

Todavía a mediados del siglo XIX se mantenía viva la denuncia contra las cofradías, reiterándose las disposiciones anteriores, e insistiéndose en la total supresión de las cofradías ilegales. Tanto la Iglesia como la monarquía tenían necesidad de buscar una solución para las cofradías, que a pesar de las prohibiciones y frenos impuestos por los reyes ilustrados habían permanecido vivas, e incluso, en ciertos núcleos, se habían multiplicado en número. No obstante, su evolución dentro de una sociedad cada vez más secularizada y con formas de vida y sociabilidad tanto burguesa como popular más diversificadas hizo que las cofradías fueran perdiendo paulatinamente gran parte de sus funciones para quedar restringidas exclusivamente a la práctica piadosa.

Bibliografía

RUMEU DE ARMAS, A: Historia de previsión social en España. Cofradías, gremios, hermandades, montepíos. Barcelona, 1981.
ANDRÉS GALLEGO, J: Las cofradías y hermandades en la España contemporánea. Zamora, 1988.
ROMERO SAMPER, M: Las cofradías en el reformismo de Carlos III. Madrid, 1991.
LÓPEZ GUTIÉRREZ, A: Los archivos de las hermandades religiosas. Sevilla, 1993.
RAMÍREZ, Mª. P: Cultura y religiosidad popular en el siglo XVIII. Ciudad Real, 1986.
MITRE FERNÁNDEZ, E: Iglesia y vida religiosa en la Edad Media. Madrid, 1991.
ORLANDIS, J: Historia de la Iglesia. Madrid, 1995.
VV.AA: Manual de Historia de la Iglesia. Barcelona, 1986.

C. Herráiz García.

Cofradía

Fuente: Britannica

So, what do you think ?