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Definición de Corriente oceánica

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 [Oceanografía]

Desplazamiento horizontal y/o vertical de una masa de agua en el seno del mar o del océano, como resultado directo de la homogeneización de discrepancias permanentes u ocasionales en las condiciones fisicoquímicas inherentes a los diversos ámbitos oceánicos.

Los principales factores condicionantes de la dirección y sentido de las corrientes pueden ser de dos tipos: intrínsecos, como las desigualdades en los aportes fluviales, la radiación solar, el régimen de precipitaciones o la evaporación, que originan una irregularidad en la distribución de temperaturas y salinidad de las aguas y, por consiguiente, de su densidad; y extrínsecos, como la topografía del fondo oceánico, las variaciones en la presión atmosférica y la acción del viento, las mareas, la gravedad, o la aceleración de Coriolis.

Las corrientes pueden ser constantes, periódicas (notable inversión de sentido), o episódicas, y sus velocidades más elevadas se registran generalmente en las zonas cercanas a las costa, particularmente en los estrechos, con una rápida disminución hacia mar abierto y en profundidad. Podemos distinguir dos tipos de corrientes oceánicas: superficiales y profundas. El sistema de circulación de las corrientes superficiales, conocidas relativamente bien desde el siglo XVI gracias a la proliferación de los viajes transoceánicos, se encuentra supeditado al sistema general de la circulación atmosférica. La existencia de los vientos del Oeste (zona ecuatorial) y los alisios (zona intertropical), se refleja en la superficie oceánica mediante unas enormes zonas de corriente con movimiento circular, denominadas “giros”, con sentido horario en el hemisferio Norte y antihorario en el hemisferio Sur. En el océano Indico la influencia de los monzones produce de forma análoga corrientes en sendas direcciones. La circulación atmosférica de las zonas polares genera unas corrientes con dirección oeste-este, que en el caso del polo Sur rodean por completo al continente antártico (corriente ártica circumpolar, la corriente marina más grande del mundo).

Por efecto de la rotación terrestre (véase astronomía de posición), los giros del hemisferio Norte sufren la desviación progresiva de su centro hacia el Oeste, mientras que en el hemisferio Sur el proceso es inverso. Este desplazamiento, al ser obstaculizado por las masas continentales, origina fuertes corrientes que discurren paralelas a ellos. En el hemisferio boreal se disponen en los márgenes continentales orientales (corriente de Florida, corriente de Kuro-shivo), mientras que en el hemisferio austral lo hacen en sus márgenes occidentales (corriente de Humboldt, corriente de Benguela).

Las corrientes profundas se mueven principalmente por diferencias de densidad que, como hemos citado anteriormente, se deben a variaciones en la temperatura y salinidad del agua; por esta razón, las corrientes oceánicas profundas también reciben el nombre de corrientes termohalinas. Su origen se encuentra en latitudes elevadas, lugares desde donde avanzan hacia el ecuador con un régimen de velocidades que fluctúan entre los 2-40 cm/s, presentan capacidad para transportar sedimentos muy finos y se encuentran fuertemente condicionadas por la topografía del fondo oceánico, especialmente por la posición de las dorsales oceánicas y los taludes continentales.

Entre las más importantes destacan las litorales, las de descarga y las de marea. Las litorales guardan una estrecha relación con el movimiento ondulatorio de las olas y se desarrollan en los dominios más próximos a las costas; se habla en este caso de la deriva litoral o de la corriente de arranque. Las corrientes de marea también se ubican sobre ámbitos cercanos a la costas, aunque pueden afectar a otros sectores que se encuentran más hacia alta mar. Finalmente, las corrientes de descarga son consecuencia de fenómenos de intercambio de masas de agua entre diversas cuencas oceánicas o marítimas, siempre y cuando se produzcan balances excedentarios o deficitarios de unas respecto a otras. También existe otra diferenciación entre las corrientes cálidas y las frías; las primeras cuentan con unas aguas cuya temperatura es superior a la presente en las masas sobre las que se desplaza. Por norma general circulan desde las bajas latitudes hacia las altas. Por el contrario, las corrientes frías se alimentan de las aguas de las altas latitudes y circulan hacia las bajas latitudes. Pueden abastecerse de aguas profundas como consecuencia de fenómenos tales como el upwelling. Dicho término viene a describir un movimiento de subida o ascenso; en nuestro caso, se trata de un movimiento de subida de la marea (aguas frías profundas) a causa de un efecto de divergencia provocado por el viento en el desplazamiento de las aguas oceánicas respecto a las costas. Se trata de un simple movimiento de compensación frente a las ya mencionadas corrientes de impulsión, favorecidas por el viento y de las que se sabe que arrastran las aguas más superficiales de los mares y océanos.

Existen otros tipos de corrientes pero son mucho menos importantes ya que su presencia es más reducida; se trata de las corrientes de densidad, de turbidez y de deriva. Las corrientes de densidad resultan, como su propio nombre indica, de las diferencias de densidad presentes entre dos masas de agua marina y que vienen determinadas por su temperatura, salinidad y presión. Estas corrientes tienden a restablecer el equilibrio hidrostático (véase hidrostática) que se ha perdido a causa de los cambios locales de densidad. Las corrientes de turbidez son muy rápidas que aparecen cargadas de gran cantidad de sedimentos en suspensión y que se desplazan y descienden sobre las pendientes de los fondos oceánicos. Aparecen como consecuencia de los deslizamientos de terreno, favorecidos de manera decisiva por la presencia de temblores de tierra en el fondo de los océanos o por la existencia agde una carga de sedimentos excesiva en una pendiente; aportan multitud de sedimentos a los barrancos abisales (véase abisal). Algunos autores dan a esta corriente fangosa una gran potencia erosiva y la consideran como causa principal en el desarrollo de los cañones submarinos o de los canales o acanaladuras que se desarrollan sobre los glacis ubicados a los pies de los taludes. Para terminar, las corrientes de deriva son simples prolongaciones de corrientes superficiales o de una corriente de descarga.

De igual modo recibe la denominación de corriente de inercia todo aquel movimiento ondulatorio producido por una masa de agua que aparece abandonada por sí misma como consecuencia de la rotación terrestre y de la fuerza de Coriolis. Estos movimientos tienden a desplazar grandes masas de agua oceánicas hacia el Este a grandes distancias y sin que aparezca el gradiente horizontal de presión.

Corriente oceánica

Fuente: Britannica

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