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Definición de Cuenca [1]

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 (Del lat. concha); sust. f.

1. Cada una de las cavidades en que se encuentran contenidos los ojos: la calavera es un cráneo de cuencas desnudas. (R. Gómez de la Serna)
2. [Geografía] Depresión de la superficie terrestre que drena el agua al mar mediante la acción de un sistema fluvial efluente: la cuenca del Ebro.
3. [Geología] Depresión de la superficie terrestre de mayor o menor extensión caracterizada por fenómenos tectónicos de erosión, transporte y sedimentación.
4. Escudilla de madera que llevaban los mendigos en su peregrinación.

Sinónimos
Órbita, oquedad, depresión, hueco, depresión.

 (2 y 3)[Geomorfología] Cuenca

Depresión de la superficie terrestre de extensión y profundidad variables, que puede ser de índole topográfica, como por ejemplo lagos o cuencas fluviales, que drenan el agua al mar mediante la acción de los ríos efluentes, o bien de índole tectónica, en cuyo caso su morfología se encuentra delimitada por el estado de fracturación del terreno y por la subsidencia o elevación del terreno. Todas las cuencas se encuentran en mayor o menor medida afectadas por la tectónica y también por los agentes de erosión, transporte y sedimentación que determinan su consecuente evolución. Así nos encontramos con las siguientes clases de cuencas:

Cuenca endorreica

Cuenca sedimentaria continental que no presenta drenaje hacia el mar, es decir, las aguas circulan sobre este terreno sin llegar a desembocar en el mar y desaparecen o por fenómenos de infiltración o por tender a acumularse en lagos o estanques.

Cuenca de evaporación

Cuenca sedimentaria en la cual las pérdidas por evaporación son superiores a los aportes hídricos recibidos por precipitaciones, razón por la cual se producen grandes concentraciones de sales minerales disueltas en el agua. Este tipo de cuencas se desarrollan tanto en cuencas continentales, como marinas, que sufren una paulatina reducción en los aportes hídricos (precipitaciones, escorrentía superficial o escorrentía subterránea).

Cuenca hidrográfica

Toda aquella superficie cuyas aguas van a parar al mismo río (véase ríos, arroyos y torrentes). Toda cuenca hidrográfica se encuentra delimitada por las denominadas divisorias de aguas. También pueden recibir la denominación de cuenca vertiente. La acción hidrológica que domina esta porción de la superficie terrestre viene condicionada por la extensión que logra dicha cuenca, por su topografía, por las características de sus suelos y de su cubierta vegetal y, obviamente, por el clima dominante.

(Para más información sobre este tipo de cuenca véase el artículo Hidrología).

Cuenca hidrogeológica

Superficie del terreno o área de la cual proviene la alimentación del nivel freático correspondiente a cada acuífero.

Cuenca marina

Depresiones de la superficie terrestre de gran magnitud y que se encuentran ocupadas por un mar interior o por grandes lagos.

Cuenca oceánica

Depresión de morfología circular u oval de la superficie terrestre (véase corteza oceánica), que se caracteriza por estar cubierta por un océano. Suelen aparecer ubicadas entre dos dorsales o umbrales en los fondos oceánicos donde se superan los 2000 metros de profundidad. Se emplea como sinónimo la denominación de depresión oceánica.

(Para más información véase el apartado Fosa oceánica o abisal desarrollado en el artículo Fosa tectónica).

Cuenca sedimentaria

Depresión (área subsidente) de la superficie terrestre que se ha formado como consecuencia de haber sufrido una importante acumulación sedimentaria a lo largo de un intervalo del tiempo geológico (véase sedimentación). Su origen, morfología y evolución está íntimamente ligada a la tectónica reinante en la zona, de forma que su fracturación, elevación, o subsidencia se traduce en un cambio o retoque de las características de dicha cuenca, así como de las condiciones sedimentarias. Suelen ubicarse en el borde o en las partes internas de un cratón y se caracterizan también por ser usualmente muy poco profundas. Los materiales que conforman sus depósitos son enormemente variados.

Cuencas de índole tectónico

La teoría de la Tectónica de placas tiene también relación con la sedimentología, al caracterizar el tipo y evolución de las cuencas sedimentarias. Su formación y evolución, de forma global, puede comprenderse mediante el desarrollo del ciclo de Wilson (1966); comienza con la fragmentación de un continente, continúa con la abertura y creación de una cuenca oceánica y termina con el cierre hasta la formación de una cadena montañosa por la colisión entre dos fragmentos continentales. De esta forma, la clasificación de las cuencas sedimentarias se realiza en base a los procesos de extensión, subducción o colisión por los que han sido generadas:

Cuencas ligadas a bordes de placa constructivos

Estas cuencas están ligadas a aquellas zonas de la corteza donde las placas presentan movimientos divergentes unas respecto a otras, razón por la cual este tipo de cuencas se desarrollan siempre en zonas con un marcado estado de esfuerzos de carácter distensivo. Existen varios tipos:

Cuencas con ruptura entre los bloques continentales incompleta

La ruptura de la placa continental (inicio de una fase en el ciclo de Wilson) es incompleta, de forma que la separación de los bloques continentales no es total y no se llega a producir corteza oceánica. En estas zonas se produce una gran depresión de morfologías alargadas, donde se generan grandes acumulaciones de sedimentos. Se puede diferenciar así entre rift intracontinentales y aulacógenos.

Rifts intracontinentales

Son depresiones alargadas que pueden alcanzar decenas de miles de kilómetros de longitud, dominadas por movimientos determinantes en la vertical, a favor de una serie de fallas que delimitan su estructura (en forma de graben), como por ejemplo, la zona de los grandes lagos del Este de África; el lago Baikal, en Asia; o el valle del Rin en Europa.

(Para más información véase el artículo Rift).

Aulacógenos

Fosas tectónicas que, en el proceso de fragmentación continental, no llegan a producir nueva corteza oceánica. Se producen como consecuencia del abandono en una zona de rift de uno de sus brazos (zonas que se denominan “puntos triples”). En estas zonas, la abertura de la corteza continental se produce por la coalescencia de tres brazos distintos, dispuestos a 120º en la superficie de forma que el proceso de extensión queda abortado en uno de ellos, convirtiéndose en una zona deprimida, mientras que los otros dos siguen su etapa de apertura oceánica.

(Para más información véase el artículo Aulacógeno).

Cuencas con ruptura completa entre los bloques continentales

La ruptura de placa continental es en este caso completa, de forma que los bloques continentales están separados por corteza oceánica. Al ir generándose desde la dorsal nueva corteza oceánica, la separación entre los fragmentos continentales va aumentando. Se puede distinguir entre cuencas de rift protooceánico (tipo Mar Rojo), cuando la corteza oceánica está poco desarrollada y cuencas de márgenes continentales pasivos (tipo Atlántico) cuando está bastante desarrollada y consolidada.

Rifts protooceánicos

Cuencas de sedimentación que presentan corteza oceánica en su parte central y corteza continental adelgazada, con abundante fracturación, siempre situada en los márgenes continentales. Un ejemplo actual lo constituye el mar Rojo.

Cuencas marinas en márgenes pasivos

En las cuencas oceánicas bien desarrolladas la mayor tasa de sedimentación se produce generalmente en sus zonas de borde, en los denominados bordes de tipo atlántico.

Cuencas marginales (o tras – arco)

Depresiones situadas detrás de los arcos insulares (de origen volcánico), que se sitúan en bordes destructivos de placas (véase borde de placa), como ocurre en el archipiélago de Japón. Este tipo de cuencas de origen distensivo aparecen, por contrario, en bordes de placas destructivos (o convergentes), donde el estado de esfuerzos es básicamente compresivo. Los esfuerzos distensivos son consecuencia del estiramiento y adelgazamiento que sufre la corteza con el aumento de la temperatura desarrollado en la zona, debido a la influencia del arco volcánico.

Cuencas ligadas a bordes de placas pasivos

Los bordes de placas pasivos son aquellos que no presentan ni destrucción ni creación de nueva corteza, límites de placas donde se produce un movimiento paralelo entre ellas; éstos son: fallas de dirección (importantes fallas que fracturan la litosfera) y fallas transformantes (cuando estas fallas terminan en una dorsal oceánica). Las cuencas desarrolladas en estas condiciones se caracterizan por cambiar de forma y orientación con la evolución de la falla en el tiempo. Son las cuencas de menor tamaño, al estar limitadas por todo un conjunto de fracturas; presentan una subsidencia muy rápida e importante, que concuerda con los episodios tectónicos en los que se activan los desplazamientos entre las fallas y en donde sus sedimentos pueden no presentar relación con otras cuencas desarrolladas en el mismo sistema de fracturas. Existen dos tipos de cuencas de sedimentación relacionadas con las fallas en dirección: cuencas transtensionales y transpresionales.

Cuencas de transtensión

El movimiento de una falla de dirección que presenta ondulaciones o pliegues en el terreno (debido a la variedad litológica) suele producir toda una serie de zonas deprimidas a favor de la separación de los dos bloques a ambos lados de la falla. Las cuencas de sedimentación generadas en este tipo de fallas presentan morfologías lenticulares o alargadas (vistas siempre en planta), con extensiones reducidas que pueden alcanzar varias decenas de kilómetros. Un ejemplo lo constituyen las cuencas ligadas a la falla de San Gabriel, la del Sur de California o la del Mar Muerto.

Cuencas de transpresión

Depresiones creadas en zonas limitadas por fallas y que sufren una importante elevación como consecuencia del campo de esfuerzos al que están sometidas; experimentan procesos de subsidencia muy importantes. Son cuencas de pequeña extensión y que se caracterizan por lograr normalmente morfologías triangulares o lenticulares.

Cuencas ligadas a bordes de placa destructivos

Los bordes de placa destructivos se sitúan entre límites de placas convergentes, donde se produce la subducción de corteza oceánica bajo otra corteza oceánica o continental; o bien en la colisión entre dos fragmentos de corteza continental. Las morfologías de estas cuencas y los sedimentos que se depositan en ellas son muy variados, al depender de la velocidad de subducción, del aporte de sedimentos y de la naturaleza de la placa (ya sea continental u oceánica) que interviene en el proceso. Estas se agrupan en dos tipos: cuencas de arco-surco y de antepaís.

Cuencas de arco-surco

Abarcan desde la fosa oceánica (zona donde comienza la subducción de la placa oceánica), hasta la zona del característico arco magmático que se desarrolla como consecuencia de los procesos magmáticos que conlleva cualquier proceso de subducción. De lo anteriormente mencionado se deriva que el ambiente de sedimentación en estas cuencas es típicamente de mar abierto (a diferencia de las cuencas de las cuencas de tras-arco, situadas entre el arco volcánico y la placa continental u oceánica). El fragmento de placa situado entre el arco volcánico y la placa que subduce recibe el nombre de cuenca de antearco, mientras que la acumulación de sedimentos justo en el contacto donde se produce la subducción entre las placas, recibe el nombre de complejo de subducción.

Cuencas de antepaís

Son cuencas de sedimentación que se emplazan en zonas de contactos convergentes entre placas, de forma paralela a las cordilleras que aquí se desarrollan. Este tipo de cuencas sedimentarias se sitúan en el cratón (o corteza continental estable), como consecuencia de la flexión (deformación elástica) que sufre con el continuo aumento de presión que ejercen los cabalgamientos. Estas cuencas presentan los mayores espesores hacia la cordillera mientras que tiende a decrecer paulatinamente hacia el continente.

Cuencas intraplaca

Se desarrollan en el interior de cratones y de placas oceánicas como consecuencia de un proceso de subsidencia generalizado en una zona generalmente amplia. Estas cuencas no presentar fracturas importantes ni orientaciones preferentes (como en el caso de los rift intracontinentales) razón por la cual, las morfologías que desarrollan suelen ser redondeadas u ovaladas.

Las situadas en el interior de los continentes se desarrollan a favor de rifts intracontinentales incipientes que han cesado su actividad de forma temprana. Estas zonas son estables (sin desarrollo de una tectónica activa e importante) con un considerable adelgazamiento de la corteza continental, donde los procesos de subsidencia controlan mayoritariamente el desarrollo y evolución de las cuencas existentes. La subsidencia de estas cuencas es muy rápida como en el caso de la cuenca del lago Chad, el lago Caspio, la del mar Negro o la de Míchigan (esta última completamente rellena por los sedimentos, es decir, aparece ya colmatada).

Temas relacionados

Relieve terrestre.
Planeta Tierra.

CUENCA [1]

Fuente: Britannica

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