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Definición de Cueva de los Guácharos, Parque Nacional Natural de

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 Espacio natural protegido de Colombia, que cuenta con un superficie de 9.000 hectáreas, y fue declarado como tal por el Gobierno colombiano en 1960. Está localizado en la vertiente occidental de la cordillera Oriental, en el municipio de Acevedo, departamento de Huila. Las poblaciones más cercanas son Neiva, Palestina y San Adolfo. Todo el área del parque es propiedad estatal. Este parque se erigió con el propósito de conservar un conjunto de cuevas de gran valor geológico y faunístico, pues en ellas habitan los Guácharos (Steatornis caripensis), ave nocturna que dio nombre a las cavernas. Esta figura de protección se halla enmarcada en la parte alta del valle del río Suaza, tributario del Alto Magdalena.

La temperatura media del parque es de 18 ºC. El promedio de precipitación es de 2.200 mm anuales, y los meses que van de marzo a noviembre constituyen la estación lluviosa.

Dentro de su extensión se hallan Los picos de La Fragua, sistema montañoso en el extremo suroccidental del parque, al que siguen dos pequeñas sierras hacia el noroeste, el Churuco y Santa Bárbara. Dos picos superan los 3000 m de altitud, el Gacho y Punta; de este último, se desprende, a su vez, otra sierra que separa la cuenca del Suaza de la quebrada Negra. El río Suaza nace en el flanco norte de los picos de La Fragua y, por efectos erosivos cársticos, ha formado dos puentes naturales, uno de ellos incorporado a la cueva de los Guácharos y otro junto a la cueva Chiquita. A la altura de éstas el agua es muy fría y de un color ferruginoso oscuro. La quebrada la Cascajosa constituye el límite occidental del parque, mientras que la quebrada Negra recorre un trecho considerable del límite oriental.

Geológicamente, el parque está conformado por rocas intrusivas del Triásico y Jurásico (sector oeste), además de otras rocas del Cretácico medio que datan de más de 100 millones de años y corresponden a sedimentos de fondos marinos (parte central). Los estratos son fosilíferos calcáreos, compactos y de color grisáceo. En la quebrada Negra se advierte la presencia de rocas volcánicas intrusivas y extrusivas de edad juratriásica. El levantamiento de las montañas de la región se inició probablemente en el Mioceno. Asimismo, existe entre Acevedo y San Adolfo (entre 1.200 y 1.700 metros) un depósito de lavas ultrabásicas de edad Pliopleistocénica, mientras que sólo existen depósitos aluviales cuaternarios en la margen derecha del río Suaza, a la altura de la Laguna Encantada. Se presume que durante las fases frías del Pleistoceno, las montañas que configuran el Parque presentaron casquetes de hielo, y es posible que su descenso máximo haya alcanzado los 2.700 metros como en otras montañas de los Andes colombianos.

Con toda probabilidad, durante las fases frías el área del parque conservó un régimen climático favorable a la persistencia de selvas húmedas que hicieron parte del Refugio Pleistocénico del alto Magdalena. Otro fenómeno geológico importante lo han constituido los episodios de vulcanismo que se expresan en depósitos de cenizas acarreadas por el viento tras erupciones de volcanes activos (a fines del Plioceno), ubicados en la cordillera central, y algunos episodios glaciales.

El sistema de cavernas se escalona de norte a sur a lo largo del Suaza, empezando con la cueva Chiquita, seguida por la de los Chimbilás, la del Hoyo, la del Indio y, finalmente, la de los Guácharos. Las cuevas del Parque de los Guácharos están formadas por rocas que se depositaron en el período Cretácico medio, datan de más de 100 millones de años, y sus estratos corresponden a sedimentos de fondos marinos. En el interior de las cavernas se forman estalactitas y helicotitas en el techo y los muros de las cuevas; éstas últimas son particularmente interesantes, puesto que se forman en sentido horizontal, desafiando a las leyes de la gravedad. Las estalactitas generan un goteo de agua al suelo para formar las estalagmitas. Estas formaciones se agrupan en columnas que presentan ocasionalmente colores, debido a la presencia de óxidos minerales.

Las dimensiones de la cueva de los guácharos son 18 metros de altura, 50 metros de longitud y 20 metros de ancho. Está atravesada por el lecho del río Suaza y está colmada de nidos de guácharos. Año tras año llegan a anidar allí más de 2.000 de estas aves del orden de los Caprimulgiformes, desarrollando un sistema de ecolocalización similar al de los murciélagos, para orientarse en la oscuridad total de las cuevas donde habitan y que sólo abandonan por las noches para obtener su alimento. Es el guácharo (del quechua huach, que significa gritar) la única ave nocturna frugívora, y sólo asimila el mesocarpio de las drupas oleaginosas, principalmente de palmeras y lauráceas. También atrapa insectos al vuelo.
El Parque Nacional Cueva de los Guácharos guarda una de las últimas extensiones de selva andina virgen, que cubría la mayor parte de las tierras del sur de Huila. En su interior se localizan cuatro biomas, condicionados por la altura sobre el nivel del mar, la acción de fenómenos climáticos como la neblina y en menor grado los fenómenos edáficos:

-El bosque húmedo nublado subandino está conformado por robledales de Quercus humboldtii, único género de las fagáceas en Colombia, y por roble morado (Trigonobalanus excelsa), que ocupa grandes extensiones y alcanza los 30 metros de altura. Asociados a estos árboles de gran porte se presentan laureles, como Ocotea cuneata y Nectandra macrophylla (de cuyos frutos se alimentan los guácharos), encenillos (Weinmannia sp.) y arbustos, como el bodoquero (Viburnum cornifolium) y los sanalotodo Psychotria alba y Palicourea paradisiaca (véanse los géneros Quercus, Ocotea, Viburnum y Psychotria). Una gran variedad de fauna se alimenta de los frutos trigonos del roble morado, entre estos las loras maiceras (Pionus chalcopterus chalcopterus), las palomas (Columba fasciata albilinea), las ardillas (Microsciurus pucheranii y Sciurus granatensis) y los micos maiceros (Cebus apella apella).

-Dentro el bioma de los bosques subandinos mixtos (entre los 1.800 y los 2.200 metros de altitud), con menor influencia de nieblas y suelos con bajo porcentaje de materia orgánica, se encuentran árboles que producen finas maderas, hoy en peligro de extinción, como el nogal (Juglans neotropica), el comino (Aniba perutilis), los cedros (Cedrela montana), la quina (Chinchona pubescens) y los pinos colombianos (Podocarpus rospigliosii y P.oleifolius) de excelente madera (véanse los géneros Cedrela, Chinchona y Podocarpus). Otro árbol característico del bosque mixto subandino es el canelo de los Andaquíes (Nectandra cinamoides). Existen también otras especies de laureles de cuyos frutos se alimentan los guácharos y otras aves, el aguacatillo (Persea caerulea), el amarillo bongo (Nectandra pichurin), el canelo (Nectandra acutifolia), Ocotea tessmannii y el laurel peña (Nectandra globosa). También se presentan los cauchos (Ficus greiffiana), los arrayanes (Myrcia fallax), el algodoncillo (Pricamnia sp.) y gran variedad de palmas u orquídeas (véanse Persea y Ficus).

-En zonas de vegetación abierta crecen bromeliáceas, teáceas, ericáceas, uvitos, musgos y un tipo de encenillo enano (Weinmannia aff. tomentosa).
-El porte de los árboles va disminuyendo conforme alcanzamos altura, y en el bioma del subpáramo, de los 2.600 a los 3.000 metros, en pequeñas extensiones del cerro de la Punta y algunas de La Fragua, la vegetación se caracteriza por fraylejones.

Una variada fauna vive en el parque; además de los guácharos, se presenta la gallineta de monte (Tinamus osgoodi herhkovitzi), la más grande de su género en Colombia y endémica del parque. Otro de los endemismos del parque es la llamada comprapan o pidepan (Grallaria milleri andaquinense), ave que habita en el piso de la selva. Entre las 267 especies inventariadas del parque hay algunas de singular importancia como la gallineta (Nothocercus julius), el pato de las torrentes (Merganetta armata colombiana), la guacharaca (Ortalis colombiana), el tucán (Aulacorhynchus prasinus albivitta), los quenques o cerrajas (Cyanocorax ynca galeatus), el mochilero (Psarocolius angustifrons sincipitalis), la Tangara chrysotis y las pavas (Chamaepetes goudotii y Penelope montagni montagni).

Los mamíferos están representados por más de 60 especies. Algunos de ellos, como los micos chucuros (Lagothrix lagothrica lugens) son fácilmente observables; se encuentran también los maiceros o negros (Cebus apella), los guatines (Dasyprocta fuliginosa candelensis), la guagua de cola o tinajo de cola (Dinomys branickii), la boruga o guartinaja (Agouti taczapaca), las ardillas alazanas y rojizas, ambas del género Sciurus, el oso de anteojos (Tremarctos ornatus) y la danta o tapir (Tapirus pinchaque), además de la chucha negra (Didelphis albiventris), que merodea en las cueva de los guácharos a la espera de los pichones (ver también ardilla).

Los carnívoros del parque están representados por la comadreja (Mustela felipei), la más primitiva que existe y en peligro de extinción, los zorros o perros de monte (Cerdocyon thous), y los tigrillos u ocelotes (Feis pardalis y F. wiedii); en algunos lugares del bosque se han observado al león colorado, puma o tigre colorado (Felix concolor) y el tigre mariposo o jaguar (Panathera onca). Además son abundantes otros mamíferos como los venados (Mazama americana y Mazama rufina) y el venado conejo (Pudu mephistophiles), la mica marimonda (Ateles paniscus), el oso platanero o taira (Eira barbara), el perico ligero o perezoso (Choloepus hoffmanni) y el cusumbo guache o coatí (Nasua nasua).

Hay una gran diversidad de ranas como la rana marsupial (Gasttrotheca andaquinensis), especie endémica del parque, muy hermosa y de color verde, que incuba los huevos en un saco dorsal y carece de renacuajos. En el parque se observa también la rana Hemiphractus bubalus, que es arborícola, y de igual manera muy especializada en sus hábitos reproductivos. Cabe destacar también la presencia de un género amazónico, el Osteocephalus buckleyi.

En cuanto a las lagartijas, resalta una arborícola, la Anolis huilae, endemismo regional; y entre las serpientes es muy importante una falsa coral que alcanza a medir hasta dos metros (Lapropeltis triangulum); además se puede observar a la pequeña tiro (Bothrops schlegeli), muy venenosa, y la rara Chironius monticola.

En el Parque Nacional Cueva de los Guácharos se han hallado testimonios de ocupación precolombina, como hachas de piedra pulimentada en la Cueva del Hoyo, y dos niveles culturales sucesivos en una excavación practicada en el piso de la Cueva de los Guácharos. En el segundo nivel de ésta se halló un esqueleto humano asociado a trozos de cerámica, la cual muestra afinidades con otras culturas del sur del Huila, incluso de San Agustín, así como restos de algunos mamíferos y huesos de guácharos, en su mayoría calcinados, correspondientes a individuos del primer año de edad, lo que demuestra una ocupación transitoria y un consumo de estas aves nocturnas.

Cuando se inició la Conquista española, el sur del departamento de Huila estaba habitado por una serie de tribus que, junto con las que formaban el piedemonte andino y sectores adyacentes del actual departamento de Caquetá y del extremo sur del Cauca, recibieron en su conjunto la denominación de Andaquíes, del quechua antis, las “montañas” de los Andes, y que o quie, “gente”. Según las leyendas de estos pueblos, las almas de los guerreros se transformaban en guácharos, pájaros que emiten unos sonidos parecidos a lamentos, y que poseen unas pequeñas manchas blancas en su plumaje que asemejan las lágrimas de la derrota; las almas de los caciques se convertían, a su vez, en tigres o jaguares, según las mismas leyendas.

De la Cueva de los Guácharos se tiene evidencia desde 1876, en época del aprovechamiento de la quina. Durante el siglo pasado la quina fue explotada en el parque, aunque, tras su decadencia, comenzó el auge del caucho. Posteriormente sobrevino una colonización que condujo a la usurpación de las tierras indígenas.

D. de Palacio Sainz.

CUEVA DE LOS GUÁCHAROS, PARQUE NACIONAL NATURAL DE

Fuente: Britannica

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