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Definición de Dzibilchaltún, Parque Nacional

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 Espacio natural protegido de México, que se encuentra al sureste del país en el Estado de Yucatán, concretamente en el Municipio de Mérida. Desde el punto de vista geográfico, se localiza entre los meridianos de coordenadas 89º 34’ 00’’ y 89º 37’ 00’’ de longitud O y entre los paralelos 21º 05’ 00’’ y 21º 06’ 00’’ de latitud N. Abarca una superficie de 539,43 ha, con la propiedad de la tierra ejidal. El 14 de abril de 1987, el Parque Nacional Dzibilchaltún fue declarado como tal según Decreto, publicado en el “Diario Oficial de la Federación”.

Geología y clima

Dzibilchaltún contiene ecosistemas característicos de la selva baja caducifolia y selva secundaria, constituyendo el hábitat natural de una gran cantidad de especies vegetales y animales amenazadas o en peligro de extinción. Además, destacan sus características geológicas singulares por la presencia de cenotes o pozos naturales que han sido las únicas fuentes de obtención de agua dulce para las poblaciones faunísticas y para los asentamientos humanos, que se dieron ya desde la antigüedad y que han dando lugar a una de las zonas arqueológicas de la cultura maya más grandes de México.

El clima es de tipo cálido subhúmedo, con una marcada estación seca de cinco a seis meses de duración, desde diciembre a mayo. La precipitación anual es de 700 a 900 mm, alcanzando la estación lluviosa las máximas lluvias en agosto y septiembre. Por la cercanía a la costa, la humedad relativa en el área alcanza un 72-77 %. La temperatura anual media es de aproximadamente 25 ºC, registrándose temperaturas por encima de la media, de unos 27 ºC, entre abril y octubre, y temperaturas por debajo de la media, de unos 23 ºC, entre diciembre y febrero, aunque en ocasiones éstas pueden llegar a ser extremas, de más de 40 y casi 10, respectivamente.

La región donde se encuentra Dzibilchaltún pertenece a la Plataforma Yucateca, que es una masa compacta formada por rocas sedimentarias de origen cretácico, carente de fallas tectónicas; estas rocas descansan a su vez sobre formaciones terciarias estables. Durante el Plioceno se iniciaron movimientos alternativos de sumersión-emersión que continuaron hasta el período reciente; la porción más septentrional de esta plataforma donde se ubica el parque aún se encuentra emergido con inclinación N-NE y S-SE.

Los principales suelos que se dan en el parque son de tipo redzinas y son poco profundos, de hecho muy delgados, con un alto porcentaje de pedregosidad. Estas características edáficas, junto con la deficiencia de micronutrientes, se relaciona con la baja productividad existente y con la presencia de vegetación caducifolia.

La zona, como el resto de la Plataforma Yucateca, carece de corrientes superficiales, aunque al formar parte de la porción septentrional presenta cenotes y aguadas. El cenote más importante entre los más de 100 cuerpos de agua es el cenote Xcalah, cuyo nivel del agua alcanza la altura del nivel del mar, es decir de 0 metros, y cuya profundidad es de unos 40 metros. Exceptuando este tipo de depresiones, la topografía en general es plana con una pendiente de 1º y 2º de inclinación.

Vegetación

La vegetación del parque refleja la acción del hombre en la zona. La principal formación vegetal, por ser la de mayor extensión, ocupa el 50 % del terreno del parque y es la selva caducifolia y secundaria, porque ha evolucionado tras la intervención del hombre. Entre las especies que pierden las hojas durante la sequía, que constituyen más del 80 % de los elementos que forman esta selva, están Acacia gaumeri y Bursera simaruba, que son las más abundantes, así como las especies y subespecies Acacia collinsi tzubin, Alvaradoa amorphoides balsiniche, Apoplanesia paniculata chulul, Ceiba aesculifolia pochote, Leucaena glauca huaxim, Lonchocarpus yucatanensis balchechi, Lysiloma bahamense, Mimosa hemiendyta, Piscidia comunis y Piscidia piscicupula habin.

En lugares más pedregosos se observan agrupaciones de Acanthocereus pentagonus nuntzutzuy, Cephalocereus sp y Lemairocereus sp. Esta formación tiene una altura máxima del dosel de 10 m, alcanzando los árboles de las zonas mejor conservadas mayor talla y grosor (hasta de 40 cm de diámetro a la altura del pecho). El resto de terreno está ocupado por zonas de cultivo de distintas especies de pita o maguey (Agave sp.) o por zonas con vegetación secundaria, con distintas etapas de sucesión tras el abandono de los cultivos que se tenían en ellos.

Fauna

En relación a la fauna salvaje se puede encontrar entre los mamíferos armadillos (Dasypus novemcinctus), ardillas (Sciurus sp.), conejos (Sylvilagus sp.), ratones y tlacuaches (Didelphis virginiana), marsupiales parecidos a la zarigüeyas.

Entre las aves aparecen unas 30 especies pertenecientes a 16 familias, que incluyen algunas endémicas de la península como el xtacay (Myarchus yucatanensis) y el yuyum yuyum (Icterus gularis), y también el perico o la cotorrita (Aratinga astec), varios colibríes (Amazilia rutila, Anthracothrax prevasti), el cardenal o tzitzib (Richmondia cardinalis) y el correcaminos (Geoccocyx velox), que puede realizar rápidos giros mientras corre gracias a su larga y erecta cola.

Es preciso destacar los peces de Cenote Xlacah que incluyen tres especies endémicas peninsulares: la zebra mojada (Ciclasoma urophthalmus), la bandera (Poecilla velifera) y la sardina (Astynax fasciatus altior).

Historia

Dzibilchaltún se considera como una de las ciudades más antiguas de la civilización maya. Etimológicamente, su nombre significa lugar donde hay escrituras sobre piedras planas, del maya “zibbi” que significa escrito y “chaltún” que significa piedra plana. Entre los restos arqueológicos que alberga destaca el llamado Templo de las Siete Muñecas. Véase Yacimiento arqueológico de Dzibilchaltún.

Usos del suelo

Respecto al uso del suelo en el parque, existen zonas en los límites noreste y sureste del parque, sobre suelos muy pedregosos y con afloramientos de roca calcárea, donde se ha talado la selva para sembrar diferentes especies de pita o maguey (Agave sp.), como el henequén, que es producido vegetativamente. Esta explotación vegetal se realiza para la obtención de fibras que se obtiene de las hojas, que pueden aprovecharse a partir de los 7 años, aumentando la producción hasta los 15 ó 17 y disminuyendo rápidamente a los 25 o 30 años. No existen árboles ni arbustos, pero aparecen especies herbáceas como Althernanthera ramossisima, Chloris inflata, Lagascea mollis, Henrya scorpioides, Ruellia inundata, Rhynchelytrum roseum y Slerocarpus divaricatus.

Sobre antiguas zonas de cultivo de maíz y de henequén abandonadas hace 10 o 15 años, aparece vegetación secundaria formada por hierbas altas y de tallo algo grueso, que constituyen el llamado acahual o tankelen húche. Durante las primeras etapas de sucesión la vegetación herbácea, que surge en lugares talados y abandonados que corresponden a un 40 % del terreno del parque, está constituida principalmente por gramíneas como Andropogon glomeratus, Chloris inflata muul, Cynodon dactylon y otras. Se trata de una vegetación de apariencia abierta, donde predominan herbáceas con alturas máximas de 1,5 m durante las lluvias, que crece sobre suelo pedregoso y en la que es común la presencia de Acanthocereus pentagonus.

En etapas más maduras aparecen también algunos elementos arbustivos y arbóreos de talla mediana, entre 3 y 5 m. Entre las especies de árboles están Acacia gaumeri, Bursera simaruba, Leucaena glauca, Mimosa hemiendyta, Piscidia piscipula y Pithecellobium unguis-cacti. En estas zonas que han tenido mayor evolución y que ocupan aproximadamente el 10 % de la superficie del parque, aparece un abundante estrato herbáceo después de las primera lluvias, donde destacan las compuestas y enredaderas de los géneros Gronovia, Ipoemoeae, Merremia, Sycidium y Phaseolus; este estrato desaparece en la sequía cuando el arbóreo pierde el follaje.

Problemas de conservación

La conservación del parque se ve amenazada por el sobrepastoreo, la agricultura basada fundamentalmente en el cultivo de maíz y henequén, la extracción de madera, leña y demás productos vegetales, así como la extracción de tierra y de material pétreo. En la selva y el acahual del parque se realiza la extracción de madera para la construcción de casas y para la fabricación de muebles, herramientas y utensilios de leña, así como de tierra y material pétreo para su venta en la ciudad de Mérida. También se realiza cacería furtiva de subsistencia de chacalacas (Ortalis vetula), conejos y perdices. En ocasiones se producen incendios, en su mayoría provocados por los campesinos, a los que a veces el fuego se les escapa de su control y llega fácilmente hasta la selva y el acahual. El ganado vacuno de Chablekal y Dzibilchaltún suelen cruzar normalmente el parque y abrevan en los cenotes, debido a la escasez de abrevaderos en las localidades cercanas. También la ausencia de pastos y forraje en los henequenales provoca que los campesinos dejen libre al ganado, que ramonea abiertamente en el acahual y en la selva. Existe además un impacto del turismo con acumulación de basura y desperdicios, extracción de flora y destrucción de recursos culturales, y bandalismo sobre los basamentos arqueológicos.

Atractivos culturales

El principal punto de interés es la zona arqueológica, que cuenta con edificios que datan de 600 años a.C y con 4.800 estructuras prehispánicas entre las que sobresalen El Palacio, el Templo del Pedestal y el Templo de las Siete muñecas.

Dzilbilchantún está intercomunicado por un sacbé o camino blanco empedrado a una plaza ceremonial, donde se localizan los restos de una iglesia construida por los españoles en 1590. En el lado sur del sacbé, da comienzo un sendero Ecológico a través de la maleza que se vuelve a unir al sacbé en las inmediaciones del cenote Xlacah y cuyo recorrido es de 15 a 20 minutos. También es de interés el Museo del yacimiento a la entrada del emplazamiento, que exhibe los siete muñecos deformados de goma vulcanizada; se cree que se utilizaban contra las enfermedades y se encontraron en las profundidades del templo. Los muñecos, que datan de los siglos XII y XIV, son poco comunes, ya que el caucho es prácticamente desconocido en la región, aunque los indígenas lacandones de Chiapas (descendientes de los antiguos mayas) hacen unos similares.

La colección también incluye los objetos de origen maya más importantes, entre los 30.000 que fueron rescatados del cenote. Entre ellos se encuentran figurillas, huesos, joyas y tiestos y destacan los que tenían significado ritual. Las actividades que ofrece el parque son los recorridos por la zona arqueológica, la observación de vida silvestre y la natación en el cenote Xlacah. La entidad responsable de la administración, conservación, desarrollo y vigilancia del parque es el Gobierno del Estado de Yucatán.

C. González Rodríguez

DZIBILCHALTÚN, PARQUE NACIONAL

Fuente: Britannica

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