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Definición de Embolismo

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 (Del lat. embolismus, y éste del gr. mbolismÕj ‘intercalación’); sust. m.

1. Obstrucción brusca de una arteria producida por un coágulo de sangre, una burbuja de aire o un cuerpo extraño.
2. Adición de cierto número de días para igualar años de distintos sistemas de cómputo: es necesario un embolismo para pasar del calendario lunar al solar.
3. [Uso figurado] Confusión, desorden o dificultad en un asunto.
4. [Uso figurado] Mezcla y confusión de muchas cosas.
5. [Uso figurado y familiar] Embuste o chisme malintencionado.

 (1)[Medicina] Embolismo

Oclusión brusca de una arteria por material formado en un lugar distante que ha emigrado a través del torrente circulatorio hasta el lugar de la obstrucción. Son más frecuentes en el sexo femenino y la edad media de aparición se sitúa entre los 70 y los 80 años. El lugar más frecuente de embolismos es el cerebro, seguido de las extremidades inferiores y de las superiores.

Embolismo de las extremidades

Consiste en la oclusión de una arteria por un trombo sanguíneo procedente, en la mayoría de las ocasiones, del corazón o de la aorta. Las causas para que se produzca un embolismo desde el corazón son el haber sufrido un infarto agudo de miocardio, la existencia de lesiones en las válvulas cardíacas, las alteraciones del ritmo cardíaco, la presencia de prótesis valvulares, etc.

Los síntomas son dolor y entumecimiento brusco de la extremidad en la que se encuentra la arteria obstruida. Al explorar dicha extremidad no se perciben pulsaciones, está pálida, fría y con alteraciones de la sensibilidad y de la motilidad.

El diagnóstico se hace mediante angiografía, en la que se ve la arteria obstruida. El origen cardiaco del embolismo puede verse mediante ecocardiografía, en la que se llegan a apreciar los trombos auriculares o ventriculares.

El tratamiento debe ser inmediato mediante anticoagulantes o con embolectomía -eliminación del émbolo- quirúrgica.

Embolismo cerebral

Los embolismos cerebrales de origen cardiaco tienen como causas subyacentes las mismas alteraciones cardiacas que el caso anterior. Este tipo de embolismo puede producir ataques isquémicos transitorios, que consisten en déficits neurológicos bruscos y focales que varían en función del territorio cerebral que irriga la arteria afectada y que desaparecen en 24 horas, o bien daños cerebrales irreversibles e incluso la muerte.

(Véase apoplejía).

Embolismo abdominal

Las embolias pueden afectar a troncos arteriales del abdomen como la arteria mesentérica superior que es la que más frecuentemente puede sufrir este proceso. En este caso los síntomas consisten en la aparición de un dolor súbito e intenso acompañado de sudoración, palidez, etc. El diagnóstico se sospecha por la brusquedad del cuadro y se confirma con una aortografía en la que se aprecia la oclusión de la arteria. El tratamiento es quirúrgico mediante la eliminación del émbolo -embolectomía- y si es necesario extirpando el segmento intestinal que había quedado sin flujo sanguíneo.

Embolismo pulmonar

Es la obstrucción del riego sanguíneo pulmonar hasta las zonas más distales del pulmón por un émbolo cuyo origen suele ser un trombo venoso situado en los miembros inferiores o en la pelvis. Así, entre las causas de embolismo pulmonar se encuentran todos los factores que predisponen a la trombosis venosa de los miembros inferiores como las largas inmovilizaciones, las intervenciones quirúrgicas, los traumatismos, etc. La consecuencia es un fallo del mecanismo de la respiración y ventilación pulmonar.

Los síntomas son una brusca dificultad para respirar, un intenso dolor torácico y, en ocasiones, la expectoración de esputos con sangre. Las frecuencias cardiaca y respiratoria se encuentran elevadas. Al diagnóstico se llega por la sintomatología y por la realización de una angiografía pulmonar.

El tratamiento consiste en administrar anticoagulantes como la heparina. En ocasiones puede ser necesario mantener este tratamiento durante mucho tiempo. A veces es útil el tratamiento quirúrgico.

Embolismo de líquido amniótico

Este embolismo se produce cuando el líquido amniótico entra en el sistema venoso de la madre durante o después del parto y llega a los vasos sanguíneos pulmonares. El material del émbolo consta de líquido amniótico, de escamas epidérmicas del feto, de lanugo -pelos del feto-, de grasa, de bilis, de meconio -contenido intestinal fetal-, etc.

Los síntomas son dificultad respiratoria y shock durante o tras el parto. El tratamiento consiste en mantener las constantes cardiorrespiratorias y en administrar fibronectina que permite la eliminación de sustancias procedentes del líquido amniótico. A pesar de todo la mortalidad es muy elevada.

Embolismo graso

Este tipo de embolismo se produce fundamentalmente después de traumatismos que afectan a los huesos largos. Tras el traumatismo salen desde la médula del hueso gotas de grasa a la sangre las cuales serían responsables de la embolia. Es más frecuente entre los 20 y los 30 años y entre los 60 y 70 años que es cuando son más frecuentes las fracturas de huesos largos, fundamentalmente del fémur.

Las gotas de grasa, a las que se agregan plaquetas, llegan a la circulación pulmonar y la obstruyen produciendo una insuficiencia respiratoria aguda. En otras ocasiones, pero con menor frecuencia, pueden obstruir la circulación cerebral, la cutánea o la renal. Los síntomas de insuficiencia respiratoria aguda son dificultad para respirar, tos, aumento de la frecuencia respiratoria y expectoración con sangre. Si el embolismo graso afecta a la circulación cerebral los síntomas son variables, pero suele aparecer confusión, irritabilidad, estupor, delirio y coma. Cuando este embolismo es cutáneo aparecen manchas rojas y planas en la piel.

El tratamiento del embolismo graso consiste en tratar la insuficiencia respiratoria, en administrar algún antiagregante plaquetario y glucosa hipertónica para disminuir la movilización de las grasas, aunque no está comprobada definitivamente la eficacia de estos métodos.

Temas relacionados

Sistema circulatorio.
Embolia.

Bibliografía

El Manual de Medicina (dir. Joan Rodés Teixidor y Jaime Guardia Massó). Barcelona. Masson-Salvat. 1992.
ISSELBACHER, Kurt J., et al. Compendio Harrison: Principios de Medicina interna. 13ª edición. Madrid, McGraw-Hill Interamericana, 1996
PERA, Cristóbal. Cirugía. Fundamentos, indicaciones y opciones técnicas. Barcelona. Salvat. 1985.

ATF

Embolismo

Fuente: Britannica

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