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Definición de Especie biológica

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 [Biología]

Grupo de individuos de características estructurales y funcionales semejantes, que en la naturaleza sólo se reproducen entre sí, y que tienen un antecesor común. En latín, especie significa ‘tipo’, y hace referencia a tipos diferentes de organismos. Características morfológicas como tamaño, color, organización externa e interna, etc, así como los aspectos típicamente fisiológicos o funcionales y, en especial, los referidos a la capacidad reproductora son los caracteres que permiten definir a una especie.

La especie es la unidad de clasificación taxonómica para plantas y animales. Jerárquicamente está inmediatamente debajo de la categoría género, por lo que varias especies forman un género (ver Taxonomía). Los individuos incluidos dentro de una especie están estrechamente relacionados, son similares morfológicamente y tienen la capacidad real o potencial de cruzarse entre sí. El concepto actual de especie incluye también el cambio y la transformación de las mismas a lo largo del tiempo, mediante los mecanismos de la evolución.

Evolución histórica del concepto

El término especie tiene sus orígenes en la filosofía de la Grecia Antigua; desde la Antigüedad, debido a las necesidades alimenticias, el ser humano ha sido siempre capaz de reconocer ciertas especies de animales y plantas que le han interesado de forma particular, mucho antes de que se estableciera el concepto del término. El origen de este concepto se atribuye al naturalista inglés del siglo XVII, John Ray, que en referencia a los vegetales los definió como grupos de individuos similares, dotados de características distintivas que se perpetúan así mismas al propagarse por semillas, y especificó que una especie nunca nace de la semilla de otra especie. Después, el naturalista sueco Karl Von Linné desarrolló un sistema de clasificación basado en el concepto de especie, que fue utilizado por todos los naturalistas posteriores.

En el siglo XVIII, las definiciones que se daban del término especie hacían especialmente referencia a entidades inmutables, y se creía en la continuidad e inmutabilidad de las especies. El famoso zoólogo francés barón de Cuvier defendió con gran tenacidad y firmeza dos ideas fundamentales: el creacionismo como origen de las especies y, en consecuencia, el fijismo de éstas. Así, se llegó en el siglo XVIII a la siguiente definición de especie: “Conjunto de individuos que se parecen entre sí tanto como a sus padres y que proporcionan, indefinidamente, descendientes fecundos”. Un carácter más objetivo de las especies fue propuesto por los evolucionistas Jean-Baptiste Lamarck y Charles Darwin en el siglo XIX. En su obra El origen de las Especies (1859), Darwin estudió la interacción de los organismos con su medio y observó que los factores ambientales tienden a eliminar ciertas características de una población y a favorecer otras; éstas últimas permiten a los individuos seleccionados adaptarse mejor a las nuevas condiciones ambientales y esa selección produce evolución. (Véase Teoría de Darwin sobre el Origen y Evolución de las Especies).

La idea darwiniana sobre el cambio evolutivo de la población fue esencial para el moderno concepto de especie biológica, cuyo concepto ahora se especifica más, y se define como una población natural aislada en el aspecto reproductivo. Además, hoy día se entiende que las especies son entidades biológicas delimitadas, pero no inmutables, pues éstas cambian en el curso de las generaciones por medio de la evolución.

A mediados del siglo XX, el biólogo alemán Ernst Mayr tuvo también gran importancia en el desarrollo del concepto y dio una definición bastante rigurosa de lo que es una especie, indicando que éstas eran grupos de poblaciones naturales que se cruzan real o potencialmente entre sí y que han quedado reproductivamente aislados de otros grupos.

Perpetuación de las especies frente a hibridación

Existe la posibilidad de que individuos de especies diferentes tengan progenie, como el cruzamiento entre un asno y una yegua que origina una mula, como los híbridos de diversas especies de faisanes o como los obtenidos entre el oso blanco y el oso pardo en los zoológicos; sin embargo, la hibridación es un fenómeno ocasional que no tiene gran trascendencia en lo que se refiere a grupo, pues la fertilidad híbrida disminuye en un plazo más o menos corto de tiempo. Si los genes de las distintas especies se intercambiaran libremente, éstas no podrían conservar las características únicas que las identifican como tipos particulares de organismos.

Sin embargo, en el mundo vegetal se obtienen más fácilmente híbridos con otras especies, y muchos de ellos permanecen fértiles; este es el origen de nuevas razas y variedades de plantas cultivadas y ello ha provocado un gran desarrollo de la agricultura. La obtención de nuevas razas para el aprovechamiento humano también se ha realizado con animales domésticos desde la antigüedad, favoreciendo el desarrollo de la ganadería. Y las bacterias, por su parte y de forma natural, presentan formas de intercambio genético tan variadas que dificultan la definición de especie. Además, la manipulación de los organismos a nivel génetico constituye en la actualidad uno de los principales campos de trabajo de la genética aplicada. Por todo ello, para muchos biólogos, el término especie puede ser considerado como una categoría necesaria, algo abstracta, más que como una entidad realmente existente en la naturaleza.

Transformaciones de las especies

Aunque existen numerosos mecanismos de aislamiento entre las diferentes poblaciones que permiten que el conjunto de genes comunes que definen a una especie se perpetúen, evitando la hibridación (tales como el aislamiento geográfico y ecológico, la adaptación a diferentes tipos de hábitats, la adquisición de determinado tipo de comportamiento o la propia incompatibilidad genética), también se sabe que las especies no son inmutables y que los caracteres que las definen pueden variar dentro de ciertos límites, como por ejemplo la existencia de machos y hembras, las formas gigantes o enanas, las de color y las albinas; etc.

Por ello, desde una perspectiva evolutiva, para estudiar una especie no vale con conocer a un individuo, sino a un conjunto de ellos que los biólogos denominan población, los cuales aparecen unidos reproductivamente, pero que muy probablemente cambiarán cuando se desplacen a través del espacio y del tiempo. Y los grupos que se aíslen reproductivamente de la población general pueden llegar a asimilar cambios suficientes como para transformarse en subespecies o en nuevas especies, lo que se conoce con el nombre de especiación, fenómeno que ha origina la biodiversidad que actualmente existe en toda la Tierra.

La distribución de las especies en el planeta es objeto de una ciencia denominada biogeografía.

IBB.

ESPECIE BIOLÓGICA

Fuente: Britannica

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