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Definición de Especieísmo

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 Preferencia arbitraria de los intereses de una especie sobre los de otras. Según esta teoría no todos los animales tienen los mismos derechos. En este sentido, el especieísmo es a la especie lo que el racismo es a la raza o el sexismo al sexo: una discriminación basada sobre la especie, casi siempre en favor de los miembros de la especie humana (homo sapiens). Según los más radicales, estamos frente a una misma realidad opresora: el blanco contra el negro, el varón contra la mujer y el hombre contra el no-humano. “Se trata -dicen- de ponerse del lado de los despreciados y oprimidos”.

Básicamente, el especieísmo consiste en afirmar que existe una frontera entre los animales y los humanos, y que esta frontera es infranqueable cuando hacemos consideraciones morales sobre los hombres (Singer). El término -que también se traduce del inglés speciesism como ‘especiesismo’- fue introducido por el psicólogo inglés Richard Ryder, en 1970, marcando desde ese momento el paralelismo con el racismo y con el sexismo. Luego fue popularizado por el filósofo australiano Peter Singer en un libro que lleva por título Animal liberation, y que es considerado como “la Biblia de los derechos de los animales”. Singer resume su postura en estas palabras: “Dar preferencia a la vida de un ser simplemente porque dicho ser pertenece a nuestra especie, nos pondría en la misma posición que los racistas que dan preferencia a los miembros de su propia raza”.

En el mundo occidental, el especieísmo ha sido reforzado -si no directamente implantado- por la tradición judeo-cristiana, que enseña que el hombre ha sido hecho a imagen de Dios, y que es el único portador de racionalidad, y el único poseedor de alma inmortal. De acuerdo con la teología cristiana, los humanos son la especie privilegiada por Dios, puesto que Él mismo se ha encarnado como miembro de la misma. De ahí las palabras de Karl Barth: “Desde que Dios se hizo hombre, éste es la medida de todas las cosas”. Estas ideas, que forman parte de la cultura occidental, son clara justificación de la superioridad del ser humano. Por eso, en esta cultura es normal considerar a los animales -sea en las granjas, en la investigación o en el deporte- como seres cuyo sentido de existencia es únicamente en función del hombre. Lo cual, sin embargo, no equivale a justificar, ni mucho menos promover, el maltrato y la tortura de los mismos.

Muy distinta es la actitud hacia los animales en las culturas asiáticas, donde el especieísmo se ha implantado en menor escala debido a la influencia que en aquéllas han ejercido religiones como el jainismo, el hinduísmo o el budismo. La razón es la creencia de estas religiones en la reencarnación, la cual borra las distinciones morales entre los reencarnados en forma humana y los reencarnados en forma animal.

Los que rechazan el especieísmo defienden que los animales no solamente no son simples máquinas, sino que también son sujetos morales al mismo nivel que los hombres. Parten para ello de que el requisito mínimo para ser sujeto de derechos es la capacidad de sufrir. Porque, según Singer, “la cuestión no es: ¿pueden [los animales] razonar?; ni tampoco: ¿pueden hablar?; sino: ¿pueden sentir el sufrimiento?” En este pretendido derecho de los animales, fundan los defensores de los mismos la condena de las torturas a los no-humanos. Otros, sin admitir la doctrina de los animales sujetos de derechos, sostienen que la tortura a los animales se puede condenar igualmente partiendo del respeto que el hombre se debe a sí mismo, en virtud del cual la propia persona humana se degrada al provocar el sufrimiento en otros seres.

El concepto de especieísmo se presenta como un desafío a las demandas exclusivistas de la ética humano-céntrica que lleva a los hombres a discriminar el resto de especies de animales no humanos. El líder en estos estudios es Peter Singer, el cual aboga por la igualdad de derechos de los animales y de los humanos. Destaca, sobre todo, por el modo en que afronta el razonamiento moral respecto a los animales, rechazando el punto de vista especieísta. Contra la deontología clásica, Singer pretende elaborar un marco teórico en el que se redefina de manera radical la noción de portador de derechos o persona moral en modo de llegar a poder incluir a los animales. Por eso dice: “Damos la misma importancia a los intereses parecidos a los nuestros de todos aquellos portadores de intereses, a quienes puedan afectar nuestras acciones, y que comparten con nosotros ciertas capacidades de sensibilidad: sufrir, experimentar placer o felicidad”.

Algunos quieren ver en el especieísmo un desafío para la teología, en el sentido de que esta disciplina tendría que revisar su concepción del Logos, que se ha mostrado como asumiendo la carne (la persona), y no como asumiendo todo ser viviente. Igualmente debería preguntarse por qué se ha de reducir la acción la preservativa y redentora de Dios a una sola especie.

CCG.

ESPECIEÍSMO

Fuente: Britannica

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