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Definición de Flor de piña

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 Danza popular de bienvenida de la cosecha que se celebra en el territorio conocido como “País de las Piñas”, en la cuenca del Papaloapan, entre los estados mexicanos de Oaxaca (principal productor de piña de México) y Veracruz. La población más importante de este territorio es Loma Bonita, en Oaxaca, y también cuenta con otros lugares importantes como Tuxtepec, Villa Isla, Amatlan de los Reyes, Azueta, Chacaltianguis y Rodríguez Clara.

La ceremonia se celebra antes del inicio de la cosecha. Como muchos de los participantes son población flotante que acude a la región en temporadas de actividad agrícola o industrial, la mezcolanza de grupos étnicos en el “País de las Piñas” es considerable (popolocas, nahuas, cuicatecos, mixtecos, mixes, triquis, chinantecos, mazatecos, etc.) e implica que la ceremonia y su danza sean diferentes según la etnia que la realiza. Una de las más frecuentes es la danza que realizan las mixtecas de la costa, que se desarrolla como sigue.

La única participante de la danza es una mujer joven, descalza, ataviada con una falda larga de tela blanca que permite el movimiento de las piernas sin dificultad y una capa también blanca, con flores bordadas en los bordes, que cubre totalmente la espalda y los hombros, deja descubiertos en parte los costados y tapa apenas los senos mediante un pasador que une ambos lados de la capa. El peinado consiste en una o dos trenzas que circundan la parte superior de la cabeza y que llevan mezclados entre el cabello listones de colores.

El terreno en el que se danza se delimita previamente con piñas para dar lugar a una superficie generalmente rectangular de unos 20 m2, en el centro de la cual se sitúan otras cuantas piñas y un poco separada de ellas, hacia el sur, otra piña solitaria. La mujer protagonista de la danza aparece caminando lentamente por el este y se dirige hacia la piña solitaria; una vez llegada a ella, se sienta en cuclillas, recoge la piña y se pone de pie con la piña en alto mostrándosela al sol. Luego se vuelve hacia el norte y muestra también la piña a ese punto cardinal. Con la piña todavía en alto, la mujer da una vuelta completa sobre sí misma para mostrar el fruto a los allí presentes; todos los movimientos, en esta primera parte de la danza, se realizan con gran lentitud, lo que exaspera algunas veces a las impacientes mentalidades modernas y occidentales. Una vez finalizada esta primera etapa de presentación de la piña, la danza se vuelve mucho más vistosa; en un momento dado, la danzante se coloca la piña que ha recogido sobre el hombro izquierdo y comienza a trazar círculos concéntricos sobre el terreno hasta llegar a los bordes del mismo y quedar muy cerca de los espectadores. El avance en espiral hacia los bordes de la superficie delimitada se realiza mediante complicados movimientos de los pies; luego, tras un instante en posición de descanso, la danzante vuelve al centro y, de nuevo, se dirige a los bordes practicando el mismo paso. Tras efectuar dos recorridos de este modo, la mujer toma la piña con las dos manos y la eleva sobre su cabeza, mientras cambia los anteriores pasos por otros más largos y comienza a girar sobre sí misma desplazándose a lo largo de los límites del terreno acotado. Sosteniendo todavía la piña sobre la cabeza, la danzante inicia entonces un movimiento que recuerda al trazado de una estrella de múltiples picos, retrocediendo y avanzando del centro del terreno a los límites del mismo, siempre de cara a los espectadores y sosteniendo la piña sobre su cabeza. Después de dos de estos recorridos, la mujer acuna a la piña como si fuera un bebé y camina así dentro del terreno durante varios minutos, sin itinerario definido y sin orden en los pasos, mientras aprovecha para llamar a otras mujeres (familiares o amigas) para que se unan con ella en el centro del rectángulo. La danzante coloca entonces su piña junto a las otras en el centro del terreno y las mujeres que han salido con ella toman las piñas y las regalan a los asistentes, tanto los frutos que se situaban en el centro como aquéllos que se habían utilizado para trazar la periferia de la pista. Esta última etapa de la danza se conoce con el nombre de “Guelaguetza”. Generalmente son los extranjeros los que reciben este obsequio, pues se supone que son ellos los que con mayor probabilidad no podrán asistir de nuevo a la ceremonia al año siguiente.

La música que acompaña a la danza no es tan importante como la danza en sí. De hecho, en la mayoría de las ocasiones basta con la intervención de un par de músicos (flautista y tamborilero, por lo general) que ejecuten una melodía lenta y otra rápida según se lo vayan pidiendo.

En cuanto a la simbología de la danza, deben reseñarse algunos detalles. En primer lugar, aclarar que el término “flor” no significa para los indígenas mexicanos lo que habitualmente se entiende con esa palabra. No siempre es un término relacionado con el reino vegetal y suele usarse con el significado de “danza”, “poema”, “canción” o “fiesta”, es decir, hace referencia a todas aquellas manifestaciones artísticas o de otro tipo que resultan agradables de algún modo al ser humano. Por otra parte, debe resaltarse que la “Flor de Piña” no supone ningún tipo de misticismo o esoterismo; antes bien, se trata de una danza totalmente terrenal, una acción de gracias a la tierra por su fertilidad y generosidad.

El conjunto de la danza simula un parto; en un principio, cuando la mujer se acerca a la piña y se sienta en cuclillas sobre ella, se está simbolizando el parto en sí. Luego la “hija” es presentada al sol, “padre” de la criatura y “esposo” de la danzante. Por último, la recién nacida es presentada a los familiares y amigos allí presentes y, después de esta etapa de presentación, viene la fase de celebración, en la que los movimientos se hacen más vigorosos y vistosos para simbolizar la alegría que provoca el alumbramiento.

Debe advertirse a todos aquellos que reciban una piña como presente al final de la danza que tal recibo es un acto trascendente, que implica un compromiso por parte del receptor: sembrar luego la corona de donde surgirá una nueva mata, utilizar la corteza sobrante como forraje para los animales y, por supuesto, comer la carne de la piña convidando a familiares y amigos. Si uno no puede hacerse cargo de este compromiso, es mejor que rechace la piña antes de ofender a quienes se la ofrecen.

FLOR DE PIÑA

Fuente: Britannica

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