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Definición de Fotografía: El laboratorio

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 Fotografía: El laboratorio

El proceso fotográfico no acaba en la toma fotográfica; es más, incluso podría decirse que con la toma no hace más que empezar. A medida que se avanza en la técnica fotográfica se antoja más necesario el uso y control del laboratorio fotográfico. La toma fotográfica no es más que una importantísima, pero pequeña parte de todo el proceso; lo deseable es un resultado en forma de objeto observable, ya sea una fotografía en blanco y negro en color o una diapositiva. Los materiales sensibles, tras su exposición, han de ser “tratados” o procesados para obtener la imagen final. Esto se hace en el laboratorio, que consta de una serie de instrumentos, algunos de ellos imprescindibles y otros optativos, y ha de ser instalado en un espacio o habitáculo con una serie de características.

Se debe proceder a transformar esa toma en objeto fotográfico, es decir revelar la película y posteriormente obtener copias. Gran parte del proceso de obtención de imágenes pasa por el laboratorio, y el buen control de todos los elementos ayudará a obtener los resultados que esperamos. Muchos fotógrafos basan la mayor parte de su trabajo en la manipulación durante el positivado y la ampliación. Esto explica la enorme cantidad de diferentes productos que existen para su uso en el laboratorio, los diferentes tipos de ampliadoras y la gran variedad de papeles fotográficos de diferentes clases y acabados.

Un primer paso consistirá en definir el uso y características de el laboratorio. La razón fundamental de que el laboratorio deba tener un emplazamiento, así como un diseño específico, viene dado por el carácter fotosensible de los materiales que se usan en el proceso, lo que obliga a trabajar con unas condiciones de luz particulares y con un proceder específico y metódico.

Los primitivos fotógrafos disponían de laboratorio donde elaboraban las emulsiones y su propia química y procesaban los materiales. Desde que George Eastman patentó la máquina de emulsionar (una de las partes más delicadas del proceso) y comenzó la fabricación en serie de placas, liberó al fotógrafo de esa pesada tarea. Del mismo modo, se fueron progresivamente comercializando distintos tipos de reveladores y químicos en general, hasta llegar a crearse laboratorios comerciales que procesaban los materiales sensibles, por lo que el fotógrafo sólo tenía que realizar la toma. No obstante, el aficionado actual prefiere manipular sus fotografías, sobre todo en blanco y negro ya que, para el color se precisan materiales más caros y mayor precisión en los procesos, aunque ya no necesita elaborar los químicos, puesto que puede elegir una gran variedad en el mercado.

La ubicación adecuada

En primer lugar, debe establecerse si el laboratorio que se va a diseñar va a tener carácter permanente o será provisional y sólo se montará en caso de uso. En ambos casos hay elementos fundamentales y necesarios en el procesado y ampliación de copias fotográficas, y unas condiciones que debiera cumplir la estancia que se pretende convertir en laboratorio fotográfico.

Un laboratorio básico en blanco y negro no tiene por que ser un espacio especialmente complejo; se puede instalar en cualquier habitáculo que quede en completa oscuridad. Un pequeño cuarto de baño o un trastero puede ser un emplazamiento idóneo para un laboratorio básico.

Existen una serie de requisitos que deben cumplirse en mayor o menor medida si queremos que nuestro trabajo sea metódico y ordenado y si deseamos unos resultados aceptables. Aunque la parte más importante del laboratorio es el cuarto oscuro, se debe, siempre que las condiciones y el espacio lo permitan, disponer de una zona de luz, un espacio independiente que nos sirva para secado, prensado, retoque, acabado, montaje de las copias, así como de lugar para almacenar el material fotográfico no fotosensible, copias archivadas, negativos, etc. Este espacio permitirá proceder a la observación del trabajo positivado y ampliado. Por supuesto si las condiciones de espacio no lo permiten, siempre se podrán realizar estas labores en el cuarto oscuro encendiendo la luz.

Se deben seguir estas precauciones para un buen uso del laboratorio:

- Proveerse de una buena iluminación inactínica que, sin velar los materiales, permita desenvolverse con soltura.
- Tener una clara disposición de los interruptores para no confundir nunca la luz de seguridad de la blanca.
- Controlar el aislamiento del laboratorio de la luz blanca que pudiera penetrar en el mismo.
- Buena ventilación.
- Proveerse del material necesario sin entrar o salir; y situar dicho material ordenadamente y en el mismo lugar para localizarlo en la oscuridad.
- Evitar que la zona húmeda invada la seca; evitar gotas o salpicaduras de cualquier tipo en la zona de la ampliadora o alrededores.
- Tapar bien los botes o botellas para evitar que se salgan.
- Mantener una escrupulosa limpieza, tanto de la zona seca como de los materiales en contacto con los químicos, para evitar contaminaciones.
- En caso de necesitar más espacio, colocar más estanterías o lugares donde colocar los materiales para que no estorben y se amontonen dificultando la tarea.

Utillaje

Al comprar el equipo debe tenerse en cuenta que los químicos empleados son altamente peligrosos en contacto con superficies no preparadas para ellos. Estas superficies pueden reaccionar con las soluciones fotográficas, destruyendo las propiedades reveladoras, crear un intenso velo y manchas en la emulsión, o bien corroerse y desintegrarse rápidamente. No debe dejarse que las soluciones reveladoras entren en contacto con materiales como el cobre, el zinc, el bronce o el estaño. Por esta razón el “utillaje” que se describe a continuación está fabricado con materiales como el acero inoxidable -resistente, ligero y longevo-, el plástico -fotográficamente inertes pero se deforman o ablandan por contacto con el calor-, la fibra de vidrio -en muchos aspectos similar al plástico, pero más resistente- o el caucho endurecido -en desuso porque tiende a permitir la formación de depósitos químicos en el interior de los tanques, que con el tiempo se vuelve difícil de limpiar-. El utillaje más necesario se describe a continuación, dentro de cada zona del cuarto oscuro.

El cuarto oscuro:

-Iluminación
El cuarto oscuro es la zona en la cual se manipulan los materiales fotosensibles y donde se procede al procesado del material, es decir el revelado y la ampliación. Por tanto, debe tener unas condiciones de iluminación especiales. Para empezar, es conveniente que el espacio sea totalmente estanco a la luz; con ello se evita la entrada de todo tipo de iluminación no deseada que podría intervenir de forma inadecuada en el proceso.

Se llama luz de seguridad al tipo de iluminación susceptible de ser usada en el cuarto oscuro. Permite trabajar sin peligro de que el material se vele. Dependiendo del tipo de material que se disponga a procesar, podrá usarse un tipo u otro de luz de seguridad; así la mayoría de los papeles en blanco y negro permite el uso de luz ámbar, bastante clara y agradable y posibilita condiciones de trabajo cómodas. Algunos tipos de papel en blanco y negro y algunos materiales litográficos, ya sean papel o película, no permiten el uso de luz ámbar, por lo que se debe usar luz roja, más oscura, que da condiciones lumínicas y de visibilidad inferiores. La mayoría de las películas, ya sean en blanco y negro o en color, así como el papel en color, no permiten el uso de las luces de seguridad; existen luces específicas de color verde intenso o ámbar intenso pero tan poco luminosas que es prácticamente más operativo trabajar en total oscuridad.

En fotografía hay dos tipos de material: ortocromático, que produce una respuesta a las longitudes de onda azules y verdes, razón por la cual las luces de seguridad que se pueden usar con este tipo de material serán rojas y ámbar; y pancromático, cuya respuesta se produce ante todo el espectro (o a la mayoría de las longitudes de onda) y por tanto es más seguro trabajar en oscuridad absoluta.

Zonas del cuarto oscuro

Se debe dividir claramente la zona húmeda, donde se procesarán los negativos y positivos, que es la zona de lavado y almacenaje de químicos, y la zona seca, donde se manipulan los clichés, copias, ampliaciones, montajes, fotoacabado y almacenaje de material sensible. Deben extremarse las medidas de limpieza y seguridad, así como una buena ventilación.

a) La zona seca
Es la parte del cuarto oscuro donde la presencia de cualquier tipo de producto químico puede ser desastrosa. Como su nombre indica, debe permanecer absolutamente seca. El elemento principal es la ampliadora, pero no el único; también debe estar el material fotosensible antes de su procesado, la película sin procesar, los negativos que se van a ampliar y demás elementos auxiliares. Los elementos propios de la zona seca son:

- Reloj temporizador
El control del tiempo de exposición de una ampliadora se hace a través de un temporizador o “reloj de ampliadora”. Es un cronómetro al cual se conecta la ampliadora; éste a su vez se conecta a la toma de corriente sirviendo así de interruptor. Permite el paso de la luz el tiempo predeterminado por el usuario en el cronómetro. Pueden ser mecánicos y digitales. Hay diversos modelos, algunos digitales y otros analógicos, que realizan fracciones de tiempo muy exactas. Suelen tener también una posición de encendido continuo que permite encender la ampliadora a voluntad, y que se usa para situar el negativo y enfocarlo adecuadamente. Existen modelos con interruptor de pedal, que ayuda a realizar tapados.

- Marginador
El marginador consiste en una plancha, generalmente metálica, con dos guías móviles, una horizontal y otra vertical, regladas, cuya función primordial es la realización de márgenes sobre el papel fotográfico. También sirve para la correcta ubicación del papel debajo de la ampliadora, así como para mantenerlo liso y estirado.

- Lupa de enfoque
También llamada microenfocador, es una lupa con un espejo, diseñada para ser situada debajo de la imagen que proyecta la ampliadora. Al mirar a su través se ve la imagen ampliada, distinguiéndose los granos de plata que la forma; se puede así enfocar con precisión.

- Negatoscopio
Es una caja con luz en el interior, en cuya parte superior hay una plancha de material translúcido que produce un tipo de luz difusa muy apropiada para observar negativos o transparencias. Es enormemente útil para observar el material que se va a copiar o el que se acaba de revelar, si bien no tiene necesariamente que estar en el cuarto oscuro (podría estar en la zona de luz del laboratorio) en el caso de estarlo debe formar parte de la zona seca. Los negatoscopios de venta en establecimientos fotográficos suelen usar lámparas calibradas para película de luz día, por lo que no producirá dominantes de color inadecuadas.

- Cizalla
La cizalla o guillotina es un elemento que se usa continuamente en la labor de copiado y ampliación. Debe estar situada cerca de la ampliadora, pues la necesidad de cortar papel es constante en las sesiones de trabajo.

- La ampliadora
Es la parte más importante de un laboratorio, fundamental y quizá el más complejo. Se trata de un generador de luz dispuesto verticalmente sobre un mástil, con la particularidad de disponer controles muy precisos que permiten manipular la distribución de la luz, además de la altura. La ampliadora permite hacer ampliaciones o copias de los clichés. Es como un proyector o linterna; hace la función inversa a una cámara: en lugar de obtener una imagen más pequeña de un original, proyecta una imagen mayor del cliché, de inferior tamaño. Dicho de otro modo, si en el momento de hacer la toma con una cámara, invertimos el proceso, iluminando el negativo por detrás, y proyectáramos sobre una pantalla adecuada, podríamos recuperar el tamaño original.

Además es necesario un portanegativos para contener el negativo plano, un objetivo de ampliación unido al portanegativos por un fuelle y accionado por una montura de enfoque de cremallera; y un tablero base en el que se deposita el material fotográfico.

Elementos de la ampliadora

- Tablero base
Es la parte inferior de la ampliadora. En el tablero se sitúa el papel fotográfico que se va a exponer. Suelen venir graduados y cuadriculados para facilitar las referencias de ampliación. Existen ampliadoras de pie, en las que este tablero se mueve verticalmente e incluso algunos modelos permiten basculamientos.

- Columna o mástil
Es una barra graduada en altura en la que, gracias a un sistema de cremallera o de poleas, se desliza verticalmente el cabezal de la ampliadora. Es fundamental que esté graduado, porque servirá de referencia para ampliar. En las ampliadoras de pie la columna llega hasta el suelo y permite el deslizamiento del tablero.

- Cabezal
Es donde se origina la luz de la ampliadora; consiste en un compartimento cerrado con una lámpara en el interior; genera la luz que le llegará al negativo que se desea ampliar. Las principales diferencias entre los cabezales las marca el modo de transmisión y reparto de la luz, diferenciándose entre cabezales difusores, cabezales condensadores y cabezales de luz fría. Cada tipo de cabezal utiliza un tipo de lámpara, adecuado a cada necesidad; los cabezales con difusor suelen venir equipados con lámparas halógenas de tipo cuarzo-yoduro; las ampliadoras cuyo cabezal es condensador usan bombillas de tungsteno, parecidas a las domésticas, normalmente con más voltaje y con cristal translúcido, opalino; por último, los cabezales de luz fría llevan un tipo de lámpara fluorescente, parecida a la de los luminosos comerciales, que produce buena calidad de iluminación, con la ventaja de que la lámpara no se calienta en exceso, por lo que se denominan cabezales de luz fría.

En cuanto a los cabezales en color, son básicamente similares a los de blanco y negro, con la particularidad de que están equipados con un sistema de filtros amarillo, magenta y cian para equilibrar y compensar el color de las copias. La mayoría de las ampliadoras con cabezal en color transmiten la luz por difusor. Además, con las ampliadoras de cabezal de color, se puede variar el contraste en el papel multigrado b/n.

- Portanegativos
Es de vital importancia para una buena copia la colocación del cliché en la ampliadora. El soporte portanegativos está situado entre la fuente de luz y el fuelle de enfoque. Suelen ser metálicos y fuera de la ampliadora se abren en forma de libro para facilitar la colocación del cliché sin fricciones. Existen varios tipos, dependiendo de la ampliadora, algunos con cristales y otros sin ellos; los primeros tienen como ventaja que el negativo se mantiene perfectamente plano evitando cualquier tipo de deformaciones; su principal inconveniente es que pueden acumular polvo y suciedad. Los portanegativos sin cristales tienen como principal ventaja que el peligro de que se peguen partículas de polvo es menor, pero se puede curvar ligeramente. Si se trabaja con varios formatos, a la hora de positivar hay que tener en cuenta si el portanegativos se adapta al formato de la película que se desea ampliar.

- Fuelle de enfoque
Entre el objetivo de la ampliadora y el cajetín portanegativos existe un fuelle que permite variar la distancia focal, pudiéndose obtener el foco adecuado necesario para cada tamaño de ampliación. Este fuelle se regula por medio de una rueda en el lateral de la ampliadora.

- Objetivo
El objetivo, como en las cámaras, es el elemento más importante, pues de él dependen la resolución y la nitidez de la copia. Es un dispositivo óptico que refracta la luz y hace converger los rayos reflejados por un objeto en un plano focal. Gracias al objetivo se puede ver la imagen del negativo de forma ampliada en el tablero de la ampliadora. El objetivo de la ampliadora es básicamente como el de la cámara, aunque está diseñado para obtener mejores resultados en la reproducción de sujetos próximos al mismo. Su construcción es óptima para obtener una imagen plana de un objeto plano, y es importante la corrección acromática, ya que en las ampliadoras en color el objetivo no debe añadir ningún tipo de dominantes.

Los objetivos, tanto de ampliadoras como de cámaras, tienen en su interior un sistema que regula la abertura al que denominamos diafragma que consiste en un sistema de laminillas que permite controlar la mayor o menor cantidad de luz que deja pasar nuestro objetivo. Los objetivos suelen venir regulados en números f permitiendo cada uno de estos números el paso del doble o la mitad de luz del inmediatamente superior o inferior, en algunos modelos de objetivos de ampliadora estos vienen marcados con relación a la exposición 1, X2, X3. El poseer un buen objetivo en la ampliadora es fundamental si no se quiere perder calidad en esta parte del proceso fotográfico. Conviene tener en cuenta que los objetivos de las ampliadoras varían según el formato de negativo que se desee ampliar. En la mayoría de los modelos se pueden usar diferentes formatos de negativos pero no hay que olvidar que a cada formato le corresponde el objetivo así como los difusores y/o condensadores adecuados, de otro modo se puede tener problemas, a la hora de ampliar, en lo referente a la cobertura del objetivo por un lado y a la capacidad de enfoque por otro.

Para un cliché de 35mm, el objetivo normal es un 50mm. Para medio formato, desde 70mm. hasta 105mm. Para 9x12cm, 200mm. Por motivos de distribución de la luz, en relación con la distancia entre el cliché y el objetivo, no se pueden utilizar objetivos de distancia focal más corta que la normal, pues produciría falta de luz en los bordes, conocida como viñeteado. Por el contrario, sí se pueden utilizar objetivos de distancia focal más larga.

- Filtros
Las ampliadoras vienen equipadas con un filtro rojo de seguridad, situado debajo del objetivo; al ser rojo evita exposiciones accidentales sobre el papel. Hay que retirarlo en el momento de la exposición. El filtro de seguridad se usa muy a menudo para preparar tapados o manipulaciones en la copia. El uso cada vez más generalizado de los papeles multigrado hace que la utilización de filtros en el copiado de blanco y negro sea general. Las ampliadoras de cabezal en color llevan integrados los filtros en el propio cabezal; los controles de filtrado son muy precisos y permiten obtener grados de contraste intermedios. Si no se tiene un cabezal en color, los fabricantes de papel multigrado comercializan juegos de filtros para sus papeles, que se sitúan debajo del objetivo y permiten usar este papel aunque no se tenga una ampliadora de color. No está de más tener conectado a la ampliadora un estabilizador de corriente para asegurar que la tensión eléctrica es siempre la misma y hacer que los valores de exposición sean fiables y repetibles.

Tipos de ampliadora
Para ampliar hay que iluminar el cliché de forma uniforme y con la suficiente intensidad como para exponer el papel. Por su modo de iluminar, podríamos dividir las ampliadoras en ampliadoras de luz difusa, de condensador o mixtas.

- Ampliadoras de luz difusa

Para iluminar un negativo es suficiente una lámpara, lo que proyectaría mayor intensidad de luz por el centro que en los bordes. Pero si se coloca algún material difusor entre la lámpara y el negativo, la luz llega más dispersa y se repartiría mejor. Esto conllevaría una pérdida de luz. Para conseguir aprovechar toda la intensidad de la lámpara, se puede colocar un reflector en la parte de atrás para repartir la luz. Este es un esquema básico de iluminación difusa. Existe otro esquema de luz difusa, compuesto de dos lámparas que no iluminan directamente el cliché, sino que reflejan la luz en el fondo de la caja ampliadora, produciendo una luz indirecta difusa.

- Ampliadora de condensadores

Este tipo de iluminación es más satisfactorio respecto a uniformidad y brillantez. Su diseño es simple: tras la lámpara se colocan una o varias lentes condensadoras que concentran la luz sobre una superficie a determinar. El haz luminoso depende de la distancia entre la lámpara y el condensador, de modo que se colocan para que el haz luminoso sea convergente sobre la superficie del negativo y vaya directamente sobre el sistema óptico del modo más puntual posible para obtener el máximo rendimiento luminoso.

Ópticamente es posible sustituir lentes por espejos convergentes, puesto que ofrecerían propiedades similares; esto simplifica ampliadoras destinadas a grandes ampliaciones, porque ahorran las grandes y costosas lentes condensadoras. Son sustituidas por espejos cóncavos por los que el haz de luz recorre trayectorias análogas a las que seguiría por un condensador.

- Ampliadora de iluminación mixta

Lleva colocado un difusor suave entre la lámpara y el condensador, haciendo que la luz que le llega esté uniformemente repartida, sin anular el efecto del condensador. La mayoría de las ampliadoras sustituyen el difusor, o bien aumentan la dispersión de la luz, utilizando lámparas denominadas opalinas. Éstas, en lugar de ser transparentes, son blancas traslúcidas.

Podría parecer a priori que la iluminación ideal es la de condensadores pero, en la práctica, también tiene inconvenientes. Este tipo de iluminación produce un momento de contraste en la copia final; además, cualquier arañazo o imperfección será claramente reflejado en la copia. Es debido a que ópticamente el negativo no se comporta del mismo modo en toda su extensión. En las zonas donde el depósito de plata es mínimo o nulo, el haz de luz atraviesa la película casi sin reflexiones o refracciones, por lo que obtendremos negros intensos en la copia. En cambio, en las zonas con depósito de plata intenso, la luz se refleja, es absorbida o se dispersa hacia los laterales y hacia delante. Parte de esta luz dispersada es la que llega al objetivo y por lo tanto a la copia por lo que la luz que recibe el papel es menor que la que le debería llegar en caso de un depósito menor, quedando esa zona muy clara.

Este efecto de reproducir con más contraste del que originalmente tiene el negativo por reflexiones y absorciones se conoce como Efecto Callier.

Las ampliadoras de difusores tampoco disponen de la iluminación ideal, sin bien no acusa el efecto Callier, dado que la luz ya viene dispersa. La nitidez con la que resuelve imágenes no es como la de condensador. Entre dos zonas adyacentes con distinta densidad, los haces de luz correspondientes que llegan al papel han de tener suficiente diferencia de intensidad para exponer cada una de las zonas con nitidez, dado que la luz es difusa, esta diferencia tiende a neutralizarse reduciendo la definición. Por estas razones la mejor opción es la iluminación mixta, que combina las ventajas de ambos sistemas sin los inconvenientes de ninguno de los dos.

Existen multitud de tipos y tamaños de ampliadoras en el mercado dependiendo de su empleo, formato, blanco y negro o color. Su construcción y diseño también es variado. Algunas disponen de cajón portafiltros entre el condensador y el negativo para poder utilizar filtros multigrado para blanco y negro o filtros de color. Las ampliadoras de color incorporan ya los filtros progresivos o dicroicos. Pueden tener dispositivo autofoco, difusores y condensadores intercambiables para cubrir diversos formatos, portanegativos para distintos formatos o con marginadores.

- Otros elementos propios de zona seca
Existen otros elementos de uso común, cuya ubicación está dentro de esta parte del laboratorio, como elementos para el tapado, para el “quemado”, cartulinas, alambres, etc. Es conveniente tener pinceles de pelo fino para quitar el polvo de los negativos spray antipolvo. Son necesarios armarios y cajones para guardar todos los elementos propios de la zona seca; el orden es fundamental en el cuarto oscuro y ahorrará mucho tiempo.

b) La zona húmeda

Es el área donde tiene lugar el procesado de las copias una vez expuestas a la luz; en ella se situarán los baños que se van a utilizar y los elementos para la confección de los mismos.

- Pila
Siempre que las condiciones lo permitan, debe tenerse una pila con grifería en la zona húmeda. La ventaja fundamental de la pila es que evita salpicaduras y permite un mejor atemperamento de los baños de procesado; en caso necesario podemos mantener las temperaturas al “baño María”. Otra ventaja es que facilita enormemente todas las labores de lavados virados, etc.

- Cubetas
Bandejas de distintos tamaños y capacidades utilizadas para el proceso de papel. Inicialmente se fabricaban de porcelana; en la actualidad son de plástico y se suministran en diversos colores para facilitar la distinción de los baños y utilizarlas siempre para los mismos, evitando contaminaciones en caso de falta de lavado. Las cubetas permiten la máxima comprobación visual del proceso de revelado y una enérgica agitación de las soluciones. También permiten revelar con un pequeño volumen de solución.

El orden que deben llevar estas cubetas y sus respectivos baños ha de ser, en primer lugar el baño revelador, posteriormente la cubeta contenedora de baño de paro, a continuación la cubeta del baño fijador y, por último, la cubeta de lavado. Un buen lugar para almacenarlas es debajo de la pila, verticalmente para que escurran u horizontalmente.

- Temporizador
En el proceso de revelado es fundamental controlar el tiempo que cada copia está sumergida en los respectivos baños; es especialmente crítico el tiempo del baño revelador. Disponer de un temporizador en zona húmeda es elemental. Existen temporizadores compensadores, equipados con una sonda que, dependiendo de la temperatura del revelador, compensa el tiempo.

- Tanques para revelado de película
El revelado debe ser realizado en total oscuridad; necesita de unos tanques cilíndricos y estancos a la luz, en cuyo interior se sitúan unas espirales en las que se enrolla la película que se va a revelar. En estos tanques se van introduciendo los líquidos del proceso. Pertenecen a la zona húmeda del laboratorio, aunque en una parte del proceso (la carga de película) es necesario que carezcan totalmente de humedad.

- Lavadores de papel
Cuando se trabaja con papel fotográfico baritado el lavado es especialmente importante; es interesante disponer de una lavadora vertical, parecida a una pecera de metacrilato, en la que se pueden situar verticalmente las copias. La lavadora regenera el agua que entra de forma continua, lavando correctamente. Con papel plástico también se puede usar, aunque no necesita un tiempo de lavado tan prolongado. Una alternativa a la lavadora vertical son los sifones lavadores, que se sitúan en los bordes de las cubetas normales de procesado, teniendo como función la renovación continua del agua y produciendo un buen lavado.

- Probetas
Vasos o recipientes medidores de plástico o cristal indispensables para hacer diluciones de los distintos baños del proceso. Se fabrican de muchas capacidades y graduaciones.

- Termómetros
La temperatura de los químicos a la hora de su proceso es crítica. Por esta razón se hace fundamental el uso de termómetros. Se fabrican especialmente para fotografía, pudiendo ser de alcohol, de mercurio o digitales. Para fotografía de blanco y negro es suficiente con un rango de entre 10 y 30 Cº; para procesos de color, es necesario rangos entre 20 y 50 Cº.

- Botellas de fuelle
Botellas de plástico para conservar los baños y las disoluciones de trabajo, desde su elaboración hasta su utilización o entre uso y uso. Se denominan “de fuelle” porque se pueden estirar y encoger como un acordeón. Así se elimina todo el aire antes de cerrarlas y se evita el contacto de los químicos con el oxígeno y su oxidación.

- Pinzas
Usadas para colgar negativos o copias, para secarlas después del proceso. Se combinan con otras pinzas que sirven de contrapeso para que los materiales no se replieguen o balanceen en exceso. Existe un tipo de pinzas que se utilizan para cambiar las copias entre las cubetas sin necesidad de manipularlas manualmente. Pueden ser metálicas o de madera de bambú.

- La secadora
Para los negativos; son armarios de plástico o metálicos por los que circula una corriente de aire caliente, habitualmente de arriba a abajo. Deben ser herméticas para impedir que se introduzcan partículas en suspensión, que podrían adherirse a la película cuando aún no está seca. Ésta se coloca colgando de pinza en toda su extensión y en el extremo inferior se coloca otra pinza con peso para evitar que se abarquille o arquee por acción del calor.

Según los modelos, llevan termostatos y temporizadores para controlar el tiempo y la temperatura de secado. Las secadoras de papel pueden ser similares a las de negativos, salvo que las copias previamente se han escurrido por medio de rodillos de caucho y se colocan en bandejas de malla y el circuito de aire sea lateral. Suele tener dos rodillos de caucho que escurren las copias por presión, y un sistema de rodillos y circuito de aire, por el que salen ya secas.

Los papeles baritados, para su secado, precisan de esmaltadora. Se trata, básicamente, de una plancha de metal muy pulido calentado a alta temperatura y con forma semiesférica, donde se coloca el papel por la parte de la emulsión, la cual funde la gelatina con la capa de sulfato de bario, dándole el aspecto brillante característico. Para ajustar el papel a la plancha se presiona con una lona hasta el completo secado. Los hay simples, con una sola plancha, dobles, con una plancha por cada lado y de bombo, para secado continuo. Esta última además de incorporar un termostato para la regulación de la temperatura, como las anteriores, añade un dispositivo para regular la velocidad del bombo. El papel RC no se puede secar en las esmaltadoras debido a que el recubrimiento de plástico se fundiría pegándose al metal.

Temas relacionados

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FOTOGRAFÍA: FUNDAMENTOS FÍSICOS.
FOTOGRAFÍA: MATERIALES SENSIBLES.

Bibliografía

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M.M. Marcos Molano
Enrique Corrales Crespo

FOTOGRAFÍA: EL LABORATORIO

Fuente: Britannica

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