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Definición de Gizeh, Pirámides de

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 En la necrópolis de Gizeh, junto a Menfis, existen numerosas sepulturas faraónicas en forma de pirámide. Los griegos, helenizando los nombres originarios de los faraones de la IV dinastía, las llamaron Keops, Kefrén y Mikerino.

Tras el período relativamente corto de las mastabas o pirámides escalonadas (la más famosa es la de Zoser en Sakkara), el verdadero introductor de la pirámide fue el rey Snefru, fundador de la IV dinastía, a quien se deben las dos grandes pirámides de Dahsur, que quiso ser enterrado en Medum. A los faraones de la citada estirpe se deben las tres pirámides de Gizeh.

La mayor de las tres, y por tanto la más importante, es la de Keops, que ocupa una superficie de 48.000 m², 230 m de longitud en cada lado de su base y 146,5 m de altura. Desde la era griega fue considerada como una de las siete maravillas del mundo antiguo. En su construcción trabajaron más de 3.000 personas durante diez años, que se renovaban cada tres meses. Los sillares de La Gran Pirámide, que forman las gradas, son de roca caliza, extraídos de las canteras de Tura o del mismo terreno excavado, aunque determinadas partes de la construcción requerían ser construidas en granito procedente de Assuán o de Hammamat. Los huecos que quedaban entre las gradas estaban rellenos con el fin de hacer aún más sólida la estructura, lo que hacía que los planos de la pirámide fueran lisos. Las cuatro fachadas están orientadas a los puntos cardinales, y en una de ellas se abre una puerta de algo menos de dos metros de altura que inicia un pasillo que va descendiendo al interior de la pirámide. De este pasadizo arrancan otros, bien en sentido descendente o bifurcándose por el interior del sepulcro; uno de los corredores conduce a la Cámara de la Reina, el otro, a una sala que precede a la Cámara del Rey o Cámara Funeraria, en cuyo centro se encuentra el sarcófago. Los muros interiores de la pirámide se hallan bellamente decorados con escenas de la vida ultraterrena y del Libro de los Muertos.

La segunda pirámide fue construida por el faraón Kefrén. Conserva parte de su revestimiento en placas pulidas, así como la calzada que conduce a la esfinge de Gizeh. La estructura del recinto funerario, que se repetía siempre, constaba de una parte pública y el santuario privado: comprendía, además de la citada tumba real, dos templos unidos entre sí por una calzada; el templo alto, para celebrar el rito funerario, dispuesto en la cara oriental de la pirámide; el templo bajo, donde tenía lugar la recepción de los cortejos, que se encontraba situado al fondo del valle, y que tenía un fondeadero para que atracaran las naves. A partir del siglo V, se acostumbró a levantar una pirámide pequeña o satélite al lado de la grande. La esfinge es el retrato del faraón Kefrén deificado; tiene 20 m de altura y se talló sobre la misma cantera de piedra caliza que había en el lugar. La obra ha sufrido numerosas transformaciones en diversas épocas -la más significativa es la sufrida en la época iconoclasta de 1830-, algunas de las cuales han pasado a formar parte substancial de su aspecto y la han dotado de una personalidad inconfundible; por ejemplo, la carencia de nariz.

Las dos grandes pirámides fueron violadas desde la antigüedad. Únicamente la más pequeña, la de Mikerino -faraón que liberó al pueblo egipcio de la obligación de construir las tumbas para sus reinas-, se mantuvo cerrada hasta los tiempos contemporáneos. Ello pudo permitir que se encontrara intacto el sarcófago real de pórfido, que contenía la momia. La pirámide de Micerinos, cuyo volumen es menor que la décima parte de la Gran Pirámide, es sin lugar a dudas la más rica de las tres. La riqueza de los materiales empleados y su cuidada construcción le hacen superar con creces a las antes citadas. La cámara en la que se encontró el sarcófago está recubierta de granito rosa; la tapa, el féretro y el sarcófago se conservan en el Museo Británico, al igual que la mayor parte de los restos procedentes de Egipto.

La construcción de una pirámide suponía la realización de unos extraordinarios trabajos previos: nivelación del terreno por procedimientos primitivos que todavía hoy sorprenden a los estudiosos; orientación de la construcción, el corte de grandes bloques de piedra y su transporte por el río desde las canteras de calcita más próximas, que ya en tierra se deslizaban por medio de rodillos y poleas. Para elevar los sillares se construían rampas o planos inclinados que iban aumentando a medida que la pirámide se elevaba. Todo ello pone de manifiesto el avanzado desarrollo de los conocimientos geométricos, físicos y astronómicos que tenían los egipcios hace 5.000 años.

En el interior de la pirámide de Keops se conserva la cámara funeraria, mientras que en las demás esta cámara está situada por debajo del nivel del suelo. El interior es un conjunto de galerías, pozos y cámaras de extraordinaria complicación, con el objeto de impedir el expolio del riquísimo ajuar funerario.

A partir de la V dinastía, los arquitectos reales simplificaron la estructura del complejo funerario con objeto de acelerar la construcción y reforzar la cámara real. Las galerías interiores están ramificadas, y la cámara sepulcral se encuentra excavada a mayor profundidad, en el intento, infructuoso la mayoría de las veces, de evitar a los saqueadores de tumbas. También se construyeron cámaras falsas, o se situaron en cubas monolíticas que, una vez concluidos los funerales, se cerraban mediante un complejo sistema de contrapeso de arenas. Tutmosis fue el primer faraón que mandó construir una tumba en lugar de una pirámide, ejemplo que fue seguido por los que le sucedieron.

Temas relacionados

Arte Egipcio.
Egipto: Historia.

Enlaces en Internet.

http://goodfelloweb.com/giza/index.html; Complejo de Gizeh (idioma inglés).

Bibliografía
WILSON, J.A.: La cultura egipcia. México, 1954.
WORRINGER,G.: El arte egipcio. Buenos Aires, 1958.
MICHALOWSKU,E.: Egipto. Barcelona, 1973.

GIZEH, PIRÁMIDES DE

Fuente: Britannica

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