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Definición de Hipotiroidismo

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 (De hipo- ‘escasez’, tiroides e -ismo); sust. m.

1. Funcionamiento deficiente de la glándula tiroides y trastornos físicos o psíquicos que origina.

Antónimos
Hipertiroidismo.

 (1) [Patología] Hipotiroidismo

El hipotiroidismo es un déficit de la secreción de hormonas tiroideas. Se trata de un trastorno más frecuente en mujeres. El descenso en la cantidad de hormonas tiroideas da lugar a una disminución en muchos procesos metabólicos, con lo que se enlentecen todas las funciones vitales. Por otra parte, el descenso de hormonas produce una infiltración progresiva de los tejidos por mucoproteínas y mucopolisacáridos, llamada infiltración mixedematosa. El hipotiroidismo puede ser primario, secundario o terciario.

El hipotiroidismo primario se debe a una alteración en la glándula tiroides. La enfermedad que con mayor frecuencia cursa con hipotiroidismo es la tiroiditis atrófica autoinmune o hipotiroidismo idiopático, que conduce a una destrucción progresiva de la glándula tiroides y se debe a la existencia de anticuerpos antitiroideos en la sangre. En muchas de las ocasiones, la causa del hipotiroidismo es la cirugía o el tratamiento con yodo radiactivo sobre el tiroides. Otra causa de hipotiroidismo primario son los defectos en el desarrollo de la glándula tiroides. Ésta es una causa de hipotiroidismo congénito y se debe a la ausencia de tiroides o a la localización del tejido tiroideo en un lugar diferente al habitual e insuficiente para mantener una secreción adecuada de hormonas. Además de estas causas, el hipotiroidismo primario se puede deber a una alteración del tejido glandular tiroideo o a una alteración en la síntesis de hormonas tiroideas, por déficit del aporte de yodo o por déficit congénito de alguna de las enzimas que intervienen en la síntesis de las mismas.

El hipotiroidismo secundario se debe a una deficiencia de la hormona hipofisaria TSH, cuya función es estimular la secreción de hormonas tiroideas.

El hipotiroidismo terciario se produce cuando la alteración es un déficit de secreción de TRH por el hipotálamo. La TRH estimula la secreción de TSH y, por tanto, si la TRH está disminuida, deja de estimular a la TSH y no se induce la producción de hormonas por el tiroides.

Por último, el hipotiroidismo se puede deber a una resistencia de los tejidos periféricos del organismo a la acción de las hormonas tiroideas. La causa de este trastorno es una alteración en los receptores celulares a los que se deben unir las hormonas tiroideas para realizar su acción.

Sintomatología.

Los síntomas del hipotiroidismo del adulto fueron descritos por primera vez en 1873 por Gull, quien los denominó “mixedema”, que es una alteración dérmica que aparece con frecuencia en estos pacientes.

La sintomatología aparece poco a poco y consiste en alteraciones generales como frío, incluso en verano, cansancio, somnolencia, disminución del apetito, peso corporal mantenido o aumentado y voz ronca. El tiroides no suele ser palpable. En la piel aparece una tumefacción que se denomina mixedema y que suele localizarse en la cara, la parte posterior del cuello, las manos y los pies. Se trata de una piel seca, dura y de color amarillento. A veces incluso aparece ictiosis. Además, en el hipotiroidismo, la secreción de las glándulas sudoríparas y sebáceas está disminuida. El cabello, las cejas, las pestañas y el vello corporal se tornan frágiles y pueden caerse. También las uñas se vuelven quebradizas. Existen bolsas bajo los ojos por la infiltración mixedematosa. Todo esto da lugar a una cara embotada y sin expresión. En el sistema cardiocirculatorio se produce una disminución de la frecuencia cardiaca. Además, hay una vasoconstricción de los vasos sanguíneos periféricos, que da lugar a palidez y frialdad cutáneas. Es habitual la existencia de anemia. En el aparato digestivo es frecuente el aumento del tamaño de la lengua por una infiltración mixedematosa semejante a la que aparece en la piel. Existe, además, un déficit en la secreción de ácido clorhídrico por el estómago, que puede conducir a cuadros de malabsorción. Los movimientos peristálticos están disminuidos, lo que produce estreñimiento. El riñón elimina mal el agua, lo que conlleva una retención de líquidos y la consiguiente obesidad.

El sistema nervioso central se encuentra alterado y surge cierta lentitud en las funciones intelectuales y el habla. Falla la concentración y la memoria. Incluso puede haber cuadros psiquiátricos como depresión o trastornos paranoides. El sistema nervioso periférico también se afecta, lo que se manifiesta por ceguera nocturna, sordera y alteración de los nervios periféricos por atrapamiento de los mismos a causa del depósito de sustancia mucoide. La musculatura presenta unos movimientos lentos, aunque conserva la fuerza.

Además del déficit de hormonas tiroideas, aparecen otros trastornos endocrinos como el aumento del tamaño de la glándula hipófisis, que conlleva un exceso de secreción de la hormona prolactina. Esto da lugar a la aparición de galactorrea, es decir, secreción láctea por el pezón. Las hormonas sexuales también pueden sufrir anomalías y, así, en el hombre aparece una disminución de la libido, impotencia y disminución del número de espermatozoides; y, en la mujer, disminución de la libido y alteraciones menstruales.

Sin embargo, en el recién nacido y en el niño los síntomas derivados de la existencia de un hipotiroidismo son diferentes. En el recién nacido aparecen dificultad para respirar, ictericia -coloración amarillenta de la piel-, presencia de una hernia umbilical, somnolencia, rechazo de la alimentación, llanto ronco, estreñimiento, existencia de una gran fontanela anterior o falta de cierre de la posterior, piel seca, aumento del tamaño de la lengua y distensión abdominal. Posteriormente aparecen trastornos del crecimiento y, lo que es más importante, retraso mental (“cretinismo”). El tratamiento precoz del hipotiroidismo congénito puede evitar la aparición del déficit neurológico.

Si el hipotiroidismo aparece en el niño, los síntomas son somnolencia, dificultad para el aprendizaje (con o sin retraso mental), trastornos del crecimiento y del desarrollo, retraso de la maduración sexual, etc.

Diagnóstico, tratamiento y pronóstico .

El diagnóstico del hipotiroidismo del adulto se realiza a partir de la sintomatología, de la determinación de los niveles de hormonas en sangre (hormonas tiroideas -T3 y T4- y TSH). Puede ser de utilidad confirmar si existen anticuerpos antitiroideos en sangre en el caso de tiroiditis autoinmune.

En el recién nacido, el diagnóstico se realiza nada más nacer mediante la prueba del talón, que consiste en extraer sangre de los capilares del talón y determinar los niveles de la hormona TSH. En el recién nacido y el niño, además de la medición de hormonas, es útil la realización de una gammagrafía tiroidea para ver si la causa del hipotiroidismo es la ausencia de glándula tiroidea o su localización anormal.

El tratamiento consiste en administrar hormonas tiroideas de manera sustitutiva ininterrumpidamente.

El pronóstico del hipotiroidismo desde que existe el tratamiento sustitutivo es muy favorable. Se logra que remitan los síntomas y que se tenga una supervivencia normal. En el recién nacido y el niño, el diagnóstico precoz y el tratamiento inmediato, tras conocer la existencia de la enfermedad, impiden que se desarrolle un retraso mental y déficit del crecimiento.

Temas relacionados.

Tiroides.
Sistema endocrino.

Bibliografía.

FARRERAS y ROZMAN: Medicina interna, edición en Cd Rom, 13ª Edición.
El Manual de Medicina (dir. Joan Rodés Teixidor y Jaime Guardia Massó), Barcelona: Masson-Salvat, 1992.

ATF

HIPOTIROIDISMO

Fuente: Britannica

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