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Definición de Mazahua

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 Adj. de una sola terminación para m. y f.

1. Relativo a un grupo étnico amerindio que habita en los estados de México y Michoacán. (Ú. t. c. sust.: individuo perteneciente a este pueblo).
2. (sust. m.) [Lingüística] Lengua amerindia de la familia oto-mangueana hablada por este pueblo.

 (1)[Antropología] Mazahuas.

Lengua, localización geográfica y demografía

Pueblo indígena hablante de la lengua mazahua, cuyo nombre significa ‘donde hay venado’ -según la interpretación más admitida-, o bien procede del nombre Mazáhuatl, cacique chichimeca -según otras interpretaciones-. Según Swadesh y Arana (1962-1964), la lengua mazahua pertenece al grupo otomangue de la familia lingüística Otomí-Mazahua; se trata de un grupo de lenguas muy distintas a la mayoría de las lenguas americanas porque son tonales (de uno a cinco niveles de tono), tienen vocales nasalizadas fonémicas y sílabas abiertas. Grimes (Summer Institute of Linguistics, SIL, 2001) considera que tiene tres dialectos: el de Atlacomulco-Temascalcingo, el de Santa María Citendejé-Baños y el de San Miguel Tenochtitlán, de los cuales el primero es el más alejado. Tipología: VSO (verbo, sujeto, objeto), generalmente VS o VO.

Los mazahuas habitan en el centro de la meseta del Anáhuac (México), entre unas alturas de 1.500 a 2.750 m sobre el nivel del mar, en los municipios de Acambay, Atlacomulco, El Oro, Ixtlahuaca, Jocotitlán, San Felipe del Progreso, Temascalcingo, Timilpan y Villa Victoria (en el estado de México) y Angangueo, Ocampo, Susupato, Tlalpujahua y Zitácuaro (en el estado de Michoacán). Los inviernos en su área son fríos y los veranos, frescos. Las lluvias se presentan a finales de primavera y principios del verano. Es un territorio de suelos aluviales arcillosos irrigados por el río Lerma. Su relieve lo forman mesas y laderas, con abundantes arroyos; su vegetación es boscosa en México y de sabana, selva de galería, bosque deciduo y pinares en Michoacán. Hay bosquecillos de oyamel, pino y cedro blanco y sotobosques de maguey, tejocote y raíz de zacatón.

Según datos censales de 1970, la población hablante de mazahua mayor de cinco años ascendía a 104.729 personas, bilingües en un 90% -lo cual representaba un incremento del 68% con respecto al censo de 1960-. Simplificando, podemos decir que el 90% de esta población vivía en México, el 5% en Michoacán y el 5% en México DF. En épocas más recientes, su número oscila según las fuentes: desde los 127.826 (Instituto Nacional Indigenista, 1993), pasando por los 294.785 (Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática, 1995), hasta los 368.000 (SIL, 1993; 350.000 en el estado de México y 18.000 en el estado de Michoacán). Hay grupos mazahuas dispersos en México DF, en la frontera con Estados Unidos (Baja California Norte, Chihuahua y Tamaulipas), en el sur de Cohauila (frontera con Durango) y en el centro de Jalisco. Es muy posible que el número actual de mazahuas se aproxime al medio millón.

Historia

Para Mendieta y Núñez, los mazahuas son una de las cinco tribus chichimecas que migraron hacia el año 1224 desde Chicomoztoc (‘lugar de las siete cuevas’) hacia su actual emplazamiento en el Valle de México. Para Cortez Ruiz, los mazahuas descienden de grupos acolhuas posteriores a los chichimecas. Por aquel entonces, se encontraban emparentados con los matlatzinca; fueron dominados por los acolhuas y luego por los tecpanecas, y finalmente se aliaron a los aztecas (véase Cultura azteca). En 1499, los mazahuas eran guerreros al servicio de Moctezuma Ilhuicamina y también esclavos que construyeron los mayores teocallis (pirámides aztecas).

En 1521, Gonzalo de Sandoval llegó a Toluca, y los mazahuas se convirtieron en sus aliados en la guerra contra los aztecas. Los catecismos pintados por los mazahuas durante los primeros años de la Conquista son un interesante ejemplo de una modalidad pedagógico-pictórica-alfabetizadora, o escritura mixta, que se ha llamado jeroglíficos testeramerindianos (impropiamente, pues no se trata de jeroglíficos sino de dibujos realistas aunque simbólicos). El prefijo testera deriva del nombre de Jacobo de Testera, un fraile que se valió de lienzos pintados para evangelizar a unos indígenas de los que desconocía la lengua; siguió con ello las sugerencias de los mismos indígenas, pues tal era su procedimiento didáctico tradicional. Los resultados oscilaban entre lo eurocéntrico y lo amerindio, y entre lo arbitrario y lo ingenioso. Por ejemplo: el adverbio ahora se expresaba con una mano que tañe una campana -que da la hora-; la conjunción y era una mano apuntando en horizontal; perdurable se igualaba a eterno y se representaba por dos líneas paralelas; amén era un ala de ave, y así sucesivamente.

En 1808, hubo en la Hacienda de Mostejé una sublevación mazahua que se saldó con ejecuciones masivas. Dos años después, los mazahuas se unieron a las tropas insurgentes de Miguel Hidalgo y Costilla para participar en la batalla del Monte de las Cruces.

Cultura material

La antigua vivienda mazahua era una choza de cuatro postes de madera con paredes de barro y techo de zacate (hierba brava) que luego se sustituyó por teja o chapa metálica. Todavía es frecuente construir oratorios familiares (nitsioni) en el exterior de la vivienda, dedicados a los santos o a las cruces, blanca o simple y la cruz rostro, crucifijo con la imagen de Jesucristo.

La mujer mazahua viste blusa hecha de manta de vivos colores y una falda oscura superpuesta a otras faldas o enaguas, todas ellas sujetas con una faja que da varias vueltas a la cintura. Suele tejerse en un telar de cintura y estar adornada con bordados o con olanes simples. El hombre viste como los campesinos circundantes.

Fabrican renombradas alfombras, tapetes, colchas, manteles y loza. Son famosos sus bordados de pájaros y flores de tonos cálidos. Asimismo, son exquisitos orfebres.

Aunque muy rara, todavía se usa la coa (palo sembrador), llamada tarekua. Poco a poco fue sustituida por la yunta de bueyes y, posteriormente, por el tractor. La ganadería es menor y de alcance familiar (escasas ovejas o cabras y algunas gallinas y pavos o guajolotes).

Economía

Los mazahuas son fundamentalmente agricultores; entre sus cultivos destacan el maíz, el maguey, el frijol, el trigo, el haba, la cebada, el zacatón y algunos frutales como la manzana y la pera. También obtienen ingresos por la venta de aguamiel, pulque y resinas. Pero todo ello no les evita tener que emplearse como asalariados y, peor aún, tener que emigrar a México DF donde las mujeres, empleadas en el servicio doméstico, son conocidas como las Marías.

La propiedad de la tierra de algunas zonas tiende a ser privada, con sucesivas particiones entre los hijos varones lo cual da origen a un desaforado minifundismo. Sin embargo, en otras zonas prevalece la propiedad ejidal -complementándose a veces con parcelas privadas-.

Organización social

La unidad social es la familia nuclear paternal que coexiste, a veces, con una familia extensa en la que se incluyen hijos naturales, adoptivos, ahijados, viudas y mujeres abandonadas. El matrimonio solía ser endógamo, con pedimento por parte de los familiares del novio a los padres de la novia. Muchas veces, para evitar el alto coste del pedimento, se acostumbraba a raptar a la novia -siempre con arreglo posterior entre ambas familias-.

Al régimen municipal nacional se superpone un régimen político local o tradicional en el que las autoridades reconocidas por el pueblo mazahua suelen ser delegados municipales conocidos como jueces y otras personas encargadas de la seguridad que son los oficiales. Ambos son cargos gratuitos y de duración indeterminada, aunque suelen acabar con la emigración del detentador. Las comunidades se dividen en cuarteles, cada uno con un juez. Los conflictos graves son vistos por la Presidencia Municipal y los de tierras por el comisario ejidal.

Los cargos religiosos son independientes de los cargos políticos. Son dignidades escasamente jerarquizadas que se encargan de las festividades locales y de las peregrinaciones -entre éstas, una de las más importantes es la de Chalma, donde los mazahuas y otros indígenas coexisten con comunidades cristianas y con esotéricos-. Los cargos religiosos son fiscales, mayordomos y topiles. Los fiscales vigilan los actos del culto y el cultivo del terreno propiedad del templo; los mayordomos se encargan de santos particulares, y los topiles son los ayudantes de ambos.

En la segunda semana de enero tiene lugar la festividad religiosa más importante en el área mazahua, la de Nuestro Pare Jesús, en San Felipe del Progreso. Durante siete días hay comida en abundancia, fuegos de artificio, altares iluminados o encendidos, danzas de pastores, peleas de gallos, procesiones y bailes.

Desde hace más de medio siglo, en el territorio mazahua están presentes misioneros evangélicos. La competencia que existe entre la Iglesia católica y estas confesiones protestantes deriva en ocasiones en conflictos civiles, familiares y personales entre los mazahuas.

Situación actual

Desde la década de 1970, los especialistas de referencia del pueblo mazahua son Efraín Cortez Ruiz, R. Gómez Montero y G. Ruiz Chávez. Entre las últimas manifestaciones artísticas que han tenido a los mazahuas como fuente de inspiración, cabe señalar la obra de la fotógrafa Mariana Yampolsky (última exposición: Mujer mazahua, México DF, 2001). Investigadoras actuales de la cultura mazahua son M. E. Chávez Arellano (con trabajos sobre la identidad y modernidad entre los mazahuas) e I. Vizcarra Bordi (alimentación mazahua).

En agosto de 1976 se produjo un acontecimiento que tuvo inmediatas consecuencias en el modo de vida mazahua: la popular revista National Geographic dedicó su portada a un lepidóptero muy especial que veranea en el norte de Estados Unidos, la mariposa monarca (Danaus plexippus). Desde 1937, el zoólogo F. A. Urquhart se había dedicado a buscar los cuarteles de invierno mexicanos de esta mariposa migrante, pero no fue hasta 1975 cuando, definitivamente, los localizó en un primer enclave de 10 hectáreas en los bosques de la conífera oyamel (del náhuatl oyámetl, Abies religiosa) del territorio mazahua-otomí. Posteriormente, estos enclaves ascenderían a trece, pero en todos ellos se sufría (y se sufre) un avance de la frontera agrícola que convierte esos bosques en milpas (huertos de maíz). Para contrarrestar este avance, se han decretado varias reservas forestales con el consiguiente conflicto entre campesinos, indígenas (mazahuas y otomíes o ñahñu), grandes empresas y ecologistas a ultranza. Atrapados entre la escasez de tierras fértiles, el crecimiento demográfico y unas formalidades burocráticas de conservación del lepidóptero migrante que les niegan toda posesión de su territorio, los mazahuas ven reducido día a día su territorio ancestral.

Algunas organizaciones mazahuas son el Consejo Mazahua del Distrito Federal (organización plenamente indígena, asociada al Congreso de los Pueblos Originarios del Anáhuac) y Mazahui (en San Antonio de la Laguna, México; organización indigenista especializada en la promoción del arte mazahua, en especial de los textiles y bordados). Asimismo, algunos mazahuas están presentes en la Asamblea de Migrantes Indígenas en la Ciudad de México.

Bibliografía

CORTEZ RUIZ, E.: San Simón de la Laguna, México: INI, 1972.
GÓMEZ MONTERO, R.: Las mayordomías hereditarias entre los mazahuas de los barrios de la Villa de San Felipe del Progreso: estudio de quince casos, México: ENAH, 1979.
IWANSKA, A.: “Purgatorio y utopía; una aldea de los indígenas mazahuas”, en SEP-SETENTAS nº 41, México, 1972.
LEÓN, N.: Un catecismo mazahua (en jeroglífico testeramerindiano), México, 1968.
RUIZ CHÁVEZ, G.: Contribución al estudio de los mazahuas. Estudio etnográfico y etnohistórico, México: ENAH, 1979.

Antonio Pérez

MAZAHUA

Fuente: Britannica

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