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Definición de Mercado

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 (Del lat. mercatus); sust. m.

1. Contratación pública en sitio y día señalados al efecto: el martes hay mercado en el puerto.
2. Sitio público destinado a la compra y venta de bienes y servicios: el mercado de San Miguel es uno de los más antiguos de Madrid.
3. Concurrencia de personas que acuden a este sitio: al anunciarse la visita de la alcaldesa, se formó un gran alboroto entre el mercado.
4. Conjunto de operaciones comerciales que afectan a determinado sector de bienes: el mercado siderúrgico es muy inestable desde hace dos años.
5. Plaza o país de reconocida importancia comercial: Hong Kong es uno de los principales mercados asiáticos.
6. Conjunto de consumidores con posibilidad de comprar un producto o servicio determinado: el nuevo perfume está destinado a un mercado juvenil y moderno.
7. Cosa o cantidad que se compra (ú. s. con los adjetivos bueno o malo): el mercado del rodaballo no está siendo bueno en los últimos meses.
8. Estado y evolución de la oferta y la demanda en un determinado sector económico: el curso de análisis de mercado no termina hasta mediados de junio.

Sinónimos
Feria, plaza, alhóndiga, zacatín, rastro, baratillo, zoco, bazar, emporio, lonja, bolsa, ágora, ferial, tienda, puesto, verbena, proveeduría, autoservicio, factoría, supermercado, almoneda, almudí, quintana.

Modismos
Hacer el mercado. Comprar lo necesario para el consumo doméstico.
Mercado negro. Tráfico clandestino de mercancías prohibidas o escasas, a precio superior al legal.

 (4, 5 y 8)[Economía] Mercado.

Lugar en que la oferta y la demanda se encuentran e intercambian bienes y servicios entre productores y consumidores a un precio determinado. El concepto de mercado es uno de los más importantes de la economía. Desentrañar sus peculiaridades y su funcionamiento ha sido uno de los grandes empeños de esta disciplina, que tiene una rama muy implicada en el estudio de su estructura, la microeconomía.

A la hora de estudiar el mercado desde el punto de vista económico es conveniente manejar algunos conceptos básicos.

La naturaleza del mercado

En primer lugar, hay que determinar qué puede ser considerado como mercado. En un principio, y a un nivel intuitivo, se entiende como mercado el lugar donde se ponen en contacto los adquirentes de bienes y servicios y los ofertantes. Pero el mercado no necesariamente debe ser un lugar físico, ya que se pueden adquirir estas mismas cosas sin acudir a un sitio específico. Por tanto, lo verdaderamente esencial no es que haya un lugar considerado como mercado sino que exista una oferta, la del vendedor, una demanda, la del comprador, y una relación de intercambio entre ambos.

El economista francés Léon Walras, a este respecto, mantenía que el mercado era un sistema compuesto por mercados particulares que interaccionaban entre sí y en los que se negociaban diferentes mercancías. El equilibrio se producía porque los precios de cada mercado se ajustaban al equilibrio. Los marginalistas centraron su atención en la formación del precio en un mercado, de manera que consideraron dadas todas las variables a excepción de precio y cantidad. Con ello llegó a obtener el precio de mercado.

Otro concepto básico a la hora de abordar la realidad del mercado es la distinción entre los bienes de consumo y los de producción, es decir, de qué tipo son los elementos que se compran y venden dentro del mercado. Los primeros, los bienes de consumo, son aquéllos que se adquieren para realizar una utilización directa por parte del comprador. Los bienes de producción son todos aquéllos que se adquieren para conseguir otros bienes o servicios.

Una vez que se han aclarado algunos conceptos básicos para entender el mercado, se pueden analizar diferentes elementos que componen lo que se entiende como mercado, es decir, la demanda y la oferta.

Demanda

La demanda es la cantidad de bienes que está dispuesto a consumir el comprador para solventar una necesidad concreta. La cantidad de un determinado producto (X1) que un consumidor demanda depende del precio de los demás bienes (Pi), de la renta del consumidor (M), de las preferencias (Pr), de la calidad del bien o servicio (C) y de las expectativas (E), es decir:

X1 = f ( P1, P2, …Pn, M, Pr, C, E)

Si el consumidor gasta toda su renta, se cumplirá que:

X1 • P1 + X2 • P2 + … + Xn • Pn = M

Si los precios de los restantes bienes y la renta permanecen constantes se llega a:

X1 = f (P1)

que es la demanda del bien X1 e indica las compras que el demandante de un bien efectúa en un período dado al variar su precio.

Aquí aparece una norma fundamental y muy intuitiva, conocida como Ley de la demanda. Según ésta, la cantidad de producto demandado, sea cual sea su tipo, es inversamente proporcional a su precio, o lo que es lo mismo, a mayor precio menor cantidad demandada. Si en el eje de ordenadas se representa el precio y en el de abscisas la cantidad que se compra, se puede comprobar que para cada precio hay un nivel de demanda distinto.

Para realizar un estudio más elaborado de la demanda, se utiliza el concepto de utilidad. El objeto de toda actividad económica es producir bienes y servicios que sean capaces de satisfacer las necesidades humanas, es decir, de reportar utilidad. En la medida en que un consumidor adquiere unidades adicionales de un bien, su utilidad o satisfacción aumenta hasta llegar a un punto de saturación. Los expertos entienden por utilidad marginal el aumento de la utilidad total que se consigue con el consumo de una unidad adicional de determinado bien. Como se observa, la utilidad marginal de cada bien complementario es cada vez menor. De esta forma el consumidor lleva a cabo una elección diaria de los bienes, de tal forma que la utilidad marginal que obtiene por cada uno de ellos sea igual a la del resto. Esto significa que el último euro gastado en un bien concreto de entre todos los comprados en un momento dado otorga la misma utilidad marginal que el de los otros. De esta forma se llega a una curva de demanda individual a partir de la de utilidad marginal, por la condición de equilibrio.

Oferta

Los productores de bienes tienen como fin último ofrecerlos en el mercado para satisfacer la demanda. Al igual que ocurría con la demanda, también la oferta está plenamente relacionada con el precio, ya que, cuanto mayor es éste, más personas estarán dispuestas a ofertarlo.

La oferta responde a una función, con una curva característica, ascendente en el sentido del precio. Si en la función de la demanda esto era una auténtica ley, en el caso de la oferta ya no se cumple de la misma forma. Esto se debe a que existen fenómenos que desautorizan esa afirmación, como la fijación de un beneficio como objetivo (que implica que a menor precio se ofrezca mayor cantidad) o la existencia de economías de escala.

La oferta de mercado de un determinado producto está formada por el conjunto de las ofertas de las empresas del sector. De forma general, se observa que cuanto mayor es el precio de un bien más cantidad del mismo están dispuestas a ofrecer las empresas.

El equilibrio en el mercado de libre concurrencia, donde oferentes y demandantes son precio-aceptantes, es dado por el lugar de intersección entre las dos curvas. En ese punto se produce y se compra una cantidad de equilibrio Xm a un precio de mercado Pm.

La cantidad de producto ofertado por una empresa está determinada, además de por el precio, por otros elementos determinantes como el precio de los elementos necesarios para crear dicho bien, así como de las técnicas de producción, es decir, de sus costos. En este punto se entra de lleno en la economía de la empresa y en los factores que determinan la producción de bienes económicos. (Véase oferta)

La producción y el coste

Para analizar la oferta y la producción hay que abordar el punto principal a la hora de estudiar la empresa: el coste de producción de los productos.

Para conocer cuál es el coste de producción se debe establecer el coste fijo y el coste variable. El coste fijo es el gasto que la empresa realiza para producir independiente de la cantidad total obtenida, mientras que el variable depende del volumen de producción. La empresa, asimismo, deberá saber cuál es el coste medio para cada bien, que no es más que dividir el coste total por el volumen de producto obtenido en un periodo de tiempo. A mayor producción de un bien en un tiempo dado, menor es el coste medio, siempre y cuando la curva de costes variables no entre en la zona de rendimiento decreciente. Por otra parte, el coste marginal es el aumento del coste por cada nueva unidad adicional fabricada.

La empresa deberá producir una cantidad suficiente de bienes como para que coincida con el menor coste medio posible y éste con el precio del bien ofertado. Al tener en cuenta las condiciones de equilibrio, se considera que la curva de oferta de bienes de una empresa coincide con el tramo ascendente de la curva de costes marginales a partir del mínimo de explotación.

El sistema de precios

¿Qué es lo que determina el equilibrio entre oferta y demanda, es decir, el punto coincidente entre el precio que unos solicitan y otros están dispuestos a pagar por la cantidad que necesitan? la clave está en un mecanismo sencillo por el que se supone que el mercado se autocontrola. Si los consumidores demandaran una cantidad de producto determinado, superior a la que se ofrece, evidentemente los consumidores estarán dispuestos a comprar a mayor precio. Esto significa que la empresa, ante mayores precios, estará interesada en producir mayores cantidades hasta igualar oferta y demanda en un punto de equilibrio. También puede ocurrir al contrario. Si la oferta es mayor que la demanda, los precios que están dispuestos a pagar los consumidores serán menores. Los productores deberán entonces reducir su producción y de esta forma llegar de nuevo al equilibrio.

El resultado es que el mecanismo del mercado tiende al equilibrio, de forma que satisface a ambas partes, tanto a consumidores como a productores. Esto no quiere decir que este punto de equilibrio se mantenga estable constantemente.

La medida en la que la cantidad de un bien cambia ante las variaciones de precio es la elasticidad. La demanda tiene una elasticidad determinada con respecto al precio, de forma que ante un aumento de éste, la cantidad se reducirá más en tanto en cuanto su elasticidad sea mayor. Al igual que la curva de la demanda, también la de la oferta presenta un determinado grado de elasticidad. Si un bien presenta una oferta muy elástica, una pequeña reducción en el precio da lugar a una disminución muy considerable de la oferta.

Teóricamente el sistema exige que en cada mercado, tanto los compradores como los vendedores del bien o factor sean tan numerosos que ninguno tenga capacidad para influir en el precio del bien y nadie tenga, por tanto, poder de mercado. Sin embargo todos tomaran sus decisiones de acuerdo a la misma información sobre los precios en mercados en que se negocian bienes homogéneos. En estas condiciones, el mecanismo de precios actúa de tal modo que el precio obtenido constituye una señal que proporciona toda la información necesaria para distribuir el output y los factores de producción en la economía de forma óptima.

Mercados de competencia perfecta e imperfectos

Con relación a los supuestos bajo los que actúa el mercado y bajo los que se transmite la información adecuadamente a través de los precios, se reconoce que éstos son restrictivos en exceso. Sobre este particular, son condiciones necesarias que no haya externalidades, barreras, precios flexibles, asimetría en la información, rendimientos a escala, complementariedad, producción conjunta ni mercados de futuros. En el caso de que no se cumplan alguno se producen los llamados fallos de mercado. Véase competencia.

Los fallos de mercado son: casos de competencia imperfecta y monopolística por fallos en la asignación; externalidades del mercado cuando los efectos de una actividad se transmiten a todo el colectivo (de esa forma pueden ser positivos o negativos generando economías externas positivas y deseconomías externas negativas); presencia de bienes públicos; Existencia de incertidumbre; fallos en la distribución; y fallos en la estabilidad.

Como caso extremo frente a un mercado hipotético en el que se cumplan todas las condiciones de competencia perfecta existen monopolios de oferta y de demanda. En el monopolio de la oferta, un sólo productor es el que oferta un bien o servicio determinado a un gran conjunto de consumidores. No existe competencia que regule el mercado, por lo que el precio lo fija el productor maximizando su beneficio. Los consumidores pagan un mayor precio del que podría lograrse en una situación de competencia. Lo mismo se puede aplicar al monopsonio o monopolio de demanda. En este caso, al ser el único comprador de un bien o servicio puede establecer un precio menor que el que se conseguiría en un mercado libre. Hay otros escenarios posibles de mercados imperfectos como los oligopolios, en donde un pequeño grupo de oferentes o de demandantes controla una gran parte del mercado.

El mercado y la realidad

Se han visto gran cantidad de supuestos teóricos, sobre lo que es y cómo se comporta el mercado. Ahora hay que puntualizar que ese mercado rara vez existe en la realidad, como tampoco es común encontrar un mercado monopolístico de libro.

Las bases teóricas chocaron en un principio con la aparición de grandes sociedades mercantiles con poder de mercado, que implicaban reducciones del número de empresas competitivas y que recortaban costes de producción y precios. En cuanto a los mercados de bienes y servicios de consumo se comprueba que la mayor parte de las empresas tienden a crear monopolios de facto. Cada empresa intenta diferenciar sus productos de cara al mercado y justificar así una elección frente a la competencia.

Uno de esos elementos distintivos es, sin duda, la publicidad, que al diferenciar un producto frente a la competencia con elementos no presentes físicamente en él elimina la posibilidad de competencia perfecta, ya que productos con propiedades idénticas se comportan de forma muy distinta en el mercado gracias a esa publicidad.

Al salir de la abstracción, el precio se comporta como una variable estratégica a definir por la empresa y su manejo posiciona a ésta en el sector. Las formas de obtención de beneficios entonces se fijan en dos tipos de liderazgo: el primero de ellos supone diferenciar al producto por calidad, de forma que un precio mayor que los de la competencia implica un liderazgo en calidad. La segunda forma es liderazgo en costes, de manera que la firma rebaja sus costes medios por debajo de los de la competencia.

Finalmente hemos de aclarar que otra de las razones para que el mercado no responda a la imagen de competencia perfecta es que el estado ha intervenido e interviene en ellos. Sobre este tema hay varias y encontradas opiniones, pero el estado social moderno tiene como una de sus bases la justicia social. En este caso el estado interviene no sólo por el fin de crear eficiencia sino que además interviene con fines redistributivos. Un caso concreto y evidente de la intervención estatal es el control legal del mercado de trabajo. Si este mercado fuera totalmente libre, los productores tratarían de pagar los salarios más bajos posibles, sin prestaciones sociales de ningún tipo. Por contra, el estado se encarga de que los salarios sean lo más equitativo posible, permitiendo además unas prestaciones sociales que también han de pagar los propios productores para garantizar un bienestar mínimo a la mayor parte de la población.

Temas relacionados

Economía.
Oferta.
Demanda.
Feria.
Precio.
Economía de mercado.
Mercados financieros.

Enlaces en Internet

http://www.oftel.gov.uk/consumer/dqannex.htm; Página oficial del organismo británico regulador de las telecomunicaciones con definiciones de mercado para ese sector (en inglés).
Bibliografía

Cuervo-Arango, Carlos. Trujillo, José A. Introducción a la economía, Madrid, Mcgraw-Hill/La Colina, S. A, 1986.
Ovejero Lucas, Felix. MERCADO, ética y economía, Barcelona, ICARIA y FUHEM, 1994.
Tortella, Gabriel. Introducción a la economía para historiadores, Madrid, Editorial Tecnos, SA, 1991.
Kirzner, Israel M., Market theory and the price system, Princeton (EE. UU.), D. Van Nostrand, 1963.

Javier Lucena Giraldo

MERCADO

Fuente: Britannica

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