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Definición de Mojiganga

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 (De bojiganga); sust. f.

1. Fiesta pública de disfraces de carácter ridículo, especialmente si las máscaras son de animales: ya se oye el bullicio de la mojiganga bajando por la Calle Mayor.
2. Obra dramática, muy breve y de carácter cómico, en la que se introducen personajes ridículos y extravagantes: tengo un papel pequeño en la mojiganga de carnaval.
3. [Uso figurado] Cualquier cosa ridícula con que uno se burla de otro: no me ha hecho ninguna gracia la mojiganga.

Sinónimos
Farsa, burlería, mascarada, bojiganga, fiesta, jolgorio, carnaval, encamisada, bullicio, burla, chanza, broma, befa, mofa, monserga.

Antónimos
Seriedad, gravedad.

 (2) Mojiganga.

Subgénero del teatro cómico breve. La palabra originaria, boxiganga (hasta mediados del siglo), designaba metonímicamente al “personaje caracterizado por unas vejigas sujetas a la punta de un palo”, dentro de la función festiva con el mismo nombre (Corominas). También se entendía por bojiganga o mojiganga, “compañía de teatro”; “procesión de Carnaval” —palaciega o callejera—, “máscara grotesca” y “farsa”, que Autoridades define como “fiesta pública que se hace con varios disfraces ridículos, enmascarados los hombres [...]. Por alusión, se llama cualquier cosa ridícula con que parece que alguno se burla de otro”. Cada una de estas acepciones incluye el aspecto teatral, pero no hablan de una forma dramática específica, y es que, la mojiganga (así como el baile, la jácara, etc.) era en su origen “un entretenimiento no dramático que luego se agregó a entremeses y bailes y dio nombre a alguno de ellos” (H. Bergman, 1970). Es en el siglo xvii cuando se fija la acepción de “pieza teatral breve”, que convive con la popular de “espectáculo carnavalesco”; según Cotarelo (1911), es posible que la mojiganga dramática existiera antes de 1637, ya que hay piezas anteriores a este año que, aunque no se titulen así, reúnen sus características: subordinación del argumento al espectáculo, los asuntos son meros pretextos para el desarrollo de la escenificación; relevancia de la música, el baile, los recursos escénicos y la especial vestimenta, “disfraces ridículos o graciosos de los personajes [...]; vistosos trajes de fantasía” (H. Bergman, 1970). Algunos de los bailes de Quiñones de Benavente pueden ser considerados auténticas mojigangas, dados los temas, la música y los atuendos fantásticos de los personajes.

La característica esencial de la mojiganga dramática es, pues, su conexión con el Carnaval. De esta característica se derivan el resto de los rasgos distintivos de este género menor: un número elevado de dramatis personae (entre ocho y diez), a los que hay que añadir los músicos y bailarines; la música; “el desarrollo de las infinitas (aunque en la práctica, finitas) combinaciones, variantes y materializaciones de lo grotesco y el ridículo escénico. [...] Todo ello se puede encontrar en los entremeses y restantes géneros, pero es, paradójicamente, la potenciación máxima de su conjunto, al servicio de una exaltación extraescénica, lo que configura la personalidad de la mojiganga teatral” (A. Tordera, 1986).

A partir del estudio de los motivos argumentales de un importante corpus de mojigangas dramáticas, se ha establecido la siguiente tipología: el primer grupo lo constituyen las mojigangas que poseen un “argumento de comedia abreviada, intensificada”, estructura por la que suele inclinarse Calderón; un segundo grupo de mojigangas se basa en la reescritura paródica “de tradiciones literarias ilustres, mitológicas, obras dramáticas nobles o de estructuras fijas de orden social”; las mojigangas del tercer tipo se estructuran como “una escenificación de la mojiganga”, tratan el tema de “la necesidad urgente de improvisar un desfile, procesión lúdica, bien sea solemne, con máscaras e indumentaria, o simplemente ‘encamisada’, urgencia que es resuelta mágicamente o con recursos de astucia” (A. Tordera, 1986). Este tipo de mojigangas son un remedo burlón y paródico de la práctica de compañías teatrales o de las comisiones municipales, que se veían obligados a improvisar los festejos de la forma más barata posible. Una segunda clasificación de las mojigangas atiende al motivo que las impulsa: palaciegas (para la exaltación de la monarquía), eucarísticas (en torno al día del Corpus Christi) y carnavalescas (entre la Pascua de Navidad y las vísperas de la Cuaresma).

En el siglo xviii se reprimieron muchas de las manifestaciones festivas del Barroco, entre ellas las representaciones de autos sacramentales en carros y al aire libre. Uno de los factores que influyeron en tal represión fue la inclusión de bailes, entremeses y mojigangas en las representaciones del Corpus. Sus detractores proclamaban su ilicitud por la intrusión de lo profano en lo religioso. La decadencia de la mojiganga no se debe tanto a este hecho como al agotamiento de los temas, dado su carácter de burlescos.

Temas relacionados.

Baile entremesado.
Entremés.
Fin de fiesta.
Literatura española.
Loa.
Paso.
Sainete.
Teatro.
Teatro español.

Bibliografía.

P. Calderón. Entremeses, jácaras y mojigangas. Ed., E. Rodríguez y A. Tordera, (Madrid: Castalia, 1982).
J. Huerta Calvo. Teatro breve. (Madrid: Taurus, 1985).
A. Tordera. “Historia y mojiganga del teatro”. en Actas de las Jornadas sobre teatro popular en España. (Madrid: CSIC, 1986), 249-287.

GCA.

MOJIGANGA

Fuente: Britannica

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