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Definición de Monetarismo

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 (De monetario); sust. m.

1. Teoría económica que defiende el control de la oferta monetaria como el principal método para la estabilización de la economía capitalista.

 El término monetarismo designa a una corriente de pensamiento económica con gran influencia en la economía durante la segunda mitad del siglo XX. Incluye a una serie de autores que se colocan en posiciones de la llamada contrarrevolución al Keynesianismo.

Del los antecedentes a Irving Fisher

Las ideas sobre las que se concentra el monetarismo son anteriores a este, de forma que tanto la teoría cuantitativa del dinero como la ley de Say, habían sido expuestas siglos atrás. Por tanto, si bien no cabe calificar como pertenecientes a la escuela monetarista a autores anteriores al siglo XX, como Bodin, si estudiaron el movimiento del dinero y llegaron a conclusiones sobre las que se enfocaron los estudios de esta escuela.

Un caso clásico sobre este aspecto procede del análisis sobre las relaciones entre la moneda y los precios. Un ejemplo se refleja en la llegada de la plata y el oro americanos, que provocó que los precios de la España peninsular sufrieran a partir de 1550 un incremento que se prolongo a lo largo de un siglo y que es conocido como la revolución de los precios. Los efectos de este proceso se trasladaron tambien, aunque mas suavemente, a lo largo de los países por los que fluyo el metal precioso. De estas evidencias empíricas se dedujeron cuestiones que relacionaron las divisas con la estabilidad de precios. Mas tarde se formuló la teoría cuantitativa del dinero que relacionaba la cantidad de dinero en circulación con los precios. Dicha teoría mantiene que la cantidad de dinero en circulación (M) multiplicada por la velocidad de circulación del dinero (V) equivale a la cantidad producida de bienes y servicios (Q) por el nivel de precios (P).

M • V = P • Q

Mediante esta ecuación se relacionaba el nivel de precios con la cantidad de dinero. Al corto plazo se consideraba que tanto la velocidad de circulación del dinero como la cantidad de producción se podían establecer como constantes, por lo cual, desde el punto de vista neoclásico, un incremento en la cantidad de dinero en circulación se traslada directamente a precios.

El economista estadounidense Irving Fisher dio un gran impulso a las teorías neoclásicas y a la teoría cuantitativa del dinero. A esta última dedicó profundos estudios en los que analizó su verosimilitud a lo largo del tiempo y en el caso de periodos de transición. Además, estableció la diferencia entre saldos reales y nominal.

La escuela monetarista a partir de la escuela de Chicago

La Universidad de Chicago, sobre todo a partir de la entrada como docentes de Milton Friedman o G. Stigler, se alineó en posturas muy críticas con respecto a las teorías keynesianas y defendiendo tesis de corte monetarista. Si bien el monetarismo mas conocido es el de la escuela de Chicago, han surgido posiciones que divergen a partir de un cuerpo doctrinal comúnmente aceptado por todos ellos.

En principio se puede destacar que los modelos monetaristas: Están enfrentados a los keynesianistas y que mantienen la capacidad del mercado para autorregularse; Son modelos que buscan la explicación a variables macroeconómicas, por lo que no pretenden desagregar las variables para hacerlos funcionales -esto es algo muy distinto a los grandes modelos Keynesianos con decenas de ecuaciones que pretendían ser capaces de describir todas las relaciones económicas de un país-; Son modelos que inciden mas en las políticas de oferta; Defienden la efectividad de la política monetaria frente a la política fiscal y de rentas; Mantienen que el mercado de trabajo es como cualquier otro; Según ellos, el dinero no tiene sustitutivos próximos; Defienden la vigencia de la teoría cuantitativa del dinero.

Para analizar el funcionamiento del modelo cabe centrarse en diferentes aspectos que se detallan a continuación.

En lo que se refiere al consumo, no lo hacen depender de el nivel de renta disponible, sino que lo deducen como una función de la llamada renta permanente. De esta forma, un individuo decide consumir teniendo en cuenta no solo la renta de ese periodo sino además lo que ha ganado y va a ganar en un futuro. Así, el consumo es por tanto función de la riqueza en bienes y monetaria de la que disponga el sujeto.

C = b (Yd) + b • W

Por otro lado, la función de inversión, si bien presenta las mismas características que la de los modelos keynesianos, se diferencia en lo que se refiere a la elasticidad entre el tipo de interés y la inversión. Keynes defendía que existía una rigidez y que ésta se agudizaba más en situaciones de crisis. Frente a ésto, los monetaristas mantienen que la función es muy elástica al largo plazo, puesto que los activos financieros y los reales son buenos sustitutivos entre ellos. De esta forma, queda justificada la política monetaria y su influencia sobre los tipos de interés.

I = Io – I1 • ( i )

En lo que se refiere al sector monetario, es éste el aspecto que mas los enfrenta con respecto la teoría keynesiana. El punto de partida es muy diferente ya que validan la teoría cuantitativa del dinero aunque evolucionada. Con respecto a la demanda de dinero por parte de los agentes económicos, ésta parte de unos supuestos diferentes. El dinero, mantienen, no tiene un sustitutivo cercano ya que sus características especiales lo impiden. De esta forma, las familias demandan dinero en función de la riqueza que poseen y teniendo en cuenta el coste de oportunidad frente a otros activos financieros. Las empresas lo demandan en función de los costes de mantener una cantidad plenamente líquida y de la rentabilidad, además de en función de las características de cada firma particular. En definitiva, la función de demanda de dinero en términos reales (DM) es función de la rentabilidad de otros activos financieros (ii), de la variación en el nivel de precios (P) y de la renta permanente (Yp).

DM = f (ii, P, Yp)

En resumen, toma saldos reales y mantiene que entre el tipo de interés y la cantidad de dinero existe cierta rigidez, de forma que la actuación sobre los tipos no resulta tan influyente sobre la demanda monetaria. De esta forma, ante un shock de la oferta, el ajuste de la demanda se produce a través de todos los activos que componen la riqueza de los individuos. Primero se empezara a reequilibrar la cartera con los activos más próximos al dinero para al final, ocuparse de los activos reales.

En lo que se refiere a la oferta monetaria, la consideran una variable exógena y decidida por el gobierno, de manera que resulta ser un instrumento de política monetaria, frente a un planteamiento que exponga la endogeneidad de la oferta monetaria.

Con respecto a los salarios, los, monetaristas consideran que actúa igual que cualquier otro mercado. Esta postura se enfrenta a las consideraciones keynesianas en torno a la rigidez en los salarios a la baja y mantienen que los mercados son capaces de absorber toda la fuerza de trabajo por ajuste del salario monetario.

En estas condiciones, todo desempleo tiene características coyunturales y no se reconoce paro de tipo keynesiano, por lo que se tiende a la tasa de paro natural. En el largo plazo, puesto que toda la economía tiende a sus tasa naturales, una política activa de demanda con la intención de reducir el paro por debajo de la tasa natural no solo resulta estéril al largo plazo, además produce presiones inflacionarias. La cuestión es que la tasa de paro natural de un país se encuentra más lejana del paro friccional que existe en el pleno empleo cuantas mas rigideces existen en los mercados. De esta forma, la única manera efectiva de reducir la tasa de paro es a través de la flexibilidad del mercado de trabajo. Ésta es una afirmación muy conocida pero de la que no se explica usualmente la interpretación teórica por la que se llega a ella, aunque los monetaristas tienen interpretaciones diferentes en función de su visión.

La inflación, para los monetaristas, es un fenómeno con raíces monetarias. Al validar en algún de algún modo las relaciones de la teoría cuantitativa del dinero, los monetaristas reconocen que en el largo plazo existe una vinculación entre la inflación y la oferta monetaria. La gran diferencia es que ellos no consideran a la inflación en costes como un elemento aparte, sino como una consecuencia mas entre todos los efectos que relacionan el crecimiento entre la oferta monetaria y el aumento de precios. Indican por tanto, que la inflación no se puede explicar solo desde los costes porque estos solo son una parte de todo la cadena de reacciones. Con respecto a la inflación estructural, mantienen que es consecuencia de las características de las economías de los países en desarrollo. El alejamiento de los mercados de la eficiencia, la poca autonomía de éstos y la imposibilidad de ejercer una autoridad monetaria férrea impiden que la situación evolucione.

Por otra parte, un incremento de la oferta monetaria observado en el largo plazo solo tiene efectos sobre los precios. En el corto plazo y si no es esperado puede tener efectos sobre la producción real en equilibrio. Si el aumento de la oferta monetaria es esperado, entonces los agentes anularán sus efectos al incluir la previsión en sus peticiones salariales unos y en sus precios otros. Si no se espera, si puede producir incrementos en la producción de equilibrio.

Con respecto a la relación que se plantea en la Curva de Phillips, es negada en el análisis monetarista, que es de largo plazo. Según la Curva de Phillips, existe una relación inversa entre la tasa de paro y la de inflación en una economía, de suerte que se pueden combinar valores como objetivos de la política monetaria. Además, esta relación encuentra su límite coyuntural en la tasa de paro no aceleradora de la inflación o nonacelerating inflaction rate of unemployment (NAIRU). Esa tasa corresponde al nivel de empleo en la economía que no provoca tensiones inflacionarias. Para Friedman, estas dos variables no tienen correlación entre si. El punto de partida en este aspecto es el que ya se mencionó y que resalta que en el largo plazo toda economía tiende a su tasa natural de equilibrio. Esta consideración nos conduce a que se produce un equilibrio en el mercado de trabajo por el que se emplea a toda la fuerza de trabajo hasta la tasa natural. Una cuestión diferente es que ninguno haya llegado ha definir adecuadamente lo que llaman tasa de paro natural. La ideología que planea sobre estas consideraciones es que existe paro en tanto que el mercado de trabajo no se comporte de forma eficiente. De esta forma, la flexibilidad y la reforma de los mercados de trabajo, al igual que el incremento de la competitividad conducen (según estos autores) a una mayor perfección del mercado de trabajo en el que el salario es el precio de la mano de obra. Así, cuanto más evolucionado sea el mercado y la economía, mas reducirá su tasa de desempleo natural. En el largo plazo y al seguir este razonamiento, el desempleo se muestra rígido ante variaciones en los precios, por lo que no se deduce relación alguna entre inflación y paro.

La Política económica

Sobre la política económica hay que resaltar varios aspectos. Los objetivos últimos deben dirigirse a mantener la estabilidad de precios. En lo que se refiere al paro, no tiene importancia por equilibrarse en el largo plazo. Con respecto al equilibrio en balanza de pagos, si hay que entender que el monetarismo nace para aplicarse a economías cerradas, son partidarios de mantener el equilibrio por el sistema de cambios flexibles.

En lo que se refiere a la política fiscal, consideran que su eficacia es muy limitada, puesto que el aumento en un componente de la demanda como el gasto público, la tasa impositiva o el gasto en inversión, producen cambios en los tipos de interés. Esa variación en los tipos mantiene la demanda en la misma cuantía que ajusta sus componentes por el interés. En definitiva, solo cambian las relaciones entre los componentes de la demanda. La variación solo afecta al nivel de producción si cambia en algún aspecto la oferta monetaria. En esto último hay que tener además en cuenta que la relación entre el interés y la demanda monetaria es rígida, por lo que los posibles efectos serán muy limitados. Todas estas condiciones llevan a pensar que la política fiscal esta subordinada a la monetaria

La efectividad de la política de rentas, al actuar sobre los salarios y la oferta depende del comportamiento de las políticas monetaria y fiscal.

La política monetaria es la mas adecuada por parte de los monetaristas para el logro de los objetivos de política económica. Ésta afirmación procede de mantener la validez de la relación entre la oferta monetaria y el nivel de renta nominal. Al suponer que la relación entre ambas variables es positiva, un aumento de la oferta monetaria produce incrementos en la renta nominal, si bien es imposible determinar que parte de ese efecto es real y que parte se traslada a un aumento de precios. En lo que se refiere a la demanda monetaria ya se comento antes que se interpreta de manera diferente al keynesianismo y que se determina en función de la renta permanente y del coste de oportunidad. De la oferta monetaria consideran que es exógena. de esta forma la política monetaria es la más efectiva siempre teniendo en cuenta su influencia sobre la renta nominal. La forma de actuación es también otro punto de discusión con los keynesianistas. Mientras que estos últimos están a favor de políticas anticíclicas y discrecionales, los monetaristas prefieren una política de ajuste constante en la que se aumente la certidumbre de los agentes y confiando que por lo demás, los mercados se ajusten con la mínima intervención. Véase política monetaria.

Otras escuelas monetaristas

Si bien existe un monetarismo comunmente aceptado como tal, que desarrollaron los economistas de la Universidad de Chicago, hay otras escuelas de carácter monetarista.

La nueva macroeconomía clásica

Desde una posición mas extrema, los economistas de esta escuela entre los que se encuentra Robert E. Lucas elaboraron la hipótesis de expectativas racionales (HER), sobre la que fundamentan su análisis. La cuestión de la expectativa tiene importancia, puesto que supone tener en cuenta que los agentes económicos se comportan con racionalidad limitada en sus decisiones y adelantan el como se verá afectada la decisión en el futuro por la evolución de otras variables. Por una parte hay que tener en cuenta si la información que existe en el mercado es pública o no. De esta forma, la información es utilizada en un mayor o menor grado y con ella los agentes económicos elaboran expectativas. Un agente, para elaborar una decisión económica tiene en cuenta toda la información histórica y actual de la variable sobre la que va a decidir, de otras variables que le afecten y de la política económica que se realice.

En lo que se refiere a la política económica, puesto que los agentes adelantan las decisiones del gobierno, las políticas de rentas no tienen efectos ya que los agentes incluyen en sus peticiones las expectativas. Por otro lado, la política fiscal resulta también inadecuada porque no produce crecimiento de la producción, sino solo de precios. De esta forma, la única formula posible es a través de la política monetaria, pero de forma que la información permita a los agentes elaborar las expectativas y que no se desvíen.

La escuela austriaca

Esta escuela, que tiene larga tradición en la doctrina económica resurgió a partir de la influencia de Hayek. Esta escuela se destaca por ser particularmente radical en sus planteamientos y por defender hasta el extremo la economía de libre mercado. Mantienen la desnacionalización del dinero y que exista un patrón oro que proteja de los excesos a la economía. Se muestran a favor de la política monetaria y desautorizan cualquier otra por las distorsiones que provocan en la economía de mercado.

Temas relacionados

Keynesianismo.
Capitalismo.
Economía de mercado.

Bibliografía

Lo poco que esta bien en el monetarismo. Cuadernos económicos del ICE. HICKS, JOHN, 1977.
Lo que hay de mal en el monetarismo. Cuadernos económicos del ICE. HICKS, JOHN, 1977. VILLARREAL, RENÉ, La contrarrevolución monetarista: Teoría, política económica e ideología del neoliberalismo. México, Fondo de Cultura Económica, 1986.
Chrystal, K. Alec, Monetarism (vol 1), Edward Elgard Publishing Limited, Hants, 1990.

MONETARISMO

Fuente: Britannica

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