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Geografía e Historia de Asia [geografía]

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 Nombre: Asia.
Superficie total: 44.178.785 km² (1º más extenso).
Porcentaje de la superficie terrestre: 29,7%.
Extremo septentrional: Tierra del Norte (Rusia; 81º 00′ N).
Extremo meridional: isla de Roti (Malaisia; 11º 00′ S).
Extremo oriental: cabo Deznev (Rusia; 169º 40′ O).
Extremo occidental: cabo Baba (Turquía; 26º 5′ E).
Distancia norte-sur: 8.500 km.
Distancia este-oeste: 11.000 km.
Altitud media: 960 m.
Longitud de costas: 70.600 km.
Islas y archipiélagos adyacentes: Tierra del Norte, archipiélago de Nueva Siberia, Wrangel -océano Glacial Ártico-; islas Kuriles, Sajalín, archipiélago del Japón, archipiélago de Ryukyu, Taiwán, Filipinas, Hainan, islas Molucas, islas Mayores de la Sonda (Borneo -océano Pacífico-, Sumatra, Java, Célebes -océano Índico y océano Pacífico-); islas menores de la Sonda -océano Pacífico y océano Índico-; islas Andamán, islas Nicobar, Ceilán, islas Amindivi, islas Laquedivas, islas Maldivas, Cocos, Christmas, archipiélago de Chagos -océano Índico-; Bahrein -golfo Pérsico-; Chipre -mar Mediterráneo-. Principales sistemas montañosos: montes del Ponto, montes Tauro, cordillera del Cáucaso, montes Pusht-i-Kuk, montes Elburz, montes Kopet Dag, Hindu-Kush, cordillera del Pamir, cordillera del Tian Shan, montes Altai, montes Yablonovi, montes Stanovoi, montes Dzhugdzhur, montes Verjoiansk, montes Cherski, montes Kolima, meseta de Anadir, montes Koriakos, cordillera Central, montes Kuenlun, cordillera del Karakorum, cordillera del Himalaya.
Principales ríos: Yangtzé (5.800 km), Obi (5.410 km), Yenisei (5.200 km), Huang He (5.200 km), Mekong (4.505 km), Lena (4.430 km), Amur (4.400 km), Indo (3.180 km), Brahmaputra (2.900 km), Salween (2.700 km), Éufrates (2.700 km), Amu Daria (2.520 km), Irrawaddy (2.172 km), Tigris (1.950 km), Sir Daria (2.212 km), Indigirka (1.900 km), Kolima (1.600 km), Ganges (1.385 km).
Principales lagos: mar Caspio (424.000 km2), mar de Aral (62.000 km2), Baikal (31.500 km2), Baljash (17.300 km2), Issyk-Kul (6.280 km2), mar Muerto (1.020 km2).
Monte más alto: Everest (8.848 m).

Estados independientes: 47 (Afganistán, Arabia Saudita, Armenia, Azerbaiyán, Bahrein, Bangladesh, Myanmar, Brunei, Bután, Camboya, Corea del Norte, Corea del Sur, China, Emiratos Árabes Unidos, Filipinas, Georgia, India, Indonesia, Irak, Irán, Israel, Japón, Jordania, Kazajstán, Kirguizistán, Kuwait, Laos, Líbano, Malaisia, Maldivas, Mongolia, Nepal, Omán, Pakistán, Qatar, Rusia, Singapur, Siria, Sri Lanka, Tailandia, Taiwán, Tayikistán, Turkmenistán, Turquía, Uzbekistán, Vietnam, Yemen -Chipre se ha incluido en la ficha correspondiente a Europa, ya que su población es europea-).
Dependencias: 6 (Cocos, Christmas -Australia-; Hong Kong -China-; Palestina -Israel; mantiene un régimen de autonomía de carácter transitorio-; Macao -Portugal; en 1999 pasará a depender de China-; Territorio Británico del Océano Índico -Reino Unido-).
Regiones geopolíticas: Asia Menor, Oriente Próximo, Oriente Medio, Asia Central, Asia rusa, Indostán, Indochina, Asia del Sudeste Insular, Asia del Nordeste.
Ciudades principales: Shanghai (China; 12.300.000 habitantes), Tokio-Yokohama (Japón; 11.000.000), Pekín (China; 9.700.000), Seúl (Corea del Sur; 9.600.000), Calcuta (India; 9.000.000), Bombay (India; 8.200.000), Yakarta (Indonesia; 8.000.000). (Los datos corresponden a las aglomeraciones urbanas en su conjunto).
Población: 3.499.626.000 habitantes (1996) (los de Rusia, Turquía y Chipre, europeos en su mayor parte, están contabilizados en este continente).
Religiones: musulmanes, budistas, hinduistas, confucianistas, taoístas, sintoístas, lamaístas, minorías cristianas y judías.
Organizaciones políticas y económicas: ANSEA (Asociación de Naciones del Sudeste Asiático), OCE (Organización de Cooperación Económica), APEC (Cooperación Económica en Asia-Pacífico), SAARC (Asociación de Asia del Sur para la Cooperación Regional), CGC (Consejo de Cooperación del Golfo).

País más extenso: Rusia (13.191.600 km2) (sin incluir la parte europea).
País menos extenso: Maldivas (298 km2).
País más poblado: China (1.221.300.000 habitantes).
País menos poblado: Maldivas (254.000 habitantes).
Ciudad más poblada: Shanghai (China; 12.300.000 habitantes).
Ciudad más antigua: Gaziantep (Turquía; f. 3640 a.C. -?-).

 Continente situado entre los 1°51′ y los 78° de latitud N y los 26°07′ y 143°43′ de longitud E; limita al N con el océano Glacial Ártico; al O con Europa, a través del eje formado por los montes Urales, el mar Caspio y la cordillera del Cáucaso; al sudoeste con el mar Negro, mar Mediterráneo, Africa (de la que le separa el Canal de Suez) y el mar Rojo; al sur con el océano Indico, y al este con el océano Pacífico, aproximándose al continente americano en el norte (el estrecho de Bering, entre ambos continentes, tiene apenas 90 km). Es el continente más extenso de la Tierra, y supone un tercio del hemisferio norte y el total de las tierras emergidas (aunque algunas de las islas pertenecientes a Indonesia se encuentran en el hemisferio sur).

Medio físico.

Regiones fisiográficas.

La inmensa extensión de Asia dificulta notablemente hacer una descripción comprensiva de todas sus peculiaridades físicas. La geografía de este continente ofrece enormes contrastes, que van desde los abruptos macizos del Himalaya y el Hindu Kush, donde se alcanzan las mayores altitudes del planeta, hasta la depresión del mar Muerto, el punto más bajo sobre el nivel del mar del conjunto de las tierras emergidas, o desde los áridos desiertos de Arabia a las vastas zonas pantanosas de Indochina. Para realizar una somera exposición de la realidad física asiática, optaremos por describir el territorio partiendo del sur del continente y ascendiendo en latitud.

La península de Anatolia (Asia Menor) es la prolongación occidental del continente asiático, y se caracteriza por su elevada altitud media. De ella parten dos cadenas montañosas que se unen en la meseta del Pamir: los montes Taurus y Zagros, en el sur, y los montes Elburz y el Hindu Kush, en el norte.

En estos últimos se alcanzan alturas superiores a los 7.000 m. Entre ambos conjuntos se extienden las tierras altas de Anatolia e Irán. Al sur de Asia Menor aparece la depresión del mar Muerto, donde se alcanzan los 395 m bajo el nivel del mar, que deja paso en el sur a la península Arábiga, cuyo territorio está ocupado por una gran meseta desértica. En dirección hacia el este aparece la península Indostánica, enmarcada por los montes Ghates a oriente y occidente, y en el norte por el macizo del Himalaya, en el que se encuentra el Everest, el monte más alto del planeta, que se eleva a 8.848 m. El Himalaya supone la continuación oriental de las cadenas que arrancan en la meseta de Pamir, y está separado del Hindu Kush por el macizo del Karakorum, en el que también se rebasan con creces los 8.000 m de altura. La tercera península que aparece en dirección al este es la de Indochina, que marca el límite entre las costas del Índico y el Pacífico y se prolonga hacia el sur en la península de Malaca, en la cual se encuentra el punto más meridional del bloque continental euroasiático. Se trata de una región muy húmeda en la que abunda la vegetación selvática y el terreno pantanoso. Sin solución de continuidad aparecen los vastos territorios insulares de Sumatra, Borneo, Java y Célebes, circundados por una miríada de pequeñas islas que se agrupan en varios archipiélagos, como el de las Molucas o las islas menores de la Sonda. Los archipiélagos se prolongan hacia el norte, donde aparecen consecutivamente las Filipinas, Taiwán, las islas Nansei, el archipiélago del Japón, la isla de Sajalín, las Kuriles y las Aleutianas, que son ya una continuación de la península americana de Alaska.

El norte del continente presenta un relieve mucho más regular, y se inscribe en la inmensa y desolada región de la Siberia rusa. Su parte occidental es una llanura aluvial recorrida por el río Obi, y el centro es una gran meseta en la que hay relieves de escasa altura y depresiones como la ocupada por el lago Baikal. El extremo oriental es más accidentado, con montañas que son la culminación de las diferentes cadenas que se suceden en dirección nordeste y arrancan desde la meseta del Pamir, donde también nacen las alineaciones que recorren el sur. Desde el Pamir hasta el estrecho de Bering aparecen sucesivamente los montes Tian Shan, Altai, Jablonoi, Stanovoi, Dzhugdzhur, Verjoiansk, Cherski, Kolima y Anadir. Estos últimos dominan el extremo nororiental del continente, y se prolongan hacia el sur en los montes Koriakos y la Cordillera Central, la cual constituye la espina dorsal de la península rusa de Kamchatka.

Hidrografía.

Los principales ríos asiáticos son largos y caudalosos, y parten del extenso macizo montañoso central, desde el cual fluyen en dirección al mar, los grandes lagos o las zonas endorreicas. Su régimen es variado debido a la diversidad climática, y pueden distinguirse cinco cuencas de mayor a menor extensión: las endorreicas suman casi un tercio de la longitud total de las cuencas asiáticas, y destacan las del Sir Daria y Amu Daria, que desembocan en el mar de Aral; las de los tributarios del mar Caspio, como el Ural, que marca la frontera occidental de Asia; o las de los cauces fluviales que desembocan en los lagos interiores (el Ili en el lago Balkhash, los ríos de Mongolia en el Baikal o los de China central, que vierten a las lagunas del Tíbet). En la fachada asiática sobre el Mediterráneo (Oriente Próximo) destaca el bíblico Jordán, que desemboca en el mar Muerto. En el océano Glacial Ártico desembocan los ríos siberianos, los más largos y caudalosos del continente, de los que cabe citar el Obi, Yenisei, Lena y Kolima, que se suceden de oeste a este y recorren Siberia de sur a norte, desde las montañas centrales hasta el mencionado océano. Estos ríos permanecen helados durante largas temporadas invernales. De los macizos centrales parten también los ríos que vierten al Pacífico, como el Amur (llamado Heilongjiang en China), Huang He, Yangtzé o Mekong, en cuya desembocadura se han formado extensas llanuras pantanosas en las que se cultiva el arroz. La cuarta cuenca en importancia es la del océano Indico, al que vierten los ríos del oeste de la península indochina, como el Irrawaddy o el Salween; los del Indostán, como el Brahmaputra, Ganges, Godavari e Indo, y los que recorren la antigua Mesopotamia desde la península de Anatolia, el Tigris y el Eufrates, que se unen para desembocar en el golfo Pérsico formando el delta de Chatt el Arab. Finalmente, cabe mencionar la cuenca mediterránea, la menos extensa de las cinco, a la que pertenecen algunos ríos de corto recorrido y escaso caudal en comparación a los del resto de Asia.

El lago más extenso del continente es el mar Caspio. También es un lago el mar de Aral, situado al oeste del anterior y que sufre un irreversible proceso de desecación. En Asia central se encuentra también el lago Baljash, y en el norte de la meseta de Mongolia aparece el Baikal, en la Siberia oriental rusa, el más extenso de Asia tras el Caspio y el más profundo del mundo. Otros lagos de menor tamaño son el turco Van, el iraní Urmia, los del Himalaya, los del este de China, y los de origen volcánico de Japón. En Oriente Próximo se encuentra el mar Muerto, que, como ya se ha indicado, es la depresión más profunda del planeta.

Clima.

Sería prolijo hacer una exposición exhaustiva de las características y especificidades de todos los tipos climáticos de Asia. La gran extensión del continente, que está atravesado en el norte por el círculo Polar Ártico, en las penínsulas meridionales por el trópico de Cáncer y en las islas de Indonesia por el Ecuador, hace que se den todos los tipos climáticos conocidos. En la mayor parte del continente se da un clima frío o templado-frío. Se trata de las vastas regiones de clima continental extremo, con gran oscilación térmica anual y precipitaciones escasas y concentradas en los meses de verano. La temperatura desciende en las franjas latitudinales que pueden distinguirse, desde el dominio polar del norte al sudeste y las costas del Pacífico, a las que alcanza la influencia de los vientos monzones. Éstos condicionan el clima de todo el sur continental a partir de Pakistàn y la península indostánica, en el que se distinguen tres estaciones: la fría, de noviembre a febrero, en la que el monzón seco sopla desde el continente hacia el mar; la cálida, en la que aumentan las temperaturas y que dura hasta junio, y la lluviosa, de junio a noviembre, en la que el monzón cálido y húmedo sopla en dirección a las costas. Las precipitaciones son en general abundantes, aunque hay grandes diferencias pluviométricas debido a factores como el complejo régimen de los monzones, la orientación de las cadenas montañosas o la orografía de las costas. Por último, hay que hablar de la Asia árida de los desiertos sudoccidentales, como los de Anatolia, Siria, Arabia, Irán o Afganistán, en los que las precipitaciones son escasas y las temperaturas elevadas, y de los desiertos de Asia central (Aral, Gobi, Takla Makan, etc.), en los que existe una gran variación térmica.

Flora y fauna.

La cubierta vegetal se modifica en función de la latitud: el norte del continente es el dominio de la tundra (musgos, líquenes y árboles enanos, fundamentalmente), que crecen sobre un subsuelo permanentemente helado (permafrost), al sur se extiende la taiga, con bosques de coníferas que dejan paso al este a otras formaciones boscosas con mayor variedad de especies, y al sur a extensas praderas. En las regiones dominadas por los monzones crecen especies típicas de zonas templadas, como el bambú, y se dan los manglares y los bosques tropicales, así como la sabana en zonas altas. Las regiones áridas y desérticas se caracterizan por la pobreza de la cubierta vegetal, que se limita a especies arbustivas y herbáceas de carácter xerófilo.

Poblacion.

Demografía.

Asia se aproxima a los 3.000 millones de habitantes, lo que la convierte en el continente más poblado. La mencionada cifra supone más de la mitad de los habitantes del planeta, y refleja el acentuado dinamismo demográfico que ha caracterizado al continente durante el siglo XX. La tasa de crecimiento continental ha superado con creces el 2,5%, y la población se ha triplicado en poco más de cincuenta años. Especialmente significativo es el caso de China (1.200 millones de habitantes) y la India (915 millones de habitantes), de las que son naturales un tercio de los seres humanos. En la primera se han puesto en marcha desde hace varias décadas expeditivas medidas de control demográfico, como la recomendación a las parejas de tener sólo un hijo, mientras que la India es a mediados de los noventa el país con mayores expectativas de crecimiento, a pesar de las políticas de planificación familiar fomentadas por los gobiernos, y se espera que a final de siglo rebase los 1.000 millones de habitantes. La explosión demográfica de Asia se inscribe en el proceso de evolución seguido por los países del llamado Tercer mundo, al que pertenece buena parte del continente, y que supuso un progresivo descenso de las tasas de mortalidad, gracias a las mejoras sanitarias, higiénicas y alimentarias, mientras que las tasas de natalidad continuaban siendo altas. Con todo ello, hoy se aprecia una distribución por edades en la que predomina la población joven, y en varios países los menores de quince años son más de un 40% del total. La emigración hacia América o Europa no alcanza cifras suficientes para compensar el elevado crecimiento. La esperanza de vida del continente no supera los 65 años, lo que le sitúa junto a Africa a la cola de este indicador demográfico.

Medio urbano y rural.

La densidad total del continente no es tan elevada como en Europa, pues su enorme población se compensa con la gran extensión del territorio. La distribución de los efectivos demográficos a lo largo del continente es irregular, ya que junto a amplias áreas despobladas en el norte y centro-este (Siberia, Mongolia, Tíbet) y en los desiertos de la península Arábiga y Asia central, existen regiones de densidades sólo comparables a las europeas, como los valles fluviales y llanuras litorales del sudeste asiático. En éste, en la península indostánica y Japón, se encuentran las ciudades más pobladas de un continente con una tasa de urbanización inferior a la europea y americana: Shanghai, en China, concentra a más de 12 millones de habitantes, mientras que la conurbación formada por Tokio, la capital de Japón, y Yokohama, supera ligeramente los once millones. La capital de China, Pekín, se aproxima a los diez millones si se contabiliza la ciudad y su área de influencia. La de Corea del Sur, Seúl, es una aglomeración urbana de más de nueve millones y medio de habitantes; y en la India se encuentran las abigarradas concentraciones de Calcuta, con más de nueve millones; y el Gran Bombay, que rebasa los ocho. Yakarta, capital de Indonesia, tiene una población que se estima en torno a los ocho millones. Por encima de los cinco millones de habitantes están las chinas Tianjin y Shenyang, y la capital de Tailandia, Bangkok, mientras que Wuhan y Cantón (también en China), superan los cuatro. Otras ciudades destacadas del Asia monzónica son las japonesas Osaka, Kioto, Kobe, Sapporo y Nagoya; la capital norcoreana, Pyongyang; la surcoreana Pusan; las vietnamitas Hanoi (capital) y Ho-Chi-Min; la capital birmana, Rangún; la capital taiwanesa, Taipei; la capital de Bangladesh, Dacca; la capital filipina, Manila, y la capital malaya, Kuala Lampur. En el Asia no monzónica destacan Teherán, la capital de Irán, que rebasa los seis millones de habitantes; Karachi, principal ciudad de Pakistán, con más de cinco, y Bagdad, capital de Irak, con más de cuatro. Son de mencionar también Damasco, la capital de Siria; Beirut, capital del Líbano; Riad, capital de Arabia Saudí; Novosibirsk, la mayor ciudad de la Rusia asiática, y Jerusalén (Israel) y La Meca (Arabia Saudí), cuya importancia es más histórica y religiosa que demográfica.

Etnografía.

El mapa étnico de Asia es muy complejo, aunque puede hacerse una división entre pueblos caucasianos, que habitan el oeste del continente, y pueblos mongoloides del este y sudeste, que entre ambos cubren los tres grandes grupos raciales humanos: blancos, negros y amarillos. Las mezclas entre las tres razas han producido un gran abanico de grupos étnicos, entre los que cabe citar los kirguises, turcomanos, kazajos, uzbecos, tayikos, turcos y árabes en el oeste del continente; los siberianos y nortemongoles (buriatos, calmucos, samoyedos, yakutos, etc.) en la Rusia asiática y Mongolia; los centromongoles (tibetanos, pueblos de China occidental) al sur de los anteriores, los sudmongoles en China meridional e Indochina, y los indonesios en la península del Indostán y el sudeste insular asiático.

Lengua y religión.

La multiplicidad étnica se corresponde con la variedad lingüística. Algunas lenguas de la familia indoeuropea se hablan en el oeste del continente: armenio, las de la clase irania (persa, kurdo, tayiko, pachto y beluchi), y las caucásicas (georgiano, lesghi y ceceino). A la familia camito-semítica pertenece el árabe, hablado en los países de la península Arábiga y Oriente Próximo. En gran parte de Asia (Anatolia, Asia Central, Mongolia y Siberia) se hablan las lenguas de la familia altaica: las turcas (turco, azerí, turcomano, kazajo, kirguís, uzbeco, uigur, tátaro, bachkir, altaico y yakuto), tungús (manchú, tungús, lamuto y nanayo) y mongolas (buriato, calmuco, mongol jalja y mongol chino). El sudeste asiático es el territorio de las lenguas de la familia chino-tibetana: chino (con múltiples variedades y, con mucho, el más hablado en el continente), siamés, tai, vietnamita y lenguas tibeto-birmanas, mientras que en el Indostán se hablan las lenguas indoarias, que pertenecen también a la familia indoeuropea, y entre las que destacan el hindi (segunda lengua del continente tras el chino), bengalí, rajstaní, pendjabí, gujeratí, sindi, cachemir, maharati y cingalés. A la familia dravídica pertenecen las lenguas del sur de la península, como el tamil, telugu, canaré y malayalam. En las islas del sudeste asiático predomina la familia malayo-polinésica, y se habla el indonesio, tagalo y malayo. Por último, cabe citar el ruso (lengua eslava e indoeuropea), que predomina en el sur de la Rusia asiática, el japonés y coreano, que se circunscriben a estos dos países, y las lenguas paleosiberianas del extremo nororiental del continente.

Las principales religiones del continente son la musulmana y la budista. La primera domina en Asia Menor, la península Arábiga, Asia Central y todo el sudoeste del continente, así como en todo el sudeste insular salvo Filipinas, que es un país mayoritariamente cristiano y católico. Predomina la variedad sunnita (sólo en Irán hay mayoría chiita). El budismo es la religión más practicada en el sudeste asiático, mientras que en China se ve superado por el confucionismo y en Japón está muy mezclado con el sintoísmo (en China también es practicado el taoísmo). En la India domina el hinduismo, aunque también hay budistas, musulmanes y sikhs. La religión judía domina en Israel, el estado sionista con el que soñaron durante muchos años los judíos dispersos por todo el mundo (aunque en él también habita un importante número de palestinos musulmanes).

Economía.

Perspectiva general

Asia cuenta con una gran variedad de recursos minerales, tanto energéticos como metálicos, y algunos de los países que la componen son ya líderes mundiales en el sector industrial, como Japón, o están en vías de serlo, como Taiwán y Corea del Sur. Sin embargo, haciendo un análisis a escala continental se aprecia un modelo económico básicamente agrario, debido a la necesidad de producir alimentos que satisfagan la enorme demanda. El gran reto del continente ha sido en los últimos años lograr modernizar los sistemas de producción para aumentar las cosechas, y poner fin a las devastadoras hambrunas que, con demasiada frecuencia, se han repetido en algunos países.

Agricultura, ganadería, pesca y recursos forestales.

La actividad agraria está muy ligada al modo de vida, la estructura social y la tradición de gran parte de los habitantes del continente, y, salvo en Japón y los países industrializados del sudeste, el sector primario emplea a la mayor parte de la población activa. Aún se mantienen formas de explotación tradicionales de escaso rendimiento, aunque en muchos países se han puesto en marcha reformas encaminadas a incrementar la producción en función del crecimiento demográfico. En India y Pakistán, por ejemplo, se han realizado cuantiosas inversiones en fertilizantes y maquinaria, y se han introducido especies cerealísticas de alto rendimiento, lo que ha permitido acumular excedentes y evitar la generalización del hambre en las épocas de meteorología más adversa. Por su parte, China, un país fundamentalmente rural, ha optado por un modelo de colectivización agraria de tipo comunista, y ha creado grandes infraestructuras hidráulicas. Los paisajes agrarios son muy variados, y van desde los oasis de la península Arábiga, Oriente Medio y el Indostán, hasta la agricultura monzónica del sudeste asiático, con predominio del arroz, que se cultiva en llanuras inundadas. En las islas del sudeste se practica la agricultura de rotación, consistente en cultivos que van cambiando de ubicación en las sabanas o bosques. La agricultura industrial y de plantación se da en Indonesia, Malaisia y Filipinas, donde existen empresas agrícolas de capital extranjero, mientras que en Japón se ha alcanzado el máximo nivel tecnológico en las explotaciones, lo que permite unos espectaculares rendimientos. Asia produce la mayor parte del arroz, caucho, seda, yute, algodón, té, sésamo, mijo y aceite de palma que se obtienen en el mundo. Menos del 50% alcanzan el trigo, maíz y la soja.

La ganadería asiática cuenta con la cabaña más numerosa del planeta, ya que en ella se cría más de la mitad mundial del ganado porcino y caprino, y un 40% del ovino y vacuno, así como el 90% de los búfalos. Es una actividad tradicional en los países más áridos de Asia central, en los que aún se practica el pastoreo nómada, aunque sus técnicas están desfasadas y los rendimientos son escasos.

Los recursos forestales son inmensos, dada la gran extensión de la taiga y las selvas monzónicas, pero no están suficientemente explotados a excepción del caucho, del que tan sólo un 10% se obtiene fuera de Asia. La actividad pesquera es importante en algunos países del Pacífico, como Japón, Corea del Sur y los estados insulares, en los cuales genera una próspera industria derivada (Japón es primera potencia pesquera junto a Estados Unidos, Rusia, Noruega y España). La pesca en aguas interiores es importante en China y otros países del Asia monzónica.

Minería, industria y energía.

El subsuelo asiático alberga la mayor parte de los minerales energéticos del mundo. El carbón abunda en Siberia central, China nororiental y India, mientras que el petróleo tiene en el Oriente Medio a la principal región productora, con más de la cuarta parte de las extracciones mundiales y las mayores reservas por explotar. También hay importantes yacimientos en Indonesia, Siberia central y China. Por último, el gas natural abunda en toda la Rusia asiática, China e India. En cuanto a los minerales no energéticos, es abundante la producción china y rusa de hierro, el estaño de Malaisia e Indonesia, y otros minerales más repartidos como el manganeso o el wolframio.

La industria es importante en países del sudeste asiático como Taiwán, Corea del Sur o microestados como Singapur y Hong-Kong (ésta es aún colonia británica), que han logrado desarrollar una industria de alto nivel tecnológico cuyos productos son muy competitivos en los mercados internacionales debido al bajo coste de la mano de obra. El petróleo de Oriente Medio ha posibilitado la aparición de una potente industria derivada, con multitud de refinerías y factorías petroquímicas. China, India y Pakistán son también potencias industriales, gracias a sus recursos naturales y humanos, aunque su estructura productiva no es tan moderna como la de los países citados, y en sus indicadores macroeconómicos se refleja una participación industrial en el producto interior bruto propia de países subdesarrollados. Las inversiones extranjeras y los capitales aportados por los judíos de todo el mundo han permitido a Israel desarrollar una pujante industria. Pero, sin duda, Japón es la gran potencia industrial, a pesar de carecer de recursos naturales y haber sido devastado en la Segunda Guerra Mundial. El “milagro japonés” se ha basado en las inversiones, la contención salarial y la extremada laboriosidad de los nipones, y ha colocado al país como primera potencia mundial en cuanto a desarrollo tecnológico. La industria japonesa es puntera en todos los sectores y sus productos han invadido los mercados europeos y americanos. El resto del continente adolece de un desarrollo industrial que permita contrapesar el peso del sector primario.

Sector terciario y finanzas.

La terciarización de la economía, característica del ámbito europeo o norteamericano, no se aprecia de igual modo en Asia, aunque el porcentaje que aportan los servicios al producto interior bruto continental crece de manera continua. El comercio intercontinental tiene en Japón y los países de Oriente Medio a los países líderes. El primero está por detrás de Alemania y EEUU en cuanto a volumen total de intercambios, pero es el que mayor excedente obtiene de ellos; y los segundos basan sus exportaciones en el petróleo. Las potencias industriales del sudeste asiático, Corea del Sur y Taiwán, también obtienen importantes beneficios del comercio, mientras que la presencia de China en los intercambios mundiales cada vez es mayor, igual que la de Israel, que se vuelca hacia el mundo occidental. Los nuevos países musulmanes de Asia Central han tenido que reorientar sus relaciones comerciales debido a la desaparición de la Unión Soviética, y han constituido la OCE (Organización de Cooperación Económica), que agrupa a Turquía, Irán, Pakistán, Afganistán y las repúblicas ex-soviéticas. Otro eje comercial destacado a nivel regional es el formado por los países de la ALCA (Espacio de Libre Comercio), de la que forman parte los miembros de la ANSEA (Asociación de Naciones del Sudeste Asiático). La APEC (Cooperación Económica en Asia-Pacífico) agrupa a los estados ribereños de Asia, Oceanía y América.

Los beneficios del petróleo han permitido a los países de Oriente Medio (que son mayoría en la OPEP, la Organización de Países Exportadores de Petróleo) acumular grandes capitales y constituir sociedades que invierten en todo el mundo, lo que les otorga una gran influencia en las finanzas internacionales. Lo mismo sucede con Japón, que cuenta con los mayores bancos del mundo en cuanto a volumen de negocios; la bolsa de Tokio, que es la primera del mundo en abrir debido a la diferencia horaria, marca la actividad en los mercados de valores internacionales. Hong-Kong y Singapur también se han convertido en importantes centros financieros, al igual que Israel.

Transporte y comunicaciones.

El desarrollo de las infraestructuras de transporte está en relación con el nivel de desarrollo tecnológico alcanzado y la dificultad que ofrece el medio físico. Japón es el que cuenta con la más densa red de carreteras y ferrocarriles, así como con el parque automovilístico más numeroso. En India tienen una gran importancia el ferrocarril, al igual que en la Siberia rusa, donde el escaso poblamiento hace que el Transiberiano sea la principal vía de comunicación entre la Rusia europea y el Pacífico. En las vastas extensiones desérticas y montañosas y en las intrincadas selvas monzónicas, el medio físico dificulta la construcción de vías férreas y carreteras, que son sustituidas por el tráfico aéreo y, si existen ríos que lo permiten, por la navegación fluvial. Los puertos marítimos más importantes del continente son los de Yokohama, Kobe, Shanghai, Macao, Hong-Kong, Yakarta, Singapur y Manila en el Pacífico; Bombay, Calcuta y Madrás en el Índico; Abu Dhabi, Kuwait y Dubai en el golfo Pérsico; y Estambul, Latakia y Beirut en el Mediterráneo.

Sistema político y organizaciones supranacionales.

En el continente asiático la democracia no está consolidada al mismo nivel que en Europa y América, lo que también sucede en Africa, que, al igual que Asia, cuenta en su territorio con la mayor parte de los países del Tercer Mundo. Algunas de las democracias parlamentarias se ven constantemente amenazadas por el poder acumulado por los militares, lo que sucede por ejemplo en Tailandia. Japón es, además de la primera potencia económica de Asia, el único país que cuenta con un sistema político consolidado al estilo del mundo occidental. Corea del Sur es formalmente una democracia, aunque la represión de los movimientos estudiantiles y las denuncias sobre violación de los derechos humanos han hecho surgir dudas sobre el grado de pluralismo político del país, lo que también puede afirmarse de Israel, país en el que continúa sin solucionarse el problema palestino. Otras naciones económicamente desarrolladas, como los países árabes de Oriente Medio, son monarquías de tipo feudal que se mantienen gracias a los beneficios del petróleo. Las repúblicas ex-soviéticas que han accedido recientemente a la soberanía no han consolidado aún sus instituciones, y sufren el peligro del totalitarismo debido a la difícil situación económica y los conflictos interétnicos. Por último, hay que reflejar la pervivencia en Asia de regímenes comunistas, cuyo máximo exponente es China, a la que hay que añadir Corea del Norte, Vietnam, Camboya, Laos y Myanmar (Birmania).

Entre las principales organizaciones políticas del continente están la ANSEA (Asociación de Naciones del Sudeste Asiático) y la OCE (Organización de Cooperación Económica), que agrupa a Turquía, Afganistán, Irán y las repúblicas musulmanas ex-soviéticas. Otras organizaciones regionales son la SAARC (Asociación de Asia del Sur para la Cooperación) y el CGC (Consejo de Cooperación del Golfo).

Historia.

Destacadas civilizaciones surgieron en la costa asiática del Mediterráneo, la región de los ríos Tigris y Eúfrates, el valle del Indo, el área del Hoang-Ho y las orillas del Ganges. Los pueblos chinos se expandieron por el Hoang-Ho y los indos penetraron hacia el sur de la península indostánica desplazando a los drávidas hacia el Decán. Sin embargo, estas culturas permanecieron aisladas del mundo occidental, con el que sí tuvieron contacto los pueblos de Oriente Medio. La civilización sumeria es la más antigua de Mesopotamia; más tarde surgieron los asirios, que alcanzaron su máximo esplendor en el siglo VII a.C. y vieron como su imperio era destruido por caldeos y medos. El Imperio persa llegó a su apogeo político en el siglo VI a.C., con Darío, en cuya época se produjo también el asentamiento de los hebreos en Palestina (la religión judía es la más antigua de las religiones monoteístas) y la expansión fenicia por el Mediterráneo. Los dominos persas cayeron en manos de Alejandro Magno en el siglo IV a.C.; el gran soberano macedonio acumuló territorios que se extendían desde Egipto a India, los cuales fueron divididos en pequeños reinos que cayeron posteriormente bajo la influencia de Roma y Bizancio. En territorio palestino nació la religión cristiana, que se expandiría por todo el mundo, y ya en nuestra era, en el siglo VI, se produjo la unificación de las tribus árabes por parte de Mahoma, profeta de la más moderna de las grandes religiones monoteístas, la musulmana. La expansión musulmana fue imparable en los siglos siguientes, tanto por Oriente, hacia el interior de Asia, como por Occidente, donde llegaron a dominar la Península Ibérica. Los árabes fueron derrotados por los turcos seléucidas, que se convirtieron al mahometismo y crearon varios sultanatos independientes en los siglos X y XI.

En esa época se desarrollaron las Cruzadas, que pusieron en contacto al occidente cristiano con los pueblos de Oriente Medio. Procedentes del Extremo Oriente, los mongoles extendieron su dominio desde China al mar Caspio. Con Gengis Kan el imperio Mongol llegó hasta India y Damasco, y en China la dinastía mongola se mantuvo en el poder hasta finales del siglo XIV. En Asia occidental el caudillo Otmán acabó con el dominio seléucida. Sus sucesores, los otomanos, se convirtieron en el nuevo poder hegemónico en la región, y a finales del siglo XIV conquistaron los Balcanes y amenazaron Constantinopla, capital del imperio Bizantino. El Gran Tamerlán, caudillo mongol, hizo resurgir al dividido imperio y conquistó India, donde se estableció el imperio del Gran Mongol, además de aniquilar a los turcos y establecer un tributo sobre Constantinopla. A su muerte, los turcos se recuperaron y conquistaron aquélla en 1453, expandiéndose por Europa. El dominio otomano obligó a los europeos a buscar nuevas rutas hacia Asia a través del océano. Así, los portugueses llegaron a la costa de India a finales del XVI, comenzando la colonización europea. Los portugueses crearon colonias en la costa del Indostán; los españoles se asentaron en Filipinas y los holandeses en Indonesia, mientras que los británicos colonizaron varios territorios del Índico. Los rusos comenzaron a finales del XVI la colonización de Siberia, que culminó una centuria después con la llegada a la Península de Kamchatka. Los ingleses penetraron en India a comienzos del XVIII y terminaron con el imperio del Gran Mongol. El poder británico llegó hasta las orillas orientales del Caspio, y forzó al Imperio chino, en el que la dinastía manchú había desplazado a los mongoles, a tolerar el comercio en los puertos del Indico. Al mismo tiempo, los franceses se establecieron en Indochina.

Durante el siglo XIX, el Japón feudal inició un proceso de modernización que le llevó a convertirse en una potencia económica y militar. Al mismo tiempo puso fin a su aislamiento y comenzó su política expansionista, que chocó con la de Rusia. Los japoneses obligaron a los rusos a abandonar Manchuria, y, tras su victoria en la Primera Guerra Mundial, continuaron su política imperialista. Al mismo tiempo, el imperio Chino se descompuso y se instauró la República. El gran conflicto bélico supuso la desaparición del imperio Otomano y el nacimiento de nuevas naciones árabes independientes. El expansionismo japonés fue uno de los desencadenantes de la Segunda Guerra Mundial, que se saldó con la derrota nipona, el fin del imperialismo militar y la vuelta a las fronteras originales del país. Tras ella se produjo una gran reestructuración del mapa político: Mongolia y Birmania obtuvieron la independencia, al igual que la India, Pakistán y Ceilán. En China se instauró un régimen comunista (1949), lo que obligó a los nacionalistas de Jiang Jieshi (Chiang-Kai-Shek) a refugiarse en Taiwán y fundar un nuevo estado, y en Israel se creó el primer estado judío del mundo. De la descomposición del imperio colonial holandés surgió Indonesia, mientras que la retirada de Francia supuso el nacimiento de los nuevos estados de Indochina. Filipinas también obtuvo la independencia por parte de EEUU. En los cincuenta y los sesenta Asia fue el campo de enfrentamiento de las superpotencias, EEUU y la Unión Soviética, que participaron activamente en los conflictos de Corea y Vietnam, saldados con la partición de estos países y el establecimiento de regímenes comunistas. Los únicos restos de la época colonial en nuestros días son los enclaves británico y portugués de Hong-Kong y Macao, que pasarán antes de fin de siglo a domino chino.

En los últimos tiempos, el continente se ha visto asolado por conflictos de todo tipo. En Oriente Medio continúan las tensiones entre Israel y sus vecinos árabes, a consecuencia del conflicto palestino, así como el problema de los límites territoriales del Líbano; en Asia occidental aún no se ha solucionado el problema kurdo, al que hay que añadir la permanente guerra en Afganistán y las tensiones nacionalistas en los países musulmanes ex-soviéticos. Hacia oriente aparecen conflictos de índole étnica y religiosa, como los del Punjab (India), Sri Lanka o Myanmar (Birmania). También hay reclamaciones territoriales, como la de China sobre el Assam indio o la propia India sobre el Ladakh chino, o reivindicaciones nacionales como la del Tíbet. Incluso Japón, el más estable y desarrollado de los países asiáticos, mantiene un contencioso con Rusia por la posesión de las islas Kuriles, en el Pacífico. En este contexto, el continente asiático inicia una nueva época presidida por la lucha contra el subdesarrollo, en el que se hallan sumidos la mayor parte de sus estados. No obstante, países como Corea del Sur, Taiwán, Hong-Kong y Singapur se han revelado como nuevas potencias económicas a nivel mundial, mientras Japón se ha confirmado como el gran competidor de EEUU y la Unión Europea.

Asia [geografía]

Fuente: Britannica

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