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Geografía e Historia de Benavente [España]

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 Municipio de España, perteneciente a la Comunidad Autónoma de Castilla y León, en la provincia de Zamora, situado al NE de la misma, a 57 km de su capital y a orillas del río Esla, a 744 m de altitud.

Cuenta con una población de 14.375 habitantes (4.959, según censo de 1900), cuyo gentilicio es benaventano, y su término municipal ocupa una superficie de 44,91 km².

Historia

Enclavada en un cruce de caminos, Benavente es un centro de paso obligado entre el noreste de la península y la meseta castellana. Esta privilegiada situación geográfica ha determinado su importancia a lo largo de la Historia y ha favorecido su constitución como cabecera de una gran comarca

En su origen fue asentamiento celta, probablemente la antigua Brigecio, luego denominada por los suevos Ventosa y ocupada por los romanos, a quienes se debe su actual topónimo.

A mediados del siglo XII, la Villa recibió el nombre de Malgrat, vinculada al proceso de repoblación del territorio emprendido por los monarcas leoneses. Fernando II, en 1164, inició este proceso mediante la concesión de un Fuero, que fue renovado y ampliado en 1167. Con ello se puso en marcha un período de expansión que se extendió a los siglos XII y XIII.

La importancia de Benavente queda patente desde el mismo momento de su repoblación. Fernando II reunió Cortes en su fortaleza en 1176 y murió en la Villa. Alfonso X contribuyó a su crecimiento gracias a la concesión de privilegios y mercedes. También el monarca leonés reunió Cortes en ella en 1202. Tras este hecho, Benavente vivió un período de decadencia, hasta que Sancho IV, en 1285, fomentó nuevamente este emplazamiento mediante la asignación de franquicias a los nuevos pobladores. La prosperidad del núcleo hizo que, en 1374, entregara la Villa, con la dignidad ducal, a su hijo don Fadrique.

En 1387, Benavente sufrió el cerco de las tropas inglesas y portuguesas del duque de Lancaster, que reclamaba como legítimo el trono de Castilla al estar casado con una de las hijas del difunto Pedro I. Muerto don Fadrique, Enrique II la entregó en 1398 al caballero de origen portugués don Juan Alonso Pimentel, que fue el tronco de la dinastía nobiliaria que se mantuvo hasta finales del siglo XIX.

A partir de este momento la historia de Benavente se confunde con la de sus señores. Se convirtió en la cabeza de un extenso condado, cuyos dominios no sólo se acrecentaron dentro de la comarca natural de Benavente sino con poblaciones y comarcas enteras de Castilla, León e incluso Galicia.

El siglo XVI fue un siglo de prosperidad general, mientras que el XVII se caracterizó por una continua crisis que produjo un notable retroceso en todos los aspectos. Al abrigo de la Ilustración y los esfuerzos de la Corona por romper el aislamiento de Castilla, se realizaron una serie de obras públicas que contribuyeron a la recuperación de la población.

En los inicios del siglo XIX, Benavente se vio inmersa en los enfrentamientos derivados de la Guerra de la Independencia, y tanto la Villa como su tierra fueron sacudidas por los ataques de las tropas francesas. La ciudad fue ocupada militarmente. Muchos de sus edificios se habilitaron como cuarteles y albergues de las tropas, y el castillo fue incendiado y destruido. El deterioro, e incluso desaparición, de su patrimonio artístico se incrementó, después, con las desamortizaciones decimonónicas.

Con la división en provincias, establecida en 1883, Benavente se convirtió, primeramente, en cabeza de partido de la provincia de Valladolid, que comprendía también la comarca de Sanabria y el actual partido de Villalpando, para más tarde ser incorporada a la provincia de Zamora, también como cabeza de partido.

Patrimonio Artístico

Castillo de los Pimentel

Situado en las afueras de la ciudad, del que sólo se conserva una torre rectangular del siglo XVI, la denominada Torre del Caracol.

La fortificación medieval estuvo compuesta por tres recintos amurallados. Su construcción se inició tras la reconquista de la zona, impulsada por Fernando II en el siglo XII, y se concluyó a principios del siglo XIII, ya que, en el año 1202, Alfonso IX, celebró Cortes en él.

Posteriormente, cuando la ciudad pasó a ser señorío de los Pimentel, el castillo se convirtió en la residencia de los condes. Fue objeto de importantes reformas hasta que, a principios del siglo XIX, las tropas francesas lo destruyeron e incendiaron.

Actualmente solamente permanece la Torre del Caracol, obra del siglo XVI, realizada bajo el señorío del V conde de Benavente, II duque de Benavente. Su estilo artístico es una mezcla entre el gótico y el renacimiento. En sus dos fachadas presenta miradores de arcos escarzanos, con cubos voladizos en los ángulos. En su fachada sur se pueden ver aún algunos escudos de la casa de los Pimentel.

De las descripciones hechas del castillo-palacio en su época de esplendor quizá la más impresionante es la realizada por Pedro Sánchez Lago “… este grandioso castillo tenía tres fachadas; la que estaba al norte se alzaba detrás de un gran foso, puerta principal y balcón, donde los Reyes se hacían escuchar del pueblo; la muralla se eleva a cuarenta y cuatro pies, con almenas, notándose en su construcción la tendencia al romano (renacentista); por la parte de poniente se veían cinco edificios unidos por grandes pasos de arcos de ladrillo, a continuación tenía otra entrada, que recomponía a arcadas de ladrillos, teniendo cada muro blasón de piedra bien labrada. Sobre estos arcos estaban instaladas las cocinas… en su centro tenía una plaza de armas, que bien pudiera medir quinientos pies de larga por cuatrocientos de ancha…”.

Del castillo de Benavente, al igual que de la mayoría de las fortalezas de la Corona de Castila vinculadas a los grandes linajes de la Baja Edad Media, apenas se tienen referencias documentales hasta el siglo XV, durante el período de mandato de los dos primeros titulares. En realidad, estos nobles edificaban su castillo la mayor parte de las veces sobre las ruinas de uno anterior, como símbolo de su posesión territorial.

Los Pimentel levantaron en Benavente el castillo más soberbio e impresionante de cuantos existen en su alfoz, en un momento en el que eran dueños de un importante territorio en la zona y cuando eran conscientes de la posibilidad de constituir un Condado, que más tarde adquirió el rango de Ducado. Durante esta primera época, el castillo fue meramente defensivo y tenía un carácter militar, de hecho, estuvo ocupado, casi exclusivamente, por una guarnición guerrera.

Los verdaderos impulsores de la remodelación de la casa y fortaleza, para convertirla en una residencia palaciega, fueron el IV conde don Rodrigo Alonso Pimentel (1461-1499) y su hijo y sucesor Don Alonso (1499-1530). Con ellos se unió la finalidad del castillo, como baluarte militar a la residencial y palaciega. En conjunto, todas las obras emprendidas por don Rodrigo Alonso Pimentel responden a los cuatro valores del castillo-alcázar, primordiales entre el tránsito de la Edad Media y los tiempos modernos: el militar, el residencial, la encarnación de las formas de vida nobles y el símbolo del poder señorial.

Las convulsiones políticas de las décadas de 1460-1470, la rebelión nobiliaria contra Enrique IV, la posterior guerra civil entre el monarca y su hermana Isabel y la guerra de Sucesión con Portugal, hicieron que los castillos no perdieran su importante función militar; los nobles desarrollaron en esta época una política defensiva en todos sus territorios de señorío y fortificaron, no sólo la cabecera de sus Estados, sino otros puntos estratégicos. Éste es el caso de Benavente, donde los Pimentel reconstruyeron todas sus defensas al tiempo que realizaron obras de fortificación en Mayorga, Portillo, Puebla de Sanabria o Castromocho.

Pero además, estos Estados medievales corrían un importante peligro: los conflictos con los señoríos cercanos; así, en el Condado de Benavente y durante este período, tuvo una particular incidencia el mantenido con el Señorío de los Osorio Villalobos por formar la frontera noroccidental en los lugares de Cimanes y Villagonta y, sobre todo, la reivindicación por don Rodrigo de los derechos de su nuera Juana Osorio y de su nieta doña María, al Condado de Lemos. Este último enfrentamiento desembocó en una guerra abierta entre 1483-1484 que, precisamente debido a su carácter local, involucró más a los habitantes del Señorío.

En el siglo XV los castillos señoriales castellanos empezaron a transformarse en residencias palaciegas donde sus señores vivían con comodidad, lujo y boato. En Benavente esta transformación se produjo pronto (1461-1499) y se redujo a la construcción de un nuevo cuerpo, como una torre del homenaje, donde se habilitaban estancias lujosas; la estructura de castillo no cambió, solamente se concedió una gran importancia a los detalles ornamentales. Pero este tipo de actuación parcial tiene un carga medieval importante, sobre todo si se le compara con la realizada en estos mismos años, 1480 a 1483, por el Duque del Infantado, quien mandó a Juan Guas construir su palacio en Guadalajara, un palacio integrado en la trama urbana de la ciudad y estructuradora de la misma.

El intento de hacer cómodo y residencial el castillo lleva a desarrollar un importante sistema de traída de aguas. Más adelante se habilitaron unos jardines, que se unían a una zona de bosque y cazadero.

Con estas reformas, los Pimentel intentaron establecer una forma de vida aristocrática a la que va unida el gusto por el coleccionismo de objetos exóticos. Este gusto por el coleccionismo quedó patente en la importante Biblioteca que reunieron en su castillo, así como en la presencia de una colección de animales salvajes. La propiedad de animales exóticos, costumbre compartida entre algunos miembros de la aristocracia y la oligarquía urbana (como un elefante, un león y un lobo, propiedades de don Rodrigo Alonso de Pimentel), fascinaron a sus contemporáneos y así lo pone de relieve el viajero alemán Jerónimo Münzer.

En el caso concreto de la Biblioteca de los primeros Condes de Benavente existía también un carácter patrimonial, aunque no se explica tan claramente como en la del I duque del Infantado, pero no cabe duda que se añadía un claro interés por la cultura libraria. Los encargos de traducciones y copias por el segundo titular, la posesión de 127 volúmenes por el tercero y los escritos dedicados al cuarto Señor, marcan una línea de continuidad que colocan a este linaje en una posición equiparable a la de los Mendoza y los Haro.

El castillo de Benavente, con todo ello, se convirtió en símbolo del poder señorial sobre los habitantes del dominio. La función residencial, con la permanencia del Señor en él, acentuó su autoridad, al tiempo que la magnificencia interior mostraba la importancia del linaje que lo habitaba a sus visitantes.

Hospital de la Piedad

Fundado en 1517 por el V conde de Benavente, II Duque, Alonso Pimentel y su esposa Ana Herrera de Velasco, su construcción se terminó en 1518. Posee una notable fachada, un pórtico renacentista y una torre mudéjar de finales del siglo XII.

En principio estaba destinado a acoger provisionalmente a los peregrinos, aunque también estaba facultado para atender a los enfermos de paso por Benavente.

La fachada del edificio, tal y como hoy se puede contemplar, es una muestra del arte del Renacimiento español, aunque aún mantiene bastantes influencias del gótico. La portada se estructura con arco de medio punto adovelado y recuadrado con alfiz. Sobre él se sitúa la leyenda que cuenta su fundación: “Este Hospital hicieron e dotaron los ilustres señores Alfonso de Pimentel, quinto Conde e Doña Ana de Velasco e Herrera, su mujer, y titularon de la Piedad porque nuestro señor la aya de sus animas: comenzose en el año MDXVII, acabose en el año XVIII”. Sobre ella se sitúa un conjunto escultórico que representa la Piedad.

En el interior del edificio destaca el patio central de planta cuadrada, rodeado de galería de dos pisos, con arcadas de medio punto. En el piso superior, antepechos calados de decoración gótica. En la capilla del Hospital se encuentra el sepulcro de don Juan de Pimentel, sobrino de los fundadores y Señor del Priorato dejado a este hospital. En las paredes de la misma se encuentran los escudos policromados de los fundadores.

Pero el Hospital de la Piedad no es más que una muestra de los diferentes hospitales y asilos que en su día tuvo Benavente: el Hospital de San Antón, regido por canónigos regulares de San Antonio Abad que aún existía en 1738, hoy nada queda de él; el Hospital de San Juan y el de San José o de Convalecientes, que se mantuvieron en funcionamiento hasta bien entrado el siglo XX.

Ayuntamiento.

Palacio de la Condesa viuda de Patilla.

Teatro Reina Sofía, construido en 1927 sobre las ruinas del antiguo convento de Santo Domingo.

Iglesia de Santa María del Azogue

Constituye el principal monumento de Benavente y situada en el centro de la Villa, fue construida entre los años 1180 y 1220 por orden de Fernando II; la planta general, de tres naves y cinco ábsides, y la cabecera, son de estilo románico, mientras que el resto de la iglesia ha sufrido diferentes reformas hasta el siglo XVI. Tiene cinco bellos ábsides semicirculares con dos portadas también románicas en el crucero. A finales del siglo XIII, durante el reinado de Sancho IV, se concluyó, cubrió el crucero y se levantó la torre; cuenta asimismo con un bello pórtico románico del siglo XII cuya parte principal es clasicista, reformada en 1735, al igual que la portada que lo acompaña; en su interior hay un retablo barroco del siglo XVII y una Anunciación del siglo XIII.

El nombre del Azogue deriva de un vocablo árabe que significa ‘mercado’, el cual tenía lugar en sus proximidades durante la Edad Media.

En los motivos de la decoración y en la distribución de los ábsides y pilares se observa una clara influencia del estilo cisterciense y concretamente del monasterio de Moreruela, situado en las proximidades.

Iglesia de San Juan del Mercado

Construcción de estilo románico, situada en la plaza de España, que perteneció a los caballeros del Temple. Cuenta con tres ábsides, bellos pórticos de ornamentación figurativa, influida posiblemente por el maestro Mateo, un tímpano con la escena de la Adoración de los Reyes Magos y un sencillo pórtico norte con esculturas floreadas en las arquivoltas, que data de 1182. En su interior hay pinturas murales del siglo XVI.

A diferencia de lo que ocurría con Santa María del Azogue, en el caso de San Juan se conoce documentalmente la fecha del inicio de su construcción. La obra fue impulsada por doña Eldonzacia, hija de los condes de Osorio y Teresa, que en 1181 se encontraba en Benavente promoviendo la edificación de una iglesia de sillares de piedra cuadrados con el consejo y la autoridad de la Orden del Hospital de San Juan. Esta orden colaboró con distintas rentas en la construcción del edificio.

Debido a esta ayuda, el templo pasó a la protección de los caballeros del Hospital y tomó la advocación de San Juan, que mantiene en la actualidad. La encomienda que la Orden poseía en Benavente se encargó de supervisar las obras a través de un procurador. El documento fue firmado en 1181 y entre los confirmantes figuran algunas personas que participaron en la repoblación de Benavente en época de Fernando II. Hacia 1182 se consagró la cabecera de la iglesia.

El carácter sanjuanista del templo se mantuvo durante toda la Edad Media, como lo prueban los escudos y sepulcros que existen en su interior.

San Nicolás, San Juan Evangelista, Santa María de Renueva y Santa María de Ventosa.

Convento del Espíritu Santo y el Convento de Santa Clara, construidos en el siglo XIII.

Antiguo convento de Santo Domingo, uno de los conjuntos religiosos más importantes de Castilla en la Edad Media, fundado en el año 1276 bajo los auspicios del Infante don Sancho el Bravo. Durante los siglos XVI y XVII y bajo el patronazgo de los condes de Benavente, el convento alcanzó su mayor desarrollo. Su decadencia comenzó en el siglo XVIII y culminó con la celebración del último capítulo General de la Orden en 1805. En 1809 fue saqueado por las tropas francesas; únicamente quedaron en pie el refectorio y la iglesia. Como consecuencia de la desamortización de bienes de la iglesia, a lo largo del siglo XIX, el edificio pasó a ser propiedad privada.

Economía

Centro agrícola, comercial y de servicios, con algunas industrias pequeñas y un destacado Centro Integrado de Transportes.

Fiestas y Folclore

Fiesta del toro enmaromado.
Feria de Cerámica, a principios de septiembre.

Artesanía

Alfarería, con piezas de color rojo pálido.

Gastronomía

Bacalao a lo tío, truchas y guisados. En repostería, los feos, la tarta capuchina y la tarta del Císter. Vinos claretes.

Bibliografía

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E. Alegre Carvajal

Benavente [España]

Fuente: Britannica

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