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Cneo Pompeyo 106-48 a.C.

Cneo Pompeyo fue uno de los granes políticos y militares de la historia de Roma.

Destacado partidario del dictador romano Sila, en el año 82 a. C. dirigió sus tropas en contra de los partidarios de Mario, que resistían en África, obteniendo tras la victoria el título de Magno. A la muerte del mencionado dictador, acabó con la rebelión de Lépido y poco tiempo después partió hacia Hispania, donde derrotó definitivamente a los ejércitos de Sertorio, en el año 71 a. C. De regreso a Roma, venció a los esclavos de Espartaco y en el año 70 ocupó el consulado por primera vez, llevando a cabo medidas favorables a la integración del pueblo en la política. Entre el año 66 y el año 63 a. C. acabó con la guerra que Roma mantenía con el rey de Ponto, Mitrídates, pero a pesar de su enorme prestigio, tras su regreso en el año 61 a. C. fue marginado políticamente, hasta que en el año 60 a. C. ocupó el primer triunvirato junto con César y Craso. Renovado el compromiso de compartir el poder en el año 55 a. C., tras la muerte de Craso las relaciones con César se hicieron cada vez más tensas y esto le llevó a buscar el apoyo del Senado, el cual le nombró cónsul en solitario. Tras el estallido de la guerra civil, César se hizo con el control de Italia y Pompeyo se vio obligado a huir a Grecia, donde fue derrotado en la batalla de Farsalia, en el año 48 a. C., tras lo cual fue asesinado en Egipto.

Carrera política y militar

Miembro de una familia de clase alta, aunque no de rancio abolengo, ya que la riqueza de los Pompeyos procedía de las tierras que poseían en Piceno, inició su carrera militar a edad muy temprana, de la mano de su padre Cneo Pompeyo Estrabón. Así con diecisiete años de edad, fue incorporado por su padre a su ejército y participó en las campañas que se desarrollaron en contra de Lucio Cornelio Cinna, donde según el historiador Plutarco, en su obra Vidas Paralelas, sufrió un intento de asesinato por parte de Lucio Terencio, que fue descubierto antes de llevar a cabo sus propósitos.


Tras la muerte de su padre, que había caído en desgracia por haber sido acusado de malversar fondos públicos, Pompeyo dedicó todos sus esfuerzos a rehabilitar la figura de Estrabón. Fue en estos años cuando contrajo matrimonio con la que sería su primera mujer, Antisia, la cual era hija de un pretor que en esos momentos ejercía como ponente en la causa abierta contra su padre. Limpio el nombre de su familia, Pompeyo, que contaba con veintidos años de edad, decidió retirarse temporalmente de la vida pública y se instaló en su casa de campo de Piceno, aunque antes de su retiro había contribuido de forma decisiva en la muerte de Cinna.

En el año 83 a. C., aunque no había conseguido que el Senado le nombrara general, organizó tres legiones para acudir en apoyo de Sila, el cual acababa de desembarcar con sus tropas en Bríndisi, éste tras llegar al poder, reconoció sentirse muy impresionado por la iniciativa del joven y se decidió a promover su ascenso. Así Sila que no veía con buenos ojos que un hombre tan prometedor como Pompeyo estuviera casado con la hija de uno de sus enemigos políticos, decidió que éste repudiara a su mujer y que contrajera nuevas nupcias con su hijastra, Emilia, la cual en ese momento estaba casada y embarazada.

Emparentado con el dictador, Pompeyo marchó a Sicilia, donde poco tiempo después recibió la noticia de la muerte de su esposa. Dispuesto a realizar una brillante campaña en contra de Domicio, uno de los generales leales a Cayo Mario; reorganizó su ejército, el cual había sido ampliado a seis legiones, y preparó su marcha a tierras africanas, contando con una flota de ciento veinte barcos de guerra y ochocientos transportes. Tras el desembarco derrotó rápidamente a las tropas de Domicio, haciéndose con el control de las ciudades que habían prestado su apoyo a la causa de Mario. No contento con este notable éxito procedió a atacar Numidia, y tras una campaña de cuarenta días, logró hacerse con el control de la zona. De regreso a Sicilia, recibió nuevas ordenes, en ellas Sila le comunicaba que debía licenciar a buena parte de sus hombres y renunciar a su puesto, ya que un sustituto había partido de Roma para relevarle de sus funciones. La noticia causó gran estupor en los soldados bajo su mando, que se negaron aceptar su retiro y la marcha de su general, así muchos de ellos comunicaron a Pompeyo su intención de no cumplir las ordenes del dictador. Sila al conocer estas noticias pensó que Pompeyo se sublevaría, pero no fue así, ya que éste tras agradecer el cariño que le habían demostrado sus tropas, amenazó con suicidarse si éstos no aceptaban las ordenes. De este modo tras conseguir la total sumisión de sus soldados, preparó su regreso a Roma, donde Sila le otorgó el título de Magno y le reconoció el Triunfo, a pesar de que Pompeyo no había ocupado ninguna magistratura.

Pompeyo que ya había dado muestras de tener una enorme ambición, tras el retiro de Sila, acudió a la población de Faesulae, donde tras una revuelta popular contra los veteranos del anterior dictador, uno de los jefes del Partido Democrático, Lépido, había organizado un poderoso ejército para marchar sobre Roma. Así tras derrotar a éste, el Senado le ordenó que licenciara sus tropas, ya que su poder comenzaba a ser preocupante, pero Pompeyo se negó a obedecer estas ordenes, ya que tenía proyectado marchar a Hispania, para iniciar una campaña en contra de Sertorio. De este modo consiguió llevar a la práctica sus planes y llegó a la Península Ibérica, aproximadamente a finales del año 77 a. C. A pesar de que no inició la campaña con éxito, finalmente pudo derrotar a las tropas de Sertorio, tras la muerte de éste a manos de Perpena y el notable apoyo de los ejércitos a cargo de Metelo. Así regresó a Roma victorioso en el año 71 a. C. Durante los años que permaneció en Hispania, Pompeyo intentó mantener buenas relaciones con los vascones y a finales del año 75, fundó sobre una pequeña aldea, Olcacirun, la actual ciudad de Pamplona. Hay que destacar que durante el camino de regreso a Roma, acabó con los últimos vestigios del ejército de Espartaco, lo que le valió el reconocimiento de muchos de sus compatriotas, aunque algunos le acusaron de apropiarse de forma ilegitima de la gloria, ya que con anterioridad Licinio Craso, había conseguido desmantelar gran parte del ejército de los esclavos.

En las elecciones consulares del año 71 a. C., Pompeyo que gozaba de gran popularidad, fue elegido para ocupar la mencionada magistratura. Tras su llegada al cargo junto con Craso, procedió a desmantelar muchas de las reformas que había llevado a cabo Sila, así una de sus primeras medidas fue restablecer el cargo de tribuno de la plebe, tras lo cual acabó con los tribunales senatoriales, concediendo amplios poderes, en este sentido, a los miembros del orden ecuestre y a los plebeyos. Tras finalizar su mandato y someterse, como era costumbre, al juicio que evaluaba sus méritos, decidió retirarse temporalmente.

Tres años después Pompeyo retomó su carrera militar, ya que Roma estaba siendo atacada por los piratas y uno de sus más fieles colaboradores en el Senado, Gabino, preparó su regreso realizando notables discursos, en favor de que un general de prestigio, investido con poderes casi absolutos, pusiera fin a la caótica situación. De este modo Pompeyo preparó la campaña en contra de los piratas, consiguiendo una rápida victoria. En el año 66 a.C. gracias a su enorme poder y popularidad, fue nombrado gobernador de las provincias orientales de la República, para que asumiera el control de la guerra contra Mitrídates. Pompeyo dirigió la última fase de la guerra y consiguió que el debilitado rey huyera hacia el norte del mar Negro, así en el año 63 a. C. el reino de Ponto, estaba pacificado totalmente y pasó a ser una provincia de Roma. Pompeyo, además realizó notables intervenciones en Siria y Jerusalén, consiguiendo pacificar temporalmente a los judíos y ampliando las fronteras de la República. Dada por finalizadas sus campañas regresó a Italia, en el año 60 a. C., y tras desembarcar en Bríndisi, licenció a sus soldados, con la intención de conseguir el apoyo del pueblo, para que se le otorgaran poderes absolutos, sin necesidad de utilizar su ejército. Pero Pompeyo pudo comprobar, tras su entrada triunfal en Roma, que había cometido un error, ya que sus enemigos habían aprovechado esta nueva circunstancia, para hacerse fuertes en el Senado y excluir a Pompeyo del gobierno de la nación.

El regreso de Julio César a Roma, un año después, tras haber realizado una brillante campaña en Hispania, propició el retorno de Pompeyo a la vida política, ya que tras negociar con éste, ambos decidieron unir sus fuerzas para enfrentarse a los aristócratas del Senado, de este modo, tras lograr el apoyo de Craso, se formó el llamado primer Triunvirato. Para sellar el pacto de colaboración, Pompeyo contrajo matrimonio con Julia, hija de César, la cual murió en el año 54 a. C., pero los problemas entre ellos aparecieron al poco tiempo, ya que las ambiciones de ambos chocaron constantemente. Gracias a la labor ejercida por Craso, que fue en estos años el árbitro de sus disputas, en el año 55 a. C. fue renovado el pacto entre ellos, pero tras la muerte de éste en el año 52 a. C., se consumó la ruptura de los triunviros.

Ese mismo año la situación se hizo caótica en Roma, ya que se sucedieron los enfrentamientos entre los ejércitos mercenarios y el Senado decidió nombrar a Pompeyo cónsul en solitario, para que de este modo pudiera restablecerse el orden. Poco tiempo después, César que estaba a punto de concluir la conquista de las Galias, recibió la orden de abandonar su puesto de gobernador y licenciar a su ejército, éste tras conocer la noticia propuso que Pompeyo hiciese lo propio con sus hombres, pero su negativa, apoyado por el Senado, decidió a César a enviar un ultimátum, lo cual supuso el inicio de la guerra civil y que Pompeyo obtuviera el nombramiento de protector de Roma.

La guerra no fue propicia para Pompeyo, ya que tras la llegada a Roma de César, se vio obligado a huir a Grecia. Allí conoció la noticia de la derrota de sus ejércitos en Hispania y de que César se proponía enfrentarse con él de forma inminente. Así a pesar de la victoria de sus ejércitos en la ciudad de Dyrrhachium, fue derrotado el 9 de agosto del año 48 a. C., en la batalla de Farsalia, donde quedó aniquilado su ejército y él salvó su vida milagrosamente.

Pompeyo que había proyectado refugiarse en el reino de los partos, tras reunirse con su cuarta esposa, Cornelia, con la que había contraído matrimonio tras la muerte de Julia, decidió refugiarse en Egipto, así tras solicitar permiso para desembarcar, los consejeros de Ptolomeo Dionisos indicaron a su rey que el apoyo a éste, podría tener desastrosas consecuencias para ellos, ya que Cleopatra VII, su hermana, estaba organizando un ejército en Siria para derrocarle del poder y sí ésta firmaba una alianza con César, su caída podría ser inminente. Así como gesto de buena voluntad al nuevo dueño de Roma, Ptolomeo preparó el asesinato de Pompeyo, tras sobornar a uno de sus tribunos militares, Lucio Séptimo.

Cneo Pompeyo murió el 28 de septiembre del año 49 a. C., a la edad de cincuenta y siete años, asesinado por la espalda, en presencia de su mujer y uno de sus hijos, cuando se disponía a desembarcar en Egipto.

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