Fase 1: Era del ASFA Analógico y Primeros Controles de Velocidad (1970–1992)
Durante las décadas centrales del siglo XX, la red ferroviaria española dependía predominantemente del bloqueo mecánico y luminoso convencional con intervención humana directa de los maquinistas. A finales de la década de 1970, la compañía estatal Renfe comenzó la instalación masiva del sistema ASFA (Anuncio de Señales y Frenado Automático). Este mecanismo de seguridad puntual se basa en balizas electromagnéticas situadas entre los raíles que transmiten el aspecto de las señales visuales a la cabina del tren. Si el tren rebasaba un aspecto restrictivo sin que el conductor reconociese el aviso o redujese la marcha, el equipo de a bordo activaba el freno de emergencia de forma autónoma.
Con la planificación de la primera línea de alta velocidad Madrid-Sevilla inaugurada en 1992, la velocidad fijada en 250 km/h superó la capacidad de percepción humana para interpretar la señalización luminosa lateral. Para solucionar esta barrera física, se importó la tecnología alemana LZB (*Linienzugbeeinflussung*), que permitía la transmisión continua de datos mediante cables radiantes tendidos a lo largo de la vía. Este despliegue demostró la viabilidad de la conducción con señalización integrada en la pantalla de la cabina, asentando la doctrina técnica necesaria para el posterior desarrollo de estándares continentales unificados.