Fase 1: Siniestros en la Red Convencional y Reglamentos Primitivos (1940–1975)
Durante las décadas centrales del siglo XX, la red ferroviaria española operaba bajo esquemas normativos tradicionales donde la seguridad dependía en gran medida de la disciplina reglamentaria de los maquinistas y del personal de estación. Las colisiones frontales y los descarrilamientos en tramos de vía única sin sistemas de bloqueo eléctrico avanzado pusieron de manifiesto las graves deficiencias de una infraestructura envejecida tras los estragos de la posguerra. Los reglamentos de circulación vigentes en aquel periodo contemplaban márgenes de error muy estrechos y procedimientos manuales que resultaban vulnerables ante cualquier distracción humana o fallo en la comunicación telegráfica.
Estos trágicos sucesos impulsaron un primer endurecimiento institucional de los expedientes disciplinarios y obligaron a la compañía estatal a planificar la sustitución progresiva del bloqueo telefónico por sistemas de bloqueo telefónico mejorado y circuitos de vía. Aunque el volumen tecnificado era escaso comparado con los estándares actuales gestionados por los centros de control de tráfico, esta etapa sentó las bases para entender que la seguridad ferroviaria requería un marco legal unificado y ajeno a la improvisación local.